sábado, 3 de mayo de 2008

LA LUZ Y LA VIDA

Hace unos días encontré este manuscrito que redacté cuando tenía 19 años, es decir, en 1983, el año del estreno de la película de Víctor Erice El Sur. Debo confesar que lo tenía totalmente olvidado. Admito que el texto está algo afectado por un cierto lirismo y exaltación que caracteriza la edad, pero leído ahora me hago cargo de que hay un deseo siempre oculto de poesía y lírica. En todo entusiasmo personal también hay siempre unos elementos diversos que llevan al estado de sinceridad y comunicación.

El Sur es, ante todo, un emotivo viaje de ida y vuelta, un largo itinerario vitalmente hermoso hacia los sueños y realidades que emergen en la infancia, y desde aquí una aventura, entre luces y sombras, que conduce al ansioso despertar de la adolescencia. En un futuro indefinido Estrella (Icíar Bollaín) relata sus pasiones recién nacidas al abrigo casi místico de su padre, en aquel lugar incierto, oculto e indefinible, al que llaman "La Gaviota". Luego su recuerdo, poco a poco, va creciendo en sí mismo, como las luces de ese espacio norteño que despierta y atardece, hasta encontrar, casi súbita y silenciosamente, ese nuevo tiempo donde los mitos ya no existen, otros amores surgen inesperadamente y un afán distinto permite mirar al futuro con ojos inquietos y adolescentes. Viaje, pues, dulce y amargo, brillante, turbador y apacible, superando miedos, enigmas y distancias. Asistir a El Sur, a ese prodigio metafórico escrito en imágenes que buscan el alma de lo poético, es asistir al fascinante proceso de reconstrucción de la memoria, como pasar en un álbum imaginario las hojas del tiempo, y con ellas representar serenamente cuanto en él acaeció, cuantos sentimientos fue posible experimentar, y cuantos misterios quedaron calladamente sin descubrir. Así, el relato en pretérito de Estrella se compone de pensamientos fragmentados, algunos vívidos y transparentes, otros apenas una imagen fugaz y desierta, difícil de apresar. Rememora en detalle el poder casi mágico de su padre, el firme equilibrio de su péndulo, tal vez como su sobria y serena existencia, con el que es capaz de descubrir dónde hay agua; el día asombroso de su Primera Comunión, durante el cual sintió que toda su atención le pertenecía; o aquel súbito descubrimiento de que en el corazón de su padre aún latía, apasionado y ferviente, un lejano amor sureño, quizá nunca poseído. En cambio, Estrella apenas si conoce la identidad de su padre; y apenas sí quiere o saber recordar los momentos en que sentía perder la atracción hacia su "héroe" inaccesible. La memoria secuencial de El Sur se construye, en consecuencia, con largos paseos de tiempo y, a la vez, con breves instantes de existencia; unos y otros lentamente encadenados en negro, como un constante abrir y cerrar de ojos, que dejara de manera sucesiva entrar la luz y la sombra. Pocas veces como en El Sur ha sido posible contemplar ese mágico proceso que permite avanzar la vida hasta un límite insospechado, hasta el instante preciso en que se es consciente de que nada queda de lo pasado, como si se hubiera renunciado a sí mismo para emprender un camino nuevo, en el que es obligado poseer otra identidad y otros anhelos. En El Sur, cuando Estrella comparte a solas con su padre la comida en aquel vacío restaurante se descubre que su fascinación hacia él se ha desvanecido ya, como si no quisiera formar parte suya, ni alcanzar el horizonte de su misterio. Mientras en el salón contiguo se escucha el mismo pasodoble con el que tentaron a la felicidad, durante la celebración de su Primera Comunión, Estrella renuncia definitivamente a su infancia y al mito fantástico que le había poseído. Por eso es capaz de dejar a su padre allí, solo, encerrado en su locura interna e indescifrable, mientras ella marcha camino de otro tiempo, sabiendo que será la última vez que habrá de verle. Como en un acto simbólico, Agustín (Omero Antonutti) pondrá fin a su vida. Estrella nunca más podrá recuperarlo, como nunca más hará nuevamente suyos los rayos de luz que alumbraban la infancia.¿Qué es El Sur? ¿Qué extraña incógnita contiene en sí mismo? ¿Qué poderoso flujo arrastra hacia él, como un gigantesco imán pasional y vehemente? ¿Dónde se encuentra El Sur? Quizá sea El Sur la historia secreta de Agustín, o el itinerario emprendido por Estrella hacia el mañana, o esa bocanada de aire limpio y hermoso que trae Milagros (Rafaela Aparicio), o ese oasis cálido tan lejano de "La Gaviota"; tal vez El Sur es ese lugar bajo cuya claridad será posible reconstruir la memoria y viajar al pasado para entender mejor qué hubo en él. En cualquier caso, El Sur es un fascinante paraíso cinematográfico, al que ha sabido dar forma Víctor Erice siguiendo un lirismo inspirador, un preciso sentido del relato elíptico, un sutil entendimiento del quebranto cotidiano, y una hermosa intuición para retratar la luz y la vida.


