martes 14 de octubre de 2008

EL HOMBRE REBELDE


En lo más profundo del invierno, finalmente aprendí que dentro de mí se encuentra un invencible verano.
Albert Camus, El verano



Hoy me pregunto después de haber leído El hombre rebelde de Albert Camus: Mientras consumimos nuestra cuota de vida , ¿cuantas verdades aludimos? Entre éstas, ¿no es la de la cobardía una de las más constantes? ¿A cuantos sofismas acudimos diariamente para ocultar que somos unos cobardes? Soy consciente que nuestras sociedades viven obsesionadas por el conformismo, porque se componen de individuos que alardean de singularidad pero alinean su comportamiento con el de todos. Dice E.M.Cioran: "La teología, la moral, la historia y la experiencia de cada día nos enseñan que para alcanzar el equilibrio no hay una infinidad de secretos; no hay más que uno: someterse." Y razón no le falta al filósofo rumano, por tanto, no es extraño que los gobernantes del género humano sean tan superiores en rango a los educadores del mismo. En resumidas cuentas; no es para librar, sino para encadenar, para lo que se hace el esfuerzo de convertir, y todos pagamos caro el esplendor de nuestra servidumbre.

Mi querido amigo Joselu me dijo en un comentario, por cierto, muy inteligente, el otro día en mi post sobre Sartre, que él veía una cierta polémica entre Sartre y Camus. Precisamente, tras la lectura de El hombre rebelde, una de sus obras cumbres, recuerda las discusiones entre ambos escritores en 1952. La polémica representa entre la libertad metafísica y la revolución real.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los franceses suspiraban por el cambio social y el activismo. El veredicto del momento fue favorable a Sartre. El hombre rebelde fue acusada de respaldar la visión de los reaccionarios de derechas. Pero, ¿es así? En el contexto cultural de nuestro tiempo, parece poner en tela de juicio los fundamentos de la ideología colectiva e introducirnos, con una percepción aguda, en las condiciones previas a "ser político". La tesis del libro puede resumirse en la frase: "Me rebelo, luego somos". No obstante, en Camus, la absoluta soledad o libertad del individuo nunca permite que la emergencia del "nosotros" sea el objetivo de la revuelta individual. Hablando metafísicamente, ya estamos dentro de una situación política antes de que llegue la revolución real. A ojos de Camus, el existencialismo de izquierdas de Sartre rechaza la libertad del individuo. Para Sartre, revuelta significaba un compromiso político para conseguir el cambio, mientras que para Camus era un estado metafísico de la vida interior del individuo. Camus se apartó del activismo sartriano, que promueve la solidaridad.

¿Cómo leemos hoy El hombre rebelde? La manera en que lo leamos señalará la situación política en que vivimos. De nada nos servirá las financiaciones económicas caídas del cielo, ni nos ayudará a salir del agujero en donde nos hayamos sumergidos. No servirá de nada el dinero que volverá a generar la codicia, la primera responsable de todos los males, sin una nueva conciencia moral.
Tanto Sartre como Camus son un buen aditivo para replantearnos nuestra situación en un mundo laberíntico lleno de dolorosos errores. De todas maneras, tanto el uno como el otro refuerza mi creencia de que toda negación significa una búsqueda.

17 comentarios:

Joselu dijo...

