
Tristana (1969), es su primera película en España después del escándalo Viridiana. Luis Buñuel adaptó con su habitual cinismo e ironía una de las peores novelas de don Benito Pérez Galdós y como resultado, realizó una obra maestra. Lo hizo con la libertad que se toma un auténtico autor de cine para reinterpretar a su manera la obra de un escritor. Se puede conservar el espíritu del original, pero resulta lícito hacer al mismo tiempo una relectura personal. Y así, trasladó la acción de la novela hacia la mitad de los años veinte porque aquel era un período inmediatamente anterior a su traslado a París, el de los años del surrealismo y los de su amistad con Salvador Dalí. De esta manera, Buñuel sabía perfectamente de lo que estaba hablando en la película, pudiendo hacer con pleno conocimiento de causa una crónica de la pequeña burguesía de una ciudad de provincias española de la época, aderezándola con un corrosivo humor no exento ni de dureza ni de sarcasmo. La historia urdida por Galdós se convirtió en un análisis social a partir de un estudio psicológico, tamizado por la personalidad de Buñuel.
Con un estilo aparentemente suave y sin estridencias, bastante alejado de la mayoría de sus filmes anteriores, Buñuel fue dejando al descubierto los vacíos y las miserias de aquella sociedad. Las diferencias de clase, la falsa religiosidad, los prejuicios, los estamentos del poder, el orgullo de casta, y sobre todo la moral hipócrita ajustada a las conveniencias de quienes predican en público lo que luego no practican en privado.
Con un estilo aparentemente suave y sin estridencias, bastante alejado de la mayoría de sus filmes anteriores, Buñuel fue dejando al descubierto los vacíos y las miserias de aquella sociedad. Las diferencias de clase, la falsa religiosidad, los prejuicios, los estamentos del poder, el orgullo de casta, y sobre todo la moral hipócrita ajustada a las conveniencias de quienes predican en público lo que luego no practican en privado.
Buñuel se apoyó, igual que en la novela, en dos personajes: el de don Lope (magníficamente interpretado por Fernando Rey) y el de Tristana, en el que Catherine Deneuve deja de ser la actriz bella pero distante de siempre para convertirse en un ser ignominioso, amoral y desengañado capaz de cualquier maldad. Don Lope y Tristana son los dos pilares sobre los que Buñuel construye toda una cínica teoría personal sobre la relatividad de los valores y los juicios humanos.
No me cansaré nunca de decir que Luis Buñuel figura por derecho propio entre los grandes genios del cine de todos los tiempos. Su austeridad intelectual, su intransigencia moral, su total integridad, su ira sin desmayo, su sardónico sentido del humor y el humanismo subterráneo que impregnan todas sus obras las convierten en capítulos esenciales de la Historia del Cine.
En su uso del medio cinematográfico, Buñuel ha mostrado siempre la sencillez, la seguridad y la corrección de los grandes artesanos. La compleja visión del mundo de Buñuel se expresa mediante imágenes límpidas, claras y perfectamente legibles, y es precisamente esa aparente simplicidad y transparencia la que dio vigor, atractivo, no sólo a su obra, sino también a su propia vida, tristemente huida como ese Último suspiro con que él mismo definió su propio retrato literario.
Imagen del centro: Ciudad de Toledo.

11 comentarios:
Sólo me paso a aplaudir por tu reseña y a dejarte un fuerte abrazo.
yo detrás de Elvira, para aplaudir también tu trabajo:)
me apasiona todo de lo que puedo aprender¡¡¡
gracias por compartir
saludos
Cuantas cosas dice Buñuel en una película, cuantas cosas y cuan importantes. Pocos pueden decir lo mismo.
Un abrazo
Me quedo con los últimos párrafos. Literalmente te los tomo para un programa de la radio.
¿Me dejas?
Aplausos,
kisses,
Ma
Una gran película, efecivamente, aunque discrepo en que sea una de las novelas peores de Galdós, sñi que es una de las menos conocidas; Buñuel cambió totalmente el sentido y el argumento, que aún me parece más trágico en Galdós, son dos cosas distintas, novela y película, lo mismo con el Diario de una camarera, donde incluso cambió la época.
Un fuerte abrazo, querido Francisco. Aunque no dejo notas aquí, me acerco a El Tiempo Ganado casi todas las semanas.
J,
Fenomenal post, amigo Francisco. Buñuel no es sólo uno de los cinco o seis más grandes cineastas de todos los tiempos; es también el único considerado como tal con justicia que no trabajó en Hollywood. Como no quiero alargarme demasiado y me encantaría decir un montón de cosas de película y autor, bastará con decir que hace poco tuve la inmensa suerte de hablar por casualidad unos buenos minutos con Jesús Fernández, el actor que encarna a Saturnino, el mudo, sobre Buñuel y sobre la película. Un lujo, una suerte, poder saber cosas de primera mano que algún día no muy lejano poner por escrito.
Abrazos.
Tristana es la película de Buñuel que me abrió las puertas de su tozudo universo. Tras ésta, llegaría Viridiana, su cine mexicano,...
Completo, global, superlativo,...
No conozco la obra de Galdós, así que no puedo opinar sobre la película como adaptación literaria.
Centrándome en la película, coincido en tu certero análisis.
“Con un estilo aparentemente suave y sin estridencias, bastante alejado de la mayoría de sus filmes anteriores.” Rescato tus palabras porque es posiblemente este punto que comentas uno de los que más me sorprendió. Ya había visto algunas películas de Buñuel antes de ver “Tristana”, entre otras “Viridiana” y “Los Olvidados”, y me sorprendió ese tono suave del que hablas, de realidad cotidiana, sin estridencias, que comentas, pero que, no por ello hace la película menos interesante.
Echaba de menos estas entradas sobre cine en las que siempre descubro matices en los que no había reparado hasta que los leo en tus palabras, que no es queja, es alabanza ;)
Un beso
Recuerdo la pelicula. Yo era bastante jovencito (eso no tiene un merito especial), En aquellos tiempos ver una pelicula de Buñuel daba un cierto lustre. Eran como de "arte y ensayo" que las llamaban. Leer tu crónica, como de costumbre, tan documentada como amena es volver a aquellos tiempos y forzar los recuerdos.
Un saludo.
Recuerdo, como si fuera ayer, cuando vi aquella Tristana, aquella vieja peli de Buñuel.
Catherine Deneuve, no me llenaba en el personaje que había leído.
Nunca me la imaginé rubia o cobriza, castaña tintada... Cosas de la imaginación.
Me la imaginé siempre morena, con garbo, y plantándole cara a Fernando Rey, a Lope.
Aquel decadente intelectual frente a una mujer que se quería comer la vida, frente a un Horacio tan desábrido.
¿Quién se comió a quién?
No sé el caso es que la he visto miles de veces, y como que no.
La interpretación, en ambos/triples casos nunca colmó ninguna de mis lecturas, debe de ser eso.
Un beso, Machuca.
Hacía tiempo que no te leía, y te echaba de menos.
Publicar un comentario en la entrada