jueves 22 de octubre de 2009

UN HOMBRE CON UNA COPA EN LA MANO




Se supone que las personas ansiamos la felicidad por encima de cualquier otra cosa. Pero faltan modelos.
La gran pregunta es: ¿puede ser feliz un hombre con una copa en la mano, un chiste en los labios, un montón de mujeres alrededor y una montaña de dólares en el banco? Mi opinión es que sí. Absolutamente, sí. Pongo como prueba a Dean Martin. No cabe duda de que fue el hombre más
cool del siglo XX. Yo sostengo que fue también el más feliz.
Dino Paul Crocetti (1917-1995), conocido como Dean Martin, nació en una aldea de Ohio y trabajó como contrabandista de alcohol, crupier, obrero metalúrgico, escritor de chistes, boxeador, cantante, pareja artística de Jerry Lewis, actor y presentador de televisión. Se le recuerda sobre todo como miembro fundador del
rat pack de Frank Sinatra, como personaje relacionado con la mafia y como crooner borrachuzo.
Ésa fue la imagen pública que forjó para ocultarse, para no ofender con su elegancia y disponer de margen para desarrollar su particular ataraxia. En realidad, era Sinatra quien sentía hacia Dino una curiosa dependencia psicológica, y era Sinatra quien mantenía las relaciones mafiosas. En cuanto al vaso, Shirley MacLaine, que también perteneció al
rat pack, reveló en su autobiografía que solía estar lleno de zumo de manzana. A Dino le gustaba el J&B, y lo consumía en grandes cantidades, pero también le gustaba trabajar sobrio y acostarse temprano.

Dino parecía no tener pasiones, ni opiniones, ni ideología. Se mostraba indiferente a todo. Jeanne Biegger, que estuvo casada con él durante 24 años, afirmó que ni ella ni nadie sabían quién se escondía en el interior de aquel tipo bromista, sonriente, que fascinaba por igual a hombres y mujeres. Jamás discutió. Si algo no le gustaba, contaba un chiste y se iba.
Como no daba importancia a su éxito, los demás tampoco se lo daban. Tiende a olvidarse que Elvis Presley reconoció haber copiado su fraseo para interpretar canciones como
Love me tender o Are you lonesome tonight?; que ya casi en la vejez desbancó del número uno de ventas a los Beatles con Everybody loves somebody sometimes; que obtuvo no una, sino tres estrellas (como cantante, como actor y como showman) en el Paseo de la Fama de Hollywood; que tuvo uno de los programas televisivos más exitosos y duraderos de la televisión estadounidense, y que murió con 50 millones de dólares en el banco y el mayor paquete de acciones en la productora RCA.
También se olvida a veces que fue, con Sinatra y Sammy Davis Jr., uno de los principales contribuyentes económicos a la campaña de Martin Luter King por los derechos civiles de los negros.
Carecía de vanidad, y no le importaba trabajar en películas malísimas con tal de que el ambiente fuera divertido; se zambulló durante años en los disparates orgiásticos que Sinatra organizaba en Las Vegas, sin dejar de portarse como un caballero; fue, tal vez, el único amigo de Marilyn Monroe que no abusó de ella.

Sufría de claustrofobia, y supo curarse él mismo: se encerró en un pequeño ascensor y permaneció en él, subiendo y bajando un rascacielos neoyorquino, sudando y desmayándose, hasta que desapareció la ansiedad.
Cuando Sinatra se empeño en realizar una última gran gira con el
rat pack, en 1988, hacía pocos meses de la muerte de Dino, uno de los ocho hijos de Dean Martin. Además, sufría de enfisema. Le horrorizaba la idea de que tres viejos dieran el espectáculo en los mayores estadios del país. Pero nunca había fallado a los amigos, y tampoco podía fallar esta vez. Acudió a la cita, sabiendo que harían en ridículo.

