Sudáfrica después del apartheid es un país en el que las estructuras que se creían inamovibles se han derrumbado y buena parte de la población blanca dominante se ha visto forzada a hacer difíciles adaptaciones. David Lurie, un profesor de cincuenta años y dos años de Universidad de Ciudad del Cabo se siente menos preocupado por la desaparición de un racismo institucionalmente autorizado que por la entrada del país en una cultura globalizada en la que ve devaluada su devoción por la literatura en general y el período romántico en particular. Cuando una estudiante lo acusa de intento de seducción, se le abre un proceso disciplinario al profesor que, no sintiéndose capaz de pasar por la obligada expiación pública, deja su trabajo y encara un futuro incierto.La novela de J.M.Coetzee, que había empezado como una sátira universitaria, se va tornando más oscura cuando Lurie va a visitar a su hija Lucy a la pequeña granja que esta posee en El Cabo Oriental. Durante su estancia allí, tres hombres negros asaltan la casa, violan a Lucy y le provocan quemaduras a Lurie. El sentimiento de horror del profesor ante los cambios del mundo se ve exacerbado con la negativa de su hija de denunciar la violación o abortar el hijo resultante. Lurie dedica entonces todo su tiempo a un refugio de animales y a trabajar en una ópera que resulta menos interpretable a medida que toma cuerpo. Distanciado de su hija, Lurie alberga la esperanza de que vuelva a resurgir entre ellos una nueva relación.
Desgracia desató ásperos debates en Sudáfrica a raíz del retrato que Coetzee hace del nuevo orden social y político del país. No obstante, la postura ética de la novela supone más un desafío que un sentido de doloroso realismo por los problemas con los que se enfrenta el país. Quizá la dedicación de Lurie a los animales y a la creación musical suponga un tipo de redención después de una vida de depredación sexual egocéntrica.
El director Steve Jacobs y la guionista Anna Maria Monticelli han adaptado brillantemente la novela de Coetzee con el excelente John Malkovich en el papel de Lurie. La película muestra muy bien que no existe una progresión sencilla hacia la redención para Lurie o por el territorio, sino un proceso doloroso de revisión y reajuste por el cual la brutalidad tiene que ser tolerada como inevitable y la humanidad tiene que sacrificar en beneficio de la coexistencia. Esta es la base para un futuro mejor, para dejar una puerta abierta a la esperanza, que, en última instancia, el clímax psicológico de Desgracia no provoca sentimientos tangibles de rabia o dolor a pesar de la tremenda crueldad, pero sí una intensa sensación de malestar. Hay heridas que no cicatrizan nunca.
10 comentarios:
Hola, Francisco.
Espero que estés muy bien, amigo.
No he visto la película, pero estoy ansiosa porque llegue a R.D. para verla.
Lo que sí leí fue el libro y a partir de entonces soy una fanática del autor. He leído todos los libros de él que he encontrado.
Un abrazo.
Y estas historias de desgracias y redención (no he visto la película ni leido el libro) servirian para cualquier país y para cualquier época, ese caer y levantarse de rodillas y de rebelión, discreta frente a los demás, intensa frente a uno mismo, es inherente al ser humano, quizás para nuestra "desgracia" o no, quien sabe.
Un abrazo
Me apunto la recomendación, querido Francisco. Suena muy interesante. Gracias y besos
Estamos demasiado aleccionados como para desesperarnos ante la crudeza, la brutalidad y la miseria humana, pero nos conviene tanto ese "abrir los ojos" y ser conscientes de todo ello!
Con tu descripción y Malkovich me resultará imposible prescindir de ver la película.
P e t o n s
P.d. Peligra mi entereza
hola, buenas tardes.
sigo el blog por carambola con Flores y Palabras,
no hay mucho que añadir a tus palabras...
muchas felicidades por el blog
saludos desde Córdoba
Pilar.
Me gustó mucho la novela. ¿Malkovich? Creo que al profesor lo hubiera imaginado como william Hurt. Cada uno se hace su película.
Saludos.
Me resuelto muy inquietante, desazonador, el relato de Coetzee. Y la interpretación de Malkovich da la medida justa del hombre sometido a tensiones ilógicas, problemas demenciales. La civilización occidental ante el desfiladero. Muy buena, como tu entrada.
Saludos.
Hola Francisco! Leí el libro hace algunos años, es muy bueno, a ver ahora la película. Este es uno de mis autores favoritos, espero que la película no nos defraude.
Un beso grande!
Me gusta mucho lo que apuntas de la redención después de haber sido un cazador sexual. Quiero pensar que por ahí va la cosa, porque si no la novela resulta triste, oscura, desesperanzada.
Ahora que lo he leído puedo opinar con más conocimiento de causa y ahí voy (aunque me cuesta hacerlo):
No me parece tan lejano, ni tan fuera de nuestra realidad. Sudáfrica, desde este ángulo, puede resultar el entresuelo de mi edificio. Es la miseria humana, los sometimientos, intereses, supervivencia al fin y al cabo.
Lo que llama más mi atención y me lleva a reflexionar es su dedicación a los perros muertos, yo no lo entiendo como una redención, en absoluto. Pienso que por fin encuentra su lugar, lo busca en la música pero finalmente es dignificando la muerte de los desvalidos cuando cesa su inquietud.
"… Él salva el honor de los cadáveres porque no hay nadie tan idiota como para dedicarse a semejante asunto"
¡Qué falto de idiotas que está este mundo!
No sé cómo lo han enfocado en la peli pues aún no la he visto y quizá en el fondo, no quiero verla.
P e t o n s
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