Hoy la oficina está de fiesta. Es el último día de trabajo y todos cantan y beben. Esta situación me recuerda la escena navideña de El apartamento, pero sin la Shirley MacLaine. El alboroto se repite ante un espejo que distorsiona la realidad de nuestras vidas rotas, como en el espejo de la MacLaine. Quiero huir de este lugar pero el ascensor para el cadalso no funciona y la trompeta de Miles Davies hace ya tiempo que dejó de sonar. La puerta de salida es similar a la puerta de aquella mansión de El ángel exterminador. Las secretarias ya borrachas bailan sobre las mesas burocráticas. El encargado del diablo se congratula con los trabajadores, y, el director, en un aparte, no para de hablar por el teléfono móvil. Todos beben en vasos de plástico. Todos se hacen regalos adquiridos en un bazar chino y cantan villancicos de Manolo Escobar.Me alejo de la fiesta y me dirijo hacia la máquina de café. Creo que esta máquina ha sido mi fiel amiga durante todos estos años; paciente y condescendiente ante todos mis tristes monólogos en esa pausa de diez minutos de todas las mañanas interminables de mi vida. Incluso se dejó seducir por mí cuando descubrí que cierto golpecito en cierto lugar me proporcionaría para siempre los cafés gratis. Me regala de nuevo un café largo. Me retiro hacia una ventana en donde puedo contemplar el cielo gris de un polígono industrial. Enciendo un cigarrillo. ¿Cómo te sientes? me pregunto; ¿cuál es el resumen de todo el año? La máquina emite un quejido interior de tripas en mal estado o, ¿son las mías? A pesar de un estado de ánimo apagado y de vacuo aburrimiento, he sentido todo el día un desasosiego indefinible pero claro.
"La estupidez de tu trabajo y la insulsez de tu vida cotidiana poco sofisticada y demasiado aséptica, con aire de prefabricada. Te rodea oficinas ávidas, fábricas embrutecedoras, calles enemigas y hogares ahogados. Trabajas por un sueldo de miseria, desperdiciando tu vida por la mera subsistencia en un mundo inhóspito, difícil de soportar. Somos seres absurdos sometidos a la lógica de la razón; una pieza más del mecanismo tenaz de los días implicados irremediablemente en la rutina y en la repetición. No encuentras ocasión de redimir el vacío de la banalidad de la existencia cotidiana. Sientes que el mundo no está bien inventado. Te sientes preso en un sistema arbitrario y cada vez más limitado. En ningún momento te sientes liberado de las contingencias lógicas. En ningún momento aceptas libremente el mundo que se nos ha impuesto. Enmudeces repentinamente y pierdes interés por todo; la verdad amarga del desencanto. Sientes que no habrá lucidez a tu alrededor o paciencia para entender las cosas. Buscas un asidero hacia la lucidez, pero la línea entre la realidad y el delirio se hace cada vez más delgada. Te invade el absurdo, la desesperación existencial, la inmóvil vacuidad de los días, la irrefrenable repugnancia que te produce la esteltucia, la falta de belleza y la hipocresía generalizadas. Vives en una época tan agitada y a menudo basada en visiones tan reduccionistas y simplificadoras que ya no es sencillo precisar de forma elemental qué entiendes por razón e inteligencia, y acabas aceptando que lo importante es saber de que no se sabe nada."
Un compañero completamente borracho que se acaba de divorciar me arranca de mi monólogo interior arrebatándome el vaso de plástico para sustituirlo por uno de cava recalentado. Ven hombre; únete a la fiesta. Me aferra del brazo y me dejo llevar. Una de las chicas se ha quitado la camisa contorsionando su cuerpo fofo con lascivia. Todos nos deseamos un felíz año nuevo. El director sigue hablando por el móvil, quizá con la Shirley MacLaine, a son de Hacia Belén va una burra, rin, rin...
19 comentarios:
Necesitas (necesitamos) un viaje a África.
¡cómo me suena todo esto! aunque, te aseguro, que tú lo has explicado mucho mejor que lo hubiera hecho yo. El monólogo interior es fantástico.
Un abrazo
“Me ahogaré entre los hombres, me
dije. Seré taciturno y atento, un compañero apreciado. Tendré muchos amigos, hombres y mujeres, y tal vez incluso una mujer. Durante un tiempo tendré que esforzarme en sonreír, saludar con una pequeña inclinación, enderezarme, ejecutar los miles de pequeños gestos que componen la vida en la Tierra, hasta el día en que esos gestos vuelvan a convertirse en hábitos. Encontraré nuevos intereses y ocupaciones a los que no me daré por entero. No, nunca más me daré por entero a nada ni a nadie. Y quizá de noche miraré allá arriba la nebulosa oscura, cortina negra que vela el resplandor de dos soles. Y recordaré todo, hasta lo que pienso en este momento; con una sonrisa pesarosa, rememoraré mis locuras y mis esperanzas. Y nadie se atreverá a juzgarme.”
Stanislaw Lem (Solaris)
Te invito a mirar estrellas ; )
Molts petons i ànims
No estamos derrotados, Francisco. A pesar de todo el oprobio que la (demasiadas veces) inconsciente tarea de vivir nos regala, no, no estamos derrotados, amigo.
Excelente hasta la emoción.
