martes, 21 de abril de 2009

EL MUNDO DE DAVID LYNCH Y LA ERA DIGITAL




Debo reconocer que soy un apasionado del cine de David Lynch. Los mundos representados por Lynch siempre han sido extraños, como no se cansan de asegurar algunos de los propios personajes de sus películas. Y yo también. La fiabilidad del mundo y las personas que nos rodean no es sino una frágil apariencia, y basta una sacudida para que los decorados y las máscaras se vengan al suelo y revelen los horrores que encubren. Desde sus primeros cortos hasta Inland Empire, poseen un espacio que pudo ser y siguen sin existir. "No es que este mundo no exista, sino que su realidad no es tal. Todo parece existir y nada existe." E.M.Cioran. No vivimos en la realidad; vivimos en una descripción de la realidad. Es decir, fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real. Nada se sabe, todo se imagina. El mundo de Lynch es extraño, pero consecuente.

Lynch es deudor de una amplia serie de artistas pictóricos, de Francis Bacon a Edward Hopper, pasando por Salvador Dalí, Max Ernst, Marcel Duchamp y Andy Warhol. Lynch no busca lo trascendental y lo aplica esencialmente a la obra de Ozu, Bresson, Dreyer, Buñuel y Fellini, ni dirime sus historias en torno al misterio de la existencia. Lynch plantea la concepción de un universo propio a partir de distintas disciplinas. Las artes clásicas del renacentista (pintura, escultura, literatura) son apropiadas en Lynch por otros medios expresivos (música rock, cómic, diseño, Internet, collages, fotografía, arquitectura efímera) se van contaminando mutuamente en torno a diversas ideas (texturas, tiempo pretérito, desdoblamiento, memoria, anomalías ocultas, metamorfosis de la carne, el mito de Hollywood, el paisaje industrial, la reinvención del suspense) hasta alcanzar un todo armónico.

David Lynch dirigió Inland Empire (2006), en plena era de replanteamiento visual a partir de la alta definición, cuando cineastas tan diversos como Michael Mann (Collateral, Corrupción en Miami), George Lucas (la segunda trilogía galáctica), Ingmar Bergman (Saraband) y Steven Soderbergh (Full Frontal, Bubble) utilizaron la técnica numérica para algunas de sus películas, fueron rodadas para ser proyectadas en pantalla cinematográfica o para el medio televisivo, Lynch optó por trabajar con la cámara que hoy sería lo más aproximado a un vídeo doméstico, la Sony PD 150, que no posee alta definición y produce unas imágenes menos nítidas y sofisticadas. Dice Lynch: "Algunos dirán que la imagen en DV es de mala calidad, pero a mí me recuerda los primeros tiempos del 35mm, que no tenía la textura lisa de hoy en día. Cuando tienes una imagen con la definición más pobre, hay más espacio para soñar."

El hecho de que Lynch y Laura Dern (actriz de Inland Empire) sean vecinos no es intrascendente, ya que podríamos decir que es una película realizada entre amigos y vecinos, totalmente lejos de Hollywood como industria. Lynch parece volver a los orígenes no tan lejanos de la imagen digital, cuando a través del discutible movimiento Dogma ideado por Lars von Trier, el vídeo sirvió para una cierta democratización de la creación cinematográfica. Con todo, si la base de Inland Empire es "primitiva", el proceso resulta algo más sofisticado, ya que el director utilizó un sistema denominado Alchemist para incrementar la definición de la imagen y permitir una mayor calidad, según los parámetros de la plástica de Lynch, no según un modelo estandarizado de reproducción en pantalla comercial, durante el proceso del kinescopado al formato definitivo de 35mm. Sin este proceso, cuyas virtudes y defectos hubo de aprenderlos Lynch sobre la marcha, la cualidad visual de Inland Empire sería muy otra, y la representación del campo mental al que nos abocan sus imágenes, también. El espacio de la profundidad de campo, la extrema temperatura del color, las sombras y vacíos que cubren en algunos momentos los rostros de los personajes, la virulencia fluorescente y eléctrica de algunos planos, la disonancia de la imagen, los efectos del sueño y del subconsciente, en definitiva, convierten el filme en un paso más hacia la reconquista de los territorios artísticos perdidos y la confirmación de otra forma de ver y representar que ello comporta. Inland Empire es la más radical y modélica de las propuestas de su autor, no necesariamente porque lo que cuenta sea más laberíntico o ininteligible, más radicalizado en su relación con el espectador, sino porque ha elegido la libertad absoluta para expresarse y ha triunfado en la contienda que cualquier creador no domesticado con los distintos sistemas represivos de la industria cinematográfica.

