lunes 18 de febrero de 2008

FORAJIDOS

Si la globalidad del cine negro americano de los años dorados en general funde, magníficamente, estética y denuncia, Forajidos (1946), de Robert Siodmak, en particular integra, genialmente, delirio y sordidez.
La primera cualidad sin duda alguna procede de la impronta creatividad de Siodmak, un cineasta teutón cuya debilidad por las atmósferas enfermizas, los personajes torturados y la paranoia argumental-asumido todo ello del expresionismo alemán, por cierto-le posibilitaron, tras instalarse en Hollywood, un ramillete de películas soberbias, a la vez características, del cine americano de la época, y privativas de su talento personal. Por este motivo admiro tanto los filmes de serie B, porque exige sobre todo, tener sentido del cine. Robert Wise, Jacques Tourneur, Edgar Ulmer, etc, que por los años cuarenta y cincuenta fueron capaces de levantar obras maestras en apenas veintitantos días. Seguridad, imaginación, absoluto dominio del oficio, talento y sensibilidad.
La segunda propiedad evidentemente nace del realista y hasta documentalista concepto de thriller que distinguió al productor, Mark Hellinger, desde sus previos y bien loables trabajos, sobre todo con el director Raoul Walsh, hasta su fallecimiento prematuro mientras preparaba, precisamente, otro filme de Siodmak, El abrazo de la muerte (1949), que tantos puntos comunes revela con Forajidos.
La base estriba en un magistral relato cortísimo de Ernest Hemingway, Los asesinos, en donde dos individuos entran en una cafetería en un lugar perdido del medio oeste americano. Son asesinos profesionales y buscan a un sueco llamado Ole Anderson. Uno de los presentes corre a buscar al sueco para alertarle, pero éste en lugar de huir, decide resignarse y aceptar su destino. Hemingway usó magistralmente la elipsis para ocultar al lector una buena parte de la historia principal. Él solía llamar "el principio del iceberg", es decir, utilizaba la elipsis para omitir un gran fragmento de la historia, que luego el lector tenía que rellenar empleando su imaginación. Este sello inconfundible de Hemingway lo llevó al extremo en éste famoso relato, en donde cuenta una trama secundaria, y lo hace de tal modo que en medio de ese acontecimiento marginal sugiere la historia principal. Así que, a partir de esos dos o tres rasgos, el lector tiene que reconstruirla. La elipsis tiene la función de acelerar el ritmo de la narración, eliminando una parte de la historia que no nos interesa. Sin embargo, ésta es sólo una de sus funciones; la otra consiste en escamotear un hecho al lector, un hecho que puede ser decisivo en la narración y que el escritor esconde para devolverlo gradualmente o no revelarlo nunca.
El guión de Forajidos fue escrito por Anthony Veiller, y, según diversas fuentes, también intervinieron nada menos que John Huston y Richard Brooks. El desarrollo, hipnótico como pocos, despliega sin fisuras ni disonancias la referida interacción entre tono delirante y realismo sórdido. ¿Asistimos a una pesadilla de apariencia naturalista o a una crónica con tintes oníricos? Siodmak y Hellinger abrazan sus respectivos criterios desde el primer minuto del filme y, así, el rompecabezas argumental se arma poco a poco bajo esta perspectiva biunívoca. Como si estuviéramos, en cierto modo, ante una extraña variante negra, incluso muy extraña y muy negra, de Ciudadano Kane (1940), de Orson Welles: un tozudo detective de una compañía de seguros (cargada de deudas, encima) reconstruye, dentro de una compleja estructura narrativa que maneja los flashbacks de forma no por enrevesada menos coherente, la criminal ligazón existente entre un asesino boxeador de pocas luces (Burt Lancaster) y una desalmada guapísima (Ava Gadner) con aspiraciones a la riqueza, un hampón de arrogancia aristocrática, un delincuente menor fascinado por la astronomía...y otros diversos personajes, todos caracterizados mediante sus rasgos fundamentales. Mientras, el estilo sublima, formalmente, y el punto de vista se endurece, ideológicamente, el trasfondo crítico, acerca de un tejido social tan corrupto, por dentro, como hostil, por fuera.
Un pañuelo (verde con un arpa dorada en el centro, se nos dice con llamativa insistencia en esta película de contrastado blanco y negro, sugiriendo una realidad más allá de lo que vemos) significa el eje alrededor del cual gira la trama. Y redondea con un oportuno toque de lirismo el muy áspero relato, engrasado de canallesca animalidad y maquiavélica perfidia, de frío cálculo y desesperante fatalidad, de razón cruel e instinto ciego y visualizado mediante una estética de la nocturnidad cuya subliminal significación metafórica no deja lugar a dudas.
Dos décadas después, Forajidos conoció un remake, Código del hampa (1964), de Don Siegel. Apreciable si se valora aisladamente, insustancial del todo en comparación con la original, de cualquier modo confirmó, y confirma, que Forajidos es no ya ardua de emular sino irrepetible: el tándem Siodmak/Hellinger logró una exquisita filigrana cinematográfica, al unísono típica y atípica. Forajidos, en definitiva, supone una obra excepcional, más que maestra. Que brinda una brillante exposición del alcance y las posibilidades de la "política de géneros" e implica un hito del thriller, encerrando la esencia del film noir al mismo tiempo que sobresale por encima de su propia altura. Y donde, sin autoconciencia ni petulancia, sin subrayados ni moralismo, con personalidad pero sin personalismo, se ilustra a la perfección el tema último del Cine Negro: la ambigüedad ¿o acaso ambivalencia? de todo y de todos.

