
miércoles 30 de diciembre de 2009
BARRERAS INVISIBLES

lunes 28 de diciembre de 2009
UNA GRAN NOVELA
A pesar de esa exhuberancia de personajes y situaciones, hay algunos que requieren mayor importancia que otros. Como espacio de encuentro, de cruces de caminos, tenemos el café de doña Rosa, una mujer desagradable e insolidaria, por donde pasean muchos personajes de la novela. A él está dedicado el primer capítulo. Allí conocemos, entre otros, a Elvira, una prostituta melancólica que se deja llevar por una vida inhóspita; a don Pablo, que fue su amante, y también a Martín Marco, poeta y semivagabundo sin otro medio de vida que lo que consigue de su hermana Filo para ir tirando. De este personaje es del que se vale Cela para enlazar muchas de las secuencias de su novela.
El enjambre de personajes se mueve siempre en círculos pequeños, cada uno dentro de sus propias celdillas, sin comunicarse verdaderamente con el resto. Hay una especie de protagonismo colectivo que le sirve a Cela para levantar su fresco que, como las pinturas flamencas, se compone de múltiples detalles, de miniaturas que al juntarse retratan un mundo al que sólo podemos acceder gracias a la mirada del novelista.
¿Y qué mirada es ésa? La primera impresión que tenemos al leer el libro es que nos proporciona un punto de vista privilegiado que nos permite, de un solo golpe, abarcar una sociedad entera. La novela funciona como una radiografía. El uso preponderante del presente de indicativo, las frases cortas, los abundantes diálogos, son todos elementos que buscan dar ese impresión de objetividad, de documental, que permea todo el texto. En vez de narrador, hay una voz en off que nos informa sumariamente de los datos pertinentes que afectan a las criaturas de la novela (y que recuerdan muy poderosamente a los narradores del cine de la época). Sin embargo, toda esa aparente objetividad se ve desmentida continuamente. En primer lugar por esa misma voz, que no puede evitar entrometerse de vez en cuando en el relato.
Así pues, en La colmena confluyen dos movimientos, uno de apabullante impresión de objetividad: los estraperlistas, las dificultades para fumar o para, simplemente comer, las cartillas de racionamiento, los rituales amorosos, la prostitución, la represión política, son todos elementos que se retratan en la novela y que reflejan a la perfección el espíritu de la época, subrayado por otro aún más poderoso, que va imponiéndose conforme avanza la lectura, y que es la visión del mundo que subyace en esta gran obra.
miércoles 23 de diciembre de 2009
LOS HIJOS DE MAIRENA

