jueves, 13 de noviembre de 2008

EL SILENCIO EN LA MIRADA

"En un principio se planteó si la voz no nos quita más elementos de expresión de los que nos proporciona."
René Clair

Siempre me quedo aturdido cada vez que salgo de un cine. Los efectos de sonido (ruido), la verborrea de sus intérpretes, los diálogos mal escritos y convencionales, y más ruido. Dijo Mark Twain: "El ruido no prueba nada. Una gallina que acaba de poner un huevo cacarea como si hubiese puesto un asteroide." ¿Qué ha pasado con el arte cinematográfico? El cine sonoro ha tendido a ignorar la imagen en beneficio de la charlatanería. En la mayoría de los filmes actuales se parlotea demasiado, mientras que el ojo raramente tiene ocasión de detenerse en un plano. Se diría que los cineastas han olvidado que el cine es, ante todo, un arte visual, que se dirige primordialmente al ojo, y que la imagen penetra con mucha más facilidad que la palabra en la conciencia del espectador.

Vivimos en un mundo en donde el lenguaje se ha empobrecido de una manera alarmante. Incluso el lenguaje estándar es cada vez más pobre y predecible. Estamos sofocados por las palabras sin sentido. Hace mucho tiempo que tenía la certeza que si la gente sólo hablara cuando tuviera algo que decir, el ser humano perdería muy pronto el uso del lenguaje. Ahora se puede decir que lo estamos perdiendo, precisamente por todo lo contrario; por machacar esa charlatanería hasta la saciedad cuando no se tiene nada que decir. Dice un proverbio árabe que quien no comprende una mirada tampoco comprende una larga explicación. Y si hay que explicarlo todo, el ser humano jamás cambiará nada.
Por todos estos motivos me sigue interesando el cine realizado por los grandes cineastas del período mudo y por los que supieron incorporarse de una manera magistral al sonoro, y pongo por ejemplo, a Fritz Lang, que supo coordinar muy bien las imágenes que ya hablaban de por sí, y de sus acertados diálogos. También he querido ver en la verborrea de Groucho Marx una inteligente propuesta del callejón sin salida que conduce las palabras sin sentido y del imposibilidad de comunicación en un mundo de locos, para después gozar de las imágenes disparatadas e inolvidables de estos hermanos geniales. ¿Acaso no están hoy obsoletos los chistes de un Bob Hope o las estupideces más contemporáneas de un Jim Carrey? ¿Acaso no nos quedará para siempre grabadas en nuestras retinas las espectaculares imágenes de El maquinista de la general (1927) del gran Buster Keaton?

El otro día, sin más, me puse a ver Tiempos modernos (1936) de Charles Chaplin, cansado de tanto ruido y tanta furia. Chaplin es un maestro en el arte de utilizar los medios del cine mudo, que son aún más adecuados para lo cómico. Las escenas más conseguidas de la película muestran que busca sus ideas en la vida. Sabido es que cualquier escena de la vida, incluso la más seria, se torna cómica cuando se le quita el sonido. Hagan ustedes la prueba. Pónganse algodón en los oídos y contemplen la vida y las gentes.

Chaplin consideraba el cine sonoro como la ruina de "el arte más antiguo del mundo, el arte de la pantomima". Según él, las películas habladas aniquilaban "la gran belleza del silencio".Tiempos modernos está concebida como una película muda. Con la única excepción de la voz del propio Chaplin, al que se oyó por primera vez en la pantalla cantando una canción sin pies ni cabeza. Las únicas voces del filme son las que surgen de pantallas de televisión o altavoces. Tiempos modernos fue, asimismo la última aparición de Charlot, el famoso vagabundo.

