sábado, 14 de agosto de 2010

El teatro de la vida

Decía Rimbaud que la vida es la farsa que hemos de representar entre todos, y razón no le faltaba. El mundo es un extraño teatro en el que se encuentra momentos en los que las peores piezas obtienen el mayor de los éxitos. Aquí todos somos actores. Ninguno de nosotros es lo que realmente es. Todos mentimos a ratos, y algunos de nosotros lo hacemos siempre. En este mundo de las apariencias visibles las cosas pertenecen a quienes las poseen, y están sometidas constantemente a la ley de la indiferencia. Todas las cosas quedan desilusionadas como algunos decorados de teatro al otro día de mañana. ¿Que és la vida sino un envoltorio de sombras y quimeras? La fiabilidad del mundo y las personas que nos rodean no es sino una frágil apariencia, y basta una sacudida para que los decorados y las máscaras se vengan al suelo y revelen los horrores que encubren. La verdad siempre es una falsa ilusión.


15 comentarios:

Mita dijo...

Esa foto también la elegí una vez para mi blog. Es muy bonita.
No estoy de acuerdo contigo. El tópico de que la vida es un teatro, a mí no me convence. Creo que cada individuo es una fuente de riquezas, el ser no es el ser en el grupo o en la masa.
Besitos

Marcos Callau dijo...

Hola Francisco. Un texto muy reflexivo y muy acertado, como acertada también es la banda sonora que lo acompaña. Porque realmente lo que queda al final, después de derrumbarse el escenario, es polvo en el viento. Precisamente ayer, en la madrugada, escribí algo que concuerda bastante con la idea que nos presentas hoy. Mi texto empezaba diciendo que "muchas veces, en la madrugada, las sombras del pasado venían para raptarnos y conducirnos al viejo escenario aquel donde una vez representamos una farsa". Me ha gustado mucho encpntrarme con tu texto esta mañana. Un abrazo.

s a n d r a dijo...

E qui li qua!
Ya lo decía Cortázar:
"Sólo en sueños, en la poesía, en el juego, nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos"

P e t ó

Elvira dijo...

Voy a hacer de abogado del diablo: algunas veces lo que las personas esconden es mejor que lo que muestran. Por ejemplo, alguien que quiere hacerse el fuerte puede tener una sensibilidad maravillosa.

Pero tienes razón en que abunda más lo contrario: querer aparentar ser mejor de lo que se es.

Un abrazo de verdad

Luzdeana dijo...

Anteayer fui al teatro y me dejé conmover por las voces, las luces los bailes y la historia.
De chicos jugamos a representar papeles todo el tiempo. Nos fascina el cambio de roles y la poibilidd de escogerlos. Nos da seguridad poder salir de ellos cada vez que lo deseamos.
De adultos no es tan fácil. Pero aprendemos a fuerza de necesidad.
Es bueno permitirnos elegir algunos roles para inventarnos algun juego de vez en cuando.
Más que bueno: esencial.
Besos.

Licantropunk dijo...

Pero no dejamos de buscarla. La muerte es la verdad que echa el telón: por eso nos impacta tanto la muerte de los demás, porque nos damos cuenta de que es un momento de verdad desnuda.
Saludos.

Mita dijo...

Oh, qué bonito es eso de "verdad desnuda"...

Alicia dijo...

¡Gracias, gracias y mil gracias!
Muy acertado me llega este comentario. Y aquel otro de Singapur: ¡Bravo, bravísimo! La foto me recordó a La Autopista del Sur..

Un saludo

Elvira dijo...

Ya he encontrado el perro de Edward Hopper. El segundo cuadro de esta entrada. :-))

Cape Cod

Besos

Raúl dijo...

Sí.Yo sí que estoy de acuerdo contigo. Somos actores imperfectos. Supervivientes que no dejamos de representar un papel incómodo para la gran mayoría.
No. No es que me esté justificando echándole la culpa al guionista.. al menos no la tiene toda.

Marcela dijo...

Supongo que hay cierta verdad en el teatro también, o sea, nosotros somos también esos que deciden actuar y mostrarse de cierto modo. Las mentiras que decimos son nuestra decisión y muestran como somos.
Muchas veces me pregunté por qué elegimos una máscara por sobre otra. Y siempre hay una respuesta honesta a esa pregunta.
Un beso grande.

Mita dijo...

No acabo de encajar esta perspectiva. La vida es un teatro si la miras desde la platea. Si estás en el escenario, eres un elemento más. No creo en el individuo como farsante, tampoco en las máscaras. Es todo como una metáfora fácil para intentar explicar comportamientos mucho más complejos.

mi nombre es alma dijo...

Alguien dijo una vez (creo que yo misma), que la máscara o máscaras con las que nos cubrimos dicen tanto de nosotros como el no llevarlas.

Kinezoe dijo...

Excelente canción. Del texto ni quito ni pongo una coma.

Un abrazo, amigo.

Juanjo dijo...

El teatro de la vida es la búsqueda de un ideal que no existe. Lo curioso es que en algunas personas la realidad imperfecta resulta más atractiva que el modelo buscado.