Vaya fiesta la que cuentas... Bueno, más o menos como todas por estas fechas, llenas de hipocresía y bobadas. Hay que reír sin ganas, emborracharse, hacer el payaso, desear felicidad con frases hechas, soportar a quien no puedes ver ni en pintura... Yo quizá tenga que perderme por vez primera la comida de mi colegio porque tengo un catarrazo de aúpa y el frío que hace no me conviene nada, pero suelo pasarlo bien porque tenemos buen rollo y siempre existe la posibilidad d ejuntarse con los más afines y pasar del resto.
Desde luego, "El apartamento" es una película magistral, con unos actores en estado de gracia, como dicen los críticos, y una historia dura y cruel aunque con final feliz. Hay que revisarla a menudo.
Felices fiestas, a pesar de todo. Un saludo.
Aunque muchos creen que en la poesía siempre hay un gramo de locura, para mi es un asidero a esa lucidez que tu desasosegante monólogo reclama.
Y por eso, mi buen deseo para ti y para todos, un brindis para el día de mañana, pincha aquí
Un abrazo
Me ha gustado mucho leerte este texto con esos incomparables guiños a la incomparable "El Apartamento". Cuántos días nos levantamos mirando el espejo quebrado de Shirley, lo difícil es volverlo a componer. Por cierto, yo no he descubierto el golpecito mágico en mi máquina de café y cada día el café es peor. En fin...aún con todo esto, que pases unos buenos días.
Todo se repite en esta, iba a decir estúpida, vida. Lo dejaremos en vida a secas, Francisco.
Estoy viendo a la bella y un tanto enigmatica ascensorista, al trepa y un tanto ingenuo Jack. No consigo verte a tí entre los personajes de esta maravillosa historia.
Quizas estás hablando con la máquina del café en el pasillo de la oficina. Puede ser eso.
Te deseo lo mejor.
Un abrazo.
Magnífica entrada la tuya amigo. De verdad que ma ha golpeado la conciencia con una fuerza brutal. Es justo como veo yó las cosas. aunque esto sí no las se exponer como tu lo has hecho, ni de lejos!!!
Por cierto: FELIZ NAVIDAD!
Estos finales de año, son celebraciones variopintas. Dignas del ostracismo más absoluto. Pero la descripción sibarítica que haces de la misma, es tan especial que me alegro de tu presencia en la misma.
Un abrazo
Pues sí, dejémonos llevar, aunque sea con cava caliente...
Felices Fiestas, amigo.
Un fuerte abrazo.
Detrás de todas esas luces y fuegos artificiales vacíos, queda gente como tú que mira de otra manera.Decía el poeta:
" Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero,suda, mata,
y luego canta,almuerza, se abotona..."
Le hago una seña, viene y le doy un abrazo, emocionado..." Un beso feroz
Con ese monólogo interior has retratado a la perfección no solamente un trozo de tu vida cotidiana, sino el sentir general del común de los mortales, o al menos, de aquellos que alguna vez se pararon a pensar por un momento qué sentido tiene todo esto.
La mayor parte del tiempo nos dejamos guiar por la inercia de la vida, la inercia de la rutina... Y, sinceramente, creo que es la única forma de no amargarse cuando no está en nuestras manos cambiar nada. Así está el tema...
Intenta pasarlo bien estas fiestas, amigo. Un abrazo, y enhorabuena por el texto.
Tu reflexión me ha ayudado a afrontar mejor este día, y no sólo por la lluvia (tan necesaria pero que tanto me afecta). Dejaré de lado ese "mal de muchos, consuelo de tontos" para conducirlo mejor a una comprensión de mis sentimientos y de tanta gente (sólo que no lo escriben) hacia este vil mundo.
En Navidad todos, quien más y quien menos, en más o en menos cantidad, nos dejamos llevar por este invento adornado de "felicidad" y de "vidas maravillosas"...¿Lo peor? Que TODOS LOS AÑOS hay que pasar por lo mismo. No vale cerrar los ojos y despertar el 7 de enero (ese sería siempre mi deseo). El motivo de este arrastre es: Días en los que dejamos aparcada la rutina y conseguimos ser felices por la alegría contagiada del ambiente (y si tenemos regalos y no tenemos que prepara cenas ni comidas, mucho mejor).
Si esa es la única forma de que no estemos tristes y de que la gente sea amable y cariñosa con el prójimo, ¡HAGAMOS QUE TODO EL AÑO SEA NAVIDAD!
Sé feliz. Y enhorabuena :)
Muy bueno, Francisco. Yo también te cojo del brazo para que te unas a la fiesta, pero te ofrezco una copa de cristal fino con cava bien helado.
Muchos besos, amigo
Alberto Q.
http://traslaspuertas.wordpress.com
Dan ganas de escaparse lejos de tanta fiesta prefabricada y falsas alegrías (sí, estoy algo decaído).
Qué bueno que hayas usado "El apartamento" como gancho para el post. Me dan muchas ganas de verla otra vez.
Saludos y buenas fiestas, Francisco.
Creo que Camus hubiera estado muy de acuerdo contigo. Te deseo felices fiestas y un buen año, amigo Francisco.
Un abrazo.
Francisco, me quedo tu texto para el blog. Es precioso.
Besos,
Marta
Me has tocado el alma! muchas gracias!
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