Julio Cortázar
Todo gran escritor refleja el mundo según lo concibe. La soledad, la incomunicación, la búsqueda, la esperanza, el desenmascaramiento de las falsas realidades, y tantas otras cuestiones que abundan en la obra de Julio Cortázar es su fidelidad a una actitud que tiende a la dilucidación de los aspectos más conflictivos de la realidad. Para Cortázar este sentimiento de extrañamiento es el método eficaz por el que llega, con implacable dureza, a desquiciar los pilares de una sociedad erigida sobre la fe absoluta en los poderes y en la irrefutabilidad de la razón en donde trata de destruir un código declarado inútil por otro en el que la sinrazón conduce a la armonía de los opuestos. Nabokov solía decir que la palabra "realidad" debía ir siempre acompañada por comillas. Así, nosotros, sus lectores, nos vamos introduciendo tranquilamente en sus historias contadas desde un realismo a veces exacerbado. Su obra habita el reino de lo fantástico contenido siempre en lo cotidiano, en lo que él llamó "la normalidad sospechosa" y sus lectores pagamos el precio del descenso a los infiernos de la noche y del alma, como uno de esos personajes en uno de sus cuentos en el que nos decía que "no todos los que bajan al metro vuelven a la superficie." "Mi realidad es una realidad en que lo fantástico y lo real se entrecruzan cotidianamente", dijo una vez Cortázar. No obstante, el autor argentino no siempre puede llegar a escribir lo que él más quiere: "Un escritor nunca llega a escribir lo que quiere escribir", porque hay siempre otras razones más poderosas que lo impulsan a concretar un sentimiento y el modo como piensa. "Yo no pienso nunca; estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo." El perseguidor. Y también podemos leer en La vuelta al día en ochenta mundos: "No puedo hacer nada, precisamente porque nada va a pasar en el nivel donde sería posible hacer algo."

Cortázar es sobre todo un escritor que pide lectores cómplices, no quiere lectores pasivos. Sus personajes, por otro lado, se expresan como lo hace la gente en la calle, sin retórica, sin engolamientos, sin peajes academicistas, son personajes de gran alcance carismático. Pongamos de ejemplo a Horacio Oliveira, personaje de Rayuela, esa maravilla que sigue fascinando a unos pocos lectores que todavía aman la literatura y aceptan como juego vertiginoso la inteligencia y el lenguaje para expresar estados de profundización en el ser. Oliveira es un hombre que está poniendo en tela de juicio todo lo que ve, todo lo que escucha, todo lo que lee, todo lo que recibe porque le parece que no tiene por qué aceptar ideas recibidas, estructuradas y codificadas, sin primero pasarlas por su propia manera de ver. Oliveira es un hombre común que, sin embargo, siente que en torno a él hay cosas que no andan bien, hay cosas que, incluso gente mucho más inteligente que él, acepta y que él no está dispuesto a aceptar. Se opone a la realidad, tal como se la presentan diariamente. Rayuela, en el fondo, es una larga meditación a través del pensamiento e incluso a través de los actos de un hombre, sobre todo, una larga reflexión sobre la condición humana, sobre qué es un ser humano en este momento del desarrollo de la humanidad, y en una sociedad, como la sociedad donde se cumple, donde se desarrolla el libro. La singularidad de esta gran novela es la posibilidad de una lectura, que como se advierte en la página inicial, se puede alterar el orden lineal al gusto del lector, es decir, el lector cómplice.

