
"Nunca me ha sucedido nada verdadero. Todo lo inventé yo."
Federico Fellini, Fellini por Fellini
El acto creativo, en Fellini, está basado en un subjetivismo radical. Se niega la posibilidad de una normalidad o universalidad perceptiva, y en consecuencia se niega la de cualquier normativa en su expresión. La realidad, filtrada por los sentidos que la captan en el momento mismo de su aprehensión, es inmediatamente alterada por una sensibilidad subjetiva e instantánea asumida en su modificación como memoria personal. Por ello, la única posibilidad de objetividad y de sinceridad es la subjetividad absoluta: no la reconstrucción del mundo tal y como se cree que es (como si la persona fuera un espejo que refleja las imágenes sin absorberlas) sino la reinvención total de lo real para intentar sacar fuera esa visión.Amarcord (1973) es la película en donde está todo Fellini; la provincia vivida como aislamiento, como separación , tedio, abdicación, descomposición y muerte. Sus habitantes se reúnen para hacer tonterías. Cuando están solos es la pérdida, la soledad.
Amarcord, que comienza con la Gradisca prendiéndole fuego a la "bruja del invierno", y dando paso a la primavera, y que termina con la despedida que hace un año después al grupo de adolescentes de la película. Es sobre todo un filme sobre rituales de una comunidad y los cambios de estación. En esta pauta rítmica básica, los sueños y otras fantasías desempeñan un papel tan importante como los propios recuerdos. Amarcord significa "me acuerdo" en el dialecto regional de Rimini, ciudad natal de Fellini. Amarcord es el largometraje número trece en la carrera de este gran director, rodado casi veinte años después de su primer retrato de la adolescencia en la maravillosa I Vitelloni (1953), y la distancia que separa ambas películas se debe sobre todo a que, en ese plazo de tiempo, Fellini aprendió a confiar más en la imaginación que en la observación "realista" de las cosas. Así el vuelo de le manine (vilano) que aparece en los campos todas las primaveras no es mi menos mágica ni menos corriente que la misteriosa nevada que cae sobre la ciudad y que arrebata al cine su papel de principal atracción. Y la pompa y esplendor que inevitablemente rodean las ceremonias de la Iglesia y el Estado encuentran exactamente correspondencia en los actos públicos de la película.
Inevitablemente, los ritos de la iniciación a la pubertad y el espectáculo de la política (que alcanzan su clímax con las imágenes de la rubia y ninfomaníaca Volpina y del carismático Mussolini) tienen su origen en unas mismas libidos torturadoras. Merece la pena señalar que el sector privilegiado de la visión poética de Fellini, al igual que ocurre con Tita (Bruno Zanin) es la plaza mayor local, nuevo foro público en el que las distintas personalidades y caracteres pasan y se mezclan continuamente. La vida privada apenas parece existir en unas comunidades dominadas por el chismorreo, los rumores y los mitos, y sin embargo, es precisamente en el reino de lo privado donde se desarrollan los sueños colectivos de la pequeña ciudad provinciana retratada por el genio de Fellini, caracterizados casi siempre por anhelos y extravagancias sexuales negados a la mayoría de los ciudadanos. En una de las escenas más conseguidas de la película vemos el mundo familiar de Titta. En su familia, las cosas no son muy alentadoras. Siempre hay una tensión permanente a punto de estallar, una crispación y frustración subyacente. Asistimos a una comedia en la cocina que es una joya neorrealista, con todos los miembros en la mesa: el tío, un zángano con el pelo sujeto por una redecilla, que ya aparecía en Roma (1972); el abuelo libidinoso y chocho, el padre antifascista, desbordado por todo, la madre amargada, el hermano menor tragón y el propio Titta. Unas medias colgadas de un cordel sobre la mesa hacen que en algunos planos se vea una especie de fantasmales piernas de ahorcado. La madre es una figura especialmente cuidada por Fellini y espléndidamente interpretada por Pupella Maggio: una mujer agotada y maliciosa, que se las sabe toda sobre la panda a la que tiene que cuidar, tierna y complaciente con su hermano zángano, dura con su marido pero en el fondo preocupada por él y solícita, capaz de encerrarle en casa cuando teme que se meta en líos durante el desfile fascista. Amarcord sigue conservando la inmediatez y el humor escatológico y sexual. Entre esos toques de humor cabe destacar momentos como el del encuentro entre Titta y Luccia, la estanquera (María Antonietta Beluzzi), que le invita a chupar sus enormes pechos, después de que él haya demostrado su vigor juvenil levantándola en vilo varias veces. Sin embargo, ese aspecto de la película es sólo la otra cara de la moneda que complementa su patetismo, reflejado por ejemplo en el personaje del tío de Titta, un loco que se sube a un árbol y se niega a bajar mientras no le lleven una mujer.