La película no fue muy bien recibida por los críticos de la época. Se acusó a Chaplin de intentar ser algo más que un clow, y de intentar convertirse en algo así como un filósofo popular. Al mismo tiempo, se le reprochaba que se había quedado anticuado al no aceptar el sonido; después de todo, aquella era la era de actores cómicos como Los hermanos Marx, Mae West y W. C.Fields. Los críticos dijeron que, en lo que se refería a técnica cinematográfica, había aprendido muy poco desde 1914. También fue inevitable que se le atribuyesen implicaciones políticas. Pero el arte de Chaplin ha sobrevivido a todas estas verborreas. Tiempos modernos parece más fresca y original hoy en día que en el momento de su estreno. La principal cualidad de la cinta (una característica de la mejor obra de Chaplin), no es tanto su modernidad como su intemporalidad. El universo de Chaplin no corresponde a ninguna era concreta, sino que parece pertenecer a cualquier momento (les recomiendo que la vean ahora, en estos tiempos tan confusos y de crisis de conciencia moral). Todo lo que en ella se cuenta, trabajo en cadena, huelgas, disturbios, drogas, manifestaciones, contaminación urbana, la inhumana rigidez de las burocratizadas instituciones sociales, etc., tiene que ver con la realidad de hoy.

Pero donde el genio de Chaplin se revela en todo su esplendor es en la escena en la que queriendo mostrarse amable, recoge la bandera roja que se acaba de caer de un camión y empieza a correr detrás de él sin darse cuenta de que a sus espaldas se va formando una gigantesca manifestación. Resulta imposible decir si la escena es cómica o trágica. En cualquier caso, sigue siendo una de las grandes representaciones simbólicas del ser humano como víctima de su destino. Y ya digo, sin necesidad de discursos políticos. Sin decir una sola palabra.
Sigo pensando que si hubiera un poco de silencio, podríamos entender algo.

GROUCHO.- ¿Oyó usted?
CHICO
.- No. Aún no he oído nada. ¿Ha dicho algo?
GROUCHO.- Nada que valga la pena oírse.
CHICO
.- Tal vez por eso no oí nada.

GROUCHO
.- Por eso no he dicho nada.


Una noche en la ópera

26 comentarios:

Lula Fortune dijo...

Estoy de acuerdo en todo tu elogio del cine y la figura de Chaplin, en lo contemporáneo de sus planteamientos estéticos y humorísticos, yo adoro a Chaplin. Pero tampoco es del todo cierto que el cine de hoy se ahogue en su totalidad bajo un mar de palabrería. Estoy pensando en "Expiación" o en "Deseo Peligro" o en cualquier película oriental, donde las miradas y los gestos dicen muchas veces más que las palabras.

Algunas veces me gusta el silencio, pero el ser humano es el único que tiene el don de la palabra. Yo podría ponerte citas donde se valora ese don por encima de cualquier mutismo. Es verdad que es mejor callar que decir estupideces pero ¿acaso la verborrea de los Marx o de Woody Allen no es la mayor reivindicación de la libertad del ser humano? ¿Acaso cuando Chaplin habló en "El Gran dictador" no nos enseñó que a veces hay que hablar muy alto para matar al silencio?

Y ya que hoy estoy un poco díscola y peleona: Jim Carrey es un actorazo como la copa de un pino. Ha desarrollado una comicidad única (te puede gustar o no, es como el caso de Peter Sellers) pero tiene un control de su cuerpo y de su cara algo espectacular. En el "Show de Truman" está fantástico y demuestra que sabe ser comedido y hasta desarrollar una vena trágica. Yo creo que está poco explotado, que deberían darle más papeles serios.

Bueno, ya te he dado un montón de motivos para discutir (y tengo más) señor cualquier-tiempo-pasado-fue-mejor.
Besos en pie de guerra, que son los más ricos.

Srta. Pelo dijo...

Aplausos.

Vivian dijo...

Tuve la oportunidad este verano de asistir a la exposición “Chaplin en imagénes” en Caixa Forum, una exposición interesantísima y llena de curiosidades.
El cine de Chaplin siempre me ha parecido, con todo y el trasfondo de reivindicaciones, denuncias y situaciones de miseria, tocado con una cierta candidez, una mirada entre poética e idealista sobre la realidad que es, frente a la que nos gustaría que fuera.
El cine de Lang, sin embargo, lo veo más como echar sal en la herida, para que escueza, para que nos escueza…
Me gusta el cine de Chaplin y me gusta el cine de Lang. Y esa es, en mi opinión, una de las grandezas del cine, dos formas de hacer cine, de contar historias, tan diferentes y a la vez tan geniales.
Sobre los Marx, para mí sus películas son cambiantes según mi estado de ánimo, si estoy de buenas me encantan, pero si no tengo el día, tanta verborrea me da dolor de cabeza.
Siempre enriquecedor visitar este lugar y leerte.

