
Con El espíritu de la colmena (1973), Víctor Erice demostró una nueva forma de narrar la historia de un país a través de los ojos extrañados de una niña. La película se convertiría, de ese modo, en algo así como el final y el principio de la vieja historia del cine en España, en la sugerente culminación de generaciones afanadas en la conquista de una nueva dimensión cinematográfica y en el punto de inicio de anhelos venideros. Algo inexplicable e inexplicado que, sin embargo, hace de la película una obra intemporal, irrepetible, que conecta con todos y cada uno de los sueños que rinden culto al poder ineludible del cine.
Tal vez lo más sugerente de esta obra maestra sea el enigmático sentido de la vida que plantea; desde la inquietud despierta y anhelante de la infancia hasta el hermetismo entre sombrío y callado de la madurez. Y todo ello enredado en un círculo cerrado, en una colmena donde sus habitantes se agitan dentro de ella, como si nada existiera en el abismo exterior. De este modo los miembros de la familia: Fernando (Fernando Fernán Gómez), Teresa (Teresa Gimpera) e Isabel (Isabel Tellería), viven y crecen refugiados férreamente en sí mismos. Sólo Ana (Ana Torrent), la hija más pequeña, siente la emoción del asombro, de la búsqueda de cuanto hay más allá. Sus ojos, mágicos y profundos, son como linternas indagando en el clamor de la oscuridad. Tal vez por eso queda fascinada por ese "monstruo" de la pantalla, por ese fantasma onírico de carne y hueso que, tanto en la ficción como en la realidad, los demás persiguen a muerte, como en un acto simbólico con que se intenta poner fin a las fantasías de Ana.
Sin embargo, Ana no vive sola su experiencia, a la vez infantil y adulta. De su complejo mundo, movido por el ansia de saber dónde habita y por qué muere el espíritu de las cosas, salen como rayos invisibles que, inconscientemente, lo unen con el universo íntimo de los suyos. Así, sus miedos y temores echan raíz en el pensamiento de su hermana; su sentido de la vida y de la muerte es como una prolongación real de ese poder, a veces hermoso a veces mortal, que su padre le enseña en las setas; y la aparición súbita del tren, del cual emana el personaje de su inquietud, es el conductor de los anhelos de su madre, el que lleva esas cartas cargadas de amor y nostalgia.
De este modo, además, el paisaje desértico y quebrado, los elementos que juegan en la acción ("Don José", las abejas, las cartas, las setas, el tren) y los personajes que alientan el relato (la maestra, el fugitivo, Frankenstein, la familia de Ana, ella misma), son todos seres y objetos que viven encadenados entre sí, relacionados en el tiempo y en el espacio, en un todo continuo del que sólo es posible salir, como Frankenstein o el fugitivo, a través de la muerte que conduce a la libertad que los demás niegan.
Esos son el sentimiento y la historia de Erice; un relato lleno de oscuridad y de luz que él expresa en un tono tan poético que hasta el drama y la tragedia parecen hermosos. Esa es su película, una fascinante muestra del poder de la imagen, al que sin duda contribuye la espléndida iluminación de Luis Cuadrado y la mirada sobrecogedora de Ana Torrent; un filme, en suma, con el cual Víctor Erice logra crear esa atmósfera entre inadvertida y serena, entre crepuscular y emotiva, en que parece sumida la eterna España de los sueños desvanecidos.
Cedo a Erice la palabra, que sin ningún género de duda, es mucho más sabia que la mía.
Cedo a Erice la palabra, que sin ningún género de duda, es mucho más sabia que la mía.
15 comentarios:
Pedazo de obra maestro. Una lástima que este director diera por finiquitado, tan pronto, su discurso cinematográfico. Bueno, mientras hay vida...
Saludos.
Qué gran película!
Lo has bordado, Francisco, tanto por el texto como por la elección del vídeo. Me gusta enormemente escuchar a Erice hablar de sus películas, te das cuenta de que no hay nada gratuito en ellas, de que son sencillos (y por eso mismo complicados) puzzles de imagen, sentimiento y reflexión que, como bien apuntas, hablan mucho de nosotros, de nuestra realidad como individuos y, en su caso, también como país.
Excepcional, amigo.
Un fuerte abrazo.
Nunca había pensado en esta lectura sobre la película, ni jamás la hubiera relacionado con el cine como documental, pero ahora que lo leo, ahora que lo escucho de su voz, parece tan evidente que no entiendo como no lo vi antes, tal vez porque el personaje de Ana y su mundo, o el mundo visto a través de esos enormes ojos oscuros, me atrapó.
Esta es una de las películas españolas, de las que vi hasta el momento, que más me gusta, me parece fascinante, y me da cierta pena que Erice no tenga una trayectoria más amplia, para mi gusto, de lo poco salvable actualmente de nuestro cine español.
Sobre el video, me pareció interesantísimo escuchar los comentarios de su propia voz, sobre la voz, me encanta escuchar hablar a este hombre, me gusta la gente que habla despacio, con pausas, con silencios, con las palabras precisas…
Una gozada de entrada, por tus palabras, por sus palabras, escritas, habladas, leídas, escuchadas...
Un beso
No la he visto. Imperdonable, por lo que cuentas. A ver si la tienen en mi videoclub y después de verla vuelvo a leer tu reseña.
Un fuerte abrazo.
Muy bien, me ha encantado!
