sábado 18 de julio de 2009

JOSÉ LUIS GARCI (Primeros encuentros)


Su extraordinaria vocación cinematográfica, unida a otro de sus grandes intereses creativos: la literatura, van a abrirle las puertas al mundo del guión, tanto en el medio televisivo como en el estrictamente cinematográfico. Dentro del primero, su estrecha colaboración con Antonio Mercero dará resultados de excepcional repercusión; La cabina (1976) y La Gioconda está triste (1976), por no hablar de su estupendo cortometraje Mi Marilyn (1975). Garci trabajó escribiendo guiones hasta que le llegó la oportunidad de dirigir su primer largometraje, Asignatura pendiente (1977), en pleno proceso de transición histórica en España, un filme que de inmediato se sitúa por encima incluso de su extraordinario éxito popular, para alcanzar una dimensión de carácter sociológico. El filme es de tono personal, pero, a un mismo tiempo, conectaba directamente con el gran público, sin mayores intenciones, ni complejidades de cualquier índole. Simplemente traslada a imágenes una historia donde el humor se mezcla con el drama sentimental, donde el pasado se alía con el presente, y, sobre todo, donde los personajes logran que los espectadores se contemplen a sí mismos, viviendo en su propio entorno.

Solos en la madrugada (1978), si bien su ideación se remonta incluso a antes que Asignatura pendiente. Modificado en cierto modo el escenario de la trama, y trasladando el protagonismo de un abogado laboralista al de un locutor de radio, el filme, sin embargo, no plantea cambios sustanciales con respecto a la primera de las historias. El nuevo relato cinematográfico, como si de un ciclo narrativo se tratara, sigue manteniendo el desencanto generacional y la imposible recuperación del pasado perdido como fórmulas argumentales esenciales. En todo caso, Solos en la madrugada posiblemente supere incluso el clima evocador propuesto en su ópera prima, sin tanta intención por adquirir carácter testimonial de la historia presente, y hasta confiere mayor prominencia a lo puramente literario; entre otras razones, por el propio espíritu temático que anima la película, ideada en torno a ese programa radiofónico titulado "Solos en la madrugada", en el que cada noche se reconstruye un poco la vieja memoria.

Con Las verdes praderas (1979), Garci narra en tono de humor irónico, no exento de cierto patetismo, esa especie de efímero sueño cotidiano al que parece someterse quienes, cada viernes o cada sábado, huyen del asfalto urbano camino de su pequeño paraíso campestre, aunque en ocasiones, en demasiadas ocasiones, todo puede resultar más una pesadilla que un tiempo de descanso.

Crack (1981), a la que dos años más tarde seguirá una segunda parte, propone la historia arquetípica del héroe detectivesco Germán Areta, un hombre rudo, astuto y lleno de recursos, ex miembro de la Brigada de Investigación Criminal, a la que abandona al conocer las prácticas de corrupción existentes en ella. A partir de tan sugestivo protagonista, Garci aplica los ingredientes específicos del género; es decir, el ambiente nocturno, contrapunteado con música de fondo; la violencia implícita en el hecho detectivesco; el clima urbano, algunos de cuyos exteriores fueron, en su primera parte, rodadas en Nueva York; y la serie de personajes marginados que gravitan en torno a él. Película de aceptable ideación visual.

A pesar de este intento de ruptura, no podía Garci olvidar la atmósfera sentimental de sus historias cargadas de amor, ausencias y reencuentro. Tras aquéllas, por tanto, afronta la realización de Volver a empezar (1982), la confirmación de su gran sueño americano, y Sesión continua (1984), de nuevo un filme que retoma las constantes de Asignatura pendiente, al menos en su sentido retrospectivo y emocional, cargado de ansiedad pasada. Con ella Garci construye una especie de metáfora sobre el cine, estableciendo una simbiótica relación entre el mundo ficticio de la pantalla y el que alimenta la realidad cotidiana. En tal sentido resulta significativo aquello que apunta uno de los personajes: "Hemos vivido siempre en estado de película. Por eso se nos ha olvidado vivir nuestras vidas. Así nos va. En nuestras vidas no hay historias."

Una vez tuve la ocasión de intercambiar algunas palabras con Garci en la Feria del Libro de Madrid, y no pude evitar insinuarle: "Probablemente, más de una vez habrás soñado en color y CinemaScope vestido de Bogart, tratando de seducir a Marilyn en las cataratas del Niágara." Sonreímos allí, ambos, sin historias, pero si con muchas películas vividas.
Extraje mi paquete de Marlboro y le ofrecí un cigarrillo. Fumamos como Bogart y Mitchum.

12 comentarios:

mi nombre es Alma dijo...

Hombre mil veces discutido al que nunca se le pondrá poner un pero en su amor-veneración al cine y su interés por la literatura.

Hace lo que quiere hacer, y como diría la Hepburn (Katherine of course): "Si haces siempre lo que te interesa, por lo menos habrá siempre una persona complacida"

Un abrazo

Vivian dijo...

Garci ha sido el que me ha abierto las puertas de muchas películas que o no conocía o de otra manera no hubiera tenido manera de ver (hubo un tiempo en que no había Internet y la oferta de cine clásico en los videoclubs y tiendas especializadas era más bien escasa), y sin embargo, su filmografía sigue siendo mi “asignatura pendiente”.
Esta vez eres tú el que me abres las puertas para invitarme a descubrir la filmografía de uno de nuestros directores al que se podría encuadrar en ese calificativo que él usó para su programa, un grande de nuestro cine, amante y defensor del CINE.
A ver si cuando lleguen mis vacaciones, todavía me queda, consigo que Garci deje de ser, al menos en parte, mi asignatura pendiente.