Con la publicación de su tercer libro de cuentos, Las armas secretas, Cortázar se ratificó como un maestro del género. Aunque siguió explorando las irrupciones de lo fantástico en un mundo de absoluta cotidianidad contemporánea. El volumen incluye el más extenso de todos sus relatos, El perseguidor, que supondrá un giro en su mundo narrativo. Inspirándose en la figura del saxofonista Charlie Parker, Cortázar explora las relaciones entre arte y vida, entre creación y reflexión o incluso tiempo y eternidad, de un modo que supera sus habituales y exquisitas arquitecturas imaginarias y propicia la escritura de Rayuela. El libro es quizá uno de los más oscuros de su autor. Hay en él espectros que atraviesan océanos y descubren la falsedad de una vida, Cartas a mamá; inocencias derrotadas que, sin querer, denuncian la hipocresía y el desprecio que articulan la alta sociedad, Los buenos servicios; fotografías que se animan para revelar amenazas insoportables, Las babas del diablo, que fue llevada a la pantalla en 1966 por Michelangelo Antonioni con el título Blow-up; término inglés con el que se designa la ampliación fotográfica. Es la historia de un fotógrafo que descubre que en una de sus fotos, casualmente, ha recogido algo que su ojo no vio pero que el inapelable ojo mecánico sí captó. De nuevo una reflexión sobre la realidad y su percepción o, por fin, pestilencias engendradas por el deseo frustrado y materializado en abyectos fantasmas que vuelven a violar a la misma víctima, Las armas secretas. Por todos estos cuentos, en su mayoría ambientados en un París de hojas secas, planea la muerte, la corrupción de las almas y la ominosa presencia de los dobles. Y, sin embargo, deslumbra la maestría con que Cortázar malea la gramática y los puntos de vista para generar la extrañeza perfectamente verosímil que sería marca de toda su producción.
Una vez tuve un sueño, ay, el mundo de los sueños que tanto tiene que ver con la obra de Cortázar, en donde me encontraba con él en una terraza solitaria y llena de hojas secas. Nada más verle me puse a reír. Él me preguntó de que me reía y yo le respondí: Es curioso, ayer soñé que vivía en un mundo en donde tú estabas muerto. Él también se puso a reír.
Una vez dijo Cortázar: "Sólo nos queda la lúgubre tarea de seguir siendo dignos, de seguir viviendo con la vana esperanza de que el olvido no nos olvide demasiado."
Sí, una vez tuve un encuentro con él en el mundo de los sueños y ambos reíamos del mundo absurdo que soñé, aquel en donde él estaba muerto.
Gracias amigo, por tan agradable encuentro.
¡Felices fiestas, mis queridos amigos!
¡Felices fiestas, mis queridos amigos!

27 comentarios:
Ese sueño y encuentro me ha parecido un maravilloso cuento Cortaziano.
Julio Cortázar era una persona que buscaba en cada palabra la esencia de su significado, por eso su destino era escribir. Era capaz de mezclar lo real con lo fantástico, por eso era tan poético. Y escribía tanto cuentos, como ensayos, como poesía.
¡¡¡ FELIZ NAVIDAD !!!
Un beso
Tengo que volver a leer Rayuela.
Un abrazo y Muchas felicidades!
Cortázar me parece una buena opción para estas fechas, bueno, Cortázar siempre me parece una buena opción, como este blog :)
Aprovecho para desearte felices fiestas.
Hasta el año que viene…
Un beso
Me gusta Cortazar, su escritura me parece muy anárquica, y es cierto que eso que dice de estar parado y ver pasar lo que piensas sin que lo puedas atrapar, creo que me ha ocurrido a mi cantidad de veces. Como dice busca cómplices en nosotros, sus lectores, y ese cuestionamiento de lo dado. La anarquía pura. Algo a lo que cada año que cumplo me hago más adicta. Aunque a diferencia de lo que dice al final, creo que el olvido sí nos olvidará, excepto a genios como él.
Feliz Navidad cielete.
Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas
Me flagelo a mí mismo por tener pendiente un pedazo de libro como RAYUELA que me regaló mi madre en edición especial y aún no he tenido tiempo de empezar...
FELICES FIESTAS AMIGO!!!
"amigarse" con alguién más allá del tiempo y del espacio, através de unas páginas , con la única clave de las palabras...
Un beso y felices fiestas, Francisco!!
