domingo, 16 de diciembre de 2007

LAURENCE STERNE (Tristrampendia)

Laurence Sterne era un clérigo rural y tenía un aspecto bastante estrafalario. Después de pasar la noche con el club de los "Demoníacs" (demoníacos) en "Crazy castle" (Castillo loco), la propiedad de un noble vecino rural, se sentaba a la mañana siguiente ante un escritorio ataviado con una zapatillas de fieltro amarillas, un batín lila y sin peluca. Entre tanto, su mujer permanecía internada en un manicomio-presumiblemente a consecuencia de las continuas desavenencias conyugales y su madre arrestada (aunque se trataba de un error) acusada de vagabundear, y Sterne escribía a la hora del alba una de las novelas más insólitas de toda la historia de la literatura, y la primera novela occidental que ya no se puede contar, en el sentido más pueril del verbo. En efecto, se puede contar El Quijote, Gargantúa y Pantagruel, o Tom Jones, pero resulta imposible hacerlo con Tristram Shandy, dando las últimas lecciones de la novela como disparate de humor corrosivo. Sólo ésta obra que le proporcionó la celebridad instantánea resulta más excéntrica que su propia vida.

La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy es una novela-juego que inspira simpatía por su aire juguetón y posee una capacidad de sugerencia procaz que no tiene paragón literario, en donde nos ofrece un despliegue de fantasía cómica, de obscenidades grotescas e ingenio oculto. Sterne no constituye su relato sobre la unidad de acción, principio automáticamente considerado como inherente a la noción misma de la novela, que para él es ese gran juego con personajes inventados de ilimitada libertad de invención.

La historia de Tristram Shandy constituye un encadenamiento de accidentes. Su propia concepción transcurre de manera extraordinariamente infeliz, puesto que su madre irritó al padre en el momento decisivo preguntándole si se ha olvidado de darle cuerda al reloj de pie. Durante el parto, la inhábil manipulación del fórceps por parte del Dr. Slops le aplasta la nariz. La siguiente catástrofe en la vida del héroe se produce en el momento de su bautizo, en el cual recibe el triste nombre de Tristram, en vez del más noble de todos, Trimegistus (tres veces grande en griego), debido a la estupidez de una sirvienta. La misma criada es culpable de que Tristram sufra un considerable perjuicio en una parte fundamental del cuerpo.

Tristram Shandy es una novela sobre la colisión entre lenguaje y conciencia. Mientras el narrador relata su historia, se le ocurren constantemente nuevos pensamientos, de forma que las reiteradas asociaciones de
ideas van arruinando paulatinamente el texto que escribe y lo convierten en un, aparente, paisaje en ruinas. El pensamiento es más rápido que la escritura. Por eso el narrador pronto se encuentra con un texto en el que lo que deber ser relatado toma la forma de una masa inmensa y en permanente aumento que empuja hacia adelante. Esto se hace evidente desde las primeras páginas: en realidad, el narrador Tristram quiere iniciar la historia de su vida por el principio de los principios, pero inmediatamente cae en la cuenta de que también este hecho tiene su propia historia, que es necesario relatar. Sterne lo sabía tan bien como lo sabía Tristram, que el problema era escribir diez veces más rápido de lo que había vivido y cien veces más rápido de lo que estaba viviendo a fin de admitir su vida en su obra: así se condenaba a escribir como un esclavo y a dejar de vivir. Su padre, Walter Shandy, descubrió que la tristrampendia que estaba escribiendo por la educación de su hijo resultaba inútil porque a medida que escribía (y le costaba mucho) su hijo iba creciendo y superando las etapas sobre las que estaba disertando. Y Tristram se encuentra con que jamás podrá llegar a terminar de contarnos su vida, ya que sus digresiones-necesarias para que la comprendamos-le obliga a escribir siempre por detrás de los acontecimientos. Dado que esta narración previa exige asimismo algunos comentarios, se va retrotrayendo cada vez más y paulatinamente acaba en una suerte de meandro laberíntico de historias abandonadas y vueltas a retomar, cuya bufonada y extravagancia resultan difícil de superar. Ocasionalmente se interrumpe en mitad de una frase y deja formalmente en suspenso la historia a lo largo de varios capítulos, para seguir el curso de nuevos pensamientos, como por ejemplo, podemos ver que en la mitad del texto hay páginas jaspeadas y varias completamente vacías. Así, se ahorra, de momento, los capítulos dieciocho y diecinueve del último volumen, para luego introducirlos entre los capítulos veinticinco y veintiséis.

