viernes, 28 de marzo de 2008

Tríptico de luces y sombras

A la memoria de Rafael Azcona


El pisito (1958), de Marco Ferreri parte de la novela original de Rafael Azcona en un suceso verídico sucedido en Barcelona. Narra la historia de un joven que accede a casarse con la anciana dueña del piso en el que está realquilado para así poder heredar los derechos de inquilinato, única forma de conseguir un piso propio para poder casarse con su novia, a la que ya se le ha ido volando la juventud. Es ella precisamente la instigadora final de tal apaño, aunque ambos se encuentren con la sorpresa de que la anciana mejora notablemente (parecía tener ya un pie en la tumba) a raíz de su flamante cambio de estado. Cuando finalmente expira la anciana, el protagonista, como Nino Manfredi en la espléndida secuencia del ajusticiamiento de El verdugo, lejos de ver solucionados sus problemas parece dirigirse al matadero. El pisito fue un auténtico bombazo en el cine español. Aparentemente en la línea del realismo inaugurado por Bardem y Berlanga con su opera prima, Esa pareja feliz (1951), el guión de Azcona se diferencia radicalmente de ese "neorrealismo a la española" en el tono. Lo que en la apuesta de Bardem y, sobre todo, Berlanga había de trasfondo amable, se toma en manos de Azcona y Ferreri en un retrato de la realidad repleto de negrura. Azcona aporta a la película, no sólo una extraordinaria capacidad de observación de la realidad que le rodea, sino también un exquisito distanciamiento de sus personajes, lo que provoca inevitablemente dejar al espectador sin el más mínimo asidero, sin respiro. El humor negro desplegado por Azcona no deja títere con cabeza y nos enfrenta sin remisión a la más cruda realidad. No hay personaje positivo alguno, aunque también es cierto que sus miserias les son impuestas por una sociedad represiva y cutre hasta lo indecible. En realidad El pisito no es sino un catálogo de víctimas de una sociedad desesperanzada.


Plácido (1961), de Luis García Berlanga, que en principio debería haberse llamado "Siente un pobre en su mesa" - título que no permitió la censura por su excesiva explicitud -, muestra una telaraña de acciones en el marco de un día de Nochebuena en una pequeña ciudad castellana. En el marco de una "piadosa" campaña navideña, bajo el lema de "Siente a un pobre en su mesa", el microcosmos social que representa a la citada localidad se siente obligado a hacer un ejercicio de caridad, que no es sino el acto general de hipocresía, en el que se sortean pobres que han de gozar por un día de los mejores manjares que normalmente les están vedados. Paralelamente, el atribulado Plácido tiene que compatibilizar el transporte con su recién adquirido motocarro de parte de la comitiva de festejos, con el empeño de pagar la primera letra de su vehículo antes de que vaya al protesto. Apoteosis de la coralidad, no es de extrañar que sólo el buen saber hacer de Azcona pudiese hacer llegar a buen puerto un guión en el que las acciones paralelas son infinitas, los personajes secundarios tienen todos ellos una entidad trabajada hasta el último detalle y la conexión entre todo ello tiene que estar medida hasta el milímetro. Azcona lo consigue y, posiblemente, el guión de Plácido es no sólo uno de sus mejores trabajos, sino además el más complejo desde el punto de vista técnico. Pero es precisamente en este terreno en donde el guionista ha desplegado sus mejores dotes profesionales a lo largo de su carrera.



El verdugo (1963), también de Berlanga es, ante todo, la historia de un rosario de renuncias, las que progresivamente la sociedad, nuevamente hostil, miserable e insolidaria, obliga a asumir a su protagonista como pago a su pertenencia a ella. José Luís, un gris empleado de funeraria, se verá obligado a casarse con Carmen, la hija del anciano verdugo (magnífico Pepe Isbert), para legalizar sus relaciones (impagable la secuencia en que los sacristanes de la iglesia hacen desaparecer en un periquete alfombras, flores, velas y demás ornamentos de la boda de lujo que ha precedido a la suya, y a los que él no tiene derecho); tendrá que solicitar el macabro puesto de su suegro, para poder, como funcionario, acceder a una vivienda de protección oficial; renunciará a sus planes de emigrar a Alemania para labrarse un futuro digno; y, finalmente, deberá ejercer su oficio cuando ya se había acostumbrado a no ser reclamado para ello. Para siempre quedará grabada en le retina de los espectadores la penúltima secuencia, en la que un plano largo en rotundo picado sobre el desolado patio de la prisión se detiene, mientras un grupo de funcionarios acompañan a un aparentemente tranquilo condenado, al tiempo que el iluso verdugo tiene que ser prácticamente arrastrado unos pasos detrás.