Lo mejor de Julio eran us relatos: Cronopios y famas.Y todo los demás " Un tal Lucas". Fué alguien que me marcó en mi adolescencia: y nació en el mismo año que mi padre. !9!6. Pero eternamente joven. Le gustaban el jazz, el boxeo,, parís, Nicaragua, y su última mujer carol. Era alguien que seducía con su lenguaje, a los cronopios que teníamos su complicidad.Como qçaquel camello que murió con aquel lagrimón.DE Leonnoesferoz.blogspot. Besucus
Francisco, de tu minucioso y reflexivo viaje a través de la imagen y la palabra, yo aprendo, acaso ese sea el mejor regalo que podemos recibir en éstos tiempos en que la palabra crisis económica pretende legitimar impúdicamente las razones de nuestro fracaso a la hora de producir ideas nuevas capaces de revolucionar el limbo en el que nos encontramos. Felices fiestas para ti y un beso muy grande, I.
Maravilloso.
Felices fiestas, Francisco. Un abrazo.
Desde pequeño sospeché de la realidad que me mostraban los mayores. No por ser mas inteligente que otros sino por algo intuitivo... Cuando, por ejemplo, quise saber algo sobre sexo se terminaron las respuestas. Por acá la época de los 60 fue castrante. Se hablaba de las partes pudendas y no entendía porqué podrían ser malos y pecaminosos nuestros genitales.
Aunque ahora veo mi drama infantil muy a las distancia en esa época sufrí mucho en mi interior. Hoy hasta la teología más actualizada tiene un lenguage heterónomo, es decir, de dos mundos, dos realidades diferentes: la de "arriba" y la de acá abajo, despreciándose ésta y manipulándosela a la conveniencia de algunos. No creo exagerar cuando pienso que los hombres no hemos sabido construir ni ordenar nuestro mundo. Probablemente las mujeres lo harán mejor que nosotros al guiar nuestro planeta desde el corazón y no con tantos racionalismos que desfiguran nuestros códigos y nuestras relaciones.
¡Feliz Navidad! Abrazos.
Felices fiestas para ti también, amigo Francisco.
Confieso con vergüenza que sólo este 2008 me he acercado a Cortázar, a Rayuela concretamente, y me fascinó. Hasta entonces sólo había visto su impagable entrevista en una copia en DVD del desaparecido programa "A fondo". Pero, sin temor a exagerar, es de los mejores libros que he leído en toda mi vida. Y de los que lea, seguramente.
Fenomenal post, como siempre.
Abrazos.
Me ha encantado el ensayo anterior sobre El Tesoro de Sierra Madre, película que hace tiempo que no veo, pero de la que recuerdo el fantástico trabajo de los tres protagonistas, sobresaliendo, en mi opinión, el padre de John Huston, que era un actorazo.
A Julio Cortázar le leí en los setenta y ochenta, de los que recuerdo sus cuentos maravillosos, Todos los fuegos, el fuego... y Rayuela, novela maestra y única.
Un abrazo y Feliz Navidad, querido Francisco.
J,
Gracias Francisco! Que el 2009 sea lo mejor dentro de este confuso mundo.
Hay un cuento en especial de Cortazar que me gusta mucho: Final de Juego.
Besos y felicidades!!
Caro
Fantástico blog, muy interesante, me pasaré de vez en cuando para leer tus reseñas.
Enhorabuena de nuevo y felices fiestas!!
Querido Francisco:
Voy a pasar unos días en la tierruca, al lado del velo del invierno.
Un abrazo muy fuerte.
Carlos.
Creo que nos metiste el veneno a todos otra vez de volver a leer Rayuela. Nada mas leer tu texto lo he metido en mi equipaje de camino a Granada.
Felices Fiestas amigo
Feliz Navidad!!!!!!!!!!!
Lo vas a celebrar jugando a la Rayuela?
Besitos
También nos dejó Cortázar unas excelentes traducciones de Poe y de Defoe, entre otros.
Felices fiestas y un fuerte abrazo.