Un beso

P.D: A mí me gusta “El ruido y la furia” (The Sound and the Fury), pero esa, como diría Wilder, es otra historia ;)

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Bajo mi humilde opinión. Es cierto que en la época del cine mudo se encuentran joyas increibles y había artistas como Keaton o el inimitable Chaplin que eran genios.

No obstante, estas alabanzas no nos deben hacer olvidar que el lenguaje es fundamental en la vida cotidiana y en muchas artes, entre ellas el cine. Lo triste es que sí tienes razón en que el lenguaje se está empobreciendo de manera alarmante en la sociedad.

Pero no olvidemos que el cine sonoro también tiene películas excelentes. Nadie imagina CASABLANCA o EL HALCON MALTÉS sin las frases de Bogart o la música que las acompaña (he ido a clásicos que nadie podría poner en duda en mi ejemplo, lo sé).

Saludos cordiales!!

Mr Tambourine Man dijo...

Hola Francisco:

Magnífico post, como siempre. Al leer esa escena tan cómica de Chaplin con la bandera roja, me he acordado de una situación muy parecida contada por Bryce Echenique en "La vida exagerada de Martín romaña". No sé si has leído el libro, pero es la historia de un estudiante latino (no recuerdo si peruano, aunque seguramente así sea, como un alter ego del propio autor)que vive en París en la época de 1968. Pues bien, en aquel ambiente revolucionario y un poco disparatado, Martín Romaña -el protagonista- se suma a la primera manifestación que ve pasar por una calle. Él jalea lo que se le ocurre, levanta los brazos como todos los demás, pero cuando quiere darse cuenta, comprende que se ha introducido en una manifestación... ¡de sordomudos!

Un abrazo. Me alegro de volver a visitarte.

C.

Mita dijo...

Ni ruido, ni furia -se te fue el subsconsciente a Faulkner.
Es sencillamente hermoso lo que has escrito. Me voy a guardar este texto en mi archivo del word de preciosidades para leerlo de vez en cuando. Qué bien me he sentido!

Mita dijo...

Escribí una breve reseña del libro de Antonio Báez: Mucha suerte, en mi blog. Lo cierto es que es más emotiva que científica, pero espero que ayude a una mayor difusión del libro y a su venta.
Es realmente una colección de trece cuentos muy originales, muy bien escritos y envolventes.

Besos, Fran

ethan dijo...

Vamos a ser algo retorcidos:
¿Y los sonidos del cine mudo? Fritz Lang, ya que lo has mencionado, los empleaba mucho: en "Metrópolis" una sirena marca el comienzo de la jornada; o el ruido ensordecedor de una maquina alternativa parece que sólo sirve para alienar más si cabe a los obreros del mundo de abajo.
En "Tiempos Modernos" Chaplin también consigue el mismo efecto...
Esa magia del Cine Mudo se ha perdido: la paradoja de las películas sin sonido produciendo planos que alimenten nuestra imaginación y la "llenen" de ruido.

Un abrazo

Francisco Machuca dijo...

