miércoles 1 de julio de 2009

EL MUNDO AL REVÉS

"La imaginación no conduce a la locura. Para ser exacto, lo que conduce a la locura es la razón."
G.K.Chesterton, El loco


Desde que Lewis Carroll publicó Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo, todo el siglo XX bebió de su imaginario y, parece ser que el XXI, también. Sus libros han dado origen a más tramas y personajes, que todo lo que podamos nombrar.
Carroll creó ese mundo insólito por los años sesenta del siglo XIX, en la Inglaterra victoriana para una niña de verdad, Alicia Liddell y nos dio una aventura, cuyo aspecto no conocíamos antes de que él se pusiera a escribirla. Después, como Alicia, todos hemos sentido esa extraña sensación de que los seres humanos somos como peones de un gigantesco tablero de ajedrez.

Alicia contiene elementos complejos de fantasía y juego lógico, parodia y sátira. Está repleto de chistes y juegos verbales y mucho disparate. Es todo un triunfo de la imaginación y del ingenio. Carroll recreó un mundo de escenarios insólitos y poblados de criaturas inolvidables. Alicia es un ejercicio onírico: es el sueño de toda una cultura, el libre deambular, de mecanismos dispersos de una ideología histórica caracterizada por su autodisciplina y una formidable represión de los instintos. La lectura de Alicia tiene una fuerza hipnotizante, a la que contribuyen un estilo rápido, la secuencia inesperada de situaciones, la intensidad de los ambientes y, sobre todo, la seguridad con que el lector se va cerciorando poco a poco de un extraño sentimiento, de una especie de "reconocer" secretos del lector, que reconoce inmediatamente una situación típica más por instinto que por intelecto. La profundidad psicológica de sus personajes es sobrecogedora. El Rey y la Reina de Corazones, Pepito el Lagartija, el Lirón, el Conejo Blanco, el Gato de Cheshire, Humpty Dumpty y tantos otros, protagonistas los unos, apenas momentáneos los otros, y aun otros que sólo conocemos por alusiones de los demás-como Mariana, la sirvienta del Conejo Blanco-son personajes tan admirablemente descritos que no puede dudarse de que circulan hoy en día, en carne y hueso.

Alicia es una niña muy correcta y formal, prácticamente domesticada, concebida según unos modelos-y modales-victorianos y trasplantado, ay, a un país de locos, donde no hay tipo sensato ni razonamiento que se salve. El mundo al revés, mentalmente patas arriba, jocoso y anárquico. El lector tiende a admitir, como Alicia, ante ciertas observaciones del Sombrerero, que si por una parte carece totalmente de significación, resulta por otra parte, y al mismo tiempo, correcto. La gratuidad es la primera regla. Ella "visita" los países de las maravillas y del espejo, observa todo con distancia ("¡qué curioso!" es una expresión clave en ella), discute a sus genuinos habitantes generalmente desde la más estricta sensatez y no pocas veces siente temor ante la idea de no regresar nunca más a la supuesta realidad de donde partió. Su curiosidad resulta más poderosa que su miedo, le impele a vivir la aventura que, a fin de cuentas, en su sueño buscó.

Alicia es la única figura respecto al código mental que rige en el mundo creado por Carroll (es la única que pretende incumplir la regla general que con imperturbable calma le lanza al Gato de Cheshire, "aquí estamos todos locos"), con su incredulidad no poco ingenua, no sólo cumple una función intermedia ante el lector, el cual ve y oye en complicidad con ella, sino que-mucho más importante-sirve provocativamente para dar cuerda a unas criaturas que, de no ser por su presencia, acaso no sentirían ningunas ganas especiales de expresarse. Este detalle me fascina y creo que es uno de los mayores aciertos del libro, porque viene a decir que ninguna palabra puede esperar otra cosa que no sea su propia derrota. Las palabras no tienen absolutamente ninguna posibilidad de expresar nada. En cuanto empezamos a verter nuestros pensamientos en palabras y frases todo se va al garete. Basta mirar nuestro mundo esquizofrénico para darnos cuenta que rige el imperativo de las respuestas inmediatas a preguntas baladíes.

En suma, Alicia es la interlocutora ideal, la encargada de alimentar las melodías verbales de la Falsa Tortuga o los delirios del lingüista Humpty Dumpty. Todos discuten siempre, aunque de nada en concreto; más bien juegan a hablar. Alicia, como una antropóloga aficionada, supone que entender las convenciones sociales del País de las Maravillas le permitirá entender también la lógica de la conducta de sus habitantes y, por lo tanto, intenta seguir lo que ocurre en la mesa del té con algo de razón y buenos modales. Contrarresta con planteos racionales las situaciones absurdas que se le presentan; intenta encontrar respuestas inteligentes a las preguntas que le formulan, por ridículas que sean. Pero es en vano. "La verdad, ahora que me lo dices-responde-, no pienso..." "Entonces no deberías abrir la boca", contesta bruscamente el Sombrerero.
Creo que Carroll sabía mejor que nadie que la inteligencia es el arte de encontrar un agujerito por donde salir de la situación que nos tiene atrapados.

Ilustaciones de John Tenniel

15 comentarios:

mi nombre es Alma dijo...

Carroll era matemático, un lógico, por eso creo, que nadie como el para describir el mundo de Alicia, el no mundo de Alicia. Pero su lógica era maravillosa, porque con ella se podía asegurar:

Sería como decir que da lo mismo
afirmar que me gusta cuanto tengo'
que 'tengo cuanto me gusta'.
La Liebre de Marzo

Como dices, ser inteligente es encontrar el agujerito por dónde escapar, o una liebre "carrolliana" diría, ser inteligente es desear siempre algo más y al mismo tiempo conformarse con lo que uno tiene.