Foto derecha: Ernest Hemingway

15 comentarios:

39escalones dijo...

Fantástica reseña. Esta película ha impuesto una inconografía definitiva en el retrato de los asesinos pagados. Como bien dices, "The killers" dio origen al remake de Siegel, pero llega incluso a inspirar el comienzo de nada menos que "Pulp Fiction".
Un abrazo

Lucía dijo...

Francisco, mientras tú estabas en La Calavera yo me paseaba por aquí. Casi hemos logrado estar juntos en el espacio y el tiempo, aunque sea de manera virtual.
Cuando acabemos de escuchar a Parker podemos ver Forajidos ¿te parece bien?
Abrazos.

Francisco Machuca dijo...

39escalones
Por eso me gusta escribir sobre el cine clásico Alfredo,es inagotable todo lo que se pueda decir.Tú lo dices:Tarantino bebe de esas fuentes como tantos otros buenos directores contemporáneos.

Lucía
Me parece perfecto.Codo dos forajidos.Nuestro encuentro ha rozado el límite de la otra orilla.Quizá logremos encontrarnos una vez,y cuando eso ocurra,Parker tocará un sólo para nosotros.Cortázar encenderá un cigarrillo bajo una sonrisa cómplice,y Siodmak rodará desde el cielo una segunda parte.

Mr Tambourine Man dijo...

¡Hola Francisco! Me encantan tus crónicas sobre cine. Quizás sea porque no soy entendido -aunque me gusta mucho el cine- o quizás porque las crónicas siempre cuentan muhas cosas y desconocidas, pero lo cierto es que os leo o escucho (a los críticos) con placer. Del programa que Garci tenía en La 2 hace años, me encantaba la presentación (el análisis posterior no lo veía nunca porque soy dormilón). Voy a leer el cuento "los asesinos" porque es la segunda vez en pocos días que ha caído en mis manos una referencia a él.

Mr Tambourine Man dijo...

Por cierto, Francisco Marinero publica hoy en El Mundo un artículo breve, pero interesante, sobre la obra cinematográfica del recién fallecido escritor francés Alain Robbe-Grillet.

Saludos,
El Caracol.

Limaco jolgorioso dijo...

Después de este maravilloso escrito, queridísimo Francisco, te voy a proponer como gran sabio y crítico cinematográfico-literario para que los chiquilicuatros que andan por ahí aprendan y aprehendan un poco de tu luz, leyendo estas hojas sueltas al aire de la red, de las que unos pocos afortunados tenemos la suerte de compartir aquí contigo.
Un abrazo.
J,

LA CASA ENCENDIDA dijo...

A veces me enfado con mi marido porque solo quiere ver este tipo de películas. Tengo que reconocer que son obras maestras, pero ¿porqué os gustan tanto este tipo de películas a los hombres? y no soy de las que se tragan todos los pastelones. Me gusta una buena película, sea del tipo que sea, pero me gusta el cambio y lo bien hecho.
Saludos

malvisto dijo...