La polémica entre Sartre y Camus se encenció en el verano de 1952 y tuvo como telón de fondo las páginas de Les Temps Modernes. Allí se enfrentaron el autor de La náusea y el de La peste, con una abundancia de argumentos que da vértigo. Fue de una extraordinaria riqueza. No se sabe si el detonante fue una crítica de Francis Jeanson a El hombre rebelde, o la polémica sobre el descubrimiento de los campos de concentración en la URSS, que ambos condenaban, pero Sartre, a la hora de elegir sector ideológico y político, al final disculpaba la existencia de estos por su posición anticapitalista. Para Camus, estos campos eran incompatibles con la idea de moral socialista que debía imperar. No se puede llegar a la liberación subvirtiendo los principios de libertad que la encarnan. Vargas Llosa ve en el debate la diatriba de si la historia lo es todo o sólo un aspecto del destino humano y si la moral existe autonómamente. Sartre piensa que no se puede escapar de la historia aunque esté llena de barro y sangre. Estamos sumergidos en ella y hemos de elegir si estamos con los explotadores o con los explotados. En este sentido Sartre, aun siendo crítico con la URSS, se sentía de su campo. Camus veía en esta concesión un principio de cinismo político, y no acepta que algo que comenzó con la esperanza de un mundo mejor tenga que recurrir a la tortura y al asesinato. Esto no era aceptable y priva al campo socialista de crédito moral. Por encima del sistema está el hombre rebelde, que sueña y que busca la felicidad. No hay que decir que el partido comunista y los marxistas crucificaron a Camus. Lo calificaron de reaccionario y de justificar la explotación de los obreros. El tiempo quizás ha dado la razón a Camus, pero en un tiempo fue un debate apasionante entre dos figuras señeras del pensamiento francés. ¿Reforma o revolución? ¿Realismo o idealismo político? Y lo más importante la libertad del ser humano para discriminar lo que es justo y moral y no plegarse a las exigencias de la historia aunque sean los de su campo. Un cordial saludo.

fmop dijo...

Esa infatigable búsqueda parece ser el destino de una parte de la humanidad. Un saludo.

María Jesús dijo...

Otro Premio Nobel de Literatura, Albert Camus (un anarquista convencido) desarrolló en su diversa obra un humanismo fundado en la conciencia de lo estúpido y, absurdo de la humanidad. Rechazando la formula de un acto de fe en Dios, en la historia o en la razón, se opuso al cristianismo, al marxismo y al existencialismo. Y nunca dejó de luchar contra todas las ideologías que alejan al hombre de lo humano. Se dice que Camus y Sartre dejaron de hablarse, pero hay dudas de que esto fuese cierto.

¡Fantásticos tus dos últimos post!

Besos

s a n d r a dijo...

Das trabajo a la mente, Francisco.
Bien podría decirse que Camus y Foucault (no le olvidemos) miraban el mismo horizonte, planteándose las estructuras del poder en sí mismas... política o el fraude de las ideas? Hasta el concepto de libertad nos han trastocado.
En esta ocasión te cito a Nietzsche, literal ; ) :

“parece claramente que lo principal en el cielo y en la tierra es obedecer largo tiempo y en una misma dirección :
a la larga resulta de ello algo por lo que vale la pena vivir en esta tierra, como por ejemplo la virtud, el arte, la música, la danza, la razón, el espíritu, algo que transfigura, algo refinado, loco o divino”.

B e s o s a tus reflexiones

39escalones dijo...

Me quito el sombrero virtual, Francisco. Tus últimos textos son fantásticos, muy agudos. Me quedo con la frase de cabecera. Supongo que es lo que buscamos todos.
Abrazos.

Francisco Ortiz dijo...

Uno y otro, sumando; quedémonos con lo mejor de lo que cada uno aportó. Aunque, si he de elegir, siempre preferiré a Sartre, al gran Sartre, por Los caminos de la libertad.
La situación actual revela la hipocresía y el miedo de la democracia, los pies de barro de la seudodemocracia que vivimos/padecemos. Quitarle lo falso, lo adiposo, lo terrible fue un trabajo intelectual y físico que acometió Sartre: nos queda mucho por revisar y aprender de él.
Amigo: entradas como ésta, libros como el que has leído, te engrandecen a mis ojos. Tu blog es un espacio muy, muy necesario.

Pelo dijo...

No he terminado de leer El hombre Rebelde, perdí dicho libro y eso me molesta porque estaba lleno de anotaciones y frases resaltadas. Espero poder volver a leerlo y terminarlo dentro de poco, junto con otras obras del mismo autor que tengo en la mira.

Empecé a leer este libro en el momento perfecto: la adolescencia rebelde, mi interés por el anarquismo, mis dudas y reservas respecto al crimen, la moral, y el comunismo. Recuerdo que la primera vez que lo vi fue en una librería cuando buscaba La Peste o El extranjero, entonces vi ese libro, lo vi, y leí el mítico principio: "¿Qué es un hombre rebelde? Es un hombre que dice no. Pero cuando niega, no renuncia: es también un hombre que dice sí desde su primer movimiento." ¡Puf! ¡Me mató! Dije: "¡Esto tengo que leerlo!" Por desgracia era una edición muy cara y no me alcanzó para comprarlo en aquella ocasión.

