Desde que inicié esta loca aventura de crear un blog, ay, hace ya casi dos años, he hablado de numerosos filmes que me emocionaron en su momento y descubro, que todavía no he dicho nada sobre el cine de Hitchcock, cuando precisamente fueron sus películas las que más contribuyeron a aligerar el peso del aburrimiento existencial de la provincia. Si un día nos faltase el cine, nos sentiríamos solos, porque en esa familiar penumbra cinematográfica hemos ido manuscribiendo día a día, de seis a ocho, la continuidad de nuestra vida. Me atrevo a decir que si el mundo se despertara un día sin películas después de un largo sueño, así lo digo: todos seríamos analfabetos.
He dudado a la hora de elegir una película del maestro del suspense pero por fin me he decidido por Con la muerte en los talones (1959), porque creo que fue una película clave en su carrera americana.
Con la muerte en los talones fue recibida con suspiros de placer y alivio por los numerosos admiradores de Hitchcock perplejos ante sus románticas obsesiones de Vértigo (1958). Una mujer real (Con la muerte en los talones), que protege a un hombre imaginario (justo al contrario que en Vértigo). Hitchcock rodó Psicosis (1960), y los espectadores se quedaron nuevamente desconcertados ante este cambio de tono, ante esta película de terror gótico, que podía interpretarse como una muestra suprema de humor negro o como una lamentable exhibición de mal gusto. Evidentemente, estoy en desacuerdo con esto.
Superficialmente, Con la muerte en los talones es como un divertimento rodado entre dos títulos emocionalmente mucho más comprometido y perturbadores, una divertida historia de espías interpretada por el amable Cary Grant, una película de persecuciones e intriga contada con una total falta de respeto a la verosimilitud, pero con enorme habilidad profesional y desbordante buen humor. Un detalle: la actriz que hace de madre (Jessie Royce-Landis) era más joven que Grant en la vida real, y muy pocos espectadores se dieron cuenta. No obstante, la película, que Hitchcock describió como la culminación de la etapa americana de su carrera, contiene numerosos elementos negros en su estructura aparentemente relajada y brillante; lo que, junto con Vértigo y Psicosis, la convierte en un duro y sombrío comentario sobre algunas características de la sociedad americana.
El proyecto fue a parar a manos de Hitchcock por casualidad. Antes de empezar el rodaje de Vértigo, Hitchcock se había visto contratado para filmar The Wreck of the Mary Deare, cuyo guión se le había encargado a Ernest Lehman. Los dos se dieron pronto cuenta de los enormes problemas de adaptar la famosa novela de Hammond Innes, por lo que comenzaron a colaborar en el guión de una historia original, un thriller de espionaje, nacido al parecer del intenso deseo que tenía Hitchcock de rodar una secuencia en el Monte Rushmore.
Las secuencias iniciales de la película nos muestran a Thorhill (Cary Grant) como un hombre que domina a la perfección los distintos medios en que se desenvuelve, como lo prueban la tranquilidad con la que se apodera de un taxi para otra persona, o su seguridad y encanto en los actos sociales. Thornhill es de los pies a la cabeza el típico hombre de mundo americano. No obstante, muy pronto, un individuo llamado Townsend le empujará desde Nueva York, su ambiente natural, a un mundo caracterizado por el caos y la confusión.
La trayectoria tanto física como espiritual de la película responde a su título original North by Northwest. Así, desde el Nueva York del Hotel Plaza, los lujosos escaparates y el edificio de las Naciones Unidas (símbolos todos ellos del éxito material y de la Utopía), nos trasladamos en el tren "Siglo XX" a Chicago, una ciudad llena de recuerdos de los gángster (convertidos ahora en la CIA y sus espías). La célebre secuencia de la persecución por una avioneta fumigadora tiene lugar en un desolado paisaje con campesinos que parecen salidos de una de las novelas de John Steinbeck.
Contra el telón de fondo lleno de ambigüedad moral y tensión a escala planetaria "Crisis en Oriente Medio", grita en un momento dado un vendedor de periódicos de Nueva York, el fundido-encadenado que realiza Hitchcock entre el edificio de las Naciones Unidas y la placa de bronce de la CIA resume a la perfección el cinismo en las relaciones internacionales que caracteriza a la época actual, y que quizá no debería tomarse a la ligera como hace Thornhill al principio de la película cuando, intentando rechazar las extrañas cosas que le están pasando, dice tranquilamente: "Todo esto es ridículo."
Cuando Cary Grant se pone el traje de ese hombre verdadero pero inexistente que es George Kaplan, se da cuenta de que le queda muy corto. La realidad, viene a decirnos Hitchcock, es siempre más pequeña que el arte.
Gracias Hitch, y mil perdones, maestro.Próxima entrada: Psicosis (1960)
17 comentarios:
Por supuesto que sin el cine no podría vivir. Es más casi sin el cine "espacio físico". Debo ser de las pocas personas que sigue pagando euros por ver películas y no se las baja de Internet.Me gustan las salas grandes, comprar la entrada, sentarme en la oscuridad y tener esa enorme pantallaza, creer que es solo para mí. Cumplir el rito, en suma.
Me gusta mucho Cary Grant y esta película en especial, aunque no todo del maestro me seduce de igual forma ja, ja.
Muchos besos .
El maestro, a quien yo también admiro muchísimo, estaría encantado si pudiera leer lo que has escrito. Un brindis por Hitchcock y otro por ti!!!
Un fuerte abrazo
Arghh, una deuda pendiente de siempre North by Northwest, y ahora con tu post más ganas dan de verla. La clásica escena de la avioneta que mencionas tiene algo, no sé si su "luminosidad" pero me hace desear verla con intensidad.
Esperamos lo de Psicosis , una de mis películas favoritas (cosas normal).
