domingo 11 de enero de 2009

EL HOMBRE EN EL CASTILLO



Esta novela tiene muchas de las características de una novela social. Se refiere a las interacciones de hombres y mujeres en una sociedad descrita con realismo, ambientada en 1962. Incluso tiene algo de las comedias de costumbres. Sin embargo, no cabe duda de que es ciencia ficción. La base de la que parte El hombre en el castillo (1962) es que Alemania y Japón han ganado la Segunda Guerra Mundial y que se han dividido entre ellos el territorio de los Estados Unidos. En ese 1962, el Reich alemán está ocupado en llevar a la práctica una atroz solución final en África, mientras ultima los planes para enviar la primera nave tripulada a Marte. Entretanto, un Imperio Japonés relativamente benigno administrará la Costa Oeste de los antiguos Estados Unidos; los funcionarios japoneses están obsesionados con las costumbres populares y con los objetos de la cultura pop de los derrotados californianos.

Robert Childan tiene una tienda de valiosos objetos antiguos, donde vende relojes Michey Mouse, viejos posters de películas, libros de historietas y cosas por el estilo a los japoneses más cultos, dispuestos a pagar elevados precios por esas genuinas artesanías norteamericanas. Childan está ansioso por complacerlos. En una de las escenas mejor logradas y más divertidas de la novela, es invitado a la casa de una joven pareja de japoneses chics que desea hacerle escuchar algunos de sus estimados registros de jazz de Nueva Orleans. Childan malinterpreta sus motivos y denigra la música negra en términos racistas-en ese mundo, socialmente aceptables-, hasta que se da cuenta de que está cometiendo un error. De esa manera, Philip K. Dick consigue, a comienzos de los años sesenta y en la cumbre del imperio norteamericano de posguerra, crear un verosímil mundo imaginario en el cual los norteamericanos se ven obligados a humillarse en medio de la confusión, el resentimiento y el remordimiento; soportan el mismo peso de la opresión cultural que a lo largo de la historia han soportado tantos otros pueblos del mundo. Es una saludable inversión. El hombre en el castillo no es sólo la historia de Robert Childan. Es también la historia del señor Tagoni, simpático empresario japonés; de Juliana Frink, instructora de judo, que decide ir en busca del recluso Hawthorne Abensen; del propio Abensen, el "hombre en el castillo" del título, que ha escrito una novela de ciencia ficción, La langosta se ha posado, en la cual, como es fácil adivinarlo, se imagina que Alemania y Japón han perdido la Segunda Guerra Mundial. De esta manera, Dick construye cuidadosamente una narración compleja de muchos niveles, en gran parte unidas entre sí por las referencias al I Ching, el antiguo oráculo chino que todos los personajes consultan de tanto en tanto. La novela cuestiona nuestra idea de "realidad", y demuestra cuán frágil puede ser el consenso.

Paradójicamente, por tratarse de un libro que se aparta de la realidad, los personajes son muy reales. Una de las mayores virtudes del autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? fue su capacidad para crear personajes-cualidad que no suele caracterizar a la mayoría de los escritores de ciencia ficción-, y que se aplica plenamente en esta hermosa y sutil novela. Quizá sea la mejor obra de Dick, y la más notable de las narraciones sobre mundos alternativos, o fantasías de posibilidad histórica, que se haya escrito jamás.

Imagen del centro: un robot de Philip K. Dick


11 comentarios:

Mr Tambourine Man dijo...

"Al día siguiente de la lectura de El Tiempo Ganado, el Caracol feliz se compró un nuevo libro maravilloso". (De la obra de ciencia ficción "El mundo de ayer".

Un abrazo.
C.

Mita dijo...

Una imaginación desbordante. Artesanía norteamericana es un término muy bien elegido, nunca hubiera imaginado esas dos palabras juntas.
¿Nunca se han sentido humillados? Un poquito con Vietnam, solo un poquito. Es curioso, ¿verdad?. Un pueblo compuesto por miles de pueblos de gentes de diferentes raíces, quizás es por eso.
También tengo el I Ching el libro de las Mutaciones en casa, con un prólogo de Borges, me parece recordar.Es un mundo fantástico el I Ching.
No conocía a Dick, así que te agradezco las novedades que traes hasta mi casa.

Besos

Lucía dijo...

Querido Francisco,
Parece que ya me voy centrando un poco y que vuelvo a cogerle el ritmo a la blogoesfera, espero no disiparme de nuevo y tirar la toalla antes de tiempo porque hubo momentos en que el desánimo me tentó con cerrar el blog y tirarme a la bartola a leer libros y ver películas sin descanso. Es verdad que este entramado requiere un tiempo que tienes que restar a otros placeres pero cuando te paras a pensar en las compensaciones que obtienes y que sería imposible conseguir de otra manera pues sacas fuerzas de flaqueza y sigues.
En fin, resumiendo, que estoy contenta de estar por aquí leyendo y empapándome de nuevo de tu sabiduría.
Un abrazo muy fuerte.

39escalones dijo...

Pues me la apunto, mi querido Francisco, porque no la he leído, ni siquiera la conocía, como tantas y tantas otras, lagunas que gracias a ti voy cubriendo poco a poco.
Un fuerte abrazo.

Elvira dijo...

Nunca me han tentado las novelas de ciencia ficción, pero tu interesante reseña me está haciendo cambiar de idea.

Un fuerte abrazo

andante dijo...

Francisco:
Estoy leyendo ahora con gran placer "Autobiografía" de Chesterton, que me parece maravillosa: lúcida, irónica y reflexiva, vestida con su prosa de gran maestro donde teje, hilo a hilo, el tiempo y sus recuerdos. La recomiendo vivamente aquí para todos tus lectores. Ed. Acantilado.
Un abrazo.
J,

Raúl dijo...

No sé muy bien que escribir en esta entrada, dado que ya confesé en el inicio de tu Trilogía, mi poco bagaje como lector de literatura de ciencia ficción.
Se me ocurre agradecerte la calidad de tus textos y la precisión (casi al detalle) en la exposición de tus análisis.
Se me ocurre también, prometer-me leer, por ejemplo, esta novela.
Y se me ocurre también aludir al reciente revisionado que hice (por culpa de una de las entradas del amigo Alfredo)de la película "Donnie Darko", cuya trama se sustenta también en una realidad alternativa.
Nada más se me ocurre, querido mío.

Blanca Vázquez dijo...

Dick es para mi el mejor autor de ciencia ficción. Lástima que ya no esté hoy dia imaginando otras alternativas, pues tendría para hacer mucho jugo. Como siempre es un placer leerte por tu manera de escribir, de hacerlo clara y sucintamente. Un beso amigo.

María Jesús dijo...

Pues el libro promete, además tiene una tienda de antiguedades, me encantan este tipo de tiendas. Me gusta la sensación de estar en un mundo alternativo, y si un libro me permite vivirlo, entonces tiene que ser bueno.


Un beso

Lula Fortune dijo...

Tienes la habilidad de ponerme nerviosa cuando leo tus reseñas. Acabo de leerlas y me dan ganas de salir corriendo a la librería... y hoy es sábado por la noche. ¡Voy a sufrir hasta el lunes!
Gracias, una vez más, por acercarnos a estas joyas.
Baci tanti.

Francisco Ortiz dijo...

Dick es uno de los mejores escritores del siglo. No he leído esta novela, que tan bien presentas y que se gana un futuro lector.