Rafael Azcona es uno de los grandes de la generación de los 50. El éxito de sus primeros guiones relegaron a un segundo plano su tarea de escritor. Azcona era ya un clásico antes de abandonarnos. Fue un extraordinario narrador, maestro de los diálogos e incomparable creador de personajes, que son lo que hacen tanto como lo que dicen. Con tramas muy bien traídas, situaciones perfectas y un fondo de humorismo escéptico, porque no hay humor sin escepticismo. Sería muy conveniente aludir que la humanidad de Azcona ha permitido a algunos directores chulearse de imaginativo con los guiones del maestro, pero esto es ya otra historia amigos y creo que a Rafael Azcona no le gustaría.

24 comentarios:

Elena dijo...

De las películas que citas sólo he visto El verdugo, una obra maestra, sin duda. He sentido mucho la muerte de Azcona porque me parecía una de las figura más importantes del cine español. Tuve la suerte de escucharle hace más o menos año, en una mesa redonda junto a David Trueba, y me encandiló con su discurso. En realidad, en cuanto empezó a hablar, Azcona se metió a todo el público en el bolsillo. El mismo David le miraba embelesado. Una triste pérdida para todos los que amamos el cine y la literatura.

Te dejo el enlace del post que dediqué a esta mesa redonda por si te apetece echarle un vistazo.

http://perdidaentrelibros.blogspot.com/2007/04/encuentro-entre-cine-y-literatura-el.html

malvisto dijo...

¡Vaya!, es malo decirlo, pero cuántos deben esperar su muerte para que muchos otros lo conozcan. Me incluyo.

Un brazo,

arsenicololita dijo...

Muy buenas reseñas sobre el gran Berlanga, y de paso, me han entrado ganas de conseguirme la novela original de Rafael Azcona.
Saludos

Licantropunk dijo...

Merecido homenaje. Un guionista con un sello genuino que ha dejado una impronta personal genial en todos sus trabajos. Su influencia en el cine español es capital y si se puede hablar de cine español como género sin duda se debe a creadores como él.
Voy a añadir tres títulos algo más recientes en el tiempo y de mis favoritas a añadir a las que has mencionado: "El año de las luces", "El bosque animado" y "Pasodoble".
Saludos.

39escalones dijo...

Qué grande, magnífico retrato del gran Azcona, que ha participado en lo mejor del cine español de los últimos cincuenta años. Gran escritor, grandísimo guionista, fenomenal tipo, y excelente conversador. Se quedaba uno tonto escuchándolo...
Un gran abrazo

Francisco Ortiz dijo...

Un escritor con todas las letras, que hacía literatura en sus guiones. No valoramos lo suficiente, de nuevo, tan grande pérdida, y el tráfago de los días de noticias superficiales u oportunistas secan el papel y el recuerdo con crueldad inesperada. Este hombre se merecía un gran homenaje, muchos homenajes. El tuyo no es pequeño, precisamente. Un abrazo.

Lucía dijo...

Magníficas películas y magnífica persona, es una pena que se haya ido.

Besos.

Blanca Vázquez dijo...

Se nos van estos genios de sortear censuras e imaginar con inteligencia las denuncias que querían realizar.
He visto las tres, aunque hace tiempo, y están muy desvanecidas en la memoria. Buen momento para revisarlas, y esperar que la tv haga memoria, y nos regale con alguna.
Como siempre escribes de lujo.

Mr Tambourine Man dijo...

Sí, todas esas películas son una maravilla, y recrearlas leyéndote, otro gozo.

En la capi todavía no podemos ver "Las hores baixas de..."

Un abrazo,
El Caracol.

Limaco jolgorioso dijo...

Ayer, al caer la tarde, iba paseando entre el mar y los tarays desnudos y de pronto me acordé de El Tiempo Ganado. Ahora estoy aquí acogido a la débil luz de una pantalla platecida, que diría Juan Ramón, para saludarte y celebrar contigo y tus amigos la obra de Rafael Azcona.
Hoy los pájaros del cine español abren sus picos para cantar: Adiós, Rafael, guárdate mucho, que no te olvidaré cuando estés allí en el cielo.
Un abrazo.
J,

Joselu dijo...

Había pensado escribir un post sobre Rafael Azcona, pero afortunadamente no lo he hecho porque me hubiera faltado la solidez que tú aquí muestras en el conocimiento de su primer cine. Este lo vi hace muchos años en esas sesiones del UHF (la segunda cadena). Recuerdo su cine como muy negro y eso me gustaba. Forma parte del mejor humor español con Quevedo, Goya, Valle, Umbral... El lado oscuro que nos aparece como profundamente humano. La clave de Azcona era contar historias tristes con sentido del humor. Eso y un sentido del lenguaje de la calle extraordinario.

