
Sartre, hoy, está sometido al silencio de los archivos, almacenado en una tienda de antigüedades sólo visitada por la carcoma de los eruditos, cuando sin duda alguna, desde los años treinta hasta finales del siglo XX, fue el escritor más importante del mundo.
Este año he vuelto a repasar su obra porque me siento huérfano en esta sociedad estúpida, suicida, frívola, capitalista, armamentista, autosuficiente, amanerada y aderezada de soledad, sí, es el siglo del hombre unidimensional y sin atributos.
La náusea fue la primera novela de Sartre en donde ya contenía todos sus principales intereses, a excepción de los políticos. Es su novela más densa desde el punto de vista filosófico. Trata de la libertad y el destino trágico, el carácter de la burguesía, la fenomenología de la percepción, la naturaleza del pensamiento, de la memoria, del arte. Estos temas surgen como consecuencia de cierto descubrimiento, de interés metafísico, que realiza el protagonista. Antoine Roquetin descubre, en términos propios de la jerga filosófica, que el mundo es contingente y que estamos relacionados con él de forma discursiva y no intuitiva. Roquetin, un investigador de treinta años se instala en el puente francés de Bouville (un Le Haure apenas disimulado), después de varios años de viajar. No obstante, esta nueva situación produce una serie de efectos cada vez más extraños. Cuando Roquetin se dedica a quehaceres cotidianos normales, su percepción del mundo y del lugar en que vive se altera radicalmente. Llega a percibir la solidez racional de la existencia como un simple y frágil barniz. Experimenta la "náusea" de la realidad, una "enfermedad dulzona", un vértigo a nivel del suelo. Se siente fascinado por la indiferencia de los objetos inanimados, pero es consciente de que cada situación en la que se encuentra lleva el sello irrevocable de su ser. Descubre que no puede escapar de su presencia abrumadora.
Se trata de su examen, controlado con delicadeza, de la libertad, la responsabilidad, la conciencia y el tiempo. Influida por la filosofía de Edmund Husserl y los estilos literarios de Dostoievski y Kafka. La náusea es la novela que anunció al mundo el existencialismo, un sistema de ideas que llegaría a ser uno de los desarrollos más significativos del pensamiento del siglo XX. La idea de que "el pensamiento precede a la esencia" aparece por primera vez aquí, varios años antes de que el gran filósofo formalizara sus ideas en El ser y la nada (1943), y antes de que los horrores de la Segunda Guerra Mundial hubieran intensificado su impacto.
Imagen del centro Jean-Paul Sartre
21 comentarios:
Sin duda, uno de los grandes filósofos del siglo pasado, aunque no me atrevería a suscribir tu afirmación de que fuera el “último gran filósofo europeo” ni “el escritor más importante del mundo entre los años treinta y finales del siglo XX”
Para mi que no entiendo bien el existencialismo, el filósofo crucial del último siglo sigue siendo Ortega. Pero tu has leido más que yo a Sartre y, de nuevo me invitas a acercarme aun autor.
Yo no doy abasto, amigo Francisco, ¿de dónde has sacado tiempo para tanto leer? ¿Lees en el cine?
Un abrazo de un amigo que esta vez ha madrugado, y te escribe algo emocionado por tu post dedicado a Proust.
Un abrazo,
Emilio
Yo incluso no hablaría de Sartre en pasado, sino que lo situaría en el muy riguroso (en todos los sentidos) presente, pues la lectura de sus obras es un faro aún para muchos: en el limbo al que lo condenan los capitostes culturales, Sartre sigue dando guerra, planteando muchas preguntas, revolviéndose incómodo para que nos revolvamos incómodos. En esta época gris, de textos nacidos muertos por mor de las ventas y de la delgadez de pensamiento, volver a Sartre es volver al punto de inicio. Y se necesita recomenzar en tantos aspectos...
Mucho ánimo, mucha suerte y mucha tranquilidad en todo, amigo. Que todo te vaya muy bien.
