domingo 8 de noviembre de 2009

EXPERIENCIA

-¿Tiene usted experiencia?-me preguntó el director de la empresa con el ceño fruncido y con mi Curriculum vitae en las manos.

Tenía la sensación de estar rodeado por un espacio vacío. En mi estómago siempre había una ligera náusea. Cuánta mierda tiene que aguantar una persona para sobrevivir. Cómo había podido conseguir aquel trabajo, semejante individuo, era algo que yo no podía comprender, pero había incompetentes en la cumbre de todas las profesiones.
-¿Tiene usted experiencia?
Decir lo que uno quiere decir; no lo que uno piensa que los demás desean oir. Pero el mundo entero funciona por miedo. Eso que termina por decirse está siempre por debajo de la voz interior.
-Usted perdone, ¿tiene experiencia?
La experiencia no es más que la suma de nuestros desengaños. No cuentan los años y no sirve de nada la experiencia cuando uno se va reduciendo a la parte más vulnerable y más verdadera de sí mismo. Una experiencia de la que uno no se ha defendido, no es una experiencia. Una consideración que no se quiere admitir, no es una consideración. Un dolor que se olvida, no es un dolor.
-Creo que no me he expresado bien; ¿tiene usted experiencia?
La sensación que había en el ambiente no era buena. No había alegría. Estos eran los supervivientes, los trepas, los estafadores, los granujas. No tenía sentido del humor. No tener sentido del humor es un defecto principal como persona. No había más que espacio vacío entre nosotros.
-¿Está usted sordo? ¡Le he preguntado si tiene experiencia!
La experiencia nos llega cuando ya no nos sirve de nada. La juventud es la ignorancia, y ahora sé, mejor que a los veinte años, que no se nada. Una vez leí que Chillida entendía que la experiencia siempre es retroceso.
-¡Tiene usted experiencia!
La experiencia quita brillo a ciertas cosas. Le miré. Estaba sudando. El flequillo grasiento le tapaba parcialmente las gafas de pasta. El trabajo le había endurecido engañosamente. Le había convertido en otra persona. En alguien a quien él no reconocía. Sólo obediencia ciega al dogma autoritario. Quizá antaño fuera una persona sensible de cuya vida quedó destrozada o marcada por semejante brutalidad despreocupada, o quizá es heredero de la empresa. En todo caso, sigue siendo repugnante. La riqueza heredada debilita el carácter porque no tiene que servirse de él. Allí estaba, ahogado en la existencia monótona, trivial y cobarde.
-Es la última vez que se lo pregunto; ¿tiene usted experiencia? ¡Sí o no!
Me dio lástima. La vida es irónica, y la experiencia, la verdadera experiencia, nos hace irónicos. La naturaleza humana es siempre la misma; el hombre no cambia, al contrario de lo que los progresistas quieren hacernos creer, y los errores que el hombre comete hoy son los mismos que cometió ayer.
Nos miramos. Incluso los hombres más fuertes pueden caer, como Dios cuando pasó por la tierra.
Empecé a responder lo que él quería oír.

11 comentarios:

Kinezoe dijo...

Alguien dijo una vez que la experiencia no consiste en el número de cosas que se han vivido, sino en lo que se ha reflexionado... Cuánta razón tenía... Y cuánto incompetente anda suelto en el mundo laboral... Yo hace tiempo que me di cuenta de que para triunfar en ese mundo hay que ser un incompetente, aun así todavía no lo puse en práctica; no me sale, quizá estoy hecho de otra madera...

Me encantó el texto, Francisco. Está muy a la orden del día. Un abrazo, amigo.

mi nombre es alma dijo...

La experiencia me enseña que estas tardes de tedio,
cuando olvide sus sombras
atrapado en las sombras de otras tardes
todavía más negras, quedarán registradas
como un tiempo de luz en mi recuerdo,
y sabrán consolarme en las horas oscuras.
Debe haber cierta luz en las tardes de ahora,
la experiencia lo enseña.
Lo que no nos enseña la maldita experiencia
es en dónde se esconde, de qué modo gozarla en el presente,
ni por qué cruel torpeza cualquier tiempo que luego
brillará como un sol en la memoria
tenemos que vivirlo a la luz de una vela.
Vicente Gallego


¿Donde está la maldita experiencia cuando la necesitamos?. Y cuando llega, si llega, nos hace mentir, incluso engaña nuestra vanidad o muestra nuestro desespero.

