
Adiós, muñeca es una novela que empieza con la investigación de un caso criminal, que al cabo de unas cuantas páginas queda interrumpido, en suspenso o sin solución aparente, dando paso a un segundo caso criminal, vagamente relacionado con el primero. Finalmente, ambos convergen y se resuelven, y el detective, vapuleado pero triunfal, puede volver a su polvoriento despacho a intoxicarse a gusto con cigarrillos Camel y una botella de whisky.
Quizá sea esa estructura de doble trama, en principio desconcertante o frustrante (¿por qué demonios empieza otra historia, con lo interesante que era ésta?), lo que le da al mundo narrativo de Chandler una densidad especial, una cualidad en el tratamiento del tiempo narrativo, de demora en el suspense, y a su detective, el escéptico Philiph Marlowe, naturalidad o verosimilitud en el deslizamiento por los diferentes estratos sociales, de las mansiones a los barrios bajos, procedimientos que alcanza su apoteosis en El largo adiós. En cuanto a ese brillante castillo de fuegos artificiales que es Adiós, muñeca, comienza con la persecución de un criminal de poca monta, ex presidiario y asesino casual en el barrio negro de Los Ángeles, que anda loco en busca de Velma, la cabaretera pelirroja, y continúa con un caso de robo de joyas a una rubia de cliché, la rubia y descocada señora del multimillonario Lewin Lockridge. Al cabo de seis muertes violentas, comprueba el lector con satisfacción que ambas tramas encajan, los dos casos son uno solo, y Marlowe se merece el regreso a su pulguera con la agridulce satisfacción del deber cumplido.
Siempre he visto en Raymond Chadler un caso de depuración estilística a partir de un archivo de tentativas previas y un caso de creciente ambición expresiva en el molde de un género de quiosco. Casi todas sus novelas se construyen a partir de los numerosos relatos que había ido escribiendo en los años previos, la década de los treinta. Ese "autocanibalismo" explica el característico quiebro argumental que se observa en sus obras. Desde el principio, Chandler respetó y encomió la novela negra como una forma apropiada para comentar los tiempos que le tocó vivir, pero intentó escurrirse de sus convenciones sensacionalistas y volcar en él las ambiciones literarias que acunaba desde joven. Lo consiguió, y por eso ha tenido tantos imitadores que tristemente inventan detectives solitarios, despectivos y sentimentales, cínicos y honestos, que son a Marlowe lo que el Golem al rabino, y por lo mismo está considerado como uno de los mejores, si no el mejor, de los escritores de género negro de todos los tiempos.Adiós, muñeca, su segunda novela, es un exponente de sus mejores habilidades y logros, hasta rozar los límites de la parodia del género y de la autoparodia: desde la aparición en la primera página de Iniciativas Malloy, un gigante de raza blanca vestido de domingo, que en el barrio negro "pasaba tan desapercibido como una tarántula en un plato de nata", casi cada línea contiene un juego de palabras brillante, un chiste, una observación mordaz o un juicio cáustico, cada descripción un juego de metáforas certeras, cada diálogo es ingenioso y cada personaje está dibujado en forma breve e irónica.
Eso sí, todos beben también enormes cantidades de whisky.
Creo que, el relato policíaco es la expresión más temprana de la poética de la vida y la ciudad modernas. Raymond Chandler escribió como axioma para novicios esta máxima: "Cuando estás hecho un lío haz entrar a una mujer con dos tetas." El detective privado contemporáneo está muy alejado de sus antecesores colegas; van al gimnasio, llevan una dieta equilibrada, no fuman ni beben, las nuevas tecnologías les facilita el trabajo duro, pero se sienten solos, y, respecto a la máxima de Chandler, sigue siendo vigente para los escritores de hoy, y también para los detectives.
13 comentarios:
Me encanta la novela negra americana: la complejidad de sus historias y personajes, el ambiente de corrupción que lo envuelve todo, la noche, el whisky, el tabaco... Mis favoritos en este género siempre fueron Raymond Chandler y Dashiell Hammett.
Chandler tenía la habilidad de describir perfectamente a un personaje en un par líneas y quedar éste perfectamente caracterizado. Irónico, mordaz, caústico, consiguió crear el que quizá sea el detective más famoso entre los detectives: Philip Marlowe.
"Adiós, muñeca" es una gran novela, está repleta de frases ingeniosas, varias tramas paralelas perfectamente imbricadas y todos los elementos que hicieron de éste un género grande, aunque, como bien apuntas, su autor no tocaría techo hasta "El largo adiós", junto con "La llave de cristal" de Dashiell Hammett, las obras cumbre de la novela negra (o por los menos, mis preferidas).
Me encantó tu reseña, me hizo recordar que ya va siendo hora de leer/releer algo del género. Por cierto, me acabo de acordar de otra frase antológica incluida en este libro: "Era una rubia. Una rubia capaz de hacer que un obispo rompiera a pedradas una vidriera para mirar por el agujero..." Grande Chandler.
Un abrazo.
Chandler es para mí especial, por sus novelas, por los recuerdos a los que para mí va unido, hasta que sea precisamente Camel tiene que ver.