Felicidad a ti también. Y que el año que viene nos sigamos encontrando. Como de costumbre.
Saludos.
Felices fiestas amigo, yo tampoco te olvido, y te pienso bastante. Como pienso que en este desorden que por momentos he dejado entrar a mi vida pueda salir y que no sea ya tan crioso el que uno pueda ir donde quiera y como quiera: sobre todo a visitar a los amigos.
Un gran y fuerte abrazo.
Cortázar dejará de ser una asignatura pendiente en el 2009. Prometo leer Rayuela antes de que ese año termine.
Felices fiestas, querido Francisco.
Un abrazo
Amigo Francisco,
Yo ví a Cortázar una vez; bueno puede que lo haya visto más de una vez pero es una la que mejor recuerdo. Fue en un programa en el que le entrevistaba una joven periodista catalana, creo que se llamaba Mercedes Milá. Me llamó la atención su mirada. Siendo ya una persona mayor todavía conservaba el rostro, y en particular, la mirada de un hombre joven. Supongo que en tu sueño también sería joven. Deseo que el año que llega traiga sueños para compartir.
Un abrazo,
Hay muchas escenas de Rayuela que me resultan inolvidables. Recuerdo varias: el concierto de Berthe Trépat, la muerte de Rocamadour (ahí Horacio Oliveira se muestra como el cínico más extraordinario de la literatura), el paso entre los dos pisos sobre el vacío de Talita, cuando Oliveira se encierra entre los cables en su apartamento. Cito de memoria. Es mi lectura de los veinte años. Volví a ella cuatro o cinco ocasiones. Sin embargo, la marcha del mundo y la realidad del nuevo milenio creo que son profundamente anticortazarianas. Más que nunca nos vemos invadidos por el pragmatismo, el utilitarismo, el "es lo que hay" que te sueltan como irrefutable. En un momento de mi historia decidí olvidarme de Cortázar porque todo me resultaba demasiado tecnocrático y siniestro frente a su dimensión poética y fantástica. Quizás algún día vuelva, si es que se ha ido. Feliz año nuevo. Gracias por tu presencia y tus reflexiones.
Feliz Año, amigo.
Que todo lo que desees se cumpla.
Besos,
Marta
No sé si sabrás que acaban de aparecer dos nuevas ediciones de los cuentos completos, ambas sobre la traducción de Julio Cortázar. La primera de ellas es de la editorial especializada en cuentos "Páginas de Espuma". Está muy bien editada, con un prólogo de Carlos Fuentes y otro de Vargas Llosa, en edición preparada por Fernando Iwasaki y Joarge Volpi.
La segunda es de Galaxia Gutemberg-El Círculo de lectores, e incluye como novedad lo que parecen bellas ilustraciones del pintor y grabador barcelonés Joan-Pere Viladecans. Está publicada en dos tomos.
Espero que te resulte útil esta información.
Un abrazo.
C.
Es curioso esto de la escritura, Machuca, leî Rayuela, cuando llegué a Parîs y lo revisitara siguiendo los pasos de la Maga mucho más tarde. De sus lecturas se me quedaron grabados dos instantes de por vida, el primero es del cp 22 de Rayuela en el que se habla del escritor "Es un escritor, lo conozco.Escribe libros (...) "No tiene familia, es un escritor." ,que desde entonces me explicaron una serie de avatares y existencialmente hablando, aventuras varias.
El segundo es de “Historias de cronopios y de famas”,( esos “objetos verdes y húmedos que son seres desordenados y tímidos” o “ microbios relucientes” como él mismo los definiese)con la pasta dentífrica y su obsesión por ese insignificante tubo y gesto matinal( ya presente en Rayuela).
Lo cierto, es que cada vez que me lavo los dientes, desde entonces, dejo tranquilo el tubo, y lo miro retorcido y sinusoso como una plácida culebra que intenta ligarse a mi cepillo de dientes, cada mañana...
Un beso y un abrazo
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