"No tiene ningún sentido si no tiene ese swing."
Duke Ellington
Es común entre la crítica, aludir a una normalización de la cosa jazzísticocinematográfico amparándose en lo hecho por Clint Eastwood, Robert Altman y Tavernier, donde debe leerse, respectivamente, Bird, Kansas City y Alrededor de la medianoche. Esto puede ser así, pero puede también no serlo si se contempla el panorama desde el otro lado del camino. La mejor película de/con/sobre jazz de Clint Eastwood es Thelonious Monk. Satraight no Chaser (funciones de productor ejecutivo). Bird no tiene swing. Tampoco lo tiene Kansas City. Sí lo tiene Mo' Better Blues, de Spike Lee. Lady Sings the Blues (Diana Ross como Billie Holiday): una forma de sabotaje. Un invierno en Lisboa: con Dizzy Gillespie como estrella invitada es un horror. Cotton Club, de Coppola, carece por completo de swing. Mucho mejor cualquiera de los soundies grabados por Duke Ellington en el verdadero Cotton Club (recogidos en At the Jazz Band Ball. Early hot Jazz, song and dance. Yazoo. DVD).El mejor cine-jazz: Ascensor para el cadalso (Louis Malle, con música de Miles Davis). El swing no se organiza: simplemente surge. El mejor cine sobre jazz es el que no se ve con los ojos. Los relatos de la crónica cinematográfica acostumbran a olvidar obras de mérito que, por venir filmadas en otro medio y no ajustarse a los cánones, han sido dadas de lado por el establishment crítico. Craso error del que son sacados por la sección estajanovista tan proclive al dislate, pero muy acertada al ubicar algunas cosas en su sitio y a la grandísima Billie Holiday en el resplandor del jazzismo cinematográfico con los diez minutos mal contados de puro éxtasis de Fine and Mellow (The Sound of Jazz, Jack Smight, 1957, producción de Nat Hentoff y Whitney Balliet). Fine and Mellow es jazz filmado con los ojos del jazz. La puesta en escena no puede ser más escueta, con los músicos dispuestos en corro, de pie, excepto Lady Day, que se apoya sobre su taburete. Dos micrófonos, uno central, suspendido, el otro reservado a la cantante. Un único haz de luz cenital relega el resto del plató a la semi-penumbra. Los actores visten de calle, con sombrero y trajes pret a porter; Lady Day con rebeca abotonada en el cuello y blusa a juego. El realizador ha dispuesto las cámaras a una cierta distancia del círculo mágico, en el exterior del mismo, tratándolas de intrusas. Los movimientos son livianos, casi imperceptibles, su función parece ser la de no entrometerse ni interferir. La fotografía en blanco y negro resalta los tonos duros en las sombras. La pieza, un blues enmascarado de balada. Tras el estribillo, el turno para los tenores: Ben Webster-ojos cerrados, tono meloso-y Lestes Young, ralentizando el tiempo hasta lo imposible. La cámara nos mantiene el plano en la expresión de la cantante mientras habla quien fuera su alter ego y cómplice para lo bueno y para lo malo. El espectador percibe entre una y otro una cierta forma de comunicación singular que escapa a la convención y define a quienes compartieron una existencia desgraciada fuera de la norma. Es drama a tiempo presente. Uno tras otro, desfilan los demás improvisadores, Vick Dickenson y Gerry Mulligan, Coleman Hawkins y Roy Little Jazz Eldridge. Billie, apenas un espectro, mece la cabeza, entorna los ojos o los mantiene abiertos mirando un más allá y a sí misma, a Lester Young. Su voz ya no es su voz, sino un eco que trasciende a la contingencia de una melodía y nos expone a verdades profundas y trascendentes. Fine and Mellow no es jazz filmado sino jazz por sí mismo. No es vida representada, sino vida por sí misma.Los diez minutos mal contados de Fine and Mellow deberían figurar en los anales del cine musical.Ver Fine and Mellow.
























































12 comentarios:
OMG! Quiero ver Fine and Mellow ahora mismo. Que intrigante e invitante el recuento que haces de esta obra especificamente.