Pero esto ya no es justo: tres de mis amigos bloggers me tienen más que antojado con el cine, no; mejor con el género negro: yo no hago sino anotar en una agenda las deudas contraidas. Crecen y crecen los arrumes. Como crece mi remordimiento al ver hueco tan grande: terminare un día de estos enredándome con los arrumes y los deudas y rodaré las escaleras: a ver quién resuelve el crimen.

Me acabo de ver Woman In The Dunes: casi tres horas de duración. Estoy seguro de que los hombres de antes tenían más aguante.... y más nalgas. ¡Qué apachurradas quedan!

Ya tengo algunos títulos del viejo Charles: y me voy a anotar un punto. Me estoy leyendo una novela cuyos crímenes, cuyo género negro es textual. Se llama Respiración Artificial, de Ricardo Piglia. Nada mal, lástima la edición horrenda. Da susto.

Un abrazo. ...

Blanca Vázquez dijo...

La elipsis es precisamente una de las cosas que resulta muy interesante en la última película oscarizada, "Pozos de ambición", y envuelta en esa ambiguedad que deja al espectador terminar el trabajo. Forajidos creo que la vi hace mucho tiempo, y ya no la recuerdo bien. Es raro encontrar este cine ya, como no sea en Digital. Un besote guapo, que bien escribes.

Francisco Machuca dijo...

mr tambourine man

Yo también amaba ese programa.Aprendí mucho de él.Cuando desapareció me dije que nunca más volverían a realizar un programa de semejante calibre.Lamentablemente,el tiempo me ha dado la razón.
Gracias por la recomendación del artículo.Escribí hace un siglo un post sobre Robbe-Grillet.Sin duda,un gran autor.

Gracias Juan por tus comentarios tan entusiastas.Me ayudan a seguir adelante,que ya es mucho.

la casa encendida

Tienes toda la razón del mundo.Sigo viendo mucho cine actual,pero no puedo escribir sobre él,porque me temo que es demasiado precipitado.No soy critico,y soy de los que piensan que hay que dejarles pasar un tiempo para valorarlas como es debido.El cine contemporáneo,como todas las artes,es trabajo de los del mañana.No hay mejor crítica que el paso del tiempo.
Bienvenida al tiempo ganado.

Malvisto

No te preocupes.Todo se andará.De Ricardo Piglia te recomiento El último lector.

Gracias a todos.

Francisco Machuca dijo...

Blanca Vázquez

Se necesita una cierta maestría para la elipsis y Pozos de ambición da en el clavo.
Es muy saludable volver,aunque sea por curiosidad,a los grandes clásicos,eso sí,por vía digital.

Recaredo Veredas dijo...

Estupenda reseña. "Los asesinos" es uno de los mejores relatos de Hemingway. El guión es verdaderamente meritorio, ya que consigue crear un universo coherente a partir de un texto mínimo -cuatro o cinco páginas- que restringe al máximo la información. En cuanto a elipsis, me quedo con la de "El cazador". Saludos.

Licantropunk dijo...

Gran recomendación. No he visto está película pero no se puede pasar por alto después del análisis tan fino que realizas. Ese "principio del iceberg" que mencionas me parece un recurso muy necesario para el cine contemporáneo: el espectador está demasiado acostumbrado a que se lo den todo mascadito. Para apagar el cerebro viendo una pantalla, ya tenemos la programación habitual de la televisión.
Saludos.

Lula Fortune dijo...

Bueno, pues yo debo ser una excepción al gusto masculino por el cine negro, como dice Casa encendida, porque adoro este género. Adoro esta película y la sonrisa rocosa de Burt. Su imagen en camiseta, esperando, con un mechón sobre la fente y el revólver cerca, me persigue siempre que pienso en cine negro o incluso en un relato escrito.
Siempre estupendos, tus post.
Un beso envolvente como una bocanada de humo.

Francisco Ortiz dijo...

Qué grande eres: lo que extraes de la película es todo acertado y ensancha la visión que de ella uno ha hecho. Es admirable cómo lo cuentas y cómo sugieres tú también temas que son la punta del iceberg de tu texto. Un abrazo.

ir arriba