Me gustó la entrada, y me encantó leer la anécdota de vuestro encuentro, por unos instantes hasta os he podido ver, fumando, como Bogart y Mitchum.

Un beso

Elvira dijo...

Me gusta Garci y he aprendido mucho con tu texto, como siempre. Me hace mucha gracia imaginaros a los dos fumando como Bogart y Mitchum. :-)

¿Qué te pareció Luz de Domingo?

Un fuerte abrazo

39escalones dijo...

Envidia me das de haber compartido aunque sean unos minutos de charla con este gigante de nuestro cine, sobre el que, en la línea chabacana y vulgar del humor patrio, han caído toda serie de comentarios, chismorreos, chuflas y maledicencias. Sin embargo, es un grande que derrocha cine por los cuatro costados y al que muchos le debemos haber visto tanto y tan buen cine en su estupendo programa de televisión.
Fenomenal post, Francisco.
Abrazos.

PS. "Las verdes praderas".

Lucía dijo...

Un final glorioso, Francisco. De cartelera en blanco y negro.

Un abrazo.

Lula Fortune dijo...

Pues me voy a meter en un avispero pero ahí va: no soporto el cine de Garci.
Cuando estaba leyendo la descripción que hacías de sus películas, hasta me estaba interesando pero en ese momento que recordé que algunas de ellas las había visto.
No le niego a Garci su amor por el cine, ni que sea un cinéfilo de pro. Todavía recuerdo aquel magnífico programa de TV donde ponían un clásico y luego lo comentaban, era una gozada escuchar todo lo que sabían.
Lo que yo digo, es que como director me parece aburrido, rancio y pasadito. Me resulta un cine envarado y muy artificial. Ya sé que artificiales son todas las películas, pero las suyas no fluyen, van renqueando hasta el final.
En fin, espero que perdones esta manera de abrir fuego en los comentarios jejejejejejejeeje. Me abrigo en el paraguas de tu amistad para recibir el chaparrón que me va a caer.
Besos valientes y salvajes.

Raúl dijo...

Ya he tenido otras ocasiones para manifestar mi admiración profesional por Garci. Creo que en el blog de Alfredo se terció la oportuniad y la aproveché en su momento.

Mi amor por esto del cine le debe mucho a este sujeto. Como también le debe mucho, y antes, a Mendez Leite, otro monstruo de esta cosa nuestra.

Siempre he pensado, no obstante, que algo falla a nivel personal en torno a su fiura. Obviamente me falta información para poder juzgarle; siempre que fuera de recibo juzgar a alguien, claro. Pero ses por la información sesgada y tenebrosa que lanza cualquier otro de los bloques que sustenta el cine español (se cuenta que este negocio está totalmente polarizado entorno a sectores empresariales que se odian) o sea porque realmente en persona deja mucho que desear, lo cierto es que muchas de las noticias que me llegan de él, en nada ayudan a la hora de aquietar el halo de su figura.

En cualquier caso, su cine me gusta (y a veces incluso mucho) y además, como ya he apuntado, la labor de difusión que ha hecho por el buen cine, le hace merecedor del mayor de mis respetos.

Larga vida.

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Por desgracia, lo peor de este país son los prejuicios. La gente piensa que si Garci "es tal o cual porque es derechas, etc"...

En fin, una pena que no se reconozca su talento. Es un amante y gran conocedor del cine clásico.

PD: EL CRACK es una obra maestra del cine español.

Saludos!

s a n d r a dijo...

No puedo con él... al personaje me refiero, no sé describir el por qué de ese rechazo (su forma de hablar, quizá? no sé) debería ser capaz de separar el personaje de su obra como tú me comentabas, de hecho con Neuman me está funcionando, ya veremos! : )

P e t o n s

Francisco Ortiz dijo...

Las primeras películas de Garci me resultan inolvidables. Las quería como a algo vivo, igual que mi amigo el escritor Juan Herrezuelo. Me apasionaron los Cracks, Sesión continua (que tiene dentro al gran Bódalo, siempre magnífico), Las verdes praderas. Nunca las olvidaré y nunca las depreciaré en mi memoria.

Myra dijo...

Se me había pasado esta entrada tuya y no me lo perdono. Te sigo y te leo, pero no dejo opinión porque reconozco que no estoy a la altura de tus conocimientos. Muchas veces es mejor guardar silencio y empaparse de los conocimientos que otras personas teneis. Pero esta vez sí quiero aportar mi granito de arena a esta entrada tuya que me ha encantado. Admiro al señor Garci. Admiro su cine, que he visto casi en su totalidad, y me cae bién la persona. Me parece un tío con una enorme cusltura cinéfila. Ocurre que en este país nuestro parece que haya que ir pidiendo perdón por cosas así. Me da lo mismo si pertenece a un partido o a otro. A mí la gente que me aporta algún conocimiento, que me enseña, me parece digna de todos los respetos. Los admiro. Le escucho en tertulias de radio y es una gozada. la cantidad de anécdotas, datos, curiosidades.. es enorme. Y lo dicho, me encanta su cine. Uno más que otro, pero me gusta. Además es tan despistado como yo, con lo cuál por ahí también me sale la empatía.

Un saludo

Kinezoe dijo...

Me encanta escuchar a este hombre hablando sobre cine; no hay nadie como él que sea capaz de transmitir esa pasión y entusiamo por el Séptimo Arte con la vehemencia y efectividad con que él lo hace. Fue uno de los principales "culpables" de mi afición por la gran pantalla... ;)

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