
Para Alfredo
La secuencia de la ducha de Psicosis (1960) es un prodigio. El barroco asesinato de Marion Crane (Janet Leigh) es la primera estilización de la violencia en la historia del cine. Ninguno antes de Hitchcock había convertido un asesinato en una coreografía. Cuando ella coge la cortina de la ducha y cae desprendiéndose de la barra como un desgarro, no hay balet que pueda superar esta genialidad en los movimientos. Es violentamente estética, de una belleza y un terror sorprendentes. Psicosis fundó todo un género (el Psycho Killer) y su perfección técnica no ha sido todavía superada. Hitchcock construyó la mítica escena magistralmente para combinar violencia y desnudez sin apenas mostrar sangre o sexo. Requirió un rodaje de siete días, 70 posiciones de cámara para obtener 45 segundos de película y nos dejó para siempre en nuestra retina las voluptuosas curvas acuchilladas que no pertenecían a Janet Leigh, sino a una stripper llamada Marli Renfro a la que en 1988 se dio por muerta precisamente de un asesinato.
Pero Marli Renfro no tuvo un final tan macabro como el que auguraba la película en la que se desnudó por 500 dólares. Esta stripper de Las Vegas, que llegó a ser una de las primeras conejitas de Playboy y que también tuvo un pequeño papel en el filme de Francis Ford Coppola Tonight for sure (1962), desapareció del mapa a principios de los sesenta. Su nombre no volvió a mencionarse hasta 1988, cuando diferentes periódicos anunciaron que "la doble de Janet Leigh en la escena de la ducha había muerto asesinada." Sin embargo, no fue ella víctima de aquel crimen, sino Mary Davis, una chica olvidada, incluso su propia muerte; la mujer que Hitchcock contrató y utilizó como reemplazo de Leigh en escenas en las que aparecía vestida para probar la iluminación.
En realidad, la conejita se casó, abandonó el mundo del espectáculo y todavía vive en California. Nunca se enteró de que se la había dado por muerta hasta que leyó las noticias en los periódicos. De lo que sí estuvo enterada era de las declaraciones de Janet Leigh que solía decir que en la escena de la ducha no fue doblada, y, a la conejita, esto no le gustaba.

Hitchcock tenía 60 años cuando rodó Psicosis y se mostró como un artista juvenil y rompedor. Estoy de acuerdo con Gilles Deleuze que dijo de él que era el último de los cineastas clásicos y el primero de los modernos. Psicosis contribuyó, sin ninguna duda, junto al libro de Truman Capote A sangre fría, a crear una nueva perspectiva de Estados Unidos para los propios estadounidenses, que salieron de repente de la inocencia para entrar en un mundo que después se ha llevado al extremo, tanto en el cine como en la literatura.
Después de Psicosis, sus películas fueron adquiriendo un tono cada vez más oscuro y torturado. Hitchcock era un hombre complicado, lleno de frustraciones e inseguridades. Su cine es el cine de la paranoia. Sus películas hablan siempre de la obsesión de un personaje que fija su mirada en una imagen evanescente, como el caso extremo de Vertigo (1958), un filme apasionado sobre la imposibilidad de conseguir la mujer soñada.
Una vez Hitch recibió una carta: "Después de ver Las diabólicas mi hija no se ha vuelto a bañar nunca más. Y después de Psicosis ya no se querrá duchar. ¿Qué puedo hacer?."
El mago del suspense le respondió: "LLévela a la tintorería."
Claro, no era una conejita playboy.
16 comentarios:
Mi 1 vez, en tu blog, y no será la última con tu permiso.
SALUDOS
Alberto Q.
http://traslaspuertas.wordpress.com
Uno de los artículos más completos sobre el tema, sí señor. Gracias por contarnos esta historia, Francisco.
Saludos!!