Un abrazo, lógico por supuesto

Elvira dijo...

Como siempre, interesantísimo todo lo que nos cuentas. Te dejo abajo un enlace a una ilustración de este cuento realizada por Arthur Rackham.

Un fuerte abrazo

Alicia sentada

39escalones dijo...

Fantástico, un libro imprescindible. También posee un registro erótico basado en dobles sentidos e interpretaciones casi freudianas bastante interesante. A ver qué tal el amigo Tim Burton con su nueva versión. Las imágenes tienen buena pinta; sería una ocasión magnífica para recuperar el libro para un montón de "HarryPotterizados" que hay por ahí y también para que Burton recupere la línea que hace días que ha perdido.
Fuerte abrazo.

Paula dijo...

y yo...

por qué no había venido aquí antes?

acabo de leer un comentario tuyo en un blog antiguo de los míos, y me ha picado la curiosidad

en fin

te linko

por cierto, alicia es uno de mis personajes literarios favoritos. En mi día a día ni te imaginas lo que puedo a llegar a citar el país de las maravillas.

Luis Recuenco dijo...

Yo creo que Carroll buscaba el agujerito por el escapar de sí mismo.

Un abrazo.

Vivian dijo...

“El País de las Maravillas”, “El País de Nunca Jamás”, tu maravillosa entrada me hizo recordar tu comentario en mi montanya sobre otro niño grande con la misma fascinación por la inocencia de la infancia, esa que parece obligatorio perder cuando crecemos…
“El Mundo al Revés”, creo que así deben sentirse los niños entre adultos, donde su lógica simple y práctica choca con la lógica de los adultos, empeñados en complicarse la vida, en convertir lo simple en complicado de una manera que a veces ni siquiera los adultos son capaces de explicar…
Cuerdos en un mundo de locos, así deben sentirse los niños, no sé si es una idea o más bien un recuerdo de infancia…
Tanto “Alicia en el País de las Maravillas” como “Peter Pan”, son dos libros que todos los adultos deberíamos revisar cada cierto tiempo, para no olvidar las cosas que de verdad importan.
Me encanto esta entrada y me gustaron mucho las ilustraciones que elegiste.

Un beso

Licantropunk dijo...

La historia de Alicia ha pervivido a lo largo de décadas: su vigencia es absoluta y su imaginario es fuente inagotable de fantasía. Y de apología del uso de las drogas... Escuché hace tiempo una interesante emisión del programa de radio "Videodrome" que ponía en relación Matrix y Alicia. El mundo atravesando el espejo.
Saludos.

Lula Fortune dijo...

Leo tu post con nuevos ojos y propósito,s porque a mí, la lectura de Alicia. siempre me ha producido un tremendo desasosiego
Bicos.

Blanca dijo...

Hola cielete, ando fatal pero fatal de tiempo y eso me duele, pero nada puedo hacer, hay que ganarse la vida.
Alicia me parece todo un tratado antropológico, social, filosófico e ingeniso, inteligente obra que demuestra la inteligencia de su autor. Que fantasía! quizá necesaria en esa época tan estricta. Hoy nos llegó Harry Potter, entonces era Alicia. Besos mil.

malvisto dijo...

Siempre me ha emocionado que ñlas nuevas disposiciones, nuevos pensamientos, las nuevas concepciones del mundo, del mundo que vendrá, se expresen por primera vez mediante artículos, mediantes textos literarios, es decir, que lo que vendrá luego para la razón tiene como alimento primero la imaginación, el sinsentido, la incoherencia. Eso me emociona, que es la imaginación, y la falta de lógica lo que luego inunda a la razón y demás etcéteras. Pero luego a la razón se le olvida, o hace como si nunca hubiese sucedido de esta manera. Qué olvido, y qué torpeza.

Un abrazo, amigo

Alicia dijo...

Ainss, lo siento. Esta vez no pude evitar comentarle, claro, por la parte que me toca. En realidad no me llamo Alicia por este personaje y tampoco estuve nunca en el país de las maravillas. Pero sí es cierto que hace muchos años ya, cuando mi madre me regaló mi primera edición de Alicia en el país de las maravillas (por cierto la edición en cuestión Alicia anotada, por Martín Garden, de las mejores que he leído) incluía una nota manuscrita en la que ella explicaba las razones por las que decidieron llamarme así; una historia un poco más “romántica” si cabe. Ambas, desde entonces, van parejas en mi vida.

Gracias, por esta Maravillosa entrada digna de un Maravilloso escritor, de no se si un Maravilloso país, éste el de la blogosfera..

Un saludo
Alicia

Raúl dijo...

Sin tiempo para más te diré, que es curioso -o no tanto- pero tal y como apunta Lula, cada acercamiento infantil que tuve a esta historia, me provocó una desazón terrible. Miedo, diría yo.
Ya de adulto no he acometido la empresa de nuevo. Pero, evidentemente, no se me escapa la trascendencia de este personaje (casi un arquetipo)en la literatura y el pensamiento.

Raúl dijo...

Por cierto, no sabes cómo enriquen tus comentarios mis sosas historietas.

s a n d r a dijo...

El mundo está repleto de botellas con el anuncio "BEBEME", otra cosa es que sepamos verlas, estoy convencida.

P e t o n s

Por cierto, magnífica exposición

eva-la-zarzamora dijo...

En Caroll lo que màs me ha fascinado siempre ha sido su tratamiento del tiempo y del lenguaje. Ese travieso conejillo que corre dàndole la vuelta a las manecillas de un aturado reloj en el que todo un mundo laberîntico juega a los naipes y con las alegorîas azuzando nuestro subconsciente adulto.

Un beso, Machuca.
Excelente post, como habituas a hacerlos.

ir arriba