Cuando ser negro y cursar estudios superiores no estaban al alcance de casi nadie en la América de 1926, Chester Himes logró ingresar en la universidad de Ohio trabajando en bares y hoteles para costearse la carrera. Pero la integración era imposible: en 1928 fue condenado a 20 años por atraco a mano armada. Pasó siete en el penal y poco después inició el camino del exilio-quizá voluntario, pero igualmente doloroso- a París, donde Marcel Duhamel le animó a escribir para la série noire de Gallimard. Su literatura es tríplemente negra: negra la temática, negro el color de la piel de los personajes y negro el pozo de marginación en el que se hallan sumidos.Un ciego con una pistola fue la última de una serie, y posiblemente la mejor, protagonizada por Grave Digger Jones (Sepulturero) y Coffin Ed Johnson (Ataúd); dos detectives negros de la policía de Harlem, consigue llevar el género hasta su punto crítico, e incluso más allá. En sus novelas anteriores, Chester Himes había encontrado la manera de conciliar su brillante indignación ante la discriminación racial y la justicia en los Estados Unidos-por lo visto, ilimitadas-, con las exigencias básicas del género, que obliga a ofrecer explicaciones y a dar a la trama una forma cerrada. Himes escribió, como ya he dicho, sobre Nueva York en París, y el resultado es una mezcla fascinante de violencia surrealista, protesta política y procedimientos policiales. En Un ciego con una pistola, sin embargo, ya había perdido el interés en hacer tan enrevesados malabarismos. El efecto debilitador de vivir en un mundo racista controlado por los blancos, implica en último término que Coffin Ed Johnson y Grave Digger Jones, que ya tenían en contra a la comunidad negra y al sistema de justicia para el que trabajan de mala gana, no van a poder seguir cumpliendo como detectives. Ambos aparecen en la novela sin rostro y sin nombre, frustrados e impotentes, mientras un ciego negro dispara su pistola de manera indiscriminada en un vagón de metro atestado de gente. Marginados en un departamento de policía controlado por blancos en el que han servido durante su carrera, terminan disparando a las ratas de una obra abandonada de Harlem.Dice Juan Carlos Martini en el prólogo de le edición de Bruguera: "Esta obra es más, mucho más que un escalofriante relato de acción protagonizado por negros que se enfrentan con las autoridades y con el poder blancos. Las voces que suenan en esta novela, las costumbres que se describen, las miserias de los que da testimonio, no son disparatadas, ni arbitrarias, ni enfermizas. Su ritmo sincopado, febril, expansivo, es el ritmo de los discursos que se superponen en Harlem. Se trata, en Harlem, de otra violencia, de otra religiosidad, de otro fanatismo, de otra sexualidad, de otro orden, expresados ahora en discursos e
xtraños al blanco. Un ciego con una pistola puede asombrar a los lectores tradicionales de literatura policíaca. Encontrarán en ella tanta o más violencia, crímenes, asesinatos y brutalidad que en las obras más destacadas del género en estos aspectos. Pero también encontrarán un lenguaje diferente: el de un mundo y una cultura cuya intimidad desconocemos. Allí, en Harlem, símbolo también de otra locura, no hay soluciones." Un ciego con una pistola es un desolador antídoto contra los esperanzados anhelos del movimiento de Derechos Civiles.
xtraños al blanco. Un ciego con una pistola puede asombrar a los lectores tradicionales de literatura policíaca. Encontrarán en ella tanta o más violencia, crímenes, asesinatos y brutalidad que en las obras más destacadas del género en estos aspectos. Pero también encontrarán un lenguaje diferente: el de un mundo y una cultura cuya intimidad desconocemos. Allí, en Harlem, símbolo también de otra locura, no hay soluciones." Un ciego con una pistola es un desolador antídoto contra los esperanzados anhelos del movimiento de Derechos Civiles.























































12 comentarios:
He oído hablar de ella muchas veces, pero aún no la he leído. Ahora con tu post me entran unas ganas de leerla tremendas. No sé si podré echarle el guante; las librerías de ZGZ empiezan a estar llenas de biografías de moteros de veintitantos años y de libros de presentadores de TV y empieza a faltar la buena literatura.
Un abrazo
Homenaje a Bécquer, I y II
"Sus nidos como lágrimas del día.
Sus nidos. si, sus nidos.
*
De tu jardín absorto y de rodillas,
las palabras que el vuelo refrenaban.
Pero aquellas oscuras madreselvas,
pero aquellas tupidas golondrinas,
pero aquellas cuajadas de rocío."
Juan-Eduardo Cirlot
Por favor, Francisco, háblanos de Antonioni. Danos la luz y la palabra. Amén.
J,
Otro capítulo más de tu gran afición por la novela y el cine más oscuros. Yo acabo de descubrir a Ian Rankin y su inspector Rebus en la novela "Black&Blue" y me está encantando, después de mi pequeña decepción con Henning Mankell.
Saludos.
Voy a ver si hay suerte y la encuentro de 2ª mano.
Qué título más fantástico! Tus palabras me han abierto el apetito de novela negra. Ésta de la que hablas me apetece un montón (a ver si la encuentro en provincias) para variar un poco mi menu italiano. Besos desde Harlem.
Es ironico en cierta medida que yo viviendo en EEUU no conozca esta novela ni a este autor. Te agradezco la leccion de literatura americana. Siempre visito la biblioteca para sacar libros y este que comentas deberia encontrarse. Eso si, te cuento, me da un poco de miedo abrir las paginas y encontrarme con realidades burdas y violentas que todavia no se han borrado en totalidad lamentablemente...
Hola Francisco, sólo he leído "Cuando el calor aprieta" y fue como hace unos diez años. Si te digo la verdad no sé porque no leí más novelas de este autor, porque por lo que puedo recordar me había gustado. Tú post me ha devuelto la curiosidad por leer su obra de nuevo. Estoy demasiado centrada en las novedades de novela negra europea y ya va siendo hora de volver a los clásicos.
Un fuerte abrazo.
¡Gracias! Siempre puede estar peor, y por ello es un poco mejor lo de ahora. Hay que ser al igual de denso y complejo, plano, tonto, jarioso.
un Fuerte abrazo, amigo
P.D¿Qué tal el tiempo por Barcelona? En Bogotá hace un sol que derrite y apachurra, y luego un viento que golpea. Y las noches no me gustab mucho porque no hay sitios en los que meterse, se hace muy tarde muy rápido. Tipo 10pm ya deber estar uno en la casa: yo me revelo, señora.
La verdad que es siempre bienvenida nueva escritura en el género negro, siempre tan etiquetado. Y además de otras culturas, eso es lo que hace falta. El arte está tan esteriotipado al hombre blanco, que incluso cuando nos dibujan un personaje casi sin descripción lo imaginámos blanco, ¿por qué? Deberíamos pensar más en comos somos alienados.
Magnífica invitación a devorar ese libro mítico, negro y herido, lleno de dolor y de frustraciones y de aire oscuro y viciado y sin solución. Gracias por la recomendación. Un abrazo.
Por cierto, muy influidas tus meditaciones por las de Juan carlos Martini, en el viejo prólogo de Bruguera.
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