Gracias, besillos
Hace diecisiete años que Erice no dirige ninguna película. ¿Ha dado por finalizada su obra? ¿Tiene algo en mente? Sus películas son verdaderos monumentos cinematográficos. Creo que no he visto esta que hoy reseñas (es imperdonable) pero sí El sur y El sol del membrillo y ambas son fascinantes. ¿Qué habrá sido de Ana Torrent? He revisado su filmografía y ella ha seguido trabajando en diversos filmes, pero ninguno ha trascendido como su actuación en El espíritu de la colmena. No deja de ser un director misterioso. No hace mucho (2006) vi una exposición sobre su cine en relación con el del director iraní Kiariostami, y me quedé con ganas de ver la obra de los dos. Un cordial saludo.
Licantropunk
Lo cierto es que es una pena.Pero en la exposición que realizó en Barcelona sobre la correspondencia con su amigo el director iraní Abbas Kiarostami,realizó dos estupendos cortometrajes.
Júlia
Es una obra maestra.Una tarjeta de presentación que no ha visto todavía ningún productor de cine.
39escalones
Gracias de nuevo,mi querido amigo.Comparto ese gustazo de escuchar a Víctor Erice.Sus conocimientos son inmensos.Es uno de esos pocos artistas,como el añorado Rafael Azcona,que cuyos talentos son inagotables,ricos,sugerentes,estimulantes,para una época vocinglera y garrula.
Vivian
El concepto que tiene Erice sobre el documental me parece de un acierto esclarecedor.Él suele decir que no existe una frontera entre la ficción y lo documentativo.El autor de un documental,nada más ponerse tras el visor ya nos está dando su punto de vista.Todo esto no tiene nada que ver con el manipulador de turno.
Elvira
Te la recomiendo.Sé que te gustará,tú que eres amante de las flores y de las palabras.
Mita
Gracias guapetona.
Joselu
Mi querido Joselu;yo también pasé por la CCCB para ver "Correspondencias".Magistral,sobre todo por sus dos cortometrajes rodados expresamente para esa expo.Erice tuvo mala suerte.El caso más reciente fue cuando escribió uno de los mejores guiones de los últimos años en este país;El embrujo de Shangai,sobre la novela de Juan Marsé. El guión fue publicado hace unos años.Marsé también coincide que su guión es mejor que la novela.Pero tuvo problemas con los productores.Me parece increíble que no exista en este país un productor que conozca la obra de Erice,que no tenga credibilidad.Al final el proyecto fue a parar en manos del oscarizado Fernando Trueba y la película es un desastre.
De Ana Torrent,la verdad,se bien poco.Vive en Nueva York y una vez se presentó en su país para trabajar con Amenábar en su ópera prima Tésis.Y respecto a los proyectos de Erice estoy totalmente seguro que debe tener un cajón repleto de buenas ideas,de magníficas historias.Le veo cansado y más taciturno que nunca,quizá porque también conoce mejor que nadie la otra historia,es decir La historia de un país que se analfabetiza a pasos agigantados.
Gracias por vuestros comentarios.Un abrazo a todos.
Llego al traspiés, sumido todavía en estos días de sereno y recreativo ajetetro, con lo que no sé muy bien si mi comentario estará a la altura de tu entrada. Pido perdón.
Creo que esta película la vi por primera vez demasiado pronto; de ahí que su visionado me diera un miedo terrible, sensación, que luego recordaría visionados más tarde, y que incluso alcanzaría (fíjate lo que es la adolescencia) a la buena de Ana Torren, pues película que veía de ella, película que me imaginaba aterradora.
Me atemorizaba la mirada de Ana (hoy me enternece) y me atemorizaba también esa pausa eterna que parece impresa en cada una de las imágenes de la cinta; esos planos amplisimos, esos paisajes rurales agorofóbicos. Me daba miedo la película, como me daba un poco de miedo aquella España que representaba; la de mi familia emigrante, la de las cuentas pendientes, la del quiero y no puedo,...
Más tarde Erice (lo del vídeo ha sido un regalo impagable) se ha convertido en algo muy cercano a la cima de lo que hoy puedo entender por "mi cine".
Un abrazo, un admirado abrazo.
Muchas ganas de volver a verla gracias a tus palabras y las de Erice.
Un saludo.
¿Te gusta mucho Erice, verdad? A mí también y echo de menos ese tipo de películas. La escena de la niña Ana Torrent observando la escena del monstruo es maravillosa. Creo que leí por ahí que no estaba preparada y que sus reacciones fueron inocentes y espontáneas ante lo que veía.
Un beso, a ver si te prodigas un poco más por otroa pagos. :)
Hola Francisco:
Leo de cuando en cuando comentarios tuyos por ahí, retazos de filosofia que dejas colgados en este mundo extraño.
Muy real tu 'Historia de un país'.
Un abrazo,
Ana Torrent deslumbró con este film al igual que su director. Hoy día aún me sigue pareciendo una actriz fascinante, y expresiva. Pero hace muy poco, y es normal, pues el cine español actual es mediocre hasta la naúsea, y muy poco se salva. Todos esos buenos trabajos de los setenta, ochenta, y claro anteriores, no se ven hoy representandos. Una lástima.
Vi varias de erice, increíbles todas en su sencillez y profundidad ( y en eso sí que se parece a su amigo Kiarostami). Hay una que recomiendo a artistas (pintores especialmente ) "El sol del membrillo" de 1992.
Genial tu reseña Francisco, genial!!
Camus abriô aquella brecha del cine literario con Los Santos Inocentes, de Delibes, màs simbôlica e impenetrable, como la novela misma. La colmena, de Erice, reconciliô el cine español con su literatura, y abriô puertas a aquellas series literarias como Cañas y barro, Los Gozos y las sombras... y tantas otras. Sin duda Erice, es uno de los grandes, de nuestro cine. Personalmente, me quedo con El Sur, porque me abre el baùl de los recuerdos.
Excelente post. Me quito el cràneo, Max.
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