domingo, 23 de marzo de 2008

Les hores baixes de Max Plana



El día 28 de este mes se estrena la película Les hores baixes de Max Plana (Las horas bajas de Max Plana), del realizador y amigo Pep Puig. Tengo el gusto y el orgullo de presentarla en este modesto blog por dos cosas significativas. La primera: por ser una excelente película narrada con exquisita sensibilidad y solvencia creativa, es decir, con todo el buen hacer que tanto caracteriza a este autor veterano que lleva tras sus espaldas una larga carrera, tanto de realizador como de actor. Y, la segunda: porque ha sido un privilegio, por mi parte, el haber colaborado en ella desarrollando diversos trabajos, desde ayudante de dirección hasta ser partícipe como actor en una breve aparición.

La amistad que nos une desde hace más de quince años es una amistad sin fisuras, estrecha, sólida y llena de complicidad. A lo largo de todos estos años nuestros encuentros y conversaciones, casi siempre relacionados sobre temas literarios y cinematográficos, nos han ido aportando ideas personales, visiones propias de las cosas, del mundo, de la vida. Siempre hemos creído que un pequeño tema puede servir de pretexto a combinaciones múltiples y profundas, evitando temas demasiado vastos o demasiado alejados, donde nada te indica cuando te extravías. O bien tomando aquello que podría pertenecer a nuestras vidas y que concierne a nuestras experiencias. Al compás de estas pequeñas experiencias, la oportunidad de hacer una película juntos nos rondaba por la cabeza, pero las contadas ideas que, a este respecto, ocasionalmente barajábamos no llegaron a adquirir la fuerza suficiente como para definir un proyecto concreto. Así fueron pasando los días, los años, hasta que un día, Pep Puig se encerró en su estudio para escribir el guión de Les hores baixes de Max Plana. Él me iba pasando las páginas que redactaba a diario y yo las leía con fruición. Jamás dudé de la calidad de la historia y la prueba está que trabajé con él más de tres años, el tiempo que duró la realización de la película. Son muchas las cosas que debo omitir por problemas de extensión, pero si tuviera que definir de la manera más concisa lo que significó para mí todo ese tiempo, citaría a Peter Bogdánovich: "Lo importante a la hora de rodar una película es no depender de la realidad, sino crear una realidad propia." Eso fue para mí.



Pep Puig

Les hores baixes de Max Plana es, entre otras muchas cosas, las horas bajas de una serie de personajes oprimidos por sus tristes realidades; distraídos hasta el infinito, misteriosamente desinformados y confundidos. Unos personajes en suma contradictorios, nada claros, de diversas realidades, en la cual se pueden ver todos los planos de su ser, superpuestos unos sobre otros en espacios reducidos de cuyas fachadas se han derrumbado, y que revelan su estructura interior, todavía intactas; un ballet fantástico, encantado, un mágico calidoscopio, un laberinto tortuoso, cambiante, fluido, de sensaciones, de sucesos cotidianos, sentimientos, nostalgia e imaginación. Materiales enterrados bajo escombros de temores, inconsciencias y heridas descuidadas. De la costumbre a no demostrar los sentimientos, a acallar sus propias vidas interiores. El miedo calla el maltrato. Las injusticias sufridas en el silencio producen extraños gérmenes. Vemos el oscuro camino que separa el deseo de la realidad; o mejor dicho, la irreversible pérdida de identidad del hombre contemporáneo, anclado en un mundo que ni controla ni entiende, en el que las voces y los ecos se confunden en medio de una niebla miserable e inquietante. Un mundo peligroso porque está sin control, porque el orden es un mero apunte terminológico y porque se ha arruinado la espontaneidad de los individuos. La vida contemporánea está repleta de gags surrealistas, de yuxtaposiciones alocadas, de situaciones extrañas, de personajes inverosímiles. 