Lula Fortune dijo...

Qué buen repaso y qué fantásticas obras maestras. Me quedo con El Verdugo pero las tres me parecen geniales. Tocadas, a veces, por el ala del surrealismo, son historias que se echan de menos. Parecen tan fáciles y en esa simplicidad está toda su grandeza. Muy buen homenaje, Francisco. Un besote enorme.

Alicia dijo...

No hace mucho tiempo que tuve el privilegio de ver en vivo y en directo el negro maletín conteniendo ese extraño aparataje que llaman garrote vil. Éste, en concreto, se usó para privar de vida a los últimos en nuestra dictadura, incluido el actualmente tan renombrado a causa de la película homónima, Salvador. Cuando lo ví, incapaz de imaginarme cómo montar dicho instrumento y ser capaz de accionarlo, recordé a nuestro Verdugo de Azcona. No muchos días después leo en la prensa la fatal noticia de su pérdida.
El Pisito, lo recuerdo con cierta ternura a pesar de reflejar la cruda realidad con su característico humor negro. ¡Creo que voy probar suerte!. Me buscaré un hombre rico que me mantenga y me ponga una bonita casa, a ver si a mí me sale bien la jugada. Si ve usted que dejo de hacer comentarios en su blog es porque estaré en Camboya o en Kamchatka derrochando millones, xD.
Muy buen homenaje a Azcona este post.

Un saludo

Miguel Sanfeliu dijo...

Excelente homenaje y certero repaso a tres de sus obras maestras. El día que me enteré de su muerte vi "Plácido", una vez más. Genial la escena en la que quieren casar a toda costa al pobre que se está muriendo...
"El verdugo" sigue siendo, no obstante, mi favorita.
Un abrazo.

Raúl dijo...

Has leído "Los europeos"? Esta novela del maestro Azcona, sólo tiene de viejo y poco actual, el título. Una maravilla.

Francisco Machuca dijo...

Sí la he leído Raúl,y además en una edición muy reciente y revisada por Azcona en Tusquets.Azcona fue el mejor guionista que hemos tenido nunca en este país.Su capacidad de observación era agudísima.No hubo nadie como él;su humor,su ironía.
En su último guión Los girasoles ciegos,está lleno de sutilezas que para muchos espectadores actuales se les escapa.Te pongo sólo un par de ejemplos:el caminar que tiene el cura con los brazos abiertos,como una figurilla de árbol de navidad,o el final,cuando Maribel Verdú llega al pueblo con su hijo y se cruza la guardia civil con los curas.Ambos saludos cierran la película.
Se ha publicado también recientemente otra novela revisada por Azcona titulada Los ilusos,con ilustraciones del gran Mingote.

Sentí mucho su muerte,mi querido Raúl.
Gracias por venir a este post antiguo,que por otro lado,sigo estando aún aquí.

Un abrazo.

Raúl dijo...

Gracias.
Te confirmo que leímos la misma edición.
Lo sorprendete en "Los girasoles..." (o no tanto, pues el genial Cuerda, es un amante de lo bueno, un sibarita), es que el director respetara esos guiños del autor, aparentemente inocuos y además casi indescifrables. Me percaté de ese ridículo andar del cura. Me hizo sonreir, sin llegar a adivinar que era un gesto que procedía directamente de "la fuente". Buena apreciación.
Y buen fn de semana.

Raúl dijo...

No podía hacer otra cosa, que enlazar tu artículo a mi pobre entrada. Buen fin de semana, Paco.

Raúl dijo...

Francisco, se nos acaba de morir Mari Carrilo, la gran Mari Carrillo.
Descanse en paz.

Raúl dijo...

Y ahora, el gran maestro.
Descanse en paz, Sr. López Vázquez.
(1/11/09).

AbstractSymphony dijo...

:) I like this ...
pasate x el mio http://daspuxx.blogspot.com/

Raúl dijo...

Ya está, Paco. Se ha cerrado el fatídico círculo con la muerte del más grande. Hoy, 13/11/10.

Francisco Machuca dijo...

Sí,mi querido Raúl.Ya estoy escribiendo algo sobre el gran Berlanga y su Bienvenido mister...Creo que lo he tenido bastante olvidado,precisamente uno de mis directores favoritos,junto con Fernando Fernán-Gomez(director).

Me reconforta que vuelvas por aquí cada vez que un grande nos abandona.Podríamos decir que se ha convertido en nuestro cementerio particular.Aquí,los dos,recordando a los que se van.

Anónimo dijo...

Esta mañana no me he atrevido a pedirte una entrada sobre él. Pero he estado a punto de hacerlo. No creo que hayan muchos artistas españoles que se lo merezcan más que él.
Un abrazo, Paco.

Raúl.