Saludos desde la ciudad natal de Billie Holiday, Baltimore, USA.
Totalmente de acuerdo, sobre todo en lo referente "Ascensor para el cadalso", sin duda.
Estupendo post.
Abrazos
Francisco: he visto siempre como dos posiciones frente al texto, en este caso, frente a la película. Por un lado el texto-objeto, por el otro el texto-sujeto. Textos objetos, no está mal decirlo, es cuando realizan una obra en la que uno entiende el dónde y el cuándo. El que uno sabe dónde nació, durmió, y se murió. Sin embargo siempre he preferido la otra postura: el qué, y el cómo. Esta clase de postura, más arriesgada, porque debe trabajer meramente con hipótesis, trata de entender por qué ésta clase de gente sufre más de lo normal. Tú lo dice muy bien, el swig simplemente nace.... y tratar de entender cómo nace, es preferible a un mero encadenamiento de fechas y lugares.
Mi ejemplo: Control de Corbjin, sobre Joy Division. La película es perfecta, en serio, pero jamás se llegará a entender por qué Ian se sucidió, y se deprimía tanto, si sólo dependiéramos de la pelicula. Le falta la enfermedad. La producción termina por dañar lo que es en el fondo más sencillo: importa el swing.
Un abrazo.. .
Precioso texto que a los no iniciados nos anima a ver esos diez minutos gloriosos.
En mi último cuento hago una referencia a la elipsis. Espero que te guste. Ya leí "Los asesinos". Me encantaron los diálogos.
Un abrazo,
El Caracol.
No hacía falta ver "Fine and Mellow" después de tu evocadora descripción: el artículo lo cuenta y uno mismo le pone la música. Pero después se cae en la tentación de pinchar el enlace y se disfruta de un derroche de autenticidad.
Saludos.
Billie Holiday: la única mujer que he amado en mi vida.
Todo le das el mismo estilo, el mismo aire. Eres coherente, ya lo creo. Como no ibas a escribir bien sobre Jazz, es que va con el cine negro, y los libros que comentas. Me gusta el ambiente que crean. Y que creas. Tu blog parece un local de Jazz, con cine nostálgico, y buenas notas sobre la vida.
Ya tengo The Killers, estaremos hablando. Un abrazo....
No me creerias que recien ahora me doy cuenta que habias colocado el enlace para esta cancion... :o) Que fantastica es Billie Holiday!! Me encanto esta interpretacion ... Love is just like the faucet
It turns off and on
Vaya pues aquí he llegado, tras leer su comentario en mi blog sobre nuestra querida Billie. Si le digo la verdad, no he visto casi ni la mitad de las cintas que nombra pero he tomado buena nota de ellas y le agradezco semejante recopilación. Espero que no le importe, en caso de seguir en contacto, responder mis dudas o inquietudes sobre estos temas. Veo que usted no sólo conoce sino que disfruta realmente con el “jazz de los muertos” como le llaman algunos para distinguirlo de esas nuevas moderneces y fusiones que se oyen por ahí y que la mayoría de veces no entiendo.
Le dejo con las palabras de un viejo conocido, Horacio Oliveira, refiriéndose a otra de las grandes, Bessie Smith: “Ese fantasma de ahí, esa voz de una negra muerta hace veinte años en un accidente de auto: eslabones en una cadena inexistente, cómo nos sostenemos aquí, cómo podemos estar reunidos esta noche si no es por un mero juego de ilusiones, de reglas aceptadas y consentidas, de pura baraja en las manos de un tallador inconcebible”
Vasos comunicantes, serendipia, azar, Mellow chance.
Saludos
Hace unos días he vuelto a ver Ascensor para el cadalso. Es una obra maestra. Y Jeanne Moreau paseando por las calles de París bajo la lluvia está perfecta.
Un beso.
Francisco, primero gracias por tu comentario en nuestro blog.
Y segundo, oye, que este post y el anterior me los imprimo para dejarlos en el curro. Qué buenos son, ostras!
Un abrazo,
Marta
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