Murió sin enemigos, el día de Navidad de 1995. Diez años después consiguió un disco de oro por el álbum póstumo de grandes éxitos. Hace tres años, en 2006, todavía colocó una canción (
Baby, it's cold outside) entre las 10 más vendidas en Estados Unidos.
Todo esto lo hizo tranquilo, sonriente, con un vaso en la mano, un chiste en los labios y muchas mujeres estupendas a su alrededor.
Fue feliz, estoy seguro.


19 comentarios:

39escalones dijo...

Qué buen texto, Francisco. Yo siempre lo recuerdo en "Río Bravo" con Ricky Nelson, o en "La cuadrilla de los once", poco que ver con Soderbergh, por suerte. No puedo sino sumarme a ese aforismo que dice que el dinero no da la felidad pero proporciona un estado muy parecido, o al de Groucho de que hay cosas más importantes que el dinero, pero cuestan tanto...
Abrazos.

arcodelta dijo...

Soberbio post para un hombre soberbio.

gracias,
arco

Kinezoe dijo...

Una maravilla de texto, Francisco. Lo has retratado espléndidamente. Me encantó. Diste con todas las claves sobre su persona. Sin duda fue un hombre que decidió tomarse la vida con filosofía, y eso se nota. Yo creo que el más carismático cantante, actor y showman que jamás ha existido. Veo difícil que pueda aparecer otra figura siquiera con la mitad del talento, elegancia, simpatía y frescura que poseía Dean Martin. Irrepetible.

Muchísimas gracias por la dedicatoria Francisco, me hizo mucha ilusión el regalo. Recibe mis más sinceras felicitaciones por la entrada. Gran homenaje.

Un fuerte abrazo. Sé que releeré este post en más de una ocasión... ;-)


PD: Me gusta la foto que elegiste.

Pilar en Córdoba dijo...

seguro que fue y murió feliz¡¡¡
sin enemigos ni conflictos... buscando siempre el "bien-estar", puro hedonismo :)
si vales para ello y eres tan genio como era Dean Martin, todo un ídolo, muy digno de envidiar¡¡¡

saludos

Dana Andrews dijo...

Yo, como admirador número uno de Sinatra, me quito el sobrero ante Dean Martin y corroboro eso de que él fue el más cool de todo el Rat Pack. También es cierto esa dependencia que relatas de Sinatra hacia Dino y también fueron los mejores amigos del mundo, pese a las rarezas de Frank. Fue Carlos Pumares en su programa radiofónico "Polvo de estrellas" quien dijo que, si Sinatra no hubiera existido, Dean Martin hubiera sido el mejor cantante de la historia. Yo creo que poseía una rara y maravillosa facilidad para cantar cualquier cosa que se propusiera. Nadie "lloriqueaba" las baladas como él y, por poner un ejemplo, "Cuddle up a little closer" es una interpretación gloriosa. Tampoco nadie interpretó el swing como él ("Ain't that a kick in the head") y qué decir de su "Volare". Bueno, irrepetible y grandioso el bueno de Dino. Brindaré esta noche a su salud con Jack Daniel's (que también fue santo de su devoción) y escucharé por ejemplo, una vez más, "Under the brideges of Paris". Salud!. (Excúsenme si me extendí en demasía).

Elvira dijo...

Tenía una voz magnífica y pinta de ser muy simpático. Aunque es un señor en el que nunca me hubiera fijado. Hay otros actores de la época que me habría gustado más conocer, me resultaban más atractivos o interesantes.

Cuando escucho su "Buona sera signorina" me vienen recuerdos de mi más tierna infancia, porque en la adolescencia ya estábamos en plena Beatlemanía. "Volare" también me recuerda esa misma época, pero en casa teníamos el disco en italiano.

Un fuerte abrazo, querido Francisco

Anónimo dijo...

He leído tu texto una vez y lo he respirado dos... me ha hecho sentir deliciosamente bien tu frase final.
Carisma, espírtu vivo, elegante, divertido.
Forever cool Dean!
Mouette

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Pues he llegado hasta aquí por recomendación del blog No todo es Kippel, y me ha encantado esta entrada. Voy a echar un ojo al blog que parece muy interesante.
Cuenta con un seguidor más de tus posts.
Saludos

ethan dijo...

