domingo 17 de agosto de 2008

PASEANDO POR MANHATTAN

Me tumbo sobre el sofá y acciono el botón de rec de mi vieja grabadora e intento definir la ciudad en donde habito: "Capítulo primero. Se ha vuelto antirromántica. Es ruidosa y todo está en obras. Máquinas y hombres perforan el asfalto por doquier. Parece que estén buscando un tesoro perdido." Hem, no, pongamos mejor: "Le enfurecía el ajetreo de la gente, y esos amigos que no tenían nunca tiempo para tomar una copa." Hem, tampoco, demasiado realista."Capítulo primero. Veía su ciudad desde un ángulo romántico..." Noo, no, demasiado cursi, empecemos otra vez, a ver si sale más profundo. "Hem..." Abandono y al final siempre acabo cantando New York, New York, pero lamentablemente no tengo ni el talento de Woody ni el de Frank Sinatra.

Woody Allen conoce su ciudad, escribe pensando en ella. La sabiduría que se adquiere paseando por las calles de la ciudad, entrando y saliendo entre el gentío, doblando una esquina para encontrarse con algo inesperado, se asemeja más al conocimiento que uno adquiere por intuición que al obtenido a través del estudio consciente. Si admitimos que Allen mantiene un diálogo concreto, es obvio que se trata de un diálogo con Nueva York. Para él es un almacén también de añorados recuerdos de su niñez, una fuente de esperanza en medio de un clima de decadencia y falsedad donde se pasean sus personajes con una crisis existencial, huérfanos ontológicos en busca de un sentido de compromiso en medio de una cultura caótica y ecléctica. Dice Allen:"Hasta que encontremos una solución a nuestro terror, tendremos una cultura basada en nuestras necesidades del momento."Con él vagamos por las calles sin rumbo fijo, la ciudad se nos vuelve a mostrar, con visiones repentinas de lugares ya olvidados y escenas inesperadas. Pasear por la ciudad es como volver a leer una novela favorita, volviendo a familiarizarse con sus temas y personajes, recuperando una sensación de cosas pasadas.

Allen es consciente de los cambios que sufre su ciudad y de la manera que estos cambios interfieren en su persona y su pasado. Los personajes que desfilan por su Manhattan nos lo muestra superficiales y asustados bajo una apariencia resplandeciente. Las historias no tienen sujeto, todos los individuos son las víctimas de sus entornos. Cada película es un fracaso, una aproximación, imperfecta a la fuerza, de aquello que había anteriormente. Por ejemplo, todos los personajes de Manhattan (1979), acaban revelando su terrible vulnerabilidad y aislamiento. El psicoanalista de Mary, Donny, la llama de madrugada en busca de consuelo y luego se toma una sobredosis de barbitúricos. Mary, con su aire seguro e independiente, se deja embaucar por las vanas promesas de Yale. Yale, pese a sus activos comentarios sobre su importante libro en proyecto, es incapaz de escribir e incapaz de defender su romance extramarital. Isaac, quien abandona a Tracy por los encantos de Mary para luego ser abandonado por Mary, acaba suplicando a Tracy que vuelva con él. Irónicamente, Tracy, tan joven y de aspecto tan vulnerable, resulta ser la más equilibrada de todos los personajes de la película. Esta obra, y, en cierto aspecto, es el estudio más valiente que Allen ha podido hacer de Nueva York. De hecho, Manhattan fue la gran película de los setenta. La técnica visual más notable es cuando la cámara estacionaria permanece en un espacio determinado incluso después de haber sido abandonado por los personajes, dándonos una sensación perturbadora de la mortalidad que se oculta bajo la superficie.

Allen es también un poeta lírico de los lugares; explota los mitos y significados asociados con "su" ciudad, enriqueciéndolos con sus propias historias y su sensibilidad y humor. Pongamos por caso sus interrogantes existenciales tratados con su manera frecuentemente divertidas aportando peso a su otra obra maestra, Hannah y sus hermanas (1985). Los personajes interpretados por Caine, Farrow, Wiest y Hershey están igualmente aterrados con la idea de la falta de significado de sus vidas; cada uno de ellos llega al borde de la desesperación. Sin embargo, Hannah y sus hermanas está provista de un tono cómico que la convierte en una de las películas americanas más liberadoras desde la época de Frank Capra.

Annie Hall (1977) la primera de esta magnífica trilogía ya recalcaba la visión de Allen del cine como medio de comprender el pasado y aceptar la propia impotencia frente al transcurso del tiempo, la pérdida y la muerte. "El amor se desvanece", y las películas también; la desaparición de cada nueva experiencia está constantemente capturada en la brevedad temática y cinematográfica de este singular autor.

Para Allen, el cine comienza con la realidad misma; filma la realidad de diversas maneras y desde muchos ángulos, pero empieza con el hecho físico: se libra del dolor básico de la creación que origina evocar algo de la nada. Sus películas son una fascinante serie de visiones de la vida moderna americana, pero quizá sea más admirado y apreciado por la crítica en Europa. Woody Allen es un personaje complejo y contradictorio. "El mayor genio en el que lleva en sí mismo el mayor número de contradicciones." Goethe. De hecho, no está muy claro exactamente quién es Woody Allen, pero sí sabemos que durante cuatro décadas, el hombre que se oculta tras esas gafas de montura negra ha estado observando las ansiedades, las aspiraciones, la culpabilidad y las neurosis de la vida del final del siglo XX en Occidente. Ha asimilado todas las posmodernas dudas y debates sobre el amor, el conocimiento, la ficción y la realidad.