Gracias a puñados, amigo. Se cuenta que fue Saul Bass quien diseñó la escena de la ducha. Se cuenta que fue por ésta que la película se rodó en blanco y negro... Yo no estoy especialmente convencido de ninguna de las dos cosas. La cuestión es que tanto en "Psicosis" como en la primera inacabada versión de "Frenesí" (1966), hay bastantes evidencias que prueban tus afirmaciones, la modernidad rompedora de Hitch, su carácter novedoso, revolucionario y capaz de reinventarse a sí mismo.
Gran texto, como de costumbre.
Abrazos.
Me ha sorprendido la escena porque en ella hay muy poca sangre, apenas una cierta matización en el agua. ¡Qué diferencia con el cine pródigo en efectos especiales y espectacularidad! No abusa de los primeros planos, es contenida e intensamente dramática. Creo que tendré que volverla a ver.
Janet Leigh se negaba a aparecer desnuda en la película pero la escena es tan formidable que seguro que se arrepintió después. De todos modos Marion Crane es ella, que nadie lo dude. Y si el culo es de otra, tampoco importa demasiado.
Saludos.
Es una escena que se te queda grabada para siempre, aunque no sepas que se trata de un episodio mítico de la historia del cine. Las imágenes son impactantes, pero, además, están muy bien acompañadas por el sonido cortante, como si imitara las cuchilladas que vendrán.
Entre las mejores escenas de la historia del cine ésta tendría que ocupar un lugar muy elevado. Inolvidable esa "coreografía" como acertadamente la calificas. Inolvidable también el agua tiñéndose de rojo sangre (¡en blanco y negro!) a medida que se va por el desague. La historia es muy curiosa y la desconocía por completo.
Que momento más inolvidable en la historia del cine.
Vi psicosis más bien crecido, pero desde ese momento dejé de temer a fantasmas, demonios, vampiros y payasos ("It" fue mi debut en el cine de terror) porque me di cuenta que en el mundo real existían terrores aún mayores.
Un abrazo.
Muy bueno el artículo. Ahora no suelo ver cine de "miedo" es tan poco elegante, tan obvio que me da risa y asquito por los liquidillos varios.
Pero Hitch es otra cosa, y estoy de acuerdo en que era clásico (lo que perdura) y rompedor al mismo tiempo.
He vista varias veces sus películas y siempre disfruto.
Besos, Francisco, y sigo por aquí un ratito más.
Ah, buenísima la respuesta de Hitch a la carta, ja, ja.
Paso de hablar de la celebérrima escena. se han dicho tantas cosas de ellas, que creo que sólo tú podrías -como has hecho- aportar algo nuevo de cierto interés.
Yo quisiera resaltar una vez más (pero tengo la sensación de que de un tiempo a esta parte eres más brillante si cabe) lo bien escrita que está tu entrada, Paco.
Un abrazo enorme de tu amigo.
Como hablando de Sir Alfred, no me atrevo a decir nada, te contaré que esta es una historia estupenda para uno de mis relatos que se llamaría "Mi nombre es Marli Renfro", si tuviera tiempo.
Magnífica entrada sobre esta mítica película, Francisco y muy interesante la historia de Marli Renfro.
Yo también creo que hay un antes y un después de Psycosis, en especial de esa escena que aún hoy sigue impactando al espectador que se agarra a la butaca (o al sofá) en el momento crítico.
Un saludo!
Como bien dice Antonio, es la primera vez que me adentro en tu blog, y me parece que no será la última. He leído con agrado tu artículo sobre la magnífica película Psicosis, me has hecho recordar muchas escenas y me parece que tendré que volver a verla. Gracias por tus explicaciones, algunas cosas de las que cuentas las ignoraba.
un saludo
Las películas tendrían que venir con tus textos. Las completas y expandes.
Un fuerte abrazo, amigo!
Muy curiosa la historia de la conejita; la desconocía por completo. Nuevamente, otra gozada de entrada. Me encanta "Psicosis". Hay tanta maestría en esa película...
Un fuerte abrazo, amigo, y buen fin de semana.
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