Amarcord es una película inolvidable con una de las bandas sonoras más bellas de la historia del cine compuesta por el no menos inolvidable Nino Rota, que da un tono nostálgico que va variando en función de la puesta en escena.
Inquietantes son aquellas imágenes de el loco motorista que pasa a veces irrumpiendo ruidosamente en el filme, sin que se sepa quién es, de dónde viene o a dónde va, poniendo una nota de velocidad, rompiendo el ensueño que es toda la película, o esos fascistas corriendo por las calles, o esos adolescentes bailando en la niebla.
Inquietantes son aquellas imágenes de el loco motorista que pasa a veces irrumpiendo ruidosamente en el filme, sin que se sepa quién es, de dónde viene o a dónde va, poniendo una nota de velocidad, rompiendo el ensueño que es toda la película, o esos fascistas corriendo por las calles, o esos adolescentes bailando en la niebla.
El cine de Federico Fellini sigue siendo para mi uno de los mayores monumentos de creatividad en estado puro y todo un referente de lo que el cine debe representar.
19 comentarios:
Ahora encuentro tu artículo y observo como en nuestra realidad como hilos invisibles se unen películas, con libros, autores, con otros escritores, hay un mundo invisible que une todo ser intelectual, literato, llámalo como quieras...
En este momento tu admiración y tu artículo sobre Fellini. El otro día vi la película: "Elsa y Fred", que es todo un homenaje al cine de Fellini. El director de 'Elsa y Fred', vio un día la 'Dolce Vita' y se apasionó tanto con Fellini, que vio cada una de las películas del director italiano. Supo, entonces, que quería conocerle y le escribió varias larguísimas cartas que no le envió jamás. Pensó que primero debería estudiar italiano y pasó 3 años de su vida estudiando italiano, hasta que un día se plantó delante de la puerta de Fellini, éste estaba de viaje, invitado en un Festival y al director de 'Elsa y Fred', le dio tanta rabia, que le volvió a escribir una inmensa carta que dejó en el domicilio de Fellini. Cuando el director de 'Elsa y Fred' (que no sé en estos momentos como se llama), regreso a Uruguay de su viaje a Italia, se encontró con una carta del propio Fellini en su domicilio, el sobre le temblaba en las manos, y dentro encontró una fotografía con el autografo del mismísimo Fellini. Entonces éste pensó que si le había contestado una vez, también podría hacerlo dos, y le escribió diciéndole que el no quería una fotografía con el autografo sino que lo que quería era conocerlo en persona. Fellini, le contesto. Sí, le contesto, diciéndole que si no quería su foto que se la devolviera y que si algún día volvía por Italia, ya tomarían un café. Cuando el director de 'Elsa y Fred' viajo de nuevo a Italia, Fellini, ya había fallecido y cerró su círculo con Fellini, haciendo su propia versión de la 'Dolce Vita' y la escena de la Fontana de Trevi.
Es una tonteria...
No sé por que suelto semejante rollo en tu blog, ni a santo de qué. Debe ser porque lo que más me gusta del mundo es contar historias.
Un abrazo, María.
En cuanto he visto el comienzo del post he dado por seguro que aparecería por algún lado la música de Rota... Excepcional texto, Francisco. Fellini es un astro total (aunque de todos los astros del cine quizá sea el que más me cueste). Desde luego, tras leer tus textos de cine me siento un aficionado, un principiante.
