
Sí, ahora debemos más dinero que el que jamás podríamos ganar. Estamos en la ruina, el gobierno está en la ruina, el mundo está en la ruina. ¿Quién tiene el maldito dinero?
Hemos querido ganar dinero para ser felices y todo el esfuerzo y lo mejor de una vida se han centrado en ganar ese dinero que nunca tenemos. Hemos olvidado la felicidad, confundiendo el medio con el fin. Ha mejorado la calidad de la vida y se ha deteriorado escandalosamente la calidad del vivir, que es otra cosa. Qué cinismo el del dinero. Nos cortan la retirada hacia la historia para tenernos a merded de su oferta con descuentos. El mundo nos ha ofrecido sarcásticamente facilidades para vivir una vida difícil. El progreso económico no ha hecho a la gente progresista, sino conservadora. Bajo la evaluación común del valor económico, todos los otros valores se desdibujan o desaparecen. El dinero se convierte en una triste pasión cuando suplanta a todas las demás. Eric Fromm se preguntaba: "¿Tenemos que producir seres humanos enfermos para tener una economía sana?". La respuesta está en la calle. Tanto una cosa como la otra se viste hoy de funeral. Ay, al final de todo, nos sentimos ultrajados por el injusto pago de un sistema en el que confiábamos. Nunca aprendemos.
Desde que se ha aceptado como irrefutable que el 2009 es el año de la crisis, ya he sentido en boca de diversos amigos (arruinados) una receta infalible: "Hay que actuar como si la crisis no existiera." Sus argumentos es que si nos pasamos el día pensando en la crisis, lo único que conseguiremos será caer en una depresión. Así que, la mejor manera es ignorarla y optar por una buena vida, dentro de las posibilidades.
Tenemos que aprovechar la crisis, entre otras cosas posibles, para leer. El otro día, una amiga que trabaja en una librería me dijo que se venden más libros que nunca. La gente, según parece, prescinden de comprar coches nuevos o de irse de vacaciones a paraísos caros y se conforman, como se hacía antes, a soñar con la ayuda de un libro.
Hace unos días, por cierto, me encontré entre las novedades de libros con dos autores de peso: Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway. Mira por donde, ahora que tocan las campanas de crisis, a alguno se le ha ocurrido recuperar a estos dos escritores que padecieron el crac del 29. A Fitzgerald especialmente, le marcó, hasta el punto que en cierta ocasión, obsesionado como estaba con los ricos, suspiró delante de su amigo Hemingway: "Los ricos son diferentes." Hemingway se rasca la espalda y le responde: " Sí, tienen más dinero".
El dinero no vá con el mérito sino con el deseo y el poder. Una persona es rica en proporción a las cosas que puede permitirse dejar en paz.
¿Crisis? ¿Quién ha dicho crisis?
Hemos querido ganar dinero para ser felices y todo el esfuerzo y lo mejor de una vida se han centrado en ganar ese dinero que nunca tenemos. Hemos olvidado la felicidad, confundiendo el medio con el fin. Ha mejorado la calidad de la vida y se ha deteriorado escandalosamente la calidad del vivir, que es otra cosa. Qué cinismo el del dinero. Nos cortan la retirada hacia la historia para tenernos a merded de su oferta con descuentos. El mundo nos ha ofrecido sarcásticamente facilidades para vivir una vida difícil. El progreso económico no ha hecho a la gente progresista, sino conservadora. Bajo la evaluación común del valor económico, todos los otros valores se desdibujan o desaparecen. El dinero se convierte en una triste pasión cuando suplanta a todas las demás. Eric Fromm se preguntaba: "¿Tenemos que producir seres humanos enfermos para tener una economía sana?". La respuesta está en la calle. Tanto una cosa como la otra se viste hoy de funeral. Ay, al final de todo, nos sentimos ultrajados por el injusto pago de un sistema en el que confiábamos. Nunca aprendemos.
Desde que se ha aceptado como irrefutable que el 2009 es el año de la crisis, ya he sentido en boca de diversos amigos (arruinados) una receta infalible: "Hay que actuar como si la crisis no existiera." Sus argumentos es que si nos pasamos el día pensando en la crisis, lo único que conseguiremos será caer en una depresión. Así que, la mejor manera es ignorarla y optar por una buena vida, dentro de las posibilidades.
Tenemos que aprovechar la crisis, entre otras cosas posibles, para leer. El otro día, una amiga que trabaja en una librería me dijo que se venden más libros que nunca. La gente, según parece, prescinden de comprar coches nuevos o de irse de vacaciones a paraísos caros y se conforman, como se hacía antes, a soñar con la ayuda de un libro.
