
Para Cristina, Oriol y Marta, que leyeron este manuscrito en voz alta antes de visionar Casablanca aquella noche de lluvia y, las subsiguientes botellas de buen vino que cayeron rendidas ante nuestro entusiasmo por una película que compartimos en una velada inolvidable que perdurará en nosotros al correr del tiempo.
De repente, me atrapa la depresión, esa facultad del alma tan traicionera. Una vez más con esa vieja sensación de no saber quién rayos soy, echo mano a Casablanca (1942), de Michael Curtiz; esa película de tipos sin destino y ciudades fronterizas. Esa película en la que más se fuma y se bebe de la historia del cine. La fascinación que sigue ejerciendo Casablanca, ya convertida en un verdadero objeto de culto, se ha ido acrecentando a lo largo de las seis últimas décadas, de manera que buena parte del público la ha visto más de una vez. Las razones de la continuada popularidad de la película incluyen muy diversos niveles o tipos de nostalgia, pero eso sólo no basta para explicarla. Otras razones, quizá más importantes, deben encontrarse en la propia Casablanca, que continúa siendo una película asombrosamente contemporánea a pesar de estar ambientada en un momento histórico muy concreto. En primer lugar, está la nostalgia del público contemporáneo por "la película bien realizada"; es decir, con un guión sólido, buen ritmo, grandes interpretaciones y un nivel elevado, tanto en los aspectos técnicos (fotografía, montaje, etc.), como en los artísticos (decorados, música, etc.). Varios defensores de la teoría del cine de autor han afirmado que la calidad de Casablanca debe atribuirse a la labor del director o de los guionistas y, es cierto que todos ellos merecen las mayores alabanzas; pero, ¿qué habrían sido de la película sin el "look" y la política de la Warner? El guión es ingenioso, sofisticado y perfectamente estructurado, pero no puede considerarse en absoluto como reflejo de la "visión del mundo" de sus autores, sobre todo si tenemos en cuenta que del final se escribieron y rodaron dos versiones antes de que el estudio decidiera cuál iba a utilizar. Pero, aún en el caso de haber contado con idéntico guión y director, ¿habría sido Casablanca la misma película de haberse rodado con el reparto inicialmente previsto? Ronald Reagan, Ann Sheridan y Dennis Morgan no tienen nada que ver con Bogart, la Bergman o Henreid. Tampoco habría tenido el mismo tono de ironía y humor sin los actores fijos de la Warner: Claude Rains, Peter Lorre, Sydney Greenstreet y otros menos conocidos, como Helmut Dantine o Dan Seymour. La imagen de Bogart, la del héroe existencialista, comenzó a cobrar forma en 1941 con El último refugio y El halcón maltés, pero se vio completada en Casablanca, que se ha convertido en la película básica para el culto Bogart. Aparentemente cínico y desencantado, habiéndole dado la espalda a su anterior idealismo y romanticismo, pero en el fondo igualmente dispuesto a comprometerse con una causa noble, Bogart es el arquetipo de héroe romántico y, como tal, también un héroe de nuestro tiempo.
José Luis Garci en su magnífico Querer de cine, hay uno de los mejores ensayos que yo he leído nunca sobre este filme, titulado Desvaríos sobre Casablanca, dice: "Tras Casablanca llegaron Auschwitz, Hiroshima, la carrera espacial, la ingeniería genética, la píldora y la revolución sexual, la comunicación vía satélite, el ordenador personal, el compac disc, el sida, los primeros het-surfers que navegaron por el océano. Internet, la cibernostalgia, la obsesión por el ahorro, la violencia infantil...¿Me olvido de algo? Ah, sí, la persecución del fumador por el hombre tecnológico. Y el mundo fue otro. Casablanca es, por tanto, la barrera que divide dos formas de vivir, dos épocas."
Quizá la nostalgia ya no es como era; pero, en el caso de Casablanca, evidentemente sí, especialmente cuando volvemos a verla para revivir un pasado y, al final, nos encontramos enfrentados con nuestro presente.
15 comentarios:
Desde luego tienes razón, Casablanca marcó una línea, y a partir de ahí, vino todo lo demás, incluida la tecnología que todo lo devora. Yo creo que Casablanca es lo que comúnmente se denomina "pura suerte". La coincidencia de estupendos y carismáticos actores, buenos técnicos, buen guión, el final apropiado e inversión y jugarsela. Salió todo un mito de la historia del cine. A mi me encanta, y nunca me canso, siempre que la veo es como la primera vez. Es que tiene duende esta película!