Un abrazo

Dana Andrews dijo...

Une reflexión la de hoy que hace pensar. Algunos dicen que del dolor nace la mejor experiencia. ¿Hay que sufrir para aprender?....

Elvira dijo...

Es triste que se valoren tantas tonterías y que no se valore lo más importante. Sí, a veces hay que jugar un poco el juego para subsistir. Pero poco, porque si no nos perdemos.

Un fuerte abrazo, amigo

39escalones dijo...

Realmente cuando te preguntan si tienes experiencia te están diciendo si, además de no ser un inútil total, eres lo suficientemente consciente como para aceptar cabizbajo y sumiso todo aquello a lo que te quieren someter y que nadie publicita en las ofertas de trabajo. Eso es lo que les interesa: que seas tan listo como tonto.
Fenomenal texto. Un abrazo.

Vivian dijo...

Tu texto de hoy me hizo pensar en lo paradójico y absurdo del mundo laboral actual, a determinada edad se exige una experiencia que a veces es imposible tener con el tiempo vivido y cuando se tiene edad para acumular experiencia, la experiencia ya no sirve porque el obstáculo es la edad, incongruencias, incongruencias…
La experiencia… Dan ganas de preguntarle al inquisitivo entrevistador, defina usted experiencia…

Me dio sentimiento esta entrada, imaginar a una persona de tu inteligencia y sensibilidad diseccionado por partes, experiencia, estudios… Como si eso pudiera resumir las capacidades y validez de una persona para desempeñarse en la vida y en un trabajo, en fin…

Un beso

Vicente dijo...

Tengo que cruzarme con personas en ámbitos diferentes. A menudo sucede que ellos o ellas demuestran experiencia pero como una simple capacidad de mimetizarse. Al final se muere de inanición. Pero indudablemente hay gente capacitada. Creo que lo son porque son felices con lo que hacen poniendo en juego sus sentimientos, no se amilanan de lo nuevo, ya que tener experiemcia no es exactamente hacer bien algo sino modificarlo o cambierlo. A veces se necesita un poco de locura y siempre ideas nuevas. Lo malo es que si demuestras eso ante un jefe de personal no te va contratar. Ya me ha pasado.
Tu reflexión me resultó sencilla y
profunda. Abrazos.

Lucía dijo...

Llega un momento en que la experiencia no sirve para nada, te miran a la cara y ven las primeras arrugas aparecer, calculan cuántas bajas al año vas a coger porque el cuerpo ya empieza a fallar y el balance final no da beneficios y no te contratan. La edad no da buena imagen, por muchos conocimientos que tengas.
Un abrazo.

Rick dijo...

Yo creo que la experiencia es lo que nos hace ser quien somos, la educación, etc... todo se resumen en experiencias. Apenas creo en los genes. Ahora bien, la experiencia puede volvernos sabios y buenos o también locos y malos. Existen muchos malos habitos que se premian en el mundo laboral hoy en día.

Raúl dijo...

Tu facilidad, pasmosa, para encontrar una reflexión filosófica (¿acaso hay reflexiones que no lo sean?) ante cualquier cuestión cotidiana y doméstica, a mí me maravilla y, porque no decírlo, también me envidia.

La experiencia es como la seriedad de tu anterior entrada, si se erige como vara de medir exclusiva, se convierte en uno los elementos más eficaces de castración del poder creativo de las personas.

Miguel Sanfeliu dijo...

Me ha parecido un texto muy bueno. Se lee con agilidad y cala hondo en el lector. Uno no puede dejar de pensar en lo que significa tener experiencia. Llegados a un punto de la vida, puedo tener experiencia en aprender, en tener curiosidad, en esforzarme ante los retos, en intentar superarme... Me gusta el modo en que alternas la pregunta y las reflexiones. Ya digo, genial.
Un abrazo.

ir arriba