Genial, Francisco.
Abrazos
Francisco, tengo que reconocer que no he visto AMARCORD. Por una cosa u otra siempre esta peli y yo no hemos coincidido.
Adoro a Fellini, esa capacidad de crear universos, de hacer soñar, de desplegar tanta vida en cada obra.
Voy a ponerle remedio y esta semana la veo.. Al final se lo voy a deber a usted, Mister Machuca el ver la peli al fin.
Besos y gracias por ser tan amable en tus comentarios poéticos.
Marta
Me cuesta muchisimo encontrar algo criticable en el cine de Fellini, por lo que desde este punto de partida, considerando Amarcord, paradigma de su creación, podrás imaginarte lo parcial que seré al hablar de esta cinta.
De Fellini me encanta esa voluntaria fuga hacia lo inventado. Fuga ésta que le hace convertirse en un simbolista de primer orden. Así, fotograma a fotograma, en sus películas lo que se percibe es su Italia misma, su mediterráneo mismo, existiendo una relación directa entre ese objetivo final (más costumbrista de lo que nadie quisiera admitir) y lo que cada una de sus escenas esconde bajo su superficie. ¿O acaso Luccia no es Luperca misma y su estanco la cueva fundacional de Roma?.
Esa mediterraneidad se descubre latente en el planteamiento de la relación de sus personajes con la propia historia. Tú lo has dicho perfectamente; la colectividad es una cosa, la privacidad de cada uno de sus personajes, un verdadero mundo. Después está el sexo, el matriarcado, la ambición, la violencia gratuita de los camisas azules, el surrealismo de los locos latinos; todo ese mundo que nadie de los que vivimos a orillas de lo común, desconocemos.
Y luego está la música de Nino Rota. Con el tema principal de esta película me ocurre lo que también me sucede con dos o tres piezas musicales-cinematográficas -no más- tan imperecederas como ésta (“Tiempos modernos” o “Make a laugh” de Cantando bajo la lluvia) cada vez que las escucho,… veo cine.
Saludos.
¿Sería muy descabellado hablar de realismo mágico? Todo lo que no recuerdo lo invento y creo esa maravilla, ese continuo artístico en el que todos nos reconocemos sin conocernos. LA he visto muchas veces, pero siempre descubro cosas nuevas, figuras y detalles en segundo plano que pasaban desapercibidas. Es como mirar un cuadro de El Bosco, no te cansas de escudriñar en esos personajillos.
Una obra maestra.
Y para ti, un beso con todo el arte.
Gracias. Me he sentido bien leyéndote, y como siempre, recordando lo que tenía olvidado. Y además esta vez te he leído sin un ápice de tristeza. Un texto hermoso, sí.
Besos
Buen resumen de todo es ese radical epígrafe al inicio de tu excelente artículo : "Nunca me ha sucedido nada verdadero. Todo lo inventé yo". Ojalá todos pudiéramos decir algo parecido.
¡En el café Gijon! No es para menos, tú allí, bohemio hasta la medula, como debe ser, como siempre.
Libros y peliculas, ¿hay algo más? ¿queda algo más?, que haga soportable los minutos de lucidez que vuelven una tarde tranquila en maldita.
Siempre libros y peliculas, miles de libros a nuestro alrededor, cientos de peliculas vistas y por ver.
El hombre es el ser humano que más falta le hace que le cuenten historias, desde un chascarrillo, a un rumor, a una novela, a una pelicula.
Sí. Manuel Alexandre es entrañable, ¿fue con él con el que estuviste?
Pero al ver la pelicula tuve una sensacion que la comente con las personas que la habían visto conmigo, el papel le queda grande, no sé un Hector Alterio no hubiese estado mejor como Fred. Pues cuando entra en escena el gran Federico Lupi se come la pantalla, la historia y todos los demás casi que desaparecen. Es una sensación, que no va a ningún lado, solo quería comentartelo.
Hablar por hablar.
Un abrazo.