Pese a su locuaz familiaridad, Sterne deja mucho espacio vacío a la imaginación. La ironía del libro nos brinda una crítica sutil del caballero inglés, desde los aspectos de clase y de tipo sexual, hasta los matices más delicados y menos reconocidos del sentido de la propiedad y del sentido de lo apropiado.

Han pasado doscientos cincuenta años desde su primera publicación y todavía hoy sigue influyendo en los mejores autores; Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante, Robert Coover, y en nuestro ámbito nacional, los más destacados; Javier Marías y Enrique Vila-Matas.

En el entierro de Laurence Sterne solamente asistió a su funeral su librero.
Semanas después, los alumnos de un curso de anatomía de la universidad de Cambridge descubrieron que el cadáver que estaban diseccionando era el del autor de Tristram Shandy.
En su último entierro no asistió nadie.


15 comentarios:

Joselu dijo...

Cuando has citado a Javier Marías me has dado la clave de su escritura. Ahora veo clara su relación con Tristram Shandy. He de volver a la obra de Sterne -me digo cuando acabo de leer tu post-.Tus propuestas cada semana me llevan siempre a la necesidad de visitar o revisitar obras literarias o cinematográficas. Tu blog hace pensar y deleita con su prosa aparentemente fácil cuando analiza obras complejas. ¡Qué alejado de las ¿creaciones? de receta fácil y previsible pero con éxito! Cuando vengo a visitarte nunca me quedo defraudado. Un cordial saludo.

Licantropunk dijo...

No he leído "Tristram Shandy" pero pronto te daré mi opinión a través de la película de Michael Winterbottom, que la tengo en cartera.
Saludos.

39escalones dijo...

Fenomenal entrada sobre una obra maestra total. Por una vez, no sólo en España se abandona a los genios a su suerte o en el olvido... ¿Qué te pareció la versión cinematográfica reciente?

Francisco Machuca dijo...

Gracias Joselu por tus comentarios.No hay nada que me complazca más que poder compartir unas obras olvidadas con personas como tú,que realizais día a día el increíble esfuerzo de acercar la buena literatura en las escuelas.

Licantropunk:
Creo que no es una buena manera de acercarse a la obra de Sterne a través de la película.Como digo en el post,es la primera obra que no se puede contar.Tristran Shandy sólo puede pertenecer al territorio que le ha sido dado;la novela.Pero si te gusta la película,quizá te acerques a esta genial novela.

39escalones:
Sinceramente la película de Winterbottom me dejó bastante frío.Aburrida y sin gracia,todo lo contrario de la novela de Sterne.

nancicomansi dijo...

SIIII, algo leí hace poco no sé donde que me dejo intrigadísima...es que parece tan increíblemte moderna y surreal...

es de esas novelas que uno ha oido nombrar cienmil veces pero sin saber muy bien porqué, acaba posponiendo invariablemte...

De este año que va empezar, no pasa, fijo...
GRACIAS por recordárnoslo!!
Es una delicia como explicas sus entresijos, que desconocía en su mayoría...
Fascinante sujeto este Tristam...

Un beso, Francisco.

Emilio Cervantes dijo...

Aqui, Francisco, sí que se te ve en tu salsa. Felicidades por tan interesante relato. No sé de dónde sacaré tiempo para leer Tristam Shandy, pero habrá que hacerle un hueco. Estoy plenamente de acuerdo con Joselu en que aquí estás cociendo literatura de la buena.

Un abrazo,

..... dijo...

Cada vez q visito tu blog me sorprendo con todos los conocimientos q manejas...me encanta la forma en q plasmas tus conocimientos, y la forma en q expresas lo q te pasa cuando visitas mi blog.
La locura es la q nos permite ver y vivir de otra manera, de disfrutar de las cosas simples, de soñar con alcanzar lo q para muchos es inalcanzable...en el mundo de hoy, es mejor vivir en la locura....saludos....y hoy te regalo una sonrisa

..... dijo...