"La mía es el recuerdo, las escamas de los pescados que platean en los mares de medianoche -y del mediodía en que el sol nada-; la nada por crear.
O bien el largo olor a vida de la nada.
Sobre la nada, de Ángel Crespo.
Un abrazo, Francisco.
J,
Que bien escogido el título de la novela.
Creo que seguimos unas rutinas y normas, bastante absurdas una gran mayoría. Quizá el ser humano no piensa? yo no lo creo, no es que seamos idiotas, es que no queremos
pensar el qué y el por qué. No distamos mucho de otras especies en cuanto al miedo. Sí somos seres complejos, precisamente, nos hemos encumbrado en lo más alto, pero no en la faceta interior, ahí somos vulnerables, es más comodo seguir unas directrices antes que afrontar un mundo desconocido y transgresor. Y ya nos cuidamos
de erigir instituciones que amortigüen los efectos secundarios que puede provocar.
En decenas de ocasiones hice guiños a Sartre en mi anterior blog.
B e s o s
Yo no sé... creo que la filosofía se fue a refugiar donde siempre debe estar: la literatura. La palabra, no es por nada pero las posteriores afirmaciones de que la palabra es la casa del ser. Por eso me preocupa mucho más la literatura, esa que se se vende, que se encarga de escribir comentarios positivos de famosos en las contraportadas para embaucar a los lectores. ¡Ay!
Un fuerte abrazo, amigo
Qué texto más extraordinario, Francisco... La verdad, apenas conozco a Sartre y de esta obra hubo decenas de cosas que se me escaparon. Me has ayudado a entenderlo un poco más. Pendiente queda volver a él.
Gracias, amigo. Un abrazo.
Pues yo ahora voy a releer a Fromm.
Besotes
En la polémica entre Sartre y Camus, siempre me he sentido mucho más próximo al último. Sartre en muchos sentidos se convirtió en un guru con legión de seguidores que parodia Boris Vian en esa magnífica novela que es La espuma de los días donde aparece Jean Sol Partre como heterónimo del filósofo, y la obra El vómito que logró una difusión muy extensa. No obstante mi poca simpatía hacia Sartre, reconozco su papel en la difusión del existencialismo, filosofía que me ha forjado y que se ha desvanecido junto con las indagaciones sobre el sentido de la existencia. Rubrico tu párrafo sobre esta sociedad estúpida, suicida, frívola... Recuerdo que mis alumnos de segundo y tercero de BUP leían La náusea por propia iniciativa. No todos, evidentemente, pero era un libro que atraía a los más inquietos. Eran otros tiempos. Un fuerte abrazo.
Me gustó la cita "La única manera de aprender es impugnar" jajaja creo que puede hacer que muchos profesores se sientan abrumados.
Gracias por este texto que me hace darme cuenta que es necesario que relea a Sartre. Mis mejores deseos para este fin de semana, Francisco, y un abrazo!
Querido Francisco,
yo creo que lees hasta en la ducha. Hacía tiempo que no leía un post tan bueno.
Me voy directa a dárselo a un amigo mío que tiene pasión por Sartre.
Le vas a alegrar la noche.
Impecable, us usually, Mister Pacheco.
Un kiss
Marta
El comentario de Joselu me ha hecho recordar que yo leí a Sartre en el Instituto(y en francés!!!!)Tuve una profe de francés maravillosa, éramos pocos los que no estudiábamos inglés, y nos consideraban los "raritos", todavía no se había inventado lo de frikis. Leí La Náusea, El ser y la nada y Las manos sucias.
No he vuelto a releerlo, pero me parecía fácil de entender y me fascinaba, seguro que tuvo mucho que ver en todas las mitomanías de mi vida y en que me marchara a Paris, con 17 años, yo solita en un autobús.