Hace unos días, por cierto, me encontré entre las novedades de libros con dos autores de peso: Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway. Mira por donde, ahora que tocan las campanas de crisis, a alguno se le ha ocurrido recuperar a estos dos escritores que padecieron el crac del 29. A Fitzgerald especialmente, le marcó, hasta el punto que en cierta ocasión, obsesionado como estaba con los ricos, suspiró delante de su amigo Hemingway: "Los ricos son diferentes." Hemingway se rasca la espalda y le responde: " Sí, tienen más dinero".
El dinero no vá con el mérito sino con el deseo y el poder. Una persona es rica en proporción a las cosas que puede permitirse dejar en paz.
¿Crisis? ¿Quién ha dicho crisis?
12 comentarios:
Hoy dejaremos hablar a los poetas, de Mario Benedetti:
LA CRISIS
Viene la crisis
ojo
guardabajo
un pan te costará como tres panes
tres panes costarán como tres hijos
y que barbaridad
todos iremos
a las nubes en busca de un profeta
que nos hable de paz
como quien lava.
Viene la crisis
ojo
quizá te esté subiendo
por la manga
quizá la tengas
ahora
enroscada sin más en el pescuezo
o esté votando con tu credencial
o comprando tu fe con tu dinero.
Oh cuánto cuánto
costará el escrúpulo
y la vergüenza buena
la importada
la que no encoge a la primera lluvia
la vergüenza de nylon
cienporciento.
Oh cuánto cuánto
costará el amor
en la noche sin dólares ni luna
con los perros afónicos
y el sueño
firmando los conformes con rocío.
Oh cuánto cuánto
costará la muerte
ahora que no hay divisas
ni perdón
y no hay repuestos para la conciencia
ni ganas de morir
ni afán
ni nada.
Viene la crisis
ojo
guardabajo
no habrá vino ni azúcar ni zapatos
ni quinielas ni sol ni Dios ni abrigo
ni diputados ni estupefacientes
ni manteca ni frutas ni rameras.
Viene la crisis
Ojo.
Guardarriba.
Somos ricos cuando podemos desprendernos de las cosas, si, somos ricos, ¿quien dijo crisis?
Un abrazo
Genial texto, Francisco. La verdad es que nos hinchamos de horas en el curro (yo llegué a hacer más de doce diarias) y luego tenemos muy poco tiempo para disfrutar de la vida...que, al fin y al cabo, es por lo que trabajamos. En fin, una buena y recomendable opción la de leer. Últimamente me encuentro entre los que compran mucha literatura.
Algunos de los que se proclaman en la ruina todavía son muy ricos. "Su pobreza quisiera yo", decía alguien oyendo a un rico quejarse por la reducción de sus bienes.
El Gran Gatsby muestra muy bien la obsesión de Scott Fitzgerald con los ricos. Es curioso, en esa novela sale mucho el color dorado, símbolo de la opulencia. Seguro que su autor lo hizo a propósito.
Muy interesante, Francisco. Ya que se venden más libros, deberías mostrar tu blog a algún editor, a ver si se anima a publicar tus entradas.
Un fuerte abrazo
No parece la peor receta la de "olvidarse" de la crisis. Por mucho que ahora queramos analizar las causas, los origenes, los culpables ... de la crisis de lo que estoy convencido es que volveremos a cometer los mismos errores o quizas otros nuevos pero de que la crisis aparecerá ciclicamente. Como lo hacen las guerras o como unas enfermedades suceden a otras. Así que a comprarse un libro y reflexionar. Viviremos las historias de otros que siempre parecen más apasionantes que las propias.
Un saludo.
Como el título del famoso disco de Supertramp... El capitalismo salvaje ha conseguido lo que el Antiguo Régimen o las dictaduras del siglo XX de cualquier signo no pudieron: obligar al ser humano a renunciar a la revolución (entendida como erupción de una voluntad colectiva para cambiar las cosas) a través de un medio diabólicamente sutil: convencerle de que tiene algo que perder, llenándole el estómago sin riesgos (o sin los riesgos de antes) y llenándolo de comodidades (algunas de las cuales en realidad no son tales, sino formas de sujección). Así, entre jugarse en culo y perder lo poco que se tiene, la elección está clara.
Mejor leamos, tienes razón.
Gran texto, como de costumbre.
Abrazos.
