
Paradójicamente, la mansión utilizada en la película no se encontraba en Sunset Boulevard, sino en el 3810 de Wilshire Boulevard, y era propiedad de una familia adinerada ya en declive que mandó derribar en 1957. Wilder y su equipo de decoradores de la Paramount consiguieron permiso para rodar en ella a cambio de construir una piscina, que se convirtió en el símbolo del éxito en el contexto de la película, y también en el lugar en el que moría su protagonista y, por tanto, en un símbolo de decadencia. Cuando vemos por primera vez la piscina, está vacía, y las ratas corretean por el suelo cubierto de basura. A lo largo del filme, la vemos en un estado moral y, al final, recibe en sus aguas el cuerpo agujereado de balas de Joe Gillis (William Holden).
Es precisamente éste el que narra la película, y sólo al final se da el público cuenta de que está muerto. Se trata literalmente de una voz de ultratumba, lo que añade ironía a su papel de guionista contratado por Norma Desmond (Gloria Swanson), una actriz del cine mudo olvidada, cuyas fantasías sobre su vuelta al cine terminan provocando la muerte de Joe. Esta desacostumbrada forma de narrar, que evoca el cine de serie B y el estilo de Scott Fitgerald, convierten a Sunset Boulevard (1950), en una película insólita, verdadera antología de los géneros de Hollywood. La mansión de Norma Desmond, con su decrépito órgano, polvorientas habitaciones y acumulación de cachivaches del pasado, en la que se desarrolla incluso el entierro a medianoche de un mono, "juguete" de su propietaria, liga Sunset Boulevard con el cine de terror. La persecución inicial en coche recuerda al cine de gángster de los 30. Las imitaciones que hace Norma de Chaplin y de las chicas de Mack Sennett remiten al cine mudo. El romance entre Joe y Betty tiene mucho que ver con las comedias dirigidas para la Paramont por Mitchell Leisen y Preston Sturges, aunque contaminado por la doble vida de Joe con su "protectora". La osada puesta en escena de Wilder, la atmósfera macabra de la película, sus decididas mujeres y vacilantes y débiles hombres convierten a Sunset Boulevard en una mezcla de cine negro y melodrama gótico. Hay una secuencia brutal en la que Norma le enseña a Joe una de sus viejas películas. Se trata nada más y nada menos que de la legendaria La reina de Kelly (1928), interpretada por la propia Gloria Swanson y dirigida por Erich von Stroheim, quién, en Sunset Boulevard interpreta al mayordomo de Norma, que había sido anteriormente su marido y director de sus mayores triunfos. Se trata de una perturbadora escena, en la que Stroheim es el encargado de proyectar su propia obra inacabada, mientras que, transfigurada por las imágenes de su propia juventud, la estrella grita: "¡Les enseñaré quién soy! ¡Voy a volver al cine!", al tiempo que su cabeza, que recuerda a la de la Medusa, se interpone momentáneamente entre el proyector y la pantalla. Sentado detrás de ella se encuentra el joven aspirante a guionista, aburrido y lleno de desprecio hacia las imágenes mudas que está contemplando. Cecil B. De Mille aparece interpretándose a sí mismo durante el rodaje de Sansón y Dalila, y recibiendo a la Swanson como lo hacía en ese mismo plató treinta años antes. Están también las "figuras de cera", como las llama Joe: Buster Keaton, Anna Q. Nilsson y H. B. Warner, que jue
gan al bridge en la decadente mansión. Y, finalmente, vemos a la famosa comadre de Hollywood, Hedda Hooper, que se interpreta a sí misma, pero sin darse cuenta de que Wilder la muestra en todo momento como una verdadera ave de rapiña. Puede que el Hollywood que nos muestra el gran Billy Wilder en esta película nunca existiera, pero nos hace creer que sí y nos sumerge en él, como en un sueño. Cine en estado puro.
gan al bridge en la decadente mansión. Y, finalmente, vemos a la famosa comadre de Hollywood, Hedda Hooper, que se interpreta a sí misma, pero sin darse cuenta de que Wilder la muestra en todo momento como una verdadera ave de rapiña. Puede que el Hollywood que nos muestra el gran Billy Wilder en esta película nunca existiera, pero nos hace creer que sí y nos sumerge en él, como en un sueño. Cine en estado puro.El pesimismo de Wilder queda ahí, sin solución, invisible pero presente en todas sus grandes películas. En lo cómico y en lo trágico, el espectador ve como los hombres y las mujeres son atrapados por unos sueños que no desean vivir; y al final la propia realidad se resuelve de una forma tan absurda que nos parece imposible creer que aquellos problemas que nos han mantenido cautivos en la pantalla durante dos horas sean también los nuestros.
¡Qué grande es Billy Wilder!
¡Qué grande es Billy Wilder!
11 comentarios:
Alberto Q.
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Genial filme con una increíble Norma Desmond (Gloria Swanson).
100% recomendable. Hace poco la revisioné de nuevo y me gustó más que la primera vez aún.
Saludos
Gran película. Relato magistral de la decadencia. Hace poco, cuando ví "La dalia negra" de Brian de Palma, me pareció que se quería hacer un homenaje a esta película en una de las secuencias. Mansiones, escalinatas y antiguas damas.
Saludos.