Muchos años después, leí un libro de un poeta francés (no recuerdo el nombre)donde contaba una excursión al campo con Jean Paul, Simone de Beauvoir y un joven escritor. Sartre estaba celoso de las atenciones que ella le mostraba al joven y cuando propusieron trepar por una montaña, él se negó enfurruñado como un niño. Hicieron la escalada sin él y cuando bajaron, Sartre estaba inclinado sobre su cuaderno escribiendo la Náusea.
Me hizo mucha gracia esa forma de contarlo y supongo que es lo que les pasa a los mitos con los años, que se van desdibujando en la memoria.
A ti te pega mucho. Te imagino con boina y el Cahiers du cinéma bajo el brazo por el boulevard S. Michèle.
Je t'embrasse, mon ami.
Hola Francisco:
La nausea me viene cuando veo el abandono del hombre por el hombre. ¿Qué importa la tristeza sin futuro del África? Nuestro mundo es un desastre, y la afonía de la pobreza ni siquiera nos conmueve. Debiera darnos vergüenza tanta sinrazón a nuestro alrededor.
Un abrazo.
Gracias!!!
Sólo un apunte: no era la jaula la que buscaba un pájaro?? ; )
Más b e s o s
Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas
Francisco debo reconocer que no he leído LA NAUSEA (y no estoy de mucho ánimo para cosas profundas y tristes).
Lo que más me ha tocado la fibra de tu post es este fragmento, con el que voy estando de acuerdo cada día más (y me da mucha pena).
"me siento huérfano en esta sociedad estúpida, suicida, frívola, capitalista, armamentista, autosuficiente, amanerada y aderezada de soledad, sí, es el siglo del hombre unidimensional y sin atributos".
Genial blog el tuyo, ya lo sabes. Me hace pensar mucho. Y se agradece.
Abrazos
Los pensadores hacen mucha falta para poner orden en las sociedades modernas: ahora es una época en la que no les iba a faltar trabajo. La izquierda, lugar natural para filosofías, vaga estos días huérfana en busca de esa mente: no ha de llegar.
Saludos.
Precisamente es uno de estos autores, pensé en "La nausea", y "En busca del tiempo perdido", porque quiero acercarme a algo denso e intenso después de abordar la ciencia ficción. Necesito volver a cuestionarme todo, a reflexionar profunda y duramente, me encuentro perdida en este mundo que cada vez me es más ajeno, en este engaño donde los gobiernos mantienen los privilegios de los bancos con el dinero del contribuyento. Esto es la gran nausea. Que asco siento!
La náusea es otra de mis lecturas pendientes. Conozco la figura de Sartre de una manera bastante superficial, aunque siempre me ha atraído mucho. En estos tiempos necesitamos referentes filosóficos como él para no perder el rumbo, cuando muchas personas parecen más perdidas que nunca.
Un abrazo
No sabía de este filósofo, a sí que antes de dar una opinión buscaré sobre él y, luego vuelvo.
Un beso
Jean-Paul Sartre rechazó el Premio Nobel de Literatura en 1964 (alegando que su aceptación implicaría perder su identidad de filósofo). Escribió una carta explicando a la Academia Sueca, que él tenía por regla rechazar con respeto todo reconocimiento o distinción y, que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Pero no obstante, reclamó con posterioridad el dinero del galardón.
Consideraba que el ser humano está «condenado a ser libre». Quería decir, arrojado a la acción y responsable plenamente de la misma, y sin ninguna excusa.
Sin duda una persona de ideas fijas y testaruda, en defensa de sus ideales. La inteligencia viva, y con toda su esencia.
Un beso
Leí "La nausea" (el único libro que he pedido prestado y que no he devuelto; mea culpa) o demasiado joven, o demasiado poco interesado en descifrar qué era lo que me decía. Lo leí casi por esnobismo, para tener la posibilidad de -sin contar mentiras de bulto- decir que estaba a la altura cultural de algunos amigos a los que envidiaba, desde un punto de vista de inquietud intelectual.
Poco puedo decirte de Sartre, más allá de lo biográfico.
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