domingo, 30 de mayo de 2010

Leyendas míticas



"Un hombre se lanza en busca de América, y no la puede encontrar en ninguna parte", decían los carteles de Buscando mi destino (1969). Se trata de un acertado resumen del tema de esta película de bajo presupuesto, que desafió las tradiciones de Hollywood, recaudó mucho más dinero que la mayoría de las superproducciones espectaculares de ese mismo año.

Gracias a su espontaneidad y sinceridad, y a estar firmemente arraigada en la cultura de los años 60. Buscando mi destino inició una nueva tendencia dentro del cine, las películas de Hollywood se apresuró a apoderarse de la fórmula y la repitió en toda una serie de producciones sobre personajes marginados que viajaban sin razón aparente de un lado para otro. El trayecto se convertía en una metáfora de la vida, y las aventuras a lo largo del camino en una alegoría de la búsqueda del hombre de sí mismo. Buscando mi destino también lanzó la moda de las motos, sobre todo de las llamadas "Chopper"; es decir, construidas con piezas sueltas.

Wyatt (Peter Fonda) y Billy (Dennis Hopper) se lanzan a recorrer América en moto en una odisea personal que, en el fondo, pretende encontrar un sentido a la vida. Por el camino se encuentran con la hipocresía y el odio de las pequeñas comunidades rurales, que desprecian y temen su anticonformismo, y que terminan asesinando a los portadores de sueños que son incapaces de comprender. Pero Wyatt y Billy también descubren personas que buscan "formas alternativas de vida" y que se oponen a esa estrechez mental y limitación de horizontes: la comunidad hippy, el ranchero y su mujer mexicana, el abogado que se une a ellos. Pero, aun así, al final se impone el conformismo y la mediocridad y la muerte parece ser la única posibilidad de liberación definitiva. Resulta sin embargo significativo que, en la escena que cierra la película, quede la moto ardiendo: el espíritu de rebeldía de Wyatt sigue vivo.

La filosofía básica de la película puede ser debatible, pero está vigorosamente expresada a través de la vibrante música rock, el énfasis en el consumo de droga como algo totalmente normal, los planos de bellos paisajes, vistos desde la carretera, y la identificación de las motos con la idea de libertad, en lugar de con la de violencia, como ocurría en El Salvaje (1953) y sus sucesoras. Buscando mi destino fue quizá la única película que retrató la nueva cultura juvenil desde dentro de dicha cultura.




Buscando mi destino funciona también a diversos niveles míticos y simbólicos. Durante el rodaje, Hopper se sentía profundamente interesado por el Tomismo (el sistema filosófico basado en las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino), y, de hecho, cabe interpretar la película como la historia de un profeta moderno, desde las dificultades para encontrar alojamiento hasta la crucifixión final. Otra interpretación puede ser la de que Wyatt y Billy son los equivalentes de los personajes del cine del Oeste que evocan sus propios nombres, y que, invirtiendo el sentido tradicional del western, viajan de Occidente hacia Oriente, en motos en lugar de en caballo, en una especie de implícito rechazo del viejo Hollywood, de sus mitos y sus sueños. Otra curiosa coincidencia consiste en que Henry Fonda, el padre de Peter, interpretó a Wyatt Earp en Pasión de los fuertes (1946) de John Ford. Pero, en Buscando mi destino, no hay héroes, y la identificación con los protagonistas se efectúa más en base al estado de ánimo que transpira toda la película que a los personajes en sí, que carecen de historia y se prestan, por tanto, a ser los sujetos ideales de toda clase de leyendas míticas.

Descansa en paz Dennis.

                                       

18 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Una buena filosofía esa de ir buscando el destino a lo largo de una carretera, buscarse a sí mismo. Me gusta mucho cómo lo has explicado. Supongo que ya lo sabrás pero lo apunto aquí igualmente. El guitarrista Chris Rea, en su álbum "Stony Road", realiza un homenaje a esta película. La canción se llama efectivamente "Easy rider". El disco entero, además, guarda toda la esencia de esta película. También es una contínua búsqueda con sabor a carretera a lo largo de todas sus canciones. Un abrazo, amigo.

39escalones dijo...

Gran texto, amigo. En esta película se da la circunstancia de que su contenido y su carga simbólica es sublime, mientras que su forma, la calidad del trabajo final, es bastante mediocre (y en algún caso chapucera). Mítica por los cuatro costados, como bien resumes, como filme rompe todas las reglas y todos los marchamos de calidad que el cine había acumulado durante décadas. Por una y otra razón, se une a los otros filmes del mismo año que, todos juntos, simbolizan la muerte de una manera de hacer cine.
Abrazos.

Lula Fortune dijo...

Es un clásico, de eso no hay duda. Sea más o menos perfecta, sea más o menos mediocre... como la vida misma. Un recuerdo para Denis, un abrazo para ti.

Elvira dijo...

Gran entrada, querido amigo. Me gustaría volver a ver la película con tus palabras todavía en mi memoria, así apreciaría más matices, seguro. Y esta canción me encanta.

Un fuerte abrazo

Yolanda dijo...