La verdad es que Fitzgerald reflexiona muy bien sobre la idiosincrasia de esa época influenciada por las dificultades económicas que hacían virar a los personajes hacia una personalidad u otra y marcaban su destino, aunque lo hace desde un punto de vista más centrado en lo sensorial. Hemingway es totalmente diferente, aunque nunca me gustó, quizá su personalidad. Es de esos escritores que nunca he soportado y cuyo universo siempre he sentido muy alejado del mío.
¿Por qué Fitzgerald estaba fascinado por el dinero y los ricos? Sobre todo en esa época de efervescencia artística y gran fecundidad cultural e intelectual… , a pesar de formar parte de la Generación Perdida… a pesar de su decepción y su crítica profunda de América, a pesar de querer, como E. Pound, T.S, Eliot, etc., escapar de EEUU y reconstruir una nueva vida y una nueva literatura, porque a pesar de todo, Fitzgerald siempre continuó de alguna manera creyendo en el sueño americano y … en Gatsby. Después se autodestruyó…
En esta crisis… quién sabe si no nos está pasando lo mismo?
Francisco, disfruto mucho leyéndote.
Un beso,
Mouette
Suscribo todas y cada una de las palabras del amigo Alfredo. Punto.
En cuanto a tí, que por cierto, andas de un prolífico que no me permite saborear tus entradas como se debiera, me vuelve a ocurrir que incluso me seduce más cómo lo cuentas, que lo que en realidad explicas.
Un saludo.
Genial y acertado texto, como siempre. Y sabio consejo ese de actuar como si la crisis no existiera, lo malo, me temo, es que para algunos será imposible ponerlo en práctica (cuando el estómago ruge y no hay forma de saciarlo...).
Pues a leer se ha dicho, y si no a releer, que es más barato ;-)
Un abrazo, amigo.
Hola Farncisco:
He leido con mucho gusto tu entrada, es cierto lo que dices se estan vendiendo muchos libros, pero editoriales más selectivas en sus criterios de edición como Anagrama, con su serie compactos, o Cátedra se están resintiendo....hay mucha librería de Hipermercado y de masas...bien lo sabes tú.
De todas formas que re editen a Hemingway y muchos otros, además de ser una pura estrategia comercial a lo que creemos que los clásicos son la base de la modernidad, no nos puede parecer nunca una mala noticia.
Claro que hay crisis y muy gorda, solo tengo que salir ahora a la calle donde tenemos la empresa, etá vacía....pero también hay mucha crisis de imaginación, de emprender con criterio, de sorprender y eso entronca bien con el principio de tu entrada, con el que estoy totalmente de acuerdo.
El dinero nos da muchas facilidades, pero también nos crea muchas demandas, sociales, familiares, demandas explicitas y explicitas.....no es necesario que lo que nos demanda esté presente.... y eso solo nos puede llevar a estados de ambiguedad, ansiedad y confusión.
Perdona Francisco, pero estoy estudiando Psicología, que bien que vuelvas a rescatar al Bowie andrógino y genial de la entrada anterior.
Tienes un blog impresionante, muchas veces lo he comentado con amigos.
Un saludo, maestro
Escuché hace algún tiempo (cuando la crisis se estaba gestando y los que manejan el dinero empezaron a decidir guardarlo) a alguien que comentaba que un sociedad que fomenta el gasto en lugar del ahorro estaba condenada al fracaso económico, no puedo estar más de acuerdo, aunque no es nada nuevo, hace tiempo que nos lo contaron, aquello de la cigarra y la hormiga, ya sabes.
Uno de los grandes inventos del siglo pasado fue sin duda la televisión, no por lo que significa el invento, sino porque supuso la plataforma perfecta para la “publicidad” el arte de hacernos creer que queremos cosas que en realidad no necesitamos, y la mayoría de veces convencen a la gente, de que quiere una casa más grande, de que necesita un coche mejor, de que ese vestido es lo que estaba buscando, nos convencieron de que la felicidad reside en esas cosas materiales que en realidad no necesitamos y por las que sacrificamos lo más valioso que tenemos, el tiempo, cuanto “tiempo perdido”…
Sobre Fitzgerald y Hemingway, al primero lo adoro, ya sabes; del segundo nunca leí nada, no sabría explicar el por qué, pero nunca despertó mi curiosidad como escritor, tal vez porque nunca nadie me lo ha presentado de la manera adecuada, de esa manera en que tu acostumbras a realizar tus presentaciones.
Una entrada estupenda, muy interesante, invita a la reflexión.
Un beso
la foto es un montaje, verdad?
No me parece que estos dos juntos pudieran estar tan felices...
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