Es tarde...deberia dormir, mas no puedo...mañana es un dia especial, uno de los más esperados de mi carrera...y mientras el sueño no llega, tomé la decisión de visitar tu blog, q desde un tiempo a esta parte de ha convertido en uno de mis sitios favoritos.
Cada vez me impresiono con los conocimientos q manejas, sobre todo de aquellas cosas perdidas y tal vez olvidadas x el paso del tiempo...me encanta tu manera de escribir, y me sorprende tu forma de dejar comentarios en mi blog...a veces la magia está en descubrir q es lo q se esconde entre lineas...
La locura, es la mejor arma para vivir y ver la vida desde otra perspectiva. Los genios y los "locos" nunca han sido entendidos...x eso quiero vivir como un loco, q camine haciendo locuras, sintiendo, pensando y llorando locuras...para ser amigo de los locos de hoy, de los de ayer, de los de siempre...para reirnos de la lluvia, sus hojas, su viento, su casi impagable sabor a vacio....quiero ser un loco alegre, feliz de tener la vida...y manos para darla....por hoy, te regalo una sonrisa

..... dijo...

pd: tu decides q post publicar...

Lucía dijo...

Después de este magistral post tengo que leer Tristram Shandy; pero lo leeré a principios de enero, que tengo vacaciones, porque presiento que voy a necesitar concentrarme en él al cien por cien. Otro libro que tengo ganas de leer, que creo se parece un poco a este es "En nadar dos pájaros" de Flann O'Brian ¿lo has leído?
Por tu contestación a uno de los comentarios la película no iré a verla. Tiene que ser difícil hacer una buena película de un libro tan complejo.
Besos.

Francisco Machuca dijo...

Nanci:
Leer a los libertinos del siglo XVIII es un gozo.Por cierto,la palabra libertino en aquel siglo quería decir librepensadores.Hoy la palabra se ha vulgarizado,como casi todas las cosas.La suspicacia,el poder evocador que suscita,su humor,la reflexión y el pensamiento de ésta obra es una buena terapia para éstos tiempos.

Emilio:
Cuando dices que no tienes tiempo para leer a Sterne,me recuerda todo el concepto de la novela de Sterne,en donde el autor defiende constantemente las digresiones para poder salvar el texto.En el siglo XVIII,las digresiones representaba detener el tiempo.

Eta Carinae:
Gracias por tus comentarios cálidos en éste mundo de frías he indiferentes palabras.Nadie está loco respecto a la realidad que le circunda.Yo elijo la mía que es mi imaginación.La realidad es sólo lo que se describe de ella.No creo en el mundo que han creado los políticos,el sistema educativo,la religión,los medios de comunicación,etc.Respecto a los temas es según me siento el día que escribo.
Te deseo toda la suerte del mundo para tu carrera.

Francisco Machuca dijo...

Lucía la novela de Flann O'Brian es estupénda,pero diferente a la de Sterne.De todas maneras es un placer leer ambas.
Feliz lectura y besos.

Lula Fortune dijo...

Lo bueno de venir por aquí es que sacudes mis estanterías y se abalanzan hacia mí estas sorprendentes obras (leídas, olvidadas?, arrinconadas). Lo malo es que necesitaría varias vidas para hacer todo lo que quiero: releer, leer, ver, dormir, hablar,reir, viajar, conocer, descubrir...
Voy a tener que hacerme budista, a ver si creer en la reencarnación me da un poco de sosiego.
Besos, siempre besos.

Blanca Vázquez dijo...

La pobreza del genio! Tristan Shandy es todo un referente en la narrativa. Como El Quijote y Shakespeare, cada cual en su momento. Precisamente ahora sale Narrativas 8 en la que participamos unos cuantos y está dedicada a Vila-Matas, del que hablas.
Como siempre estás muy literario. Esta mañana he descubierto la nieve al levantarme. Que curioso, es bonito, pero frío. Esto es el norte. Tengo que poner una foto de Vitoria con nieve en mi web general. Un beso

Emilio Cervantes dijo...

Es que para vivir en el mundo moderno, como tambien dice en sus comentarios nuestro contertulio ....., deben de ser necesarias la digresión y la locura.

Entonces encontraré el tiempo preciso para seguir en esta digresión.

Un abrazo,
Emilio