Aquí estamos, en plena medianoche, tras ver caer otras tantas botellas de buen vino junto a Marta, añorando tu compañía, Cris y yo leemos el post que tuvimos el privilegio de conocer antes que nadie, aquella noche lluviosa. Gracias por tu entrega y por creer en esta amistad. Ilusionados de saber que vendran otros momentos como estos, aunque a veces no sabemos si vendran mañana, pues nunca hacemos planes con tanta antelación, o en caso de haber quedado anoche, cuando hace tanto tiempo que ya ni nos acordamos... En fin, siempre nos quedará Casablanca.
Me postro de hinojos, Francisco. Hasta me he emocionado, y todo. Es una sensación que me sacude desde los títulos de crédito iniciales (ese mapa de la África colonial) y esa música con tintes de la mejor "Marsellesa" nunca cantada... Es una emoción que no me abandona desde el primer al último fotograma, sólo salpicada con la abundante y ácida ironía y un humor muy avanzados para 1942. Algunos dicen que esta película no es para tanto (pobres). Otros dicen que es la mayor obra maestra del cine de todos los tiempos. Yo creo que no, que es mucho más que eso.
Fenomenal post.
Un abrazo fuerte
Creo que 39Escalones dijo exactamente lo que estaba en mi mente. Me identifico con sus palabras con respecto a este film. Todas o casi todas las emociones humanas compiladas en dosis perfectas dan nacimiento a una historia maravillosa. Si ves mi perfil, es mi film favorito.
PS: con respecto a tu comentario en mi blog, que te paso en el balneario abandonado? si es que deseas compartirlo, si no, lo entiendo perfectamente. Saludos!!
Te he dedicado un nuevo post. Es el tercero al acceder al blog.
Un abrazo.
C.
No sé si me ves, Francisco, pero estoy ahí postrada de hinojos al lado de Alfredo. No puedo decir más, salvo que tenéis razón, es cine en estado puro, una película bien realizada de principio a fin.
Por cierto, Escritos Sobre Jazz, por desgracia, no es mío, tampoco lo encontré a la venta, pero sí que lo tienen en la biblioteca (algo milagroso) por lo que puedo sacarlo, fotocopiarlo y enviártelo gustosamente. Voy el lunes a la biblioteca, cruza los dedos para que nadie lo haya sacado en préstamo.
Un beso y un abrazo.
No sé si es algo de lo que deba avergonzarme, pero lo cierto es que nunca he visto Casablanca...
Recuedo que una vez la compré en un mercadillo (pirata) y resultó defectuosa: no servía. Después pensé en comprarla de nuevo, por po alguna razón nunca lo hice: hasta la fecha. Espero verla aglún día, aunque dudo que sea ya en estas semanas, pues tengo otas películas por ver.
De cualquier manera, excelente post. Como siempre.
¡Gratos saludos!
Después de lo que dice Alfredo, no e me ocurre decir nada. Salvo que Casablanca no es una peli, es un "estado de ánimo". Y siempre viene bien verla. Se ajusta como un guante al estado anímico, tanto si estás bien como si no lo estás
No sé si me explico.
Me voy a buscarla para volverla a ver esta tarde.
Gracias, Francisco, por pasear por mi blog.
Redonna
http://blogs.hoymujer.com/losburkasdeoccidente
Ay, Francisco, qué son estas primeras líneas: me tuvieron al borde de la silla, y eso que no estoy exagerando. Se nota, se desborda, traspasa, se trasvasa, exuda, suda y se va lanzada a mi cara la emoción y el amor con el que hablas de Casablanca. No tengo nada más que decir.
un fuerte, muy fuerte abrazo
Me apetecía hacer de abogada del diablo y buscar defectos a "Casablanca", pero no se me ocurre gran cosa: que prefiero a Ingrid Bergman en "Encadenados"; nada más.
Es el vértigo de saber que hay esperanza más allá del último bar. Cuando todo haya pasado quizá podamos echar la vista atrás y con una media sonrisa pensar que siempre nos quedará París. O cualquier otra parte, claro, lo importante es la idea.
Saludos.
Casablanca, mi película.Imagino que sabrás que su guión fue elegido el mejor de la historia del cine. Te recomiendo el libro de Juan Tejero y José de Diego sobre el rodaje.
Un placer leerte.
No te miento. Antes de enfrentarme Casablanca (fue una petición, un compromiso que no podía eludir; por mucho miedo que me diera) vine aquí.
Un abrazo.
Mira esta es una que hoy voy a volver a ver. Y como bien dices que sería de Casablanca sin Bogart, y sin sus secundarios, sin su humo, sin...fue un loteria, y les salió suertuda.
Besos
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