Enhorabuena por tan excelente homenaje a un tipo simpático. De acuerdo contigo, debió ser feliz. Siempre que hablan del gran Dino recuerdo a un vaquero recostado en un camastro, fumando al ritmo de cierta canción compartida con Ricky Nelson. Decía que su rifle, su pony y el mismo eran sus mejores compañías cuando el sol desaparecía por el horizonte y la luz se volvía de color púrpura.
Un abrazo.

Yolanda dijo...

También soy admiradora del gran Dean Martin, al que dedicas un post estupendo, te felicito. Era un actor de los de antes, de los que llenan la pantalla con su sola presencia, elegante, de modales cuidados, aunque si la ocasión lo exigía se ponía en la piel del borrachín de "Río Bravo", quizá su mejor papel, sucio, desaliñado y hecho un guiñapo por dentro por culpa de una mujer. Hizo el mejor cine en la mejor época (me encantan las películas de entonces), una forma de filmar que ya no existe. Me encanta el cine, voy todas las semanas, como puedes ver en mi blog, pero no es como el de antes.
Gracias por traernos el recuerdo de este clásico. Un abrazo.

Raúl dijo...

No podrías haber elegido un título más acertado para subrayar el carácter de bonvivant de este monstruo.
A mí, sencillamente, era un tipo que me caía bien.

mi nombre es alma dijo...

Si me lo permites, hoy no haré ningun comentario, dejaré que Dean Martin lo haga por mi:

pincha aquí:
comentario de Dean Martin

Montse dijo...

Francisco, que maestría en la descripción de un hombre que a la sombra de Sinatra ha resultado ser un triunfador.
Porque si ser feliz es la meta, él llegó y la rebasó con creces.

No sabía nada de Dean Martin, simplemente lo conozco de películas casi siempre con Sinatra y me caía muy bien, resultaba simpático, siempre divertido y con una bonita sonrisa.

Ha sido un placer leerte y saber sobre este hombre feliz.
Un abrazo.

Vivian dijo...

Magnífica entrada, un homenaje a la altura del homenajeado. He descubierto muchos detalles de su vida personal que no conocía, y que todavía hacen que lo respete y admire más.
Era un hombre “feliz”, más aún, era un hombre que conseguía contagiar felicidad en todo lo que hacía, artísticamente y a nivel personal.
Me encantó esta entrada, y, por supuesto, me encanta Dino.

Un beso

chanclas dijo...

Gracias por descubrirnos la otra cara de este HOMBRE cuya imagen, independientemente del reconocimiento de su valía como cantante y actor, siempre asocié un poco a la del golfo y vividor de Hollywood. Un abrazo.

Myra dijo...

Érase un hombre a una copa pegado. Me ha encantado esta entrada. Soy fan de toda la vida de este hombre. Para mí tenía una clase innata. Tenía clase para todo. Para vivir la vida que quiso vivir, para emborracharse, para amar. Has contado anécdotas de su vida que desconocía, como la del ascensor. Será cuestión de ponerla en práctica.

Ha sido un placer leerte.

Un beso.

Argénida Romero dijo...

Wao! Que buena reseña. Gracias por compartirla. Me recuerda cosas importantes que a veces dejamos a un lado, y son precisamente las que nos hacen felices.

Un tiempo sin comentar. Abrazos eternos.

dino martin peters dijo...

Hey pallie, likes all I can say is wow...likes what a splendid tribute to our beloved Dino...never was, never will be anyone as cool as the King of Cool...oh, to return to the days when Dino walked the earth....thanks ever so much for helpin' lead others to our Dino!

Always On Watch dijo...

Murió sin enemigos

Que hombre!

Es bueno morir sin enemigos, porque es testimonio eternal de un hombre que vivía la vida que le importa a todo el mundo.

Gracias por este ensayo, Sr. Machado. Encontré este ensayo hoy por aquí.