11 comentarios:

Lilian dijo...

No conozco este filme asi es que lo busque en Goggle y encontre un articulo del New York Times que dice ... "Everything about 'El Sur' including the highly theatrical lighting, is so artfully composed that it seems to be more about film making than characters or ideas..." Ya se de que se trata la historia tambien, ahora lo unico que me falta es verla. Un abrazo--

Blanca Vázquez dijo...

Si tu tenías 19 años, yo tenía 21, y estába viviendo lo propio, me temo, la locura ochentera que tanto me recordaba "La noche es nuestra" de James Gray. Pero la vi más tarde, y algo recuerdo, aunque tú describes a la perfección las incognitas que encierra, el recuerdo hecho sueño, o la incognita del Sur, que es parte esencial del últimpo McCarthy. Y nada más coincidente que lo que yo también me cuestionaba sobre ese extraño enlace que damos al Sur, como un paraíso. Finalmente puede que sea el Sur, donde se encuentre. Lírico y masajeante texto, como siempre.

Elena dijo...

Yo tampoco la he visto, aunque he escuchado muchísimo hablar de ella. Iciar Bollaín me encanta como directora. Es una de mis favoritas.

Me gusta el comentario que haces de la película. Dan ganas de ir a verla corriendo.

Un saludo

Licantropunk dijo...

Gran película de uno de los más grandes directores españoles vivos. Lástima que su último largometraje, "El sol del membrillo" tenga fecha del año 1992: escasa obra pero llena de genio. ¿Por qué se ven frustrados sus proyectos cuando la producción nacional si en algo destaca es en que se hacen demasiadas películas?
Saludos.

39escalones dijo...

Maravillosa película, genial Erice, como siempre. Un gran texto que atrapa muy bien el conjunto de sensaciones y nostalgias de una película reposada que habla de todos nosotros.
Un fuerte abrazo

cacho de pan dijo...

somos todos los que fuimos.
feliz rescate, bella película.
Según me han dicho en Lleida hace unos días, el productor, Querejeta, dijo basta y se llevó lo realizado hasta ese momento, ante la desesperación de Erice, que no se decidía a terminarla.

Lula Fortune dijo...

Recuerdo esta película como un misterio fascinante que no necesitaba comprender, sólo dejarme ir en sus imágenes, en su historia. Lo cuentas con tanta pasión, ya entonces como ahora, se puede ver tanto de ti en los libros o películas de las que hablas... ¿Se puede conocer a alguien a través de sus palabras? ¿Se pueden reconocer gestos y oir sonidos nunca imaginados? Tú no hablas de libros o películas, hablas de ti.
Siempre, besos, al borde de lo tangible.

Limaco jolgorioso dijo...

Hay muchos momentos mágicos en El Sur de Víctor Erice. A mi me gusta mucho la secuencia en la que Estrella y su padre comen juntos en un restaurante -al final de la pélícula-, donde se celebra una boda. La cámara, alejándose de los protagonistas, que están sentados en una mesa, asciende por el amplio comedor acercándose al otro lado de la puerta tras el alto cristal, mientras suena de fondo Suspiros de España interpretado por una orquestilla. Sublime.
¿Por qué no hablas más de esta obra maestra maravillosa?
Un abrazo.
J,

Limaco jolgorioso dijo...

Rectificación:
No es Suspiros de España, sino "En er mundo", de Juan Quintero.
J,

Anónimo dijo...

Alberto Q.

www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Una de las mejores películas españolas que he visto nunca...

Mítica y memorable. Grande Víctor Erice. También está muy bien "El espíritu de la colmena", del mismo director.

Saludos

malvisto dijo...

Hombre, Francisco, me alegra que ese deseo exaltado de lirismo nos lo hayas descubierto. Y por otro lado hay películas que parecen retardar la vida para que nosostros podamos verla. Eso es cine. El reposo: primer un paso, luego el otro. Y tal vez la carrera que nosotros mismos pegamos.

abrazo fuerte, amigo