Cuando me puse a escribir sobre Lynch no tenía en mente describir una mera sinopsis del film, sería descabellado y poco ético. La propuesta del director es siempre que el espectador se deje llevar por los meandros de la imaginación. El artista tiene que sugerir. El espectador debe añadir su punto de vista y su imaginación. El verdadero arte es seducción, no rapto. Pero sí es importante saber que Inland Empire se sitúa allí donde podía terminar Mulholland Drive (2001). Más allá de su ubicación en los espacios de una remozada ficción hollywoodiense, ya que cuenta la pesadilla en vida de una actriz de cine, Nikki Grace (Laura Dern), seleccionada para protagonizar el remake de una película maldita. Inland Empire prolonga el estado mental de la parte final de Mulholland Drive.
Es un filme alucinante, una obra maestra digna de uno de los directores más inquietantes de las tres últimas décadas.


18 comentarios:

Joselu dijo...

No he visto Inland Empire así que no puedo opinar. Sí que vi -cinco o seis veces- Blue Velvet. Había algo magnético en ella que me hacía volver al cine. Esa impresión de un universo extraño y desconcertante, quizás. Vi también Cabeza borradora y El hombre elefante en la filmoteca de la Generalitat. Reconozco, no obstante, que David Lynch acabó con mi paciencia con aquella peculiar serie Twin Peaks que me llevó a alejarme de él. Pasé del entusiasmo a una clara decepción ante su mundo. Aquella serie laberíntica me interesó los primeros capítulos pero luego derivó algo así como Perdidos hacia lo rocambolesco e inverosímil. No sé si tendría ganas de volver a ver alguna de sus películas. Nada hay peor que alguien en un momento te decepcione.

Lula Fortune dijo...

Lula estuvo aquí...

LUIS ROSER RODRIGUEZ dijo...

hola que tal?, no he visto Inland Empire, pero he visto alguna otra como la enigmática y personal Mullholand drive, desde luego este hombre tiene un universo personal tremendo, así como un ofcio y una forma de hacer las cosas a veces muy extraña.
No mencionas cabeza borradora que fue su primer largo.

Por cierto Paco en el centro de historia de Zaragoza tenemos una exposición de LLinch, creo que hay videocreación y pintura, imagino que si buscas te saldra información.

Muy interesante, como siempre todo lo que comentas.

Licantropunk dijo...

Vi "Inland Empire" hace un par de semanas: voy a tener que verla otra vez, porque llegado cierto punto perdí el hilo, lo reconozco. Eso sí, aquella noche se me apareció Laura Dern en sueños, gritando con ojos de locura. Terrible.
Saludos.

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

No he visto INLAND EMPIRE pero me flipó TWIN PEAKS, aluciné con MULHOLLAND DRIVE y me parece notable EL HOMBRE ELEFANTE...

Así pues, le tengo respeto a Lynch a pesar de que "se le vaya a veces la pinza" (valga la expresión).

Saludos

39escalones dijo...

Comparto tu admiración por el cine de Lynch, aunque yo tengo algunas objeciones o reservas en tanto a que, a diferencia de Fellini, Bergman o Buñuel, cuyo estilo es casi una proyección de ellos mismos, en el caso de Lynch no pocas veces algunas de sus "rarezas" (no las considero tales, pero no encuentro mejor manera de expresarlas respecto a un espectador convencional), tanto narrativas como visuales, son deliberadas, y no siempre por una conciencia clara de ir contracorriente, de subvertir los cánones narrativos. Más bien sería el extremo contrario de la concesión al público: "¿que espera tal o cual? Pues yo me salgo por la tangente". Lo cual no me parece malo ni bueno en sí (de hecho los genios precisamente lo son en parte por eso), pero en el caso de Lynch a veces va en contra del conjunto y termina derivando, lo que en principio parece un sentido propio, una finalidad última sólo para iniciados, en un sinsentido. Pero sólo a veces.
Gran post.
Fuerte abrazo.

Licantropunk dijo...

¡Pero si has dedicado el artículo a mi humilde blog!
Muchísimas gracias, para mi es un gran honor.
Anoche cuando leí la entrada fui al grano y no me di cuenta, pero hoy, al releerlo, me he quedado de piedra.
Saludos.

Elvira dijo...

Sigo leyéndote y aprendiendo.

Comprendo que Una Historia Verdadera se sale del estilo habitual de Lynch, pero para mí es genial.

Un fuerte abrazo, Francisco.

Blanca dijo...

Lynch se presta a que sus obras gusten y se admiren o simplemente se desechen. Es muy extremo, y experimental, sin duda, pero no todo lo que ha hecho me ha entusiasmado. Casi todo, diría, pero Inland Empire no me sedujo. De hecho la dejé de ver a los veinte minutos. Y sin embargo Mulholand me sedujo mucho. Al igual que la mayoría de sus anteriores filmes. Pero es que Lynch no busca gustar o no, hace lo que le place, y los resultados son eclécticos, como él. Estupendo lo de la realidad que menciones y como lo mencionas. Un abrazo guapo.

Vivian dijo...

