miércoles, 3 de septiembre de 2008

MR. ARKADIN

Somos conscientes de la falta de acabado de Mr. Arkadin (1955), de Orson Welles, y esperamos que alguna vez con más sosiego, mayor aparato crítico y una consulta profunda de material literario que Welles no pudo llevar al guión, podamos adentrarnos con audacia en una película en la que los partidarios encontramos fragmentos maravillosos del maestro y a la que los detractores despachan en dos palabras. Pero la historia del arte está llena de obras palpitantes que no tuvieron por diversos motivos el acabado que sus autores lucharon por darles.

Forjado para interpretar reyes, todo personaje escrito, interpretado y dirigido por Welles, es una imagen de poder, de dominio, y este Arkadin, de oscuros orígenes, representa al hombre respetado y temido cuyo primer millón nunca podría explicar su actual poder. A diferencia de Kane, cuya soberbia se basaba en unas fortunas heredadas, el presunto armenio procede del lado más oscuro del hampa. En la acumulación de dinero por medios primero inconfesables y luego despiadados, lo que le convierte en un ser ante el que todos se inclinan. Es, pues, natural que esta historia de horribles crímenes no tenga otro objeto que, como en la mayoría de los hombres llegados desde la humildad a la ensoberbecida cumbre, borrar las huellas de lo que tuvieron que hacer para escapar a la condición de miles de millones de seres que nacen, viven y mueren en la desesperación, las tribulaciones y la más irrespirable pobreza
Aquí Welles no nos refleja la corrupción de una clase política. Las peripecias individuales que llevan al crimen en busca de un sustancioso dividendo o un deseo que parece irrefrenable. Lo que retrata Mr. Arkadin es un viejo continente en crisis que ha cambiado su sistema de valores y pretende vivir de los goces materiales que puede proporcionar el dinero. En el proyecto escrito la variedad de tipos era mucho mayor y los anclajes en la historia de Europa de la primera mitad del siglo veinte mucho más firmes.

El bisturí rasgaba las entrañas de un continente en otro tiempo afincado en un orden de cosas donde, pese a las tremendas injusticias, las gentes mantenían unas creencias. Arkadin sabe que su dinero le permite comprar todo, precisamente porque todo está en venta. Y en ese puzzle que el montaje iba a ampliar de no habérsele quitado la película de las manos, el mosaico europeo se mostraba con una ferocidad que trascendía los microcosmos individuales que suelen aparecer con toda su crueldad en los mejores ejemplos del cine negro.
Las atrocidades no procedían de los sicarios a sueldo sino que era consecuencia directa del poder generado por el dinero. No se trataba de limpiar la imagen, de crearse una biografía respetable. ¿Quién acumula una enorme fortuna sin haber sofocado antes su propia conciencia? ¿Quién es capaz de asesinar a sangre fría sin haber alcanzado un alto grado de animalidad? El filme se adelantaba a un final de siglo donde los medios son grandes cortinas de humo que ocultan sistemáticamente la verdad, donde Arkadin sería uno más del enorme nido de víboras donde ya no hay que borrar el pasado porque el culto al poder y a los desmanes hace de esos tipos el espejo donde se miran los jóvenes con ambiciones y deseos de hacer de ésta una vida para siempre. En unos medios donde aparecen sin pudor y sin crítica profunda los desaprensivos, donde la sociedad no les hace el vacío, dando el poder que les otorga el dinero. Y teniendo el alto consumo como guía y ninguna inquietud espiritual-y cuando la hay es puramente externa, farisaica-¿qué falta les haría hoy a los Arkadins del 2000 cometer más crímenes que los que les puedan reportar beneficios materiales, nunca morales como el de que una hija no conozca un pasado infame?

En ese sentido Welles se adelantó-como fue habitual en él-y nos mostró el gran problema que se avecinaba. Todos son parabienes para los enriquecidos por cualquier medio, pero la gran prueba sigue siendo que todo poderoso explique el origen de su fortuna, sobre todo los primeros millones, allí donde han de remangarse para caminar por el lodo.

7 comentarios:

Blanca Vázquez dijo...

Como haces para elegir temática, personaje, charla? porque lo tuyo es una ruleta. Vas por libre, libre pensamiento. Y por ello siempre resulta tan interesante leerte. Porque das noticias nuevas. Eso mismo, no sigues la flecha. Un algo así como los medios de los que hablas, que son una basura de mentiras, y manipulaciones y omisiones sobre todo. Y cómo no, Welles no podía faltar, el genio visionario. Al y al cabo la genialidad consiste también en adelantarse a los acontecimientos. Una gozada tu Arkadin.

39escalones dijo...

Es que Welles supo leer inmediatamente que el conflicto de 1939-1945 entre comunismo, fascismo y capitalismo lo ganó éste último; y no sólo eso, sino que el capitalismo vio en el fascismo el modus operandi que le faltaba, la forma de cerrar su círculo de perfección. Arkadin es un personaje con una carga metafórica abundante y a la altura de los grandes personajes clásicos de la creación artística.
Fenomenal texto.
Abrazos

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Una de las obras "malditas" de Welles que ha quedado un poco en la sombra de toda su trayectoria.

Tengo muchas ganas de verla, junto a EL PROCESO, también de Welles. Son difíciles de encontrar en edición DVD...

Saludos!!

Raúl dijo...

Recuerdo haber leído algo así, como que para Welles, éste había sido el mejor argumento cinematográfico que jamás había ideado.

Sí, somos conscientes de que la película no está acabada. Parece ser que el montaje final es más fruto de los productores que del mismo creador. No sé. A mí nunca me ha sido fácil verla.

Pero como biena apuntas, cualquier película de Welles va más allá de lo meramente cinematográfico y te obliga, pues su genialidad traspasaba campos y disciplinas, a tratar de ver por debajo de las imágenes, a investigar sobre qué quiso realmente contar, pues como apunta Alfredo en su comentario, Arkadin (como muchos otros personajes de Welles) tiene un componente metafórico que asusta.

Sin merecer blogs cinematográficos, visito varios y algunos son verdaderamente geniales (verbigracia, los de algunos de tus comentaristas) tus entradas sobre cine tienen un plus, un trasfondo de lo más enriquecedor. Ya lo he dicho.

Miguel Sanfeliu dijo...

Creo que pide usted demasiado, amigo Francisco. El origen de las fortunas... casi nada.
Tu texto abre muchos temas, todos interesantes. A veces, uno piensa que los gritos morales se pierden en el desierto, pero es necesario seguir gritando.
Un abrazo.

ethan dijo...

Estupendo post y justa reivindicación de "Mr. Arkadin". Una película que le da la vuelta a "Ciudadano Kane", con la que mantiene muchas similitudes.
Saludos.

entrenomadas dijo...

Jo, soy una inconsciente, no la he visto, glubbbb,
¿tendré arreglo?,

Kisses