
La visión que tenía Gustave Flaubert respecto a la necedad y la estupidez era que tanto la una como la otra no desaparece ante la ciencia, la técnica, el progreso, la modernidad; por lo contrario, con el progreso, ellas progresan también.
Imagen cedida por Alberto Ramos
9 comentarios:
Queramos o no, todos sucumbiremos, tarde o temprano, a esa revolución que convertirá los antiguos libros en objetos de culto. Es cuestión de tiempo. Pero personalmente me produce un íntimo desasosiego combinado con una excitación ante lo tecnológico y la maravilla que supone, como la realidad de los blogs.
Y olé!
Yo paso de libros electrónicos.
Mi examen de francés de fin de carrera fue oral, con Monsieur Goullon. La pregunta clave fue: ¿Qué piensa usted del cornudo Charles Bovary? :)
Kuss
La necedad y la estupidez son como los vampiros de Voltaire (citado en el último de Casavella), que tampoco desaparecen.
La verdad aún no me resulta agradable leer en pdf, como tampoco me resulta interesante ver pinturas en jpeg, pero de seguro e inevitablemente tarde o temprano los libros y las imprentas estarán en los museos como ahora lo están las plumas y los pergaminos.
Un abrazo.
Estamos deacuerdo. Da para pensar un buen rato...
La malo será cuando alguno presuma de haberse leído la novela y provoca la risa del respetable al pronunciar el título. ¡Cultivarse para esto!
Saludos.
"Pa" matarlos.
Jejeje, Dios nos pille confesaos...
Yo me niego a leer un libro en una pantalla de un cachivache electrónico. Si algún día desaparecen y vivo para verlo, comenzaré a releer los que tengo en glorioso papel amarilleado por el tiempo. Bendita celulosa.
Un fuerte abrazo.
Otro invento que imagino viene sin manual de instrucciones para lo que debe usarse.
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