
¿Quién fue Hunter S. Thompson? Un individuo que vivió al límite. Fue un hombre de excesos, irritable, amante de las armas de fuego, del whisky, de las drogas alucinógenas y de las mujeres jóvenes y bellas. Osado, impertinente, arrogante, lúcido y provocador. Se cuenta de él que llevaba en las reuniones de editores un cajón de pelucas que se iba poniendo según avanzaba las aburridas conversaciones. Que sentía debilidad por las muñecas hinchables que exponía cada vez que era entrevistado. Que bebía como un cosaco sin despeinarse. Que ponía a todo trapo cintas con grabaciones de animales gimiendo para atemorizar al vecindario del valle de Colorado. Que sentía aversión por la autoridad. En resumidas cuentas; fue uno de los personajes más salvajes y heterodoxos de la cultura norteamericana y padre del nueve periodismo denominado "Gonzo"; estilo donde el autor acaba siendo el personaje central en sus crónicas derribando las barreras que separa al lector del escritor y mezclando con soltura realidad y ficción.Hunter S. Thompson acabó con su vida pegándose un tiro. Se cuenta que sus cenizas fueron esparcidas en uno de los valles de Colorado en una ceremonia un tanta extravagante que Thompson había planeado hasta el último detalle. Los gastos corrieron a cuenta del no menos excéntrico Johnny Deep, amigo de éste, y, que interpretó al periodista y novelista en Miedo y asco en Las Vegas, dirigida en 1988 por Terry Gilliam basada en la mítica novela de Thompson. Según se cuenta a Deep le costó la broma 2,5 millones de dólares.
Confieso ser admirador de Thompson y este año ha sido una suerte para sus admiradores. El realizador Alex Gibney ha dirigido un brillante e interesantísimo documental donde se repasa su vida titulado Gonzo: la vida y la obra del doctor Hunter S. Thompson. También se ha publicado un libro compilado por Corey Seymour, Una biografía oral. Sólo nos queda esperar la publicación de Miedo y asco en la campaña, una recopilación de artículos sobre la campaña presidencial de 1972. Yo lo he celebrado a mi manera leyendo Miedo y asco en Las Vegas, su obra maestra.

"Estábamos a la altura de Bartow, en el borde del desierto, cuando las drogas comenzaron a controlar la situación." La novela tiene uno de los arranques más reconocibles de la narrativa moderna. Cuenta la historia del viaje-alimentado con mucha química-que hace el narrador por Las Vegas y alrededores, en compañía de su frenético abogado samoano, mientras cubren una carretera de motos todoterreno llamada Mint 400 para un revista de deportes de Nueva York. Una vez que han gastado su anticipo en llenar el maletero de drogas ilegales, empiezan sus aventuras a un ritmo enloquecido y sin el menor sentido de la responsabilidad. Ese frenesí se identifica cuando llegan a la ciudad y toman la decisión, entre otras cosas más bien discutibles, de refugiarse en un hotel que acoge la Convención Nacional de Fiscales de Distrito sobre Narcóticos y Drogas Peligrosas.
Los excesos de los dos protagonistas no son otra cosa que el desmedido consumo americano llevado al extremo y convertido en una imagen paródica del consumismo más inconsciente. Al mismo tiempo, su viaje no deja de ser un canto-extremado pero en cierto modo admirable-a las libertades tradicionales americanas, y ello precisamente durante el primer mandato de Nixon, mientras en Vietnam la guerra seguía su curso y en los Estados Unidos se aplicaban escandalosas condenas por fumar marihuana y por quemar la tarjeta de reclutamiento. Miedo y asco en Las Vegas es una experiencia a través de las puertas de la percepción, pero colocadas de un modo tan fantásticamente distorsionado que nadie sería capaz de saber con certeza qué ha ocurrido, qué está ocurriendo y qué podría ocurrir a continuación. La novela constituye una divertidísima y tonificante demolición de la ciudad posmoderna por excelencia, y viene a sugerir que lo mejor que puedes hacer para resistirte a la voracidad de Las Vegas es pasarte totalmente de vueltas de antemano, de tal manera que ya no seas capaz de reaccionar tal como la ciudad te insta a hacerlo.
Estoy de acuerdo con los que dicen que los descendientes directos de Thompson fueron Truman Capote, Norman Mailer y John Hersey. Pero el Gonzo fue la versión más radical y alucinada. Los tiempos que corren le han dado la razón.








