
A la memoria de Miguel Delibes (1920-2010)
Se nos ha ído, en un día gris y frío, Miguel Delibes. La sombra del ciprés arropa ya a un autor que supo retratar como nadie la miseria de la condición humana universalizando la tierra de Castilla.
A Castilla hay que esperarla varios siglos, bajo un olmo viejo, hasta que vuelve del Romancero y se le puede hacer un verso y después, una novela. La química de Castilla es química de derribos, de castillos del agua, de las que se perdió la llave; de casas que nadie cuida, de castillos rotos, siendo todo eso clasificador de la vida. Se repartieron España los partidos, pero España es un libro de mil músicas, castillos en el aire castellano. Libros como La hoja roja, Los santos inocentes, Diario de un cazador, Las ratas, El hereje, etc., fueron para mí decisivos. Delibes ha hecho en su serie de novelas de la pequeña burguesía provinciana el retrato sobrio, seco, preciso y poético del mundo. Y en su serie de novelas rurales, la saga modesta y pobre de la Castilla real, desnoventayochizada, sin retórica ni misticismo: con hambre y humildad. "La novela es un hombre, una pasión y un paisaje".
De entre sus novelas, siento especial predilección por Cinco horas con Mario, quizá porque fue la primera novela que me hizo descubrir a Delibes, mientras esperaba bajo un olmo. La novela está compuesta por 27 soliloquios o diálogos sin respuesta de Menchu, Carmen Sotillo, sostiene ante el cadáver de su marido, Mario, repentinamente fallecido. La técnica compositiva de la novela es entre dramática y existencial. Realmente el discurso que profiere Menchu es un monólogo interior trufado de marcas dialogales, o sea que es una fórmula que puede conectarse con famosos monólogos dramáticos como los de Hamlet y Segismundo. No cabe duda de que la originalidad de Delibes consiste en ordenar las ideas de forma no lineal, en conseguir presentarnos la complejidad psicológica de Menchu y Mario a través del caos de la conciencia de la vida. En el uso de esta técnica estructural laten textos literarios de carácter existencial como La náusea, de Sartre. Ante el cadáver de su marido, Menchu repasa los años de matrimonio, la frustración sexual de una mujer entregada exclusivamente a sus tareas de madre y ama de casa. Menchu representa la cortedad de miras de una mujer educada en los valores de los vencedores de la Guerra Civil y cree a pies juntillas en las consignas del nacionalcatolicismo y que ha sufrido por eso de forma especial las tentaciones del adulterio. Mario es un católico posconciliar, más inteligente y comprometido con un mundo social que podría ser diferente. Sin embargo, la hondura del monólogo acaba matizando la lectura maniquea en la que Menchu es la parte negativa de la dicotomía. Nos ha dejado Miguel Delibes, pero quedan sus obras. Ahora, todo depende del lector para que esa sombra del ciprés no siga alargándose.
18 comentarios:
Pues a mí me dio pena Menchu cuando leí la novela a los diecisiete años. Pensé: si sólo quiere que la quieran. Y un coche, como cada españolito de la época.
Bajo tu sombra, Francisco, ahí me encontrarás siempre, escribiendo como escribes.
Chapeau por él y por ti
P e t o n s
Se nos ha ido un de los grandes de las letras!!
Nadie como tú, Francisco, para decir en cuatro líneas todo lo que representa.
"Los santos inocentes", quizá la más conocida de sus novelas y que después Mario Camús llevó al cine es otra buena muestra de esa España que tan bien supo reflejar.
Yo ví una excelente interpretación de Lola Herrera de "cinco horas con Mario" y estoy de acuerdo contigo que es una auténtica joya.
Es un placer leerte!
Un abrazo.
Descanse en paz.
