lunes 22 de febrero de 2010

Tertulia en un acto.


Nos encontramos Raquel, Toni y yo, puntuales a la cita de cada mes para nuestra tertulia, en un café abigarrado de mujeres que huyen de sus familias y de hombres que huyen, a la vez, de las suyas.
Nos sentamos a una mesa. Raquel está que trina. Nos cuenta que el otro día tuvo que asistir por obligación a un bodorrio.

RAQUEL: No me explico cómo todavía la gente se casa. El matrimonio es inmoral y vulgar. Es un contrato para que no te abandonen y llevas una alianza para que todo el mundo sepa que tus órganos sexuales pertenecen a una sola persona. Hasta puede ser pornográfico.

TONI: Tranquilízate, mujer, creo que hoy ya tenemos un tema para debatir: la coyuntura doméstica y luego ese monstruoso concepto congelante, el somnífero más potente jamás inventado: el débito conyugal.
(Los tres reímos)

YO: Se decía que el matrimonio había sido inventado por el mítico rey de Atenas Cécrope, que lo instituyó para evitar el sexo libre y para que pudieran conocerse los padres y los hijos.
(Más risas)

TONI: La familia es una institución que no ha sabido evolucionar a tiempo y, en consecuencia correlata, se ha quedado atrás y sin acertar con su zigzagueante camino. La gente que compone la familia suele estar muy harta de la familia, que por lo común es instancia agobiadora, por flexible y de no muy demostrada utilidad; cuando se percatan de esta evidencia, sus componentes sueñan con separarse pero, en lugar de aspirar a la libertad bajo el gallardo lema que dice buey solo, bien se lame, prueban a fundar una nueva familia que, como es lógico, falla y hace agua por idénticas grietas.

YO: Es cierto. Basta observar en profundidad a cualquier familia para entrever que siempre existe una tensión permanente a punto de estallar, una crispación y frustración subyacente. La sociedad familiar es una institución mal inventada o , en todo caso, enmohecida por el uso. El matrimonio es una amoralidad, fuente de toda desdicha, alimento del capitalismo.

RAQUEL: Habría que abolir el matrimonio. La ley debería decir: "No os caséis". O si no, el matrimonio debería ser renovado cada año. Constreñir a dos personas que no se conocen, y de las cuales ninguna se conoce a sí misma, a vivir juntas toda la vida, es como meter a dos recién nacidos en un cajón y obligarlos a que crezcan juntos, cada uno con un pie en la boca del otro. Resultarían unos monstruos espantosos.
(Más risas)

YO: Decía Oscar Wilde que la vida doméstica te hace envejecer rápidamente y aleja tu mente de asuntos más nobles. Deberíamos estar siempre enamorados; ésa es la razón por la que no deberíamos casarnos nunca.

RAQUEL: El placer del amor sólo dura un instante, pero el dolor del amor dura toda una vida. Pues yo, como sentimiento, desconfío mucho del amor porque me parece que es una cosa muy pasajera, efímera, que alcanza cotas elevadísimas en determinados momentos y luego se acaba y no queda nada. No produce más que amargura y rencor cuando se pretende consagrar, perpetuar o hacer de él un sistema de vida. En cuanto al amor eterno, Groucho Marx decía que es ése que no hay manera de quitarse de encima. Y de postre, en la Celestina, al padre de Melibea da unas voces tremendas acusando al amor de ser las ruínas de las familias.
(Más risas)

TONI: ¿Creéis que el amor es todo lo que no se tiene?

YO: Quizá el amor es el deseo de encontrar a la mitad perdida de nosotros mismos.

RAQUEL: Nunca amamos a nadie. Amamos, solamente, a la idea que nos hacemos de alguien. Es a un concepto nuestro, en suma, a nosotros mismos, a lo que amamos. Por otra parte, nunca somos la misma persona este año que el año pasado. Ni lo son aquellos a los que amamos. Tenemos suerte sí, al cambiar, seguimos amando a una persona cambiada.

TONI: Y para terminar, que se está haciendo tarde, deberíamos cerrar el debate con una cita favorita. La mía es esta: "El amor hace creer siempre en aquello en que más habría que dudar". Marivaux.

RAQUEL: Una vez leí en un blog bastante tristón y algo decadente, creo que se llama El tiempo ganado o, algo así, y ves a saber si es él el que lo escribió: "La desesperación acompaña al amor cuando el amante abandonado se queda solo. También cuando el amor muere en la soledad de dos en compañía."

YO: "Lo peor de la humanidad son los hombres y las mujeres." Enrique Jardiel Poncela.