Para Pep Puig una vida humana no es un punto sino una línea: una cadena de innumerables puntos, de todo lo que no le pasa a los personajes, la vida y la persona que les quitaron entera. De ahí la suplencia de un vacío, el remedio de una ignorancia. Ya vivimos en un mundo lleno de síndromes no reconocidos. Les hores baixes de Max Plana es también una comedia, es decir, el tono del drama común, humano, humorístico, visible, hasta bufonesco. La vida como comedia vivida; ilusiones de personajes de antemano derrotados por la realidad imprevisible. Personajes que se lanzan a cien por hora contra los molinos de viento que no es otra cosa que un clásico motivo de comicidad. Los grandes dramas ocurren en secreto. Los personajes ocultan sus sentimientos y evitan que las tormentas que causan estragos en su alma se reflejen en sus rostros. La tensión es subterránea y sólo se desencadena el día que llega la catástrofe. Esa tensión latente, ese malestar que transcurren de una manera muy corriente y muy poco dramática. Esto tal vez sea lo más trágico de las tragedias, y las únicas tragedias que Pep Puig conoce son, como en Chejov, tragedias privadas, nunca tragedias públicas. Su adhesión a las cosas y a los personajes es siempre subjetiva y emocional, personajes vistos con cierta simpatía, con un cierto sentido del humor, intentando objetivizar una definición que hace del filme un reconocimiento de una actitud sincera: la continua solidaridad con todos, porque no puede ser de otra manera, y es otros de sus máximos aciertos. Nunca da respuestas concretas: sólo plantea estimulantes interrogantes. Creo firmemente como mi amigo Pep Puig, que hay que sentir una cierta piedad por ese frágil animal que somos y que soñamos y esperamos, mientras pasa la vida no vivida y nos consolidamos ante la tremenda representación de la mistificación y de la inautenticidad de la vida. En realidad, la película es un largo sueño, en el que el pensamiento y la poesía se convierten, se funden, constantemente en el caos moderno. Max Plana (excelente Josep M.Verge), tiene pesadillas por el mezquino y repetido absurdo cotidiano de su vida: el absurdo continuo de los hechos y de los movimientos del corazón. Otro personaje, sueña con una ideal aventura amorosa con su compañera de trabajo, pero no deja de sorprendernos que no es menos absurdo sus deseos más ocultos, que las pesadillas más atroces de Max Plana.

Siempre he creído que el cine debe comunicar estados psíquicos, y no simplemente imágenes de acciones externas. Ningún otro medio es capaz de producir la cualidad específica de los sueños con su mismo grado de perfección. Dijo Jean Renoir: "No es siendo realista como se tienen las mayores oportunidades de captar la realidad."

Pep Puig me propuso el otro día de seguir trabajando juntos en nuevos proyectos. Ambos sabemos que el cine no es epistemología ni deconstrucción sino una forma de vivir a pesar de la vida. Atenuar el paso del tiempo.

15 comentarios:

vicente dijo...

Apreciado Francisco:
Quisiera tener un poco de la riqueza de tus escritos para expresarte a mi vez cómo me regocijo en tus páginas sobre cine. Esperaré a que llegue -si es que llega a esta capital chilena- "Les Hores Baixes" con una copia de tu artículo en el bolsillo.
Abrazos, Vicente

39escalones dijo...

Vaya, menuda sorpresa. Estaremos atentos al evento, por supuesto. Lástima que, tal y como anda la distribución del cine de verdad en este condenado país, probablemente no llegue a salas de Zaragoza (este año está pasando aquí lo que no había pasado nunca: que películas de renombre o con cierta fama se queden sin estreno; qué decir de otras que no tienen apoyo publicitario). Tiene una pinta estupenda, y si tú andas por enmedio no me cabe duda de que será interesante y que merecerá mucho, mucho la pena.
Estaremos atentos.
Un gran abrazo

hombredebarro dijo...

Pues digo lo mismo que los que me preceden en los comentarios. Que tengo interés por verla, pero dónde.

malvisto dijo...

Maravillosa entrada, mi gran amigo: exquisita, gastronómica: me acaba de abrir el apetito. Tengo la boca a reventar: vamos a ver qué se puede hacer para que se estrene en salas de Bogotá. Por lo pronto creo yo que puedo irme imaginando lo que será por la historia, por las referencias, por lo que dices de ella. Trataré; voy a cerrar los ojos, que lo de adentro no está muy separado de lo de afuera. Es una ilusión idiota que solemos dejar sobre la mesa, y nos perdemos todo el espectáculo. Lo echanmos a perder: me gusta mucho que hables de esa forma de la tragedia.

un gran abrazo, andrés...

Alicia dijo...

No hay más que decir, ya lo ha expresado usted todo admirablemente. ¡Su entusiasmo le delata! Vi el trailer de la película y parece magnífica. Les deseo suerte en su andadura.
Un beso

Lucía dijo...

Francisco, cruzo los dedos para poder tener la oportunidad de verla. Sabiendo que has participado en el proyecto no dudo que será un éxito seguro.
Que disfrutes la noche del estreno.

Besos y un abrazo.

Mr Tambourine Man dijo...

