miércoles, 16 de diciembre de 2009

HORROR Y COMPASIÓN


La mejor novela de Nelson Algren es, tal vez, recordada sobre todo por la adaptación cinematográfica que hizo de ella Otto Preminger en 1955, con Frank Sinatra en una de sus mejores interpretaciones como protagonista antihéroe: un músico drogadicto llamado Frankie Machine. Lo cual es una situación injusta como el hecho de que el propio Algren haya alcanzado principalmente notoriedad gracias a una biografía de su amante, Simone de Beauvoir, como el hombre que ayudó a la autora de Segundo sexo su primer orgasmo. La novela combina la excitación del relato y el reportaje criminal auténtico con el celo militante de la investigación sociológica, para conseguir una mezcla de la savia y altruismo que, apoyada en el talento poético de Algren, se eleva muy por encima de sus muchos rivales. El estilo de su prosa, con registros violentamente opuestos y, por encima de ellos la resonancia de su poesía, está marcado por la influencia de T. S. Eliot y James Joyce.

Chicago fue el gran tema de la vida literaria de Algren, del que él desempolvó sus ruinosos bares, los albergues húmedos, los mugrientos depósitos y las aceras encharcadas, lugares todos de lacerante indignidad, que él describe con el mismo lenguaje descriptivo y ennoblecedor con que hace hablar a sus personajes centrales. Si en ocasiones el estilo retórico de Algren resulta un tanto solemne, Frankie Machine, Sparrow Saltskin, Sophie, Molly y el coro de cansados policías de Chicago mantienen intacta su intensidad expresiva, incluso cuando la pandilla de pequeños delincuentes se hunde en insoportables espirales de adicción, violencia y pobreza imposible de superar.

Es bien conocida las trifulcas que tuvo Nelson Algren con Otto Preminger cuando el cineasta quiso saber cómo el escritor conocía a ese tipo de gente. Es evidente que Algren no podía comprender cómo alguien querría retratar a gente por la que no sentía respeto y cariño. "Un escritor debe identificarse siempre con los objetos de su horror y su compasión."

7 comentarios:

mi nombre es alma dijo...

Reconozco que no sabía que la película estaba basada en un libro de Nelson Algren, ni conocía a Nelson Algren.

Aunque no creo que la compasión deba ser la mejor manera de enfrentarse a unos seres reales para luego reflejar sus vidas en una novela. La compasión viste a las personas compadecidas, o mejor dicho las desviste de cualquier atisbo de dignidad, y por ende, de respeto y de cariño.

Un abrazo, que placer produce descubrir cosas tan interesantes en tu casa

Licantropunk dijo...

Ni he visto la película ni he leído el libro. Eso sí, Nelson Algren deja en mal lugar a Sartre...
Saludos.

Kinezoe dijo...

Tomo nota. No conocía a este autor y tu entrada consiguió despertar mi interés. Me resultan muy atractivos -a la hora de leerlos, que no para vivirlos- ese tipo de ambientes ruinosos que tan bien nos describes en este post.

Por cierto, sin ser escritor, he de decir que también yo estoy totalmente de acuerdo con la cita con que acaba tu texto; para que una novela funcione el autor ha de sentirse inmerso de lleno en la historia, ha de vivirla. De lo contrario, ¿quién se la va a creer?...

Un abrazo, amigo.

39escalones dijo...

Gracias por la cita, Francisco. Otra cuya lectura tengo pendiente.
Abrazos.

Dana Andrews dijo...

Bueno, debo de leerlo. "El hombre del brazo de oro" es una de mis películas favoritas, no sólo por Sinatra, aunque confieso que la opera prima de Preminger en mi opinión es "Laura". De cualquier forma debo de leer a Nelson Algren, por lo que describes dan ganas de hacerlo. Gracias por estas recomendaciones.

Elvira dijo...

Otra película que no he visto/libro que no he leído y que suena duro pero interesante.

Respecto a lo que comenta Alma, creo que es mejor la empatía, aunque en su origen compasión quería decir algo muy parecido a la empatía, pero hoy día tiene tintes de condescendencia, de mirar al que sufre de arriba a abajo, no como cuando miramos a alguien que vive algo que nos podría estar pasando a nosotros (según en qué circunstancias nos hubiéramos encontrado).

Quiero dejarte aquí mis mejores deseos para estas fiestas y todo el año 2010, que te lo mereces. Y un fuerte abrazo, querido amigo!!

Raúl dijo...

Una vez más, toda tu parroquia sorprendida por tus conocimientos literariocinematográficos o cinematográficosliterarios. Que lo mismo me da.