Creo que esta película es el mayor monumento jamás levantado al cine, al mundo del cine y a todos los que viven por y para el cine. Esta película destila amor, un amor amargo y profundo por este arte y por quienes lo han hecho (y lo hacen, aunque cada vez son menos) posible y para los que lo disfrutamos.
Como curiosidad, la piscina aparece también, vacía y sucia, en "Rebelde sin causa", cinco años más tarde.
Fenomenal texto.
Un fuerte abrazo
La tengo en el perfil de mi blog como una de mis películas favoritas. Perdición, Testigo de Cargo, El Apartamento, Sabrina..., obras maestras maravillosas. Creo que Billy Wilder es dios, como dijo más o menos el otro. Cómo me gusta que traigas a colación esta película incendiada, acerada como un cuchillo frío y sin esperanza. Más allá de la eternidad, más lejos del cielo, Sunset Boulevard refleja el rostro mortal y rosa de un Hollywood misericordioso, triste y falso.
Un abrazo,querido Francisco.
J,
Esta no la he visto, no la recuerdo, pero sí que he admirado otras muchas películas de Billy Wilder como Sabrina, En bandeja de plata, Irma la dulce, Con faldas y a lo loco, Primera plana, Perdición, La tentación vive arriba... Concuerdo contigo en que es uno de los grandes y con un sentido del humor realmente ácido. Saludos.
Sin lugar a dudas estás hablando de un grande del cine, genial en casi todoas las facetas que cultivó. Es curioso, la primera vez que vi la peli era pequeña y además de no entender quién contaba la historia si el que yo creía estaba flotando en la piscina, me dió un miedo terrible. El rictus diabólico de ella, la siniestra casa, la figura fantasmal del mayordomo...
Qué gustazo rendirse ante una obra maestra!!!!!! Y qué guapo William Holden!
Besos sonoros.
Volveré,; sí, cuando el pesismista sea yo por andar poco ducho con el cine clásico. (Volveré)
Por otro lado: recibí el guante de 13,99. Prosa rápida, ágil, y de tanto en tanto parte de la risa.
abrazo, amigo
uff! este film es uno de esos que llevo encima Me impresiono tanto la historia, la actuacion, bueno ... TODO. Creo que la primera vez que lo vi, yo era una adolescente y no lo entendi en totalidad, pero a medida que he ido creciendo, el film tambien crece mas en mi cada vez que lo veo.
Me gustaria agradecerte por escribir de temas tan exquisitos como el jazz, libros y filmes como estos... realmente que disfruto leyendote.
Un abrazo trasatlantico :o)
Yo tampoco recuerdo haber visto la película, pero tus crónicas eruditas y entusiastas nos animan a verlas.
Gracias por tus comentarios, y me alegra que te gustara el cuento. Por cierto, de "Las hores baixas de..." no tenemos noticias en la capital. Espero que vaya bien el estreno en la ciudad sedienta (je, je,).
Anoche salí de casa dirección el Círculo de Bellas Artes a ver Drácula (Terence Fisher, 1958) en pantalla grande. Cuando llegué me di cuenta de que, una vez más, no me he enterado bien de la programación y que la proyección esperada es Centauros del Desierto. -¡Una de indios y vaqueros, que rollazo! Exclama mi acompañante. -Pero si es de John Ford?! -¿De quien? Da igual es un rollazo. No se porqué pero en ese momento se me pasó por la cabeza decirle: Si Machuca te escuchara,… seguro que te contaría alguna buena historia antes de cortarte la cabeza.
En casa mi padre siempre decía, o eres de indios y vaqueros o eres de piratas. Yo era de piratas y mi corta edad o la carita de niña buena que nunca ha roto un plato con ojitos de corderito, eran infalibles para salirme con la mía cuando ambos géneros (entre comillas) coincidían a la misma hora pero en distintas cadenas, los sábados por la tarde. Déjala hombre, no ves que es una niña, le regañaba mi madre. Y éste refunfuñaba, pero acababa sentándose conmigo en el sofá, resignado, a ver El Pirata Hidalgo o El Halcón de los Mares.
Si es que nunca he entendido bien los diálogos del cine Western. A lo mejor digo una burrada pero en general me parecen tan… sosos y predecibles.
—¿Sabes que tu cara se parece a la de uno que vale 2.000 dólares?
—Sí, pero tú no te pareces al que los va a cobrar. (Mirada penetrante)
(El Bueno, el Feo y el malo)
El hecho es que pensé que quizá el ver este tipo de películas en pantalla grande me haría cambiar de opinión y bueno, tras una larga negociación con mi acompañante entramos. El resultado: sigo siendo de Piratas, xD, pero Ford es Ford.
Ya se que esto no tiene nada que ver con Sunset Boulevard, pero es que su post me hizo pupa y no me apetece comentar.
(Entenderé si decide no publicar este comentario, a veces no me entiendo ni yo)
Un beso..
Qué monumento. Y ahora que leo el texto lo que más me gusta es reencontrar escenas tan vividas: si hasta en la persecución grité: pero si esto parece de gansters.
Ataque al hígado cuando uno se entera de que el mayordomo era el primer marido. Y esa señora, espectacular, realmente da miedo. Pobre hombre.
Qué grande es este Wilder, y es la primera que veo.
(Esta vez parace que te leí el pensamiento, porque la siguiente es Sin Salida. A veces que no tengo tiempo, pero ahí voy).
Un fuerte abrazo,
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