Lula:
En ningún momento estoy pidiendo una vuelta al cine muto ¿tan tonto me crees? Como tampoco critico a todo el cine en general.Por supuesto que se realizan películas estupendas,no faltaría más.Mi crítica se ajusta a esa tendencia,ay,cada vez más en expansión de un cine que está olvidando que las imágenes también debe expresar lo que el cine representa.Hoy,incluso las imágenes pasan tan deprisa acompañadas de un ruido infernal que nos deja de piedra,al menos a mí,sin saber lo que ha pasado,y esto está motivado por la incapacidad de los directores (no todos)y porque en su mayoría vienen del mundo de la publicidad y de los videoclips.Hoy se confunde la velocidad con el ritmo.
Respecto a Jim Carrey (contra gustos no hay disputa),pero precisamente en su mejor interpretación en la película de Peter Weir,El Show de Truman,su director se las vió y de las deseó para pulir al actor de sus numerosos tics televisivos.La interpretación se debe más a Weir que a Carrey.
Expiación es una película excelente con un plano secuencia de cinco minutos que es la leche.Hacía tiempo que no veía nada igual.
En el cine de Woody Allen se habla mucho,muchísimo,pero Woody es una gran escritor y maneja los diálogos como acción y su puesta en escena le acredita como el gran realizador que és,deudor de Bergman,Fellini,Buñuel y tantos otros directores europeos.
¿Que todo tiempo pasado fue mejor? No mujer,por el amor de Dios.No soy de derechas y conozco muy bien la Historia.Sólo intento decir que es muy recomendable,para los directores de cine actuales que se interesen un poco más.Sin referentes culturales mal andamos,y no solo en el cine,claro.
Evidentemente,todo lo que digo es también una modesta opinión y muy libre de interpretación,como espectador de cine que soy de toda la vida,y también como realizador.

Srta.pelo

Muchas gracias,guapa.

Vivian

También es un placer recibir tus comentarios en este espacio.

Alberto

Tienes toda la razón.En mi post no digo en ningún momento que estoy encontra de las películas habladas.Casablanca.El halcón maltés...Y sobre el lenguaje,creo que lo digo claro al principio del post;critico la pobreza de los escritores y de nuestro lenguaje que tiende a empobrecerse.Es decir,que estoy en defensa de realzar la lengua.Como bien dices,Casablanca es una de las películas más citadas de la historia del cine,precisamente porque está bien escrita y sus diálogos no envejecen.

Carlos

Ya te encontraba a faltar,amigo.

Mita

Como siempre;eres un encanto.

Ethan

Si lees lo que le he escrito a Lula y a Alberto podrás entenderme,como yo te entiendo a ti.

Gracias a todos.Es genial teneros aquí para departir.

Carolina Araya dijo...

Chaplin es un genio. Su lucidez le permite contar las cosas más trágicas ( ver x ejemplo El gran dictador) con humor, un humor absolutamente inteligente. Él decía algo así:...si uno ve la vida muy de cerca, parece una tragedia, si la ve de lejos se parece una comedia.

Raúl dijo...

Y eso, que yo aún no te he comentado. Sonrío.
Buen fin de semana, Franciso.

39escalones dijo...

Francisco, soberbia reflexión. En el cine se parlotea demasiado, generalmente para no decir nada, tontería tras tontería. Los grandes maestros siempre han intentado combinar guiones con frases nada triviales, con momentos en los que lo trivial de los diálogos servía a la necesaria concentración de la atención en las imágenes. El término lo dice: audiovisual. Renunciar a parte de ello es renunciar al medio en sí.
El cine actual, como buena parte de la literatura actual que bebe de lo audiovisual, o de la imaginación audiovisual del autor, está concentrado en el texto y se olvida de las enormes posibilidades técnicas de sugerencia, simbolismo, catarsis, que tienen las imágenes. El lenguaje visual se ha vuelto o superfluo o aparatoso, pirotécnico. Por eso los grandes maestros lo son, y por eso el cine actual, salvo excepciones, es lo que es, una mera recopilación de fotogramas.
La técnica de rodaje lo dice todo; antes se perdían días o semanas de rodaje escogiendo puntos de colocación de la cámara, formas de rodar, de utilizar la forma para sugerir sobre el fondo. Hoy se ruedan las escenas de cinco o seis formas distintas y se eligen, o peor, se pregunta a los productores cuál hay que elegir. Un asco.

Por cierto, ¿y qué me dices de la escena inicial en la que al rebaño de ovejas se le superponen los obreros subiendo la escalera del metro?

Fenomenal post.
Abrazos.

Mr Tambourine Man dijo...

Muchas gracias, Francisco, tus elogios que llenan de satisfacción, y espero que cuando no salgan tan bien las cosas, seas indulgente (sé que así será). La verdad es que al comienzo de un escrito el autor no sabe cómo quedará. Siempre se desea que el resultado sea el mejor, pero... eso no depende de uno mismo. O mejor dicho, depende de factores que, siendo intrínsecos, son inpredecibles y no están bajo nuestro control. Así que unas veces quedan bien, y otras no.