Es verdad, Amarcord es una película maravillosa. Efectivamente, la secuencia de la comida en la cocina es una obra de arte, con su humor despiadado. También me gusta mucho el arranque de la película cuando va presentando los personajes, no recuerdo bien si a la salida del cine en las arcadas de la ciudad; el motorista alocado y su contrapunto, el historiador local con su bicicleta, creo recordar.
Me ha gustado mucho rememorar todo esto, Francisco, pues hace tiempo que no veo esta deliciosa película.
También me gustan mucho "Julieta de los espíritus", tremenda, y "Y la nave va", además de "La dolce vita", cómo no.
Gracias una vez más por acercarnos a este callejón de fantasía y luz que es el cine.
Un abrazo, amigo Francisco.
J,
Y no nos olvidemos de Tonino Guerra, ante todo amigo de Fellini, colaborador en esta, una de sus obras maestras.
Tuve la ocasión -y la suerte- de ver y oir hablar a Tonino Guerra acerca de la obra de su amigo. Fue hace un par de años, aquí en el festival de Sevilla. El genial guionista presentaba un corto con dibujos originales de Fellini que recordaba mucho a "Y la nave va"; allí estaban muchos de sus personajes. Era fácil identificar los de Amarcord.
Saludos.
Creo que este director es un gran nostálgico. Su cine está invadido por la melancolía del recuerdo que, como citas al principio, si non e vero, e ben trovato. La memoria embellecida con un sentido estético pleno, sobrecargado, rotundo. Mucha vida en ese cine.
Saludos.
Sus obras tienen un delicado matiz poético, con algo surrealista mezclado con la realidad. Por ejemplo "Amarcord" Un director muy interesante, que convirtió en su musa a su señora esposa. Logrado post Francisco, buena elección.
Besos mil
Un astro total... quizá entiendo lo que quieere decir Alfredo. Sin embargo, ¿o qué tal un no obstante?, para mí es una suerte de educador, de aliciente, de alimento, de nutrición, y sobre todo de ejemplo: estando desesperado, o arruinado, o loco, o sin qué comer, se puede también hacer reír y contar buenos chistes. Gran entrada.
“Cuento las cosas con imágenes, así que tengo que atravesar por fuerza esos corredores llamados subjetividad.”
Es Fellini...
B e s o s
Es que menuda banda sonora, ha sido utilizada posteriormente en muchas ocasiones, y siempre quedará como un lugar común para muchos de los que adoramos el cine. Y Fellini, que decir de este genio! su cine es sueño, es pura metáfora, sus obras resultan clarificadoras, son poesía, son una protesta contra el alineamiento...nos traes obras maestras que merecen la pena revisar, como los buenos libros.
La explicación del principio es primordial para entrar en las creaciones de Fellini, al que se ama o se odia instantáneamente. La libertad creativa, por otro lado, que cada vez abunda menos y es más rara, ya es suficiente para visitar las películas de este tipo de genios cuya obra e influencias nacen y mueren con ellos, lo que revela no poco de su originalidad y acierto. Un gran texto, Francisco.
“Quiero una mujer, quiero una mujer…” Grita un hombre encaramado a un árbol, y un pavo, y la nieve… Con todo lo que la película representa y todas las lecturas que se pueden hacer, tan espléndidamente reflejadas en tu análisis, estos son siempre mis primeros recuerdos cuando alguien menciona esta película. Algunos pueden pensar que me quedo en la anécdota, pero, al menos en mi cabeza, representan mucho más que una anécdota dentro de la película.
De Fellini me quedo con todas sus películas, y con su vida misma, que ya quisieran para sí la mente de muchos guionistas, pero para mí son especiales “La Strada” y “8 1/2”.
Un beso
P.D: Maravillosa banda sonora de Nino Rota.
Que clásico, que peliculón, que música... me ha encantado tu Blog. Yo lo tengo tambien relacionado con el mundo del cine, y me ha encantado encontrarme uno que da mas importancia a la calidad que a la novedad. Enhorabuena y cuenta con un fan.
No la he visto todavía.
Amo a Nino Rota, su música es maravillosa.
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