En especial siento debilidad por “El largo adiós”, que curiosamente mencionas en la entrada, la primera novela suya que leí, paradójicamente, y, que apareció en mi casa en forma de regalo. Siempre me gustaron los regalos en forma de palabras.
De Chandler admiro su capacidad para no renunciar al género en el que creía y elevarlo a categoría de literatura, y esas metáforas que ya forman parte de un género que no se entendería sin ellas. De Marlowe me encanta su estar de vuelta de todo y sin embargo ser capaz de jugársela por lo que cree, o por en quien cree. Siempre he pensado que es un “romántico” de otro tiempo, en el sentido verdadero de la palabra, en el sentido en el que en aquellos tiempos los románticos lo eran, incluso hasta sus “vicios” heredó.
Me encantó esta entrada que nos regalaste, tan Chandler, tan Marlowe, tan tú...
Besos y, gracias.
Encuentro este texto en internet: "El simple arte de matar", un breve ensayo que publicó en 1950, Chandler asegura que: "si es realista, el autor de novelas policiales escribe acerca de un mundo donde los países son gobernados por mafiosos; un mundo donde el alcalde de tu ciudad puede asesinar por dinero y donde ningún hombre puede caminar seguro porque la ley y el orden son cosas de las que hablamos pero que jamás practicamos; se trata de un mundo en el que uno puede presenciar un crimen a plena luz del día, recordar el rostro del asesino, pero permanecer callado porque los criminales tienen amigos en los juzgados. No es un mundo agradable, seguro, pero es el mundo en que vivimos".
Y me pregunto cuanto de realidad tiene la novela negra de Chandler y cuanto de imaginación del autor. Lo que no me pregunto porque lo se a ciencia cierta, es que la novela tiene eso que podriamos llamar literatura, o quizás disfrute, o fascinación, o ...un mucho de todo.
Un abrazo
Hace tiempo descubrí a Margaret Millar, y aunque sus novelas no pertenecen técnicamente a la novela negra, se acercan mucho. Es genial.
Un abrazo.
Para mí Marlowe tiene la cara de Humphrey Bogart, aunque leí que a Chandler le habría gustado Cary Grant para ese papel.
Fantástico post, querido Francisco, aunque me repita. Y como dice Vivian, "tan Chandler, tan Marlowe, tan tú".
Besos y un fuerte abrazo
¡Qué grande es Raymond Chandler!. Hace tiempo decidí leer su novela "Adiós muñeca" intentando olvidarme de la cara de Humphrey Bogart y de la película. Lo conseguí pero, al terminarla, llegué a la conclusión de que no hay mejor Marlowe posible en toda la historia del cine que el bueno de Humphrey. Parece que la novela esté escrita para él. En cualquier caso, disfruté lo mismo con la novela que con la película.
Leí Adiós muñeca hace mucho, mucho tiempo... quizás demasiado para recordar las virtudes de Chandler, pero has acertado plenamente en cómo funciona su estructura narrativa
A este autor puedo decir que lo conozco del cine: de la adaptación que otros han hecho de sus obras. Pero en negro sobre blanco, nada, no lo he probado. Habrá que hincarle el diente.
Saludos.
Me encanta Chandler, incluso sus guiones. Es uno de mis autores favoritos, más allá de la novela negra incluso. Sin alardes, sin florituras, al grano pero con buen pulso, con cuidado por el fondo (a veces tan intrincado...) y por la forma. Qué pocos hay hoy como él, si es que los hay...
Abrazos.
Menos mal que especifica que la mujer es con dos tetas porque si llega a entrar una con tres el lío se lía más.
No me hagas caso Francisco, es que no pegué ojo anoche.
Besos.
Chandler es uno de mis autores favoritos. No sé si me falta alguna de sus novelas por leer, pero "Adiós Muñeca" "El Largo adiós" "La Dama del Lago" "El Sueño Eterno" han sido las responsables de momentos de verdadera felicidad mientras las leía. Y qué decir de las adaptaciones cinematográficas de sus obras, algo de eso hablamos en el cine forum dedicado al género negro donde cada uno nos imaginábamos al Marlowe ideal.
Un abrazo, excelente entrada.
PD: aquí va una descripción de las de Marlowe: "un tipo dispuesto a gastarse demasiado dinero en esos locales que solo existen para sacarles los cuartos a tipos como él"
"Adiós muñeca" es una novela maravillosa. Chandler, sin duda, uno de los más grandes. Y Marlow, para mí, casi un icono.
El resto, como además estoy perezoso, ya lo has dicho tú.
Pasa un buen fin de semana, amigo.
Sr Machuca, siempre dando en le clavo, tengo Adios Muñeca de Chandler en el salón esperando que le llegue el turno, compro muchos libros y tengo poco tiempo, la verdad y ahora ademas del trabajo me he matriculado en primero de psicologia.
Hemos montado una sociación de creación artistica, pooesía, pintura, performance en Zaragoza, te dejo el enlace para que le hecheis un vistazo.
Un saludo
http://lacasadezitas.blogspot.com/
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