Robert Bresson, Notas sobre el cinematógrafo
Pickpocket (1959) se rodó enteramente en escenarios naturales de París entre el 22 de junio y el 10 de septiembre de 1959, al mismo tiempo, y también en París, Jean-Luc Godard filmaba una de las películas clave de los 60, Al final de la escapada, y se estrenó en diciembre de ese mismo año. Era la quinta película de Bresson en 15 años de carrera, y fue estusiasticamente recibida por la crítica. El director Louis Malle, que escribía en la revista Arts, afirmó: "Pickpocket es la primera película de Bresson. Todas las que realizó antes eran simples borradores. De hecho, para los aficionados de verdad al cine, el comienzo de Pickpocket será uno de los cuatro o cinco grandes momentos de toda su historia."
Tan sólida y compacta es esta obra de Bresson que resulta difícil encontrar otra que resuma mejor su universo. Pickpocket no es ni su película más ascética ni tampoco la más espectacular, pero posee una contención y una perfección estilística tales que la convierte en punto y aparte tanto en el cine francés de los 50 como en la propia filmografía de Bresson, cuyas obsesiones resuma a la perfección. En cierto sentido, el cine de Bresson (al igual que el de Kubrick, Buñuel, Fellini o Igmar Bergman) es un cine de la obsesión, pero Bresson va todavía más lejos que el realizador sueco en la concentración en un mundo propio, al que vuelve periodicamente para mostrarnos el refinamiento con el fin no de que lo juzguemos, sino de que escape nuestra atención y provoque nuestra emoción.
Este es quizás el aspecto más fresco y renovador de Pickpocket, que Bresson no opta una postura moral hacia su protagonista a pesar de las infracciones que comete según las normas de la sociedad "respetable". Los personajes de Bresson son casi siempre seres marginados (trátese de sacerdotes, de combatientes de la Resistencia o de conversos religiosos), hombres y mujeres que viven alejados de la convenciones sociales. Bresson se interesa más por la mecánica (tanto física como mental) de su oficio que por el hecho de que su comportamiento sea o no inmoral. El propio director describió Pickpocket como "una película de manos, objetos y miradas"; y, con esos componentes, logra trazar el retrato de un joven que busca una forma de paz espiritual en un mundo cerrado y obsesivo.

Como en Le journal d' un cure de campagne, en Pickpocket Bresson acentúa el aislamiento y soledad de Michel mediante el empleo de una voz en off (que lee páginas de su diario personal), mediante abruptos fundidos en negro y fragmentos de diálogos, que suenan como si se recordasen años después. Estos elementos, y en las magníficas imágenes de Léonce-Henry Burel en blanco y negro, radica la verdadera emoción de Pickpocket, y no en las frases deliberadamente planas y monocordes que pronuncian los actores (en su mayoría no profesionales). Apenas se ha prestado atención a Bresson como técnico y, sin embargo, en esta película da una espléndida muestra de su habilidad como director, sobre todo en lo que se refiere al montaje. La secuencia de la Gare de Lyon constituye un gran ejemplo.

6 comentarios:
Y yo sin conocer a Robert Bresson. En fin, tomo nota ¡qué más puedo decir!.
Me llevo esa maravillosa frase de Bresson con que abrís tu entrada. Imagino que es el sueño de todo artista.
Un abrazo.
Aquí estoy aprendiendo de tus entradas como siempre, querido Francisco.
Un fuerte abrazo
¿Cómo se atreve a citar mi pobre entrada después de habernos dejado otra muestra de conocimiento cinematográfico y escritura certera?
Muchas gracias, camarada.
Saludos.
Chapeau, Francisco, una joya de película y un director cuya influencia suele obviarse en favor de sus contemporáneos de la nouvelle vague. Yo casi prefiero ésta a Godard, demasiado onanista para mi gusto...
Abrazos.
A mí, aquí, me has pillado. Mi lamento por confesar que no la he visto, sólo se aliva por mi promesa de hacerme con ella lo antes posible.
Un abrazo.
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