Querido amigo:

¡Enhorabuena! Me imagino la ilusión que te hace el estreno y las visicitudes de la película. En lo que a mí respecta, ya que vivo en la capital del Reino, espero tener la oportunidad de ir a verla. Ya te contaré.

Estoy leyendo "Carta a mi mujer", y me encanta. También he pensado en la pena de no volver a leer una nueva obra suya, pero es pena atenuada porque he leído en El Mundo que esta primavera se van a publicar unas novelitas cortas de Umbral (no sé si inéditas), y en octubre se va a reeditar un libro de poemas que se publicó hace muchos años en una pequeña editorial de Cuenca. La edición incluirá, además, poemas inéditos. ¿Qué te parece? Algo es algo, creo yo.

Muchas gracias por tus comentarios animosos y alentadores.
Un abrazo,
El Caracol.

Joselu dijo...

Hace unos días que no me pasaba por aquí tras el alejamiento gallego de Semana Santa. Y siempre que transito por este espacio de sombra y serenidad, siento la misma sensación de quietud y excitación al mismo tiempo. ¡Qué ganas de ver la película que nos presentas! ¡Qué espléndida y delicada prosa la que la recrea! Cine de perdedores. Hace unos día que murió Rafael Azcona y creo reconocer en sus guiones también esa canción agridulce que hace de la derrota un plato literario de primer orden. Entiendo ese devenir de seres sin atributos que dan soporte a esos personajes de Les hores baixes de Max Plana. Un gozo leerte y visitarte. Un fuerte abrazo.

Licantropunk dijo...

¡Fantástica sorpresa y qué sana envidia! Vivir desde dentro el desarrollo de una película es una experiencia que veo inalcanzable y por ello, por lo atractiva que me resulta esa situación, te felicito. Ya no sólo nos queda ver la película.
Saludos.

Limaco jolgorioso dijo...

¡Enhorabuena, querido Francisco! De la teoría a la práctica, así debe ser. Aunque ahora que lo pienso un poco mejor, también podría ser al revés. Imagínate la realidad, ese es mi lema como modesto aficionado a la fotografía. Y me parece a mi que Les Hores Baixes de Max Plana, según nos cuentas, son imágenes de otra imagen nuestra. Así que si llegara aquí esta película, iremos a verla para medir el tiempo detenido, la realidad que cubre el sueño de esta película, la luz lejana de tu rostro fumando entre las claras luces de un patio de butacas.
Un abrazo.
J,

Blanca Vázquez dijo...

Es cierto, el cine es una forma de vida. Enhorabuena por tu colaboración que me encantaría ver, pero deduzco que igual es difícil que se estrene por aquí? a ver si hay suerte, me haría gracia verte en el filme. Díficil es explicar estados psíquicos en el cine, pero se necesita buena mano. La de un buen realizador y ayudante de dirección. Te deseo que siga esa colaboración.

maite dijo...

Hola Francisco, enhorabuena por este trabajo, me apetece verla, un abrazo!

Francisco Machuca dijo...

Gracias a todos por el interés y delicadeza.
De momento la película se ha estrenado solamente en Vilafranca del Penedés.Estamos buscando ayudas y subvenciones para poder estrenarla en el resto de España.Ay,es tarea ardua en este país perdir dinero para la cultura.Nuestros políticos todavía no se han esterado que invertir en cultura es invertir a largo tiempo.

Muchas gracias a todos.

Raúl dijo...

Ocurra lo que ocurra... a tus pies, querido mío.

Elvira dijo...

Hola, querido Francisco: Ya he visto la película, muy interesante. En primer lugar: no te he visto en ella, ¿en qué escena salías? Me hacía ilusión verte aunque fuera en un papel muy corto. No entiendo cómo he podido perdérmelo. Quizás porque fui unos instantes a la cocina sin pulsar pause...

"Unos personajes en suma contradictorios, nada claros, de diversas realidades, en la cual se pueden ver todos los planos de su ser.." Muy buena descripción. Es posible que en algunas escenas se me hayan escapado algunos significados. Como tiene voluntad de hacer preguntas más que de dar respuestas, en ocasiones me he quedado con el interrogante flotando en mi interior.

La película consigue con éxito "comunicar estados psíquicos, y no simplemente imágenes de acciones externas". Esa sensación de tristeza y vacío al ver pasar la vida no vivida, como bien decías.

Muchas gracias, querido amigo. Y que sigas trabajando en este mundo que tanto amas.

Un fuerte abrazo