Vuelvo a accionar el botón de rec, a ver si esta vez me sale mejor.

13 comentarios:

Mita dijo...

Ha sido un paseo muy agradable. Al menos estas películas sí las conozco todas.
Es difícil desprenderse del espíritu urbano, vives en Barcelona?
Besos

39escalones dijo...

Fenomenal, Francisco. Una gran aproximación al genio de Manhattan, un tipo ágil, agudo, profundo y lúcido que nos regala maravillosas píldoras sobre nosotros mismos.
Gran texto.
Abrazos

Carolina Araya dijo...

Annie Hall me parece genial, sobre todo el guion es lúcido, inteligente, tan real. Sin embargo la primer película que me cautivó fue Zelig, que me parece simplemente increíble.
Gracias pr este post Francisco.

Licantropunk dijo...

El genio como referencia: siempre queremos aproximarnos a ellos. Su cine, tan personal, me ha hecho reír como pocos: el diálogo irrepetible, la frase inigualable.
Saludos

Blanca Vázquez dijo...

Ah, la ciudad y su muso! Allen mi gran admirado, siempre he pensado que si Woody hubiera vivido en la Grecia antigua hoy formaria parte del templo de los grandes filósofos, junto a Sócrates, Platón o Aristóteles. Es un ser complejo que lucha con sus fantasmas a través de su arte, y como puede, como todos.
Tus comentarios siempre me parecen extraordinarios, pero este último que has dejado en El rincón es para enmarcar, me ha derretido. Eres un sol lleno de luz.

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Ud. mismo lo ha dicho: "Annie Hall (1977) la primera de esta magnífica trilogía...".

Son tres películas de Allen que nos recuerdan que fue un genio. Ahora lo es, pero un poquito menos.

Adoro "Manhattan" y "Annie Hall" y un poco menos a "Hannah y sus hermanas" pero fue su período DE ORO.

Saludos, Francisco!!!

Raúl dijo...

Siempre he tenido la impresión (llámame contestatario) de que se ha magnificado la relación entre Allen y su ciudad; en cuanto a lo que se ha pretendido insinuar de que no se entiende el uno sin la otra. Es decir, Allen es más Allen que neyorkino; o lo que es lo mismo, su obra se entendería perfectamente, si estuviera enmarcada en cualquier otro entorno, metropolitano, eso sí.

Lo que realmente es patente en este señor, es la constante búsqueda o plasmación de sí mismo, de su propio comportamiento. Y esa búsqueda la inicia y la perpetúa, por entre los callejones y las avenidas por las que deambula el Allen físico, es decir, Manhattan, pero sin que sea tan importante el adoquinado que va pisando.

Como alguien dijo acerca de su producción (y sino, que me lo adjudiquen a mí) el cine de Allen, es la plasmación de una obra intimista, pero aireada y con vistas a la
7ª Avenida.

Qué buen artículo, Francisco.

Raúl dijo...

Por cierto. Déjame recomendarte una recopilación de los primeros cuentos escritos por este genio, editada bajo el genérico de; "Perfiles", de la colección "Cuadernos ïintimos" de Tusquets. Una pequeña joya.

yolijolie dijo...

Hace un tiempo encontré esparcidos por el todopoderoso youtube trocitos de algunas de sus películas e hice un pequeñísimo collage: http://yolijolie.blogia.com/2007/032001-woody-allen.php

Salud

malvisto dijo...

La freas de Goethe también debería funcionar para los pequeños: que siendo profesor de literatura acabo de cometer, en clase, una falta ortográfica.
Y el texto, pues vaya: un fenómeno.

Un fuerte abrazo,

Mr Tambourine Man dijo...

¡Cómo disfruto leyéndote! He visto las tres películas, y las tres me encantan. Otras me han gustado menos, pero siempre me hace ilusión ir al cine a ver qué nos espera. Me gustan porque son "el cine", porque hablan del hombre moderno de una forma natural, a partir de nuestros miedos y dudas. Y lo hace con humor.

Un abrazo, amigo.
C.

Vivian dijo...

Con Allen me pasa como en esos sueños en los que sólo tú ves algo que nadie más ve, pero a la inversa.
Leo tu texto y las respuestas y me queda la sensación de que soy incapaz de ver algo que todos los demás sí pueden ver.
Sí, como diría Hitchcock, "Yo confieso", no puedo con Allen. No me gusta como actor y sus películas se me atragantan.
No se puede coincidir en todo, además, si a todos nos gustara lo mismo este mundo sería bastante aburrido.
Con Goethe sí coincidimos en gustos, eso sí.

;)

Karla V dijo...

ahhh Woody Allen... sería difícil escoger, pero creo que de sus películas las que más me gustan son Zelig y Bananas. aunque noo, también está Manhattan, Annie Hall, la inolvidable Maridos y esposas...

cuántos buenos recuerdos :)


gracias por este hermoso post, Francisco, y por pasarte a dejarme los buenos deseos. ya me encuentro mucho mejor y espero pronto estar de regreso reseñando algún buen libro.

mientras tanto, recibe muchos saludos y un abrazo.