lunes 21 de diciembre de 2009
LOS BUENOS DESEOS
Hoy la oficina está de fiesta. Es el último día de trabajo y todos cantan y beben. Esta situación me recuerda la escena navideña de El apartamento, pero sin la Shirley MacLaine. El alboroto se repite ante un espejo que distorsiona la realidad de nuestras vidas rotas, como en el espejo de la MacLaine. Quiero huir de este lugar pero el ascensor para el cadalso no funciona y la trompeta de Miles Davies hace ya tiempo que dejó de sonar. La puerta de salida es similar a la puerta de aquella mansión de El ángel exterminador. Las secretarias ya borrachas bailan sobre las mesas burocráticas. El encargado del diablo se congratula con los trabajadores, y, el director, en un aparte, no para de hablar por el teléfono móvil. Todos beben en vasos de plástico. Todos se hacen regalos adquiridos en un bazar chino y cantan villancicos de Manolo Escobar.Me alejo de la fiesta y me dirijo hacia la máquina de café. Creo que esta máquina ha sido mi fiel amiga durante todos estos años; paciente y condescendiente ante todos mis tristes monólogos en esa pausa de diez minutos de todas las mañanas interminables de mi vida. Incluso se dejó seducir por mí cuando descubrí que cierto golpecito en cierto lugar me proporcionaría para siempre los cafés gratis. Me regala de nuevo un café largo. Me retiro hacia una ventana en donde puedo contemplar el cielo gris de un polígono industrial. Enciendo un cigarrillo. ¿Cómo te sientes? me pregunto; ¿cuál es el resumen de todo el año? La máquina emite un quejido interior de tripas en mal estado o, ¿son las mías? A pesar de un estado de ánimo apagado y de vacuo aburrimiento, he sentido todo el día un desasosiego indefinible pero claro.
"La estupidez de tu trabajo y la insulsez de tu vida cotidiana poco sofisticada y demasiado aséptica, con aire de prefabricada. Te rodea oficinas ávidas, fábricas embrutecedoras, calles enemigas y hogares ahogados. Trabajas por un sueldo de miseria, desperdiciando tu vida por la mera subsistencia en un mundo inhóspito, difícil de soportar. Somos seres absurdos sometidos a la lógica de la razón; una pieza más del mecanismo tenaz de los días implicados irremediablemente en la rutina y en la repetición. No encuentras ocasión de redimir el vacío de la banalidad de la existencia cotidiana. Sientes que el mundo no está bien inventado. Te sientes preso en un sistema arbitrario y cada vez más limitado. En ningún momento te sientes liberado de las contingencias lógicas. En ningún momento aceptas libremente el mundo que se nos ha impuesto. Enmudeces repentinamente y pierdes interés por todo; la verdad amarga del desencanto. Sientes que no habrá lucidez a tu alrededor o paciencia para entender las cosas. Buscas un asidero hacia la lucidez, pero la línea entre la realidad y el delirio se hace cada vez más delgada. Te invade el absurdo, la desesperación existencial, la inmóvil vacuidad de los días, la irrefrenable repugnancia que te produce la esteltucia, la falta de belleza y la hipocresía generalizadas. Vives en una época tan agitada y a menudo basada en visiones tan reduccionistas y simplificadoras que ya no es sencillo precisar de forma elemental qué entiendes por razón e inteligencia, y acabas aceptando que lo importante es saber de que no se sabe nada."
Un compañero completamente borracho que se acaba de divorciar me arranca de mi monólogo interior arrebatándome el vaso de plástico para sustituirlo por uno de cava recalentado. Ven hombre; únete a la fiesta. Me aferra del brazo y me dejo llevar. Una de las chicas se ha quitado la camisa contorsionando su cuerpo fofo con lascivia. Todos nos deseamos un felíz año nuevo. El director sigue hablando por el móvil, quizá con la Shirley MacLaine, a son de Hacia Belén va una burra, rin, rin...
miércoles 16 de diciembre de 2009
HORROR Y COMPASIÓN

domingo 13 de diciembre de 2009
EL DISCRETO ENCANTO DE LA BURGUESÍA
A comienzos de los 60, el éxito de Nazarín y de Viridiana posibilitó el que Buñuel entrase en los circuitos europeos de "Arte y Ensayo". Este venía desarrollándose desde los años 50, en las que el éxito tanto de crítica como de público de directores como Ingmar Bergman, Federico Fellini o Akira Kurosawa propició la aparición de un entramado de producción/distribución/exhibición relativamente independiente de las organizaciones dominantes en Europa.Cuando Buñuel realizó El discreto encanto de la burguesía, la situación había cambiado radicalmente. El público que mantenía el cine de Arte y Ensayo europeo era predominantemente burgués y su subsistencia comercial dependía del apoyo del mismo. El surrealismo había dejado de ser un movimiento subversivo y provocador; se había convertido en parte de la historia del arte; sus ideas y planteamientos se discutían con simpatía, y sus poemas, cuadros y películas habían adquirido prestigio cultural. Es decir, todo lo contrario de lo que ellos pretendían en sus inicios.
Se ha afirmado que El discreto encanto de la burguesía es una clara muestra de surrealismo domesticado, que su función fue la de confirmar el sentimiento de superioridad cultural del público burgués, permitiéndole reconciliarse con el enfoque surrealista. Es evidente que esas objeciones responden en parte a la verdad, pues la crítica que hace la película de la burguesía no es políticamente sólida. El embajador de una mítica república bananera sudamericana, que se dedica al tráfico de drogas, no puede aspirar seriamente a representar al poder y la influencia de la burguesía de los años 70. Y el deseo continuamente frustrado de cenar juntos puede indicar la trivialidad de buena parte de la forma de vida burguesa, pero no es una metáfora que sirva para revelar métodos empleados por ésta para mantener su posición de hegemonía en la sociedad contemporánea. Debido a todo ello, la película tiene muy pocas posibilidades de irritar o escandalizar a los burgueses, al tiempo que su refinado uso del color, de los decorados y el vestuario, así como la solidez de las interpretaciones, tienden más bien a complacerles. No obstante, aunque El discreto encanto de la burguesía representó un claro cambio en la forma de abordar el cine de Buñuel, sus desviaciones con respecto a los ideales puramente surrealistas no pueden considerarse tampoco como una traición a dicha herencia. La película mantiene su fe en las posturas surrealistas mediante la forma en que muestra los distintos dramas y conflictos, no como algo que ocurre al nivel consciente, sino al nivel subconsciente, en el mundo de los sueños y las fantasías. Buena parte de la fuerza de la película procede de la aguda percepción de que hace gala Buñuel sobre el funcionamiento de los sueños. Es innegable que tiene en cuenta la obra de Freud; pero al mismo tiempo, los enriquece con la irrupción en ellos de temas sociales y políticos, como ocurre con el relativo al funcionario de la policía que todos los catorce de julio vuelve para liberar a los presos, en un intento por expiar su anterior brutalidad y sus torturas.
miércoles 9 de diciembre de 2009
ELMORE LEONARD (Conquistando Hollywood)

