domingo, 7 de diciembre de 2008

UNA DE WESTERNS

Para Raúl


Hacia 1950-1951, el guionista Carl Foreman escribió una historia sobre un sheriff maduro, abandonado por sus propios conciudadanos y por su prometida, y obligado a enfrentarse solo a una banda de pistoleros. Se adquirieron los derechos de The tin Star, un relato similar, obra de John W. Cunningham, para evitar cualquier posible denuncia por plagio, y comenzó la producción de Solo ante el peligro (1952), un western modesto, de bajo presupuesto y en blanco y negro, que habría de ser la última de las varias colaboraciones entre Foreman y el productor independiente Stanley Kramer. El director Fred Zinnemann, que había trabajado con ellos en Hombres (1950) se encargó de la realización y se contrató a Gary Cooper, una estrella en decadencia, con 51 años de edad, para interpretar al protagonista, Will Kane.

Era en pleno periodo de caza de brujas, y Foreman, supuesto miembro del Partido Comunista, se había enfrentado ya al Comité de Actividades Antiamericanas del Senador McCarthy. Durante el rodaje de Solo ante el peligro fue llamado a declarar, pero se negó a dar nombres o a decirles cuáles eran sus convicciones políticas, postura que, al parecer, le ganó la admiración de Gary Cooper, a pesar de que éste era un anticomunista convencido y había accedido a declarar. Poco después, Foreman se vio incluido en las listas negras, se le cerraron todas las puertas de Hollywood y se vio obligado a marchar a Europa. Desde entonces se ha solido afirmar que Solo ante el peligro es una amarga alegoría sobre el maccarthismo, con Will Kane como el hombre acosado pero íntegro, que sigue los dictados de su conciencia, y los cobardes habitantes de Hadleyville como la insensible población americana, que cerró los ojos ante la persecución que se estaba desarrollando delante de ellos. Al final de la película, tras haber acabado con sus enemigos, Kane tira al polvo la estrella de sheriff, lo que al parecer simbolizaba la opinión de Foreman sobre la justicia y la sociedad norteamericanas.

No obstante, y al margen de todo lo anteriormente expuesto, el tenso ritmo cinematográfico de Solo ante el peligro no permite al público dedicarse a buscar un supuesto contenido alegórico. La película dura 85 minutos (los mismos de la acción), y comienza a las 10,35 de la mañana, cuando Kane se casa con su novia Amy (Grace Kelly), y termina justo a las 12. En esa hora y veinticinco minutos, cuanta la angustiosa espera de Kane a que lleguen sus perseguidores en el tren de mediodía, el tenso duelo en el que cada callejuela y esquina parecen reservar una bala para el solitario sheriff, y el breve final en el que estrecha a su esposa entre los brazos y le da la espalda a la ciudad. El implacable paso del tiempo es recordado por periódicos insertos de relojes que marcan la hora, y que nos recuerdan de una manera agobiante que se aproxima la fatídica hora del mediodía, en la que Kane tendrá que enfrentarse solo a su destino.
El tic-tac de los relojes atormenta a Kane, magníficamente interpretado por Gary Cooper. No cabe la menor duda de que le embarga el miedo, como revela su solitario paseo por las soleadas calles de la ciudad, o el patético momento en que se encierra en su oficina, se tapa la cara con las manos y solloza desconsoladamente. No obstante, esta capitulación momentánea es sólo el reconocimiento de nuestra condición de mortales. Sugiere una debilidad que sirve precisamente para poner de relieve la hombría y resistencia del protagonista que, poco después, se deshace de sus enemigos, aunque su joven esposa tenga que echarle una mano.

Como en Raíces profundas (1953), Kane toma gaseosa en lugar de whisky, y, ante la burla de los rudos cowboys del saloon, una muestra de humanidad que contrasta con su habilidad con los puños y las pistolas. Tanto Kane como Shane, el protagonista de la película de George Stevens, son figuras básicas en el nuevo cine del Oeste de los 50, y sus enormes reservas de valor y fortaleza complementan los rasgos de pacifismo, amabilidad e incluso miedo con que nos son presentados.
Kane debe superar no sólo la soledad y su temor a la muerte, sino incluso el mortificante abandono por parte de su nueva esposa Amy.
Alegoría política, western psicológico y de suspense o exaltación apoteósica del heroísmo, lo que es innegable es que Solo ante el peligro es una gran película que ha resistido muy bien el paso del tiempo.

Ay, recuerdo las sesiones matinales de los domingos en los cines de barrio. Uno salía fortalecido, dejando las heridas de la infancia en una butaca, dispuesto a todo, incluso a enfrentarse con la soledad y la desidia de un mundo desolado. Mi madre me solía preguntar: ¿Qué dan hoy? Y yo le respondía muy orgulloso: ¡Una de westerns!

19 comentarios:

39escalones dijo...