Estupenda entrada, Francisco. La enfermedad de Dennis Hopper era ya conocida, se sabía que el final no estaba muy lejano. Era un actor muy personal, alejado de los estereotipos de Hollywood. "Easy Rider" es una película mítica, no necesariamente bien hecha, como señalas, pero significativa y llena de simbolismo. Los que ya tenemos unos años sabemos lo que significó, a los jóvenes no les dirá gran cosa, pero qué quieres que te diga, prefiero aquellos modelos imperfectos a estos imberbes blanditos y cursis de ahora. El otro día medio vi una de la serie "Crepúsculo" y madre mía qué rollo, cómo puede enganchar tanto a tantos adolescentes... Me alegro de conocer y saber apreciar otras cosas.
Un saludo.

Kinezoe dijo...

Hace tiempo que no veo esta película. Tu magnífica entrada me invita a revisarla. Easy Rider, otra hermosa obra de viajes personales y carreteras. Bonito homenaje y triste pérdida la de Dennis Hopper. La canción que cierra tu entrada, espléndida. Yo la tengo asociada a La Chaqueta Metálica...

Un fuerte abrazo, amigo.

Francisco Ortiz dijo...

Descanse en paz este gran actor contradictorio, que declaró ser votante de los Bush pese a lo que nos mostraba a través de sus personajes cinematográficos.

Raúl dijo...

Suscribo cada una de las palabras que firma Alfredo.
La peli, má allá del simbolismo que pacíficamente acepto que tiene, más allá de lo que pudo suponer -y no fue- como inicio (o ruptura) de un nuevo cine americano (del anterior y clásico cine holliwoodense) a mí nunca me ha dicho nada.
En cualquier caso, que el rebelde Hooper descane en paz, por supuesto.

Joselu dijo...

No cabe duda que las road movies que inicia esta película o novelas como la de Jack Kerouac En la carretera constituyen un filón narrativo con trasfondo filosófico y existencial. De nuevo, como el western, sólo las inmensas praderas americanas pudieron alumbrar esta concepción del viaje iniciático que luego ha sido profusamente imitada y evocada. Late la concepción de la vida como viaje, como camino en el que se intercalan numerosas etapas y múltiples descubrimientos que permiten observar la vida en la América profunda llena de conservadurismo pero también de personajes que se escapan del mismo. Las dos almas de América que ahora vuelven a enfrentarse y sin cuya dialéctica sería impensable un país tan complejo como éste. El viaje nos permite recorrer ese espinazo medular y narrar la cotidianidad que la convierte en excepcional.

Un abrazo.

Elèna Casero dijo...

Con tus comentarios haces aún más grande el guión de la película.
Un gran actor que se ha ido.

Besos

Tesa dijo...

Han pasado muchos años de esta mítica peli y ya hay pocos que quieran ser libres con todas las consecuencias.

Lo peor es que cada vez hay más gente que no ven con buenos ojos que te salgas de lo establecido, lo encuentran sospechoso y les irrita.

Ya no hay rebeldes. Somos una sociedad inofensiva y abúlica, que esperamos que nos lo den todo hecho.

¿Buscar? pronto desaparecerá del diccionario.

Un beso, Francisco.

Alejo Urzass dijo...

Creo que la vi mediados los años ochenta. Y creo que más por el mito de su banda sonora (Hendrix, Steppenwolf, Roger McGuinn...) que por lo que espera encontrar en pantalla.

¿Que qué es lo que esperaba encontrar en pantalla? Pues un panfleto anticuado sobre el uso de drogas para alterar la conciencia y filosofía jipi.
Sin embargo descubrí una película cuando menos notable.

A finales de los noventa la encaré de nuevo, esperando ahora encontrarme una película mal envejecida incluso para mis gustos musicales, pero para mi sorpresa me gustó más aún que la primera vez.

Es menos sabido que con el dinero que ganó Hopper gracias a este film, pudo permitirse el hacer la película que le dio la gana, y le salió "The last movie", una película poco conocida, provocadora y bella, que parecería el resultado de meter en una buñuelesca batidora el Fitzcarraldo de Herzog y el Blow Up de Antonioni.
Después de ver esta película le tomé un aprecio especial a Dennis Hopper, a pesar del bacheado resto de su carrera.

Luis dijo...

Pudieron ser los años sesentas pero dicha filosofía o más bien busqueda sigue más vigente que nunca, cada día son (o somos) más los que se lanzan en interminables viajes en donde se busca descubrir algo en el paisaje pero por sobre todo dentro de uno mismo.
Un abrazo.

ethan dijo...

Un mito ya. Hay pocas pelis que pueden presumir de serlo. Acertado lo del profeta. De hecho en la peli hay un flash forward (pionera hasta en eso) de la escena final, con la moto ardiendo. El destino estaba escrito.
Muy buen texto. Un abrazo!

Licantropunk dijo...

La segunda vez que me encuentro el "Paint in Black" en dos días: la otra ha sido leyendo "El piano rojo" del gran Max, ese padrino postizo que me busqué.
En cuanto a la obra de Hopper (Dennis, no Edward, que también), aparte de su motero tranquilo me quedo también con su amigo americano.
Saludos.

mi nombre es alma dijo...

Sea o no sea buena la película, lo que si demostró es que no hacen falta héroes para contar una aventura vital.

Un abrazo

David C. dijo...

el final de la película te sorprende.

Anónimo dijo...

no me ayuda en nada(((((((((((