Volvímos a reir y nos despedimos hasta el próximo mes.


11 comentarios:

zim dijo...

Jajaja ... con humor, pero qué acertado casi todo.
¿Quién no siente su familia y sus alianzas como una rémora de vez en cuando? ¿quién no sueña con poder salir y entrar de ese círculo a voluntad, sin que tenga que ser siempre sí o siempre no? ¿Quién no siente las alas entumecidas alguna vez?
Complicado tema.

Deberíamos estar siempre enamorados; ésa es la razón por la que no deberíamos casarnos nunca. Quizá el problema no es casarse, sino convivir (y lo que conlleva)con carácter perenne, sin solución de continuidad... debería ser estipulable por plazos, de cualquier tipo y a voluntad de las partes: ¿Casado? Pues mira, hoy no.

Un saludo.

39escalones dijo...

Yo aplicaría al matrimonio el régimen de duraciones que prevé la Ley de Arrendamientos Urbanos. En cuanto al amor, creo haberlo sufrido dos veces, pero no haberlo visto nunca. Yo le aplicaría el grado de fe que tengo en la existencia de los billetes de 500 euros...
En fin: he de felicitarme porque el alcohol exista. Gracias a su ingestión masiva por unas cuantas incautas las mujeres no se han olvidado del todo de mí...
Abrazos tertulianos.

Raúl dijo...

Similar conversación tuve este verano pasado con una pareja de amigos, él y ella, frente al mar y con una copa en la mano. Sonrío.

Estos tres de ahora (Raquel, Toni y tú) parecen coincidir más de lo que lo hice yo con mis compañeros de tertulia veraniega. En aquella ocasión, mis quejas, dudas y reproches a la idea del amor, fueron duramente contestadas por aquellos dos sujetos, que mostraron una oposición firme y tajante. No me olvida decir, claro, que ambos estaban enamorados entre sí. Sonrío.

Dana Andrews dijo...

Muy buen humor en esa tertulia. Lo cierto es que el amor, aunque se diga que no existe o que no lo conocemos realmente, es un sentimiento capaz de mover montañas bien te enamores de una idea falsificada de alguien bien lo hagas de alguien real. Me ha gustado la frase de que el amor es el deseo de encontrar a la mitad perdida de nosotros mismos. Muy buena reflexión, Francisco.

Elvira dijo...

Eso de casarse a mí desde luego no me funcionó, así que entiendo todo lo que decís en vuestra tertulia, jaja! Y lo de ir a bodas me agota y me aburre muchísimo.

A partir de cierta edad, lo mejor es eso de "novios: yo en mi casa y tú en la tuya". Ideal. Se preserva el territorio, la soledad necesaria, y la ilusión se mantiene.

Un fuerte abrazo, amigo

Luzdeana dijo...

Qué tertulia más interesante, quiero volver a ser mosca para cuando se vuelvan a reunir... muy divertido. Casi que podría tomar las palabras de zim para expresar lo mío: Wilde era un sabio. Los para siempre me dan prurito, y la convivencia es su prima cercana. Sólo se trata de encontrar la manera de vivir eternamente enamorados sin eternizar ningún amor. No es tan difícil. Yo tengo mi propia fórmula, pero no puedo garantizar que funcione para alguien que no sea yo. Lo siento.
Me voy con la sonrisa que me ha dejado este post.
Un beso.

Francisco Ortiz dijo...

Muy bueno. Pero ¿qué puede decir un tipo que sigue creyendo en el amor? ¿Que es un descreído militante pero que cree en tantas cosas? Quizá: en el error crecemos.

chanclas dijo...

Vaya tres contertulios. Llenos de sabiduría. Lo único chocante es que los tres están de acuerdo en todo. ¿Nadie opina lo contrario? Me huele a trampa, Francisco.
O quizás no, porque si yo hubiese participado (¡habría sido un hombre afortunado!) habríamos sido cuatro de acuerdo.
Muy divertido este post aunque venga de un blog algo tristón y decadente.
Un abrazo

Kinezoe dijo...

No tengo una idea muy bien definida sobre el matrimonio, aunque si te paras a pensar es uno de los inventos que más está fallando. Y viene sin garantía!! No sé, si algún día lo pruebo ya te cuento... Eso sí, me he reído un rato con vuestra tertulia... Jeje...

Un abrazo, amigo.

mi nombre es alma dijo...

Creo en el amor pero detesto elegantemente la convivencia de la pareja. Rara que es una.

Un abrazo

s a n d r a dijo...

SANDRA: Quién dijo que el amor conlleva necesariamente compartir nuestras miserias? por qué lo estropeamos todo?