Excelente texto, Francisco. Qué gran película, con el tiempo un inesperado clásico del western y con el tiempo el personaje más recordado de un Gary Cooper, convertido en un icono del cine y que superó cualquier otro de sus papeles anteriores. Décadas después se hizo una adaptación al mundo de la ciencia ficción con Sean Connery, Atmósfera cero. No estaba mal, pero ni de lejos llegaba a esta maravilla.
Abrazos.

Mita dijo...

Sí! Eran geniales esas películas.
Besos

Lula Fortune dijo...

Yo también soy fan absoluta de las pelis de vaqueros. Hace poco le dediqué un post a "El tren de las 3:10", que aunque es un remake de otra del mismo título, me pareció estupenda y me recordó en muchos aspectos a "Solo ante el peligro" . En este caso es un granjero el que se ve obligado a custodiar a un bandido hasta el tren.
Gary Cooper nunca fue de mis favoritos (un poco fachorilla sí que era)pero aquí está muy bien.
Te recomiendo "Apaloosa" de Ed Harris, es el director y también actúa, junto con Viggo Adorable Mortensen. Me gustó muchísimo, tiene esa mezcla de toque clásico y visión sorprendente que te hace salir del cine con ese entusiamo infantil de sesión matinal. Ay!
Besos

Elvira Coderch dijo...

Fantástica película, una de mis favoritas. Escribes muy bien.

Joselu dijo...

Como Lula Fortune, te recomiendo Apaloosa. Ayer noche la vi. Es un western gótico, sorprendente, nada previsible. Mis pesados vecinos de butaca no hacían más que decir que era muy lento y aburrido, pero tiene un ritmo lento que le permite bucear en los personajes que se nos van descubriendo para nuestra sorpresa. Viggo Mortensen está genial. Tiene mucho de western con sabor decadente, y en ese declive se enhebran admirablemetne unos personajes sin destino. Un abrazo.

Vivian dijo...

De “Solo ante el peligro” recuerdo siempre la imagen de Gary Cooper caminando por las calles desiertas, con un caminar pausado, y la tensión reflejada en su rostro. De “Raíces Profundas”, Alan Ladd encima de su caballo hablando con un niño que le mira con fascinación.
Excelente análisis de un western que como tú bien escribes, ha resistido muy bien el paso del tiempo.

Un beso

Miguel Sanfeliu dijo...

Ah, una película imprescindible. Una de mis favoritas sin discusión. Y tu texto está a la altura, como siempre, contando interesantes aspectos que desconocía.
Un abrazo.

Licantropunk dijo...

Los canales de televisión (o sea, el único que había) llenaban las tardes de sábado de películas del oeste. Dicho de otro modo, la programación televisiva se surtía, con la excusa del popular género del western, de grandes directores y de sus obras maestras. John Ford, el mencionado Fred Zinnemann, John Sturges, Howard Hawks, King Vidor, Sergio Leone, Sam Peckinpah. Todos los que se te ocurran. Educación cinéfila libre, gratuita y universal. Marxismo de celuloide.
Saludos.

Raúl dijo...

Aquí en tu casa fue donde hablé de aquel tipo de western, en donde no es necesario el estruendo de las balas para saber a ciencia cierta que la desgracia, la muerte y la sangre, van a correr sin mesura por las polvorientas calles, o por las desoladas praderas, que todos almacenamos en nuestro particular imaginario. Te referí entonces a directores como Zinneman, Fleisher o Boeticher; significativos autores del llamado western "psicológico", término que por otro lado me cabrea muchisimo por el componente de perversión que tiene. Pues; ¿acaso cualquier historia que se cuente bien (de forma más o menos obvia, eso sí) no es de por sí un retrato psicológico de los personajes que la inundan?.

Me gusta cuando enfrentas la posible intencionalidad alegórica del mensaje de esta peli, con la realidad que nace de su bella factura. Es cierto que el ritmo (y por lo tanto estamos hablando de "forma", de ahí que el arte -consideraciones metafísicas al margen- sea afortunada y solamente "forma") no deje hacer más análisis que el de si te gusta o no lo que estás viendo, dejando a un lado contenidos para iniciados. Es eso, ahora que lo pienso, uno de sus mayores aciertos.

Yo no recuerdo haber fallado a mi cita dominical con un western, en aquella fase tan crucial que va desde la adquisición de la conciencia de las cosas, hasta la tardía adolescencia. Muchas tardes de domingo, en el único cine que por aquel entonces quedaba al alcance de un chaval (en mi caso el Avenida)yo tenía una cita con el no tan salvaje oeste.

Al bueno de Ladd -mi padre tuvo mucho que ver en ello- en mi casa siempre se le consideró un blando, eso sí.

Gracias.

Carolina Araya dijo...

Y yo recomiendo, siguiendo esta línea, Dead Man, de Jarmush. Ya la incorporé a la lista de mis películas favoritas.
Abrazos!

