domingo 13 de septiembre de 2009

EL DÍA DE LA CREACIÓN


"Sumérgete en el elemento más destructivo, y ¡ echa a nadar!"
Joseph Conrad


El día de la creación (1987) se mueve en un clima espiritual próximo al de Compañía de sueños ilimitada (1979). Esta suerte de fatalismo, que empuja a los personajes ballardianos hacia el corazón de la catástrofe y los lleva a abrazar la situación apocalíptica como la única salida posible, sugiere alguna influencia de El corazón de las tinieblas de Conrad.


El día de la creación es acerca de un hombre que aparentemente evoca un gran río, se obsesiona como lo que él cree que es su creación y decide seguirlo hasta su fuente. Al principio, el nuevo río parece surgir de manera milagrosa de debajo del tronco de un antiguo roble, pero pronto se hace evidente que la corriente dadora de vida fluye desde una cadena montañosa situada a 320 kilómetros (donde es probable que haya sido creada por causas naturales, como un pequeño cambio en la corteza terrestre). El marco de la novela es un país africano imaginario, una antigua colonia francesa que está al sur del desierto del Sahara en expansión. El personaje principal, el doctor Mallory, es un inglés que ostensiblemente trabaja para la Organización Mundial de la Salud. Las extrañas aventuras de Mallory tienen lugar en una parte del mundo que ha sido de interés periodístico últimamente: todos hemos visto fotos de poblaciones africanas que pasan hambre y hemos leído sobre la interminable y trágica sequía en el Sahel, y en verdad la imagen de África transmitida por centenares de documentales de TV y programas sobre la naturaleza forma parte del tema de este libro. Uno de los principales personajes europeos, el egregio profesor Sanger, es un presentador de televisión que desea hacer un registro filmado de la loca búsqueda de Mallory. Sin embargo, no es un África "real" la que Ballard nos brinda. La pequeña Guerra Civil, cuyos violentos vaivenes proporcionan gran parte de la acción incidental a lo largo de todo el relato, está retratada sin simpatía y parece particularmente inútil. Como es de esperar, Ballard no está en modo alguno interesado en las realidades políticas del África negra actual. Lo que le preocupa sobre todo es la psicología del individuo. Ésta es una narración en primera persona, como lo era Compañía de sueños ilimitada, y durante toda la novela estamos atrapados dentro del cerebro febril de Mallory mientras se abre camino río arriba, ayudado por una muchacha vidente, y perseguido por soldados del gobierno, guerrillas rebeldes y una barca de mujeres desconsoladas con ánimo vengativo. Los desiertos, junglas y lagunas que atraviesan son oníricos, paisajes como estados de la mente descritos con toda la habitual intensidad alucinatoria de Ballard.

Podemos interpretar la novela como una alegoría del proceso creador, una descripción de la relación de amor/odio que todo creador tiene con lo que ha creado. La búsqueda de Mallory de la fuente del río es también una búsqueda de la fuente de toda inspiración. Con esta interpretación, las páginas finales del libro-donde las últimas aguas del río se escurren entre los dedos del protagonista-son peculiarmente tristes, aunque la casi promesa de que algún día el poderoso río fluirá nuevamente mitiga en parte esa tristeza.

4 comentarios:

mi nombre es alma dijo...

Pregunta para ballardianos. ¿Hay mujeres en sus novelas? Y si las hay, ¿en que situación las coloca?.

Un abrazo, hoy desde Peñiscola, mi vacación lo requiere

Francisco Machuca dijo...

Desde luego.En El día de la creación,como ya he descrito en el post,hay una muchacha "vidente",es decir,que puede mirar más allá que el personaje principal masculino,y una barca repleta de mujeres desconsoladas con ánimo vengativo.En su magnífica novela La bondad de las mujeres,una continuación de su obra maestra El imperio del sol.Ballard da rienda suelta a sus enormes facultades para crear personajes femeninos,y,al mismo tiempo crear una obra autobiográfica sobre su relación con las mujeres.Es una novela amena,inquietante,profundo y lleno de respeto hacia esas mujeres que desarrollan un papel tan importante dentro de un mundo lamentablemente gobernados por hombres.

Que disfrutes de Peñiscola,mi querida amiga.
Besos.

Vivian dijo...

Al hilo de tu comentario, me gusta que el personaje femenino sea precisamente vidente, dentro de la trama que describes, un viaje espiritual donde adquiere relevancia el camino interno más que los hechos externos, en esa búsqueda de la fuente de inspiración, esa que un día tuvieron a bien en denominar “musa”.

Un beso

mi nombre es alma dijo...

Gracias por contestar a mi pregunta, que en absoluto era retórica. Los personajes femeninos o su ausencia dicen mucho de un escritor. No quiero decir con ello que son imprescindibles, he visto hermosísimas películas solo con personajes masculinos, pero me gusta saber que piensa un escritor o un director de las mujeres, y nadie mejor que tu para contestarme. Gracias.

Un abrazo