De Lynch me queda alguna por ver, entre ellas la que aquí comentas. Me fascina la capacidad del director de contar historias con el oficio de un artesano, como en “Una historia verdadera”, y de plasmar mundos internos, más reales en ocasiones que la aparente realidad tangible.
Se ha criticado en ocasiones su cine porque “no se entiende”, como si el arte hubiera nacido para ser entendido en lugar de para provocar emociones, para hacernos sentir, pensar… Pero claro, siempre está quien prefiere que se lo den todo masticado, la historia con un principio y un final en la que no haya pie a la interpretación porque el director se encarga de contarlo todo, sin dejar un resquicio a la imaginación. No tengo nada en contra de las historias al uso en el cine, pero no me parece que salirse de este esquema sea algo criticable en sí mismo, menos si entendemos el cine como "Séptimo Arte".

Un beso

P.D: Por cierto, adoro Twin Peaks y su maravillosa banda sonora.

Raúl dijo...

Qué dilema.
Primero decirte, que de Linch fue la primera película que ví, de las que yo, dentro de una categoría muy confusa que elaboré, consideré "adulta". Se trataba de Blue Velvet. Me llevó de la mano un amigo mayor que yo, y fue en sesión golfa. Toda una experiencia que sin duda me marcó. La cámara lenta con la que atravesaba la pantalla aquel coche de bomberos, no he podido olvidarla.
Así que podríamos decir, que Linch me gusta. Pero, hay un pero, claro.
Como Alfredo, opino que a veces Linch se recrea en una suerte de Olimpo de los dioses. No puedo profundizar sobre la cuestión, pues no he investigado su biografía, pero si que tengo la impresión de que juega un poco a seleccionar parroquia. Y esa pretenciosidad aparente, me desvela.
Blue y Mulholland, junto con El hombre elefante, mis preferidas.
Se merecía una entrada tuya, sin duda.

Lucía dijo...

Y yo sin haberla visto... Desde luego que el cine de Lynch no te deja indeferente, me parece brutal esa forma de mostrarnos los horrores de la vida como explicas en el primer párrafo; es algo que me atrae y al vez me desagrada, pero esas sensaciones combinadas resultan como imán que no permite que dejes de ver sus películas.
Un fuerte abrazo.

chanclas dijo...

No he visto la pelicula pero despues de leer tus comentarios, que nunca dejan indiferente, lo har´e y creo que la voy a ver desde un prisma diferente.
Saludos

Anónimo dijo...

"El verdadero arte es seducción, no rapto", F. Machuca. Tú eres un escritor y un artista, Francisco, y no te podemos raptar porque estás ahí, en el aire del universo de esta primavera y sus confines, donde hay luz y electrones; en la obsidiana noche de la red con su intangible tacto oscuro y refulgente -no hay contradicción en esto.
Siento emoción de volver a ver y volver a sentir El Tiempo Ganado en mis dedos de ver y en mis ojos de escribir. Este abrazo emocionado que te doy ahora, Francisco, de bienregreso a tu casa, lo hago extensivo a todos tus amigoslectores, así, todo junto, en comunión espiritual con los árboles y los pájaros, con la luz del mar de esta tarde lluviosa, abrileña y luciente, junto a todos vosotros.
J,

Miguel Sanfeliu dijo...

Tu texto, como siempre, ameno y bien documentado, me hará darle una oportunidad a una película que había descartado por todo lo que había oído sobre ella. Me gusta el cine de David Lynch, desde luego, pero no me gusta que me desconcierten porque sí. Saber que "Inland Empire" iba más allá que "Mulholland Drive" en cuanto a su ruptura con la realidad me desanimó.
Pero tu texto me ha puesto la mosca detrás de la oreja, como suele decirse.
Un abrazo.

Elena dijo...

No he visto mucho de Lynch, y lo que recuerdo me fascinó especialmente por su banda sonora. Eso ocurrió con Corazón salvaje y la inolvidable Twin Peaks que, como bien dice Joselu, acabó derivando en un sinsentido infumable. No obstante, he anotado la peli de Mullholand drive para verla y poder opinar con más elementos de valor.

Un abrazo

entrenomadas dijo...

Me gusta mucho David Lynch. Y soy minoría entre mis amigos. Sólo me gusta a mí.
Por cierto, ¿os habéis pasado el cigarrillo David y tu?

Kisses,

M

eva luciérnagas y zarzamora dijo...

Lynch es de lo mejor, y comparto tu opiniôn. El sabe lo que le debe a Brooks en The Elephant man. De esta joya, yo, me quedo con el duelo de actorazos Hurt/ Hopkins. Hurt, sobre todo.
De elegir una de sus pelis, me quedo con las dos cabras Sailor y Lula, ya me vas conociendo... pues me fascinan esos desiertos a lo Paris-Texas.

Un abrazo y un beso,por el post, siempre es un placer leerte y seguir aprendiendo,F.Machuca.