Shangri-la dijo...

Hola.

Te informamos que hemos publicado el número 7 de la revista de cine y literatura:

SHANGRI-LA.
DERIVAS Y FICCIONES APARTE,
con un monográfico titulado:
MEMORIA/S DE AUSCHWITZ.

Se puede descargar en
http://shangrilatextosaparte.blogspot.com/

Un saludo.
Shangri-La

Anónimo dijo...

Admiradora de como escribe Raúl, y ahora también, admiradora de como lo haces tú.

María.

Francisco Ortiz dijo...

Comparto la lectura de esas claves y echo de menos películas como esta, sencillas, directas y valientes. Gracias por traérnosla, por hacernos recordar tan bien con tu buen texto.

Raúl dijo...

Es curioso. No conocía yo esa "anécdota" que refieres sobre el aprecio que Cooper le otorgó a Foreman gracias a la honestidad y coherencia de éste último. Desde que conocí su inclinación política, su asunción de las reglas de maccarthismo, y la función delatora que al parecer asumió, había creído -lo sigo creyendo- que Cooper era un tipo con pocos créditos, más allá de los excelentes de la pantalla.
Investigaré un poco sobre ese pasaje.

Limaco jolgorioso dijo...

Delicioso y deslicioso ensayo, querido Francisco, me invento las palabras como Juan Ramón, de alegría por estar aquí de nuevo. Nirvánico, lento, oscuro y azul placer de leerte.

Un abrazo.

J,

Mr Tambourine Man dijo...

Recuerdo la primera vez que vi la película. Al leerte, la he vuelto a ver, y la he comprendido mejor gracias a tu sabiduría. La referencia personal que realizas al finalizar el texto lo hace aún más emotivo.

Un abrazo, y ¿Visca el Barça! (En una porra con los amigos he apostado por 3-1); claro, que yo soy del Racing, y así resulta más fácil.

María Jesús dijo...

Cuando era una niña como a mi padre estas películas le encantaban, nos la teniamos que comer con patatitas. Así que tanto mis herman@s como yo, las cogimos un poco de manía.

De mayor he visto bastantes de Westerns, para ve si eran tan buenas como a él le parecían. Algunas vale la pena verlas, pero otras... seguirá siendo manía? Me pasa lo mismo con la bélicas.

Me gustaron mucho: Solo ante el peligro, el árbol del ahorcado, el bueno el feo y el malo. Ahora solo recuerdo estas pero hay más que me gustaron... Ah! Y la diligencia.

!Un beso grande!

Blanca Vázquez dijo...

Quizá no esperaban gran cosa de esta película, pero como con Casablanca, les salió redonda e inmortal. Además de ser un referente de todo western en las salas. Y como bien dices está lleno de metáforas del momento que se vivía. ¿Te imaginas hoy día una caza de brujas semejante? Aunque ahora las cazas se hacen más sutilmente, a través de la economía, que duele más, puesto que es nuestra supervivencia. En todo caso es un filme para tener en la cinemateca de casa, no hay la menor duda al respecto. Yo, como siempre, ando la última de la fila.

Pablo dijo...

Mucho y bueno se ha escrito sobre "Solo ante el peligro". Pero quizá pocos sepan que hubo un actor que rechazó el papel del protagonista.
Esta es la historia.
Stanley Kramer tenia pensado darle a Gregory Peck el protagonismo de un western que iba a producir "Higfh Noon" ("Solo ante el peligro"). El guión le llegó al actor poco después de su trabajo en "The Gunfighter" ("El pistolero"), dirigida por Henry King en 1950.
Peck leyó el guión por encima, quizá demasiado rápido, porque decidió que era excesivamente similar al western que acababa de protagonizar y rechazó la oferta.
Además había tenido una mala experiencia con el cine del oeste encabezando el reparto de la que años más tarde seguía calificando como la peor película de toda su carrera, "Only the Valiant" ("Sólo el valiente") dirigida en 1951 por Gordon Douglas.
Gregory Peck nunca se perdonó haber rechazado esta oportunidad "No se lo que pasaba por mi mente en aquella época -declaró más tarde. Gary Cooper fue suficientemente inteligente como para aceptar el papel, y lo hizo tan bien que probablemente yo no habría podido superarlo. Aún así, habria sido una buena película conmigo de protagonísta. Quizá no tan buena como con Cooper, pero buena de todas formas. Era una golosina. Un papel a tiro fijo, un éxito seguro". Gary ganó el Oscar por "Solo ante el peligro", que sirvió como eficaz reconstituyente para su carrera.
Esta es más o menos la historia del que pudo ser el protagonista de esta mítica pelicula Gregory Peck y es que el miedo a repetirse y una temporal fobia hacia el western le llevó a desprdiciar una de las mejores oportunidades de su carrera. Saludos!!!
http://pablocine.blogia.com