Un abrazo.
Desde luego, seríamos analfabetos la mayoría, y otros, directamente, no seríamos.
Qué decir de esta película: pues que en cuanto he visto el título de la entrada me ha invadido una sensación casi orgásmica. Por no extenderme demasiado, añadir que es una hija directa de "39 escalones", y madre directa de James Bond, al que, a partir del personaje imaginario de George Kaplan, se le dotó de unas características que todos conocemos y que no coinciden exactamente con el Bond novelado (incluso hizo que Grant fuera la primera opción para el papel, descartado finalmente por razones de edad). Y en segundo lugar, los díalogos en el tren de Cary Grant y Eva Marie Saint: sencillamente impagables, muy avanzados para la época.
Por último, la última toma de la película es, reconocido por el mismo Hitchcock, lo más ordinario que jamás rodó.
Un texto fantástico, amigo Francisco.
Fuerte abrazo.
Sigue pareciéndome una película menor, aunque detrás esté Hitchcock. Apuntas detalles interesantes, pero no consigo que se engrandezca en mi recuerdo. Tampoco es que yo sea un devoto del gran Alfred, lo reconozco.
Sin el cine seríamos otros, qué razón tienes: peores, seguramente.
Tienes razón, sin cine seríamos aburridos, y tristemente nos faltaría la visualización de nuestras fantasías. La vida sería más corta, como ocurría antes del cine. De Hitchcock las que más me gustan sono Psicosis y Rebeca. Pero esta no está nada mal. Y alguna que otra bastante mal, para el genio, pero ni me acuerdo de los títulos. Curioso eso de la edad de la actriz que hace de madre. Vaya machismo. Pero antes....
Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas
Vertigo y North by Northwest son dos de las grandes obras del maestro Hitchcock, sin ninguna duda. He visto ambas más de 3 y 4 veces seguro...
Francisco, nunca habías hablado de Hitch en tu blog pero seguro que a partir de ahora podrás hacerlo más a menudo con alguna que otra obra clásica de este gran y orondo director (mi favorito junto a Kubrick).
Saludos!!!
Y no podías haber saldado esa deuda con Hitchcock de una manera mejor, con un texto a la altura de la película, aunque, he de reconocer que, no sé si por Cary Grant, no sé si por las maneras de “trama de quien es quien”, a mí siempre que se habla de esta película me viene a la memoria “Charada”, y aún reconociendo que visualmente “Con la muerte en los talones” es mucho más potente, me sigo quedando con la de Donen, aunque, en honor a la verdad, Audrey tiene mucho que ver con mi elección.
Deseando estoy leer la entrada sobre “Psicosis”.
Un beso
P.D: Un mundo sin cine sería muy triste, pero mi mundo sin la literatura, realmente catastrófico.
Gran homenaje le haces al genial director. Su trayectoria se inicia en el cine mudo y apuntala todo el cine moderno de suspense. Gus Van Sant hizo una copia de "Psicosis" y le pusieron a caldo pero, ¡vaya! ¡todo lo que aprendió!
Saludos.
Sí, Francisco, sí, como nos falte el cine lo llevamos claro. Por un rato el cine nos hace salir de la mediocridad en la que nos vemos envueltos la mayoría del tiempo.
Como Lula yo tampoco bajo películas de internet y prefiero pagar por ir al cine. Últimamente voy todas las semanas.
Un abrazo.
Hola Francisco! Al leer Hitchcock, no he podido dejar de entrar. Soy una enamorada de sus películas, tengo hasta las primeras que rodó que en su mayoría son mudas. "Con la muerte en los talones" "Psicosis", dos de sus mejores películas. Pero quiero recordar también una que parece estar en el olvido y es fantástica "Náufragos". Y otras como "Recuerda" "Posada Jamaica" “Atormentada”...
Me encantó tu entrada, gracias por ponerla.
Un abrazo!
De momento decirte, que me pasa con esta peli de don Alfredo, lo que también me ocurre, por ejemplo con "El hombre que sabía demasiado", que me encantan, aunque pueda entender que algunos la traten de obras menores.
Después aseverar, que considero a Grant, posiblemente el mejor actor que haya dado jamás el cine.
Pero trataré de regresar a esta entrada con más tiempo, que hay cosas que se me quedan pendientes de comentar.
COMO SIEMPRE TODO LO QUE ESCRIBES ES FANTÁSTICO. ESPERO TU ENTRADA SOBRE "PSICOSIS". BESOS Y UN ABRAZO
TENGO UN BUEN AMIGO, que está en una tertulia de cine aquie en Zaragoza, la tertulia perdiguer y anoche en una cena estuvimos charlando acerca del cine y las diferencias entre el americano y el europero, tuvimos una charla muy inetteresante y salió esta pelicula y Vértigo.
Claro, yo no tengo ese bagaje y esa cultura fílmica que vosotros teneis sobre el cine clásico, pero la verdad es que me quieto el sombrero.
Al igual que cuendo te explican una pelicula como ciudadano Kane de welles, peliculas que encierran muchas veces un doble lenguaje.
Cuidate Francisco,.
Me ha gustado mucho tu texto. Soy un amante de esta película. La puse hace poco para que la vieran mis hijos y la disfrutaron. Tiene mucho humor y un ritmo muy ágil.
Además de lo ingenioso que resulta el juego de identidades que plantea.
Un abrazo.
Una de las mejores películas del maestro Hitchcock. Poco más qua añadir a tu estraordinario post.
Saludos
Veo que compartimos gusto por Hitchcock (en mi anterior blog, era el negro de macguffin).
En esta película hay una escena que utilicé para uno de mis relatos de la serie "Mi nombre es...".
mi nombre es Alma RevilleSaludos
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