sábado 5 de diciembre de 2009
INFANTILISMO

miércoles 2 de diciembre de 2009
DOS OBRAS MAESTRAS
El cartero siempre llama dos veces del gran James M. Cain es una obra maestra de la literatura sensacionalista, es también uno novela gótica fallida, un relato de las sórdidas condiciones de vida en la California de la época de la Depresión. Cain pregunta hasta qué punto sus protagonistas, Frank y Cora, son capaces de actuar de forma independiente de las fuerzas económicas, políticas y sexuales que parecen determinar sus vidas. Frank apenas se conoce a sí mismo; aunque le gustaría verse como libre y sin ataduras, pronto se ve envuelto en una relación apasionada y destructiva. Las aspiraciones petit-bourgeois de Cora entrañan asesinar a su "sucio" esposo griego para "heredar" así su café de carretera. Carente de toda moralidad e incluso de sentido de identidad, Frank acepta ayudar a Cora en sus planes. En una carretera que bordea un acantilado emborrachan al marido, lo meten en el coche y lo envían a la muerte.Cuando Frank y Cora se atacan mutuamente, quedan a merced de la ley, que es incluso más amoral y desviada que los dos amantes. El final de la novela subraya hasta qué punto la existencia humana y, por supuesto, la felicidad son efímeras y arbitrarias. Aunque El cartero se llevó dos veces al cine, la influencia cinematográfica de Cain se extiende mucho más lejos y es difícil imaginar a los hermanos Cohen, por ejemplo, sin James M. Cain.
Pasada por alto en el momento de su publicación, ¿Acaso no matan a los caballos? fue rehabilitada en la década de 1940 por el parisino Marcel Duhamel, quien comparó favorablemente a McCoy con Hemingway. Los protagonistas de la novela, Robert y Gloria, sueñan con alcanzar el estrellato en Hollywood, pero en el deprimente relumbrón de Los Ángeles de la Depresión, solo encuentran monotonía, vacío y, finalmente, muerte. En el maratón de baile, una forma de espectáculo donde los concursantes giran incesantemente en la pista durante días y días con la esperanza de ser la última pareja que quede en pie, McCoy encontró la metáfora perfecta para el carácter azaroso, absurdo y sin sentido de la vida. Luchando contra el agotamiento, Robert y Gloria fracasan en su intento de conseguir el premio en dinero cuando un extraño tiroteo accidental pone fin al concurso. La insistencia de Gloria, que va a la deriva, en que la vida no tiene ningún sentido convence a Robert para hacer realidad su mórbida ambición. El maratón de baile es utilizado para hablar de la naturaleza explotadora de las formas populares de entretenimiento y de la manera en que el capitalismo ha organizado y envilecido la vida humana. A diferencia de la almibarada banalidad de la mayoría de películas de Hollywood, el maratón de danza es imprevisible, doloroso, violento y nihilista. Los consursos son bienes de consumo, ganado, o mejor dicho, caballos, a los que se puede matar de un tiro cuando su valor ya ha sido utilizado. Estas son las semilla de la crítica de Horace McCoy, pero al igual que el propio maratón de baile, es una crítica que no lleva a ningún sitio ni da ningún resultado.