Cualquier libro de Delibes es excepcional. Algunos los he leído varias veces, pero el que más cariño ha despertado en mí desde el principio es "El camino". Lo trabajé varias veces con mis alumnos y a todos les gustó. Es una historia tan entrañable, tan humana, tan sencilla que a nadie puede dejar indiferente. Qué de personajes salieron de su pluma, de su corazón hecho tinta, derramado sobre el papel. Hace tiempo que dejó de hacerlo por motivos de salud, pero dejó constancia sobrada de su valía. Hay que leerle, extender sus mensaje, aprovechar sus enseñanzas. Pocas veces el castellano ha sido tan puro, tan bien tratado. Ahora, más que nunca, hay que protegerlo y cuidarlo, y toda la obra de Delibes es una forma excepcional de hacerlo.
Un saludo.
Se nos fue uno de los más grandes, querido amigo. Gran detalle el que tuviste redactando esta magnífica entrada.
Yo descubrí a este genio con "El Camino", hace ya tantos años que ni me acuerdo, pero sé que me impresionó profundamente. Quizá porque al igual que su protagonista empezaba a descubrir el mundo a esa edad. Sin duda, una de las mejores novelas de iniciación a la vida que haya podido leer.
La verdad es que murió prácticamente como vivió estos últimos años: en completo silencio, discreción absoluta.
Un fuerte abrazo, Francisco. Y buen fin de semana.
Gran escritor. No será olvidado: un hito en la historia de la literatura española.
Saludos.
Precioso homenaje, querido amigo. No sé por qué no he profundizado más en su obra, pero pienso hacerlo sin falta.
Un fuerte abrazo
Todo lo que dices es cierto y, además, lo dices tan bien...
Pero deja que haga mía la funesta reflexión que aparecía de soslayo en el blog del bueno de Bertini. Yo también lamento -no sé muy bien porqué- que una vez muerto se ensalce "popularmente" su figura. Tengo la impresión de que a este magnífico escritor y, por lo que dicen, mejor persona, no le gustaría.
En el monólogo entre Carmen y su marido Mario es cierto que se confrontan dos formas de sentir la realidad en la que Mario es el progresista y Menchu la tradicional, pero se desprende también la relación en que Mario no da valor a su mujer, no la hace evolucionar, no parece concederle dimensión y se entiende la frustración de ella, su queja amarga ante el cadáver de su Mario. Esta interpretación le da dimensión a una novela que si no sería un simple panfleto en que se confrontan la España progresista y la reaccionaria.
Es la primera vez que entro en tu blog. Ha sido buscando pareceres sobre la vida y la obra de mi admirado
Miguel Delibes. Un hombre sabio, recio de raigambre puramente castellana. un autor como la copa de un pino. Me ha gustado tu entrada,i si e lo permites volveré.
Gracias amigo.
Coincido con Raúl. Vivió sigiloso y se va en un ambiente demasiado popular. Creo que las autoridades han aprovechado las circunstancias, como siempre.
A toro pasado.
Espero que su obra no se diluya en el olvido.
El otro día en un programa de morralla dijeron algo así como "ya vale de hablar de ese tío que se ha muerto", justo antes de ponerse a diseccionar la vida del hijo de la Pantoja. Creo que, puestos a irse, un tipo como Delibes se ha ido justo a tiempo...
Abrazos.
CReo haber dejado en su blogg un comentario amable, y no encuentro, ni cotestación, ni mensaje. Como diria mi amigo Ciríaco: he perdido carta i correo. Saludos cordiales
Lo único que debemos hacer ahora, para honrarle, es seguir leyendo.
Un abrazo
Sigo pasando y sigo aprendiendo. No he leído todavía a Delibes, aunque tengo en mi biblioteca obras suyas como parte de una colección de autores contemporáneos que fui adquiriendo y no sé si llegaré a leer tanto... Lo cual convierte a mi biblioteca en una especie de lugar infinito, y eso me da un dulce vértigo.
Me quedo con la intriga de conocer Cinco horas con Mario después de leer tu texto, justamente no tengo ése.
Un placer siempre disfrutar de tu forma de contar las cosas.
Un abrazo.
Un grande. Que descanse en paz. Tu homenaje, sincero y emocionante.
Magnífico texto: cómo me alegra que emparentes a Mario con Sartre, que destaques lo existencial de su testimonio.
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