"Un infierno válido sería aquél donde hubiera posibilidades de redención, aunque fuese inalcanzable: los calabozos de una arquitectura de gracia cuyos pináculos apuntaran a alguna clase de paraíso. Los infiernos institucionales de nuestro siglo son mundos de horror terminal, más definitivos que la tumba."J.G.Ballard
En El mundo sumergido (1962), la historia transcurre en el siglo XXI; las fluctuaciones de la radiación solar han fundido los casquetes polares de la tierra y han elevado el nivel de los mares. Todas las tierras bajas han quedado inundadas, las temperaturas medias han subido y la vida civilizada sólo subsiste en los círculos Árticos y Antártico. Ballard se anticipa treinta años al calentamiento actual del planeta. La novela está ambientada en Londres y sus alrededores, una ciudad convertida en un pantano. El doctor Kerans es miembro de una expedición que estudia la fauna y la flora de esta nueva Era Triásica. Solitario, escoge el abandonado Hotel Ritz como lugar para acampar, entre los murciélagos, las iguanas, los helechos y los mohos que son ahora sus habitantes naturales. Comienza a tener sueños extraños que le sugieren que parte de su mente está descendiendo en un "viaje nocturno" a los profundos abismos del remoto pasado biológico de la humanidad.Es una novela cautivante, que la densa y exquisita prosa de Ballard describe minuciosamente. Culmina con una nota en apariencia perversa que desconcertó a algunos lectores de su época, pues Kerans decide hundirse cada vez más en el mundo anegado, en busca de los "paraísos olvidados del sol renacido". Este propósito lo llevará irremisiblemente a la muerte, aunque antes le proporcionará satisfacción psicológica. Lo que Ballard ha hecho en realidad es invertir las prioridades de la clásica novela inglesa catastrófica (El día de los trífidos, de John Wyndham, o La muerte de la hierba, de John Christopher). En su novela, el desastre resulta bienvenido porque el paisaje que ha producido coincide con el estado mental del héroe. La tarea de Kerans es surrealista, en busca de una verdad psíquica.
Es justo hablar del surrealismo, ya que la influencia de los pintores del movimiento surrealista ha marcado a Ballard mucho más que a ningún otro escritor. El Londres inundado de su novela se parece a uno de los mágicos bosques de Max Ernst; el libro incluso podría haberse llamado Europa después de la lluvia. Al mismo tiempo, Ballard tiene un estilo muy personal. Como en el mejor de sus primeros cuentos breves, reunidos en Las voces del tiempo (1963) y Playa terminal (1964), el lenguaje de esta novela se distingue por el uso vivaz de terminología médica y biológica, así como por la riqueza de las referencias mitológicas y artísticas. Ballard es uno de los escasos escritores de cf que ha combinado con éxito elementos científicos y artísticos en una prosa impecable, logrando concentrar en una sola oración todo el suspenso que a otros autores les demanda libros enteros. Aunque no guste a todo el mundo, Ballard es el tipo de autor cuya obra acaba por ser adictiva para el lector, pues es una voz verdaderamente única.
7 comentarios:
Ballard podría acuñar la frase, hay otros mundos pero estan en éste, los sumergidos también.
Un abrazo
De todos los libros de Ballard que has comentado, de todos los magníficos textos que has escrito sobre sus libros, este es el que más me ha cautivado, al punto de que mañana mismo intentaré conseguir el libro.
Desdibujar esa línea inventada entre ciencia y arte, demostrándonos que es sólo una invención, alejada de la realidad, es algo que siempre me ha interesado, por eso siempre me han interesado los escritores cuyo pensamiento va en este sentido.
Por cierto, no conocía el cuadro, gracias por poner el enlace, un cuadro inquietante…
Un beso
Me has recordado algo que tenía olvidado: cuando era niña alguien me habló de esta posibilidad, que el calor deshiciera el hielo de los polos y todas las zonas que se levantan pocos metros del nivel del mar quedaran bajo las aguas. Esta persona añadió que Barcelona sería una de las ciudades que quedaría sumergida. Recuerdo muy bien la angustia que esta perspectiva me causó.
"Kerans decide hundirse cada vez más en el mundo anegado, en busca de los "paraísos olvidados del sol renacido"." Qué inquietante debe ser esta novela.
Un fuerte abrazo, querido Francisco
Hablando de adiciones... ya van cuatro entradas seguidas: no creas que las cuento con tedio sino con admiración por tu admiración.
Saludos.
Otra pendiente, mi querido amigo.
Abrazos.
Francisco, como me suele suceder después de leer tu analisis me apetece empezar la novela de inmediato. Y más en este caso en que la ficción parece que está dejando de serlo. Lástima que últimamente mis únicas lecturas sean aquellas que por necesidades del guión estoy obligado a hacer en mi trabajo diario aunque no sean tan creativas como estas. Enfin me tendré que seguir conformando con el blog.
Un saludo
Menuda historia de ficción. ¿De ficción? Miedo da de pensar, de imaginar, casi de adentrarse en las proféticas páginas del libro. Y el marchar hacia abajo es una metáfora terrible y seguramente insalvable.
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