Albert Camus es un escritor y filósofo extraordinario. Mi único acercamiento con Nietzsche se lo debo a él. Y también me presentó a Sade.

Estoy de acuerdo con lo que dices respecto a la negación, y ya no sólo teóricamente, sino como experiencia.

¡Saludos!

entrenomadas dijo...

A ver, voy a ser vulgar pero es que no me sale otra cosa.
Joer, qué bueno!
excelente texto. Una vez recupere Alfredo el sombrero me lo quito yo.

Marta

Limaco jolgorioso dijo...

No he leído "El hombre rebelde" aunque sí El Extranjero y La peste. Yo me quedo con Camus, sin lugar a dudas: más solo y verdadero, con su luz y su existencia: su arte. Camus es una ventana abierta a la verdad de los hombres: su soledad y su trágico destino. Sartre era un iluminado con buenas intenciones, profundamente equivocado.

Excelentes ensayos estos últimos, querido Francisco.

Un abrazo.

J,

Idea dijo...

No sé si comparto tu afirmación "que toda negación significa una búsqueda" porque a veces la negación representa la ceguera con la que nos enfrentamos a la realidad, pero tal vez al caso del espíritu con que lo señalaste, me recordó la canción de Raimon: Diguem No

Ara que som junts
diré el que tu i jo sabem
i que sovint oblidem:

Hem vist la por
ser llei per a tots.
Hem vist la sang
-que sols fa sang-
ser llei del món.

No,
jo dic no,
diguem no.
Nosaltres no som d'eixe món.

Hem vist la fam
ser pa
dels treballadors.

Hem vist tancats
a la presó
homes plens de raó.

No,
jo dic no,
diguem no.
Nosaltres no som d'eixe món.

No,
diguem no.
Nosaltres no som d'eixe món.

Cariños

Blanca Vázquez dijo...

Yo estoy más del lado de Camus, pero considero que ¿no es necesaria a veces el activismo real a lo Sartre? Como tu dices hoy día en este despertar de los graves errores del capitalismo, no se despierta realmente, pues ni siquiera se plantea el hecho de solventar el error, sino que se inyecta gasolina en la herida. Yo estoy con la rebeldia revolucionaria del Che, pero ¿no constituía ésta a su vez, una dictadura para que se puediera llevar a cabo un resultado? lo que es cierto es que el ser humano es contradictorio por naturaleza, y alienar ese espíritu es tarea que siempre falla, tarde o temprano. Por lo tanto la rebeldia de Camus, tan espiritual, sea quizá la real irreal.

Raúl dijo...

No. No estoy a la altura de la discusión que merecería la obra de Camus; para que fingir.
Así que mi comentario en tu casa, se limitará a festejar, una vez más, el hecho de leerte; uno de los ejercicios más gratificantes de los que se pueden hacer a través de este juguetito que ahora tecleo.
Un abrazo, Francisco.

Mita dijo...

Hay tiempos en los que el hombre "actúa" y tiempos históricos en los que se vuelve introspectivo.
Y es verdad, la rebeldía interior es la mejor rebeldía. Te ayuda a "ser" frente a ti mismo y los demás.
------
¿Has ventilao tu apartamento?
Te reto: Me gustaría leerte sobre un autor lleno de vitalidad y optimismo, me gustaría que eligieses palabras para él.

Besos

hombredebarro dijo...

NO

Raúl dijo...

Yo tenía un compromiso pendiente contigo y no recuerdo muy bien cuál era. Algo relacionado con el cine negro; ¿es posible? Recuérdamelo, Francisco, si continúa siendo de tu interés.
Un saludo.

Francisco Machuca dijo...

Bueno,sobre todo gracias por tu interés.No es nada del otro mundo.Creo que te hice un comentario en uno de tus relatos respecto al género de la road movie,y te dije que le dediqué todo un post a este género,titulado "Punto sin retorno".
Sinceramente,considero tus opiniones en la más alta estima.

Gracias de nuevo Raúl.

Luis Recuenco dijo...

Yo convertiría el duo en trío, añadiendo al equipo a Bertrand Russell, tan preclaro y comprometido como ellos y al menos tan lúcido como Camus.

Un abrazo.