lunes 19 de julio de 2010

Otra vida


Se trataba de uno de esos matrimonios que se han pasado la vida juntos, que se han querido, soportado, y, ahora, por alguna razón, o sólo por culpa del tiempo, han vuelto a quererse. Formaban una de esas parejas que durante años han discutido porque él no es delicado y, en cambio, ella tiene sensibilidad y, si hubiese tenido ocasión y medios, hubiera llevado otra vida; esas parejas en las que él-de aspecto tosco-siempre parece moverse incómodo dentro de la ropa que viste, porque la ropa la elige ella, y la elige para otro: para sus sueños.

12 comentarios:

hombredebarro dijo...

El remate es un dardo.
Saludos.

Luzdeana dijo...

Qué te puedo escribir, mientras me niego dejar esta sonrisa cómplice que me has dejado instalada.
Ah, que la composición con la foto es perfecta.
Un beso.

Elvira dijo...

Muy bueno, querido Paco. Y la foto perfecta.

Besos

pilar dijo...

tus palabras, como siempre, encierran grandísimas verdades...
en este caso, me parece totalmente real...
al final del camino, las asperezas, las vivencias, los éxitos y fracasos, las decepciones, los encuentros y encontronazos, los odios y los amores se liman hasta el extremo de convertirse un finísimo hilo, que nos une inevitable y afortunadamente a esa persona con las que hemos andado...
y puede que ser que siempre haya sido sólo o "nada más y nada menos" que el reflejo de nuestra esperanza¡¡¡
pero la de la sombra, la que anhelamos... no es otra vida, ésa es la nuestra¡¡

saludos

mi nombre es alma dijo...

No estoy muy segura de que ese otro exista en realidad, creo más bien que ese sueño es convertirle a él en el otro soñado.

Marcos Callau dijo...

Una existencia triste la de ambos. Muy bueno, Francisco.

vicente dijo...

Me dejaste sin aliento, inmovilizado en mi ropa de moda o que lo estuvo. Quién se puede atrever a hacer locuras, quién no tiene esa cuota aunque pequeña de sentirse manejado alguna vez. Con todo mi reconocimiento a la dignidad femenina descubro que hay muchas penélopes que nos sueñan más resistentes y alegres. Mi mujer prefiere que me deje crecer mi cabello... Y no haré más confesiones.
Leo tu escrito y me parece una acuarela plena de sentido.
Abrazos.

Luis dijo...

Concuerdo con hombredebarro definitivamente el remate es de una agudeza casi dolorosa.
Un abrazo.

39escalones dijo...

Como la vida misma; hay cientos de parejas así. Magnífico colofón, amigo.
Abrazos.

Raúl dijo...

Qué curioso, y por lo demás habitual, proceso: quererse, soportarse, y volverse a querer.

Lilian dijo...

Que bello, el amor tiene muchas formas, el verdadero...
Saludos!!

Juanjo dijo...

Hay mujeres que son grandes escultoras. Toman el material en bruto, el martillo y el cincel, pero pocas veces consiguen lo que desean.

Qué mal se deja pulir el hombre.