Me alegro mucho de que te haya gustado.
Un abrazo,
C.

Martha dijo...

Estimado amigo, creo haber entendido lo que dices sobre el silencio de la mirada, y me gustaría dedicarte mi próximo post en Semiótica del zapato, buscaré un textito alusivo al tema, sobre el cine oriental, particularmente la película Jibeuro, donde el gesto, el valor del gesto y de aquello que se llamo "paisajes de rostros" sostiene la historia completa. Una película llena de silencios y al mismo tiempo de discursos. Me ha hecho recordar también a un querido autor español de nacimiento, mexicano de adopción, don Luis Villoro y un hermosísimo texto sobre el silencio. Besos,
Martha

SANDRA dijo...

HOLA AMIGO

GRACIAS POR TU VISITA TE MANDO UN BESO ENORME NOS ESTAMOS LEYENDO

Martha dijo...

De vuelta con el silencio de la mirada, te pongo mi comentario en La semiótica del zapato, porque aquí habría sido largo de verdad, vale, dedicado a ti. Y me emociona mucho que conozcas a Villoro, sobreo todo que conozcas a Luis Villoro, y a Juan, su hijo, también me imagino. Del padre conocerás quizás La significación del silencio, publicado en Verdehalago, una maravilla, un libro breve que se lee con deleite, y tiene también Una filosofía del silencio, un texto mucho más extenso donde tiene como referente la filosofía de la India. Besos y abrazos desde Marbella de parte mía y de Roberto

Lula Fortune dijo...

Has picado, has picado!!!!!
¿Cómo voy a pensar o que eres tonto? por dios, Francisco! es que para picar al contrario a veces hay que reducirlo todo un poco a lo absurdo y el espacio de escritura es tan pequeño que no se puede matizar todo lo deseable. Si en el fondo estoy de acuerdo contigo. Esa sucesión vertiginosa de imágenes ("Caso Bourne", por ejemplo) llega a marearte y confundirte cuando se hace sin más, como una tendencia de los tiempos, sin reflexión de ningún tipo.
Y respecto a Jim Carrey, ¿ves qué buen actor? siendo un payaso supo hacer caso al director ja, ja, ja.
Tampoco pienso que seas de derechas, ay! la que he liado. Era una forma de picarte (y lo he conseguido, ji,ji) para poder hablar contigo. Supongo que hubo tiempos mejores y peores, nos aferramos a lo que conocemos porque el futuro es incierto.
Ha sido muy divertido, gracias por tus palabras. Seguiré siendo díscola y peleona, pero no dejaré de esperarte en el Empire State.
Besos y rebesos, espero que no te enfades (mucho) conmigo.

s a n d r a dijo...

Andrés Neuman dice que "mirar es una antología"
y yo estoy de acuerdo con él.

Mira: http://www.andresneuman.com/libros.htm

(vale muy mucho la pena)

b e s o s

entrenomadas dijo...

Estoy de acuerdo en casi todo, pero sé que hay estupendas películas que no llegan a las carteleras españolas y que me pierdo y que nos perdemos todos. Para las cosas que llegan hasta aquí, tu análisis es perfecto.
Sí, sobran,sobran muchas palabras.

Un kiss,

M

Limaco jolgorioso dijo...

Magnífica reflexión sobre el cine de hoy y el valor de la imagen por sí misma. Las palabras de una imagen. Su luz, el contraste, la composición... La silenciosa fronda de imágenes -planos, secuencias- de una película es lo primero, lo es todo. La palidez de un muerto no necesita palabras, ni el cielo irisado de nubes recortado por una alameda de árboles en invierno, mientras el protagonista ve a lo lejos cómo se acerca, para no volver junto a él, la mujer que ama.

Un fuerte abrazo, querido amigo.

J,

Raúl dijo...

Como “grito” a favor del silencio inteligente, tu entrada no tiene precio.

No advino a ver en ella (tal y como han hecho otros visitantes) un rechazo a la comunicación oral, postulándose en una suerte de oda al voto de silencio. Tampoco has pretendido (estoy seguro) enfrentar al cine sonoro con el mudo; primero porque es una tontería supina, y después porque te delata el inicio del tercer párrafo al decir “me sigue interesando”, y no al zanjar diciendo “sólo me interesa”.

No me tengo que retrotraer tantos años para comprobar que la conexión inteligente entre imagen y sonido, hacen del cine el más hermoso (esto es muy personal) de todas los artes. Fíjese que subrayo lo de “inteligente”, lo que entiendo descarta una relación de esclavitud de uno hacia el otro. Paris Texas, El cielo sobre Berlín, El sabor de las cerezas, Bombón el perro... En fin.

En cine, la economía de medios es una virtud, de ahí que siempre haya sido más elegante la imagen del texto de una carta, que la voz de un narrador recitando el contenido de la misiva; mientras se también ve el contenido de la misma.

Por lo demás, y en cuanto a las referencias directas que haces en tu artículo, a Chaplin no hay que descubrirlo a estas alturas; o sí, nunca se sabe. Como tampoco a la “excesiva excesividad sonora” del ínclito Carrey. Lo siento, Lula. Sonrío.

Felicitaré a Elena de tu aprte. Claro.

Joselu dijo...

Llego un poco tarde a este intercambio de puntos de vista tan interesante. Me quedo con tu idea central. Necesitamos más silencio para incluso valorar con mayor justeza el valor de las palabras. Una parte del cine está lleno de efectos especiales y palabrería que encubre un vacío sustancial. Una buena escuela de cine debería presuponer el conocimiento de los grandes clásicos del cine mudo en que el valor de las imágenes es esencial. Hay mucho cine cargado de tópicos y cuando vuelves a ver aquellas joyas del cine antiguo, ves en su esplendor la grandeza del cine.
Cito tres películas que me cosieron a la butaca cuando las vi: Léolo, La balada de Narayama y El submarino.
Un cordial saludo.

Cris dijo...

Avui dia temem el silenci perquè ens obliga a estar presents en nosaltres mateixos. A la majoria de llocs on un va sempre hi ha una televisó encesa o un fil musical horrible destinat a omplir el suposat buit i avorriment que provoca el silenci. En realitat una fugida de nosaltres mateixos. El silenci implica temps, concentració, reflexió. En el cinema i en la vida quotidiana. La valentia de la consciència.
M'ha encantat el teu post i el debat que ha generat.
Un petó

Lula fortune dijo...

Veamos: creo que todos los que pasamos por aquí somos capaces de entender lo que Francisco escribe tan estupendamente. Por eso venimos, porque nos encanta lo que dice y cómo lo dice. No hay ningún tipo de malentendido. Lo entiendo perfectamente todo. Si doy un poco de guerra, es por hacer de abogada del diablo, porque las discusiones son enriquecedoras y divertidas.
Si estamos mirándonos todo el rato el ombligo y dándonos la razón unos a otros, esto se muere de éxito.
¿Pero realmente creéis que me gusta Jim Carrey?
Besos y sonrisas.

Blanca Vázquez dijo...

Ay, es que pones unos ejemplos maravillos! Chaplin y los Marx, casi nada. Me gustan mucho las películas muy visuales, porque también dicen mucho con la imagen, habla de las actuales. Claro que las mudas son estupendas y como tu conviene revisarlas de vez en cuando. Yo este finde me he visto las dos más antiguas de Hitchcok, 39 escalones y Sospecha. Me he quedado estupendamente, oiga.
Eso de las palabraría sin sentido es muy de políticos. Y vendedores de la antigua escuela. Son gente vacia y horrenda, cada día que pasa me gustan menos, porque yo cada vez hablo menos. Besete guapo.

Elena dijo...

Tiempos modernos es una de mis películas favoritas. Yo también la volví a hacer hace unas semanas, y me volví a emocionar como una niña pequeña. Es increíble la fuerza que una película muda puede seguir teniendo 60 años después de ser realizada. Charlot es uno de los grandes, como actor y como director. Genios como él son muy muy escasos.