jueves, 19 de agosto de 2010

La pasión de pensar

"Cuando veáis a un hombre sabio, pensad en igualar sus virtudes. Cuando veáis a un hombre desprovisto de virtud, examinaos vosotros mismos."
Confucio

"Necesitamos ficciones para sobrevivir y una de las más importantes es la que sustenta el poder", afirma doctamente este antiguo profesor de instituto y fiel jardinero. Sí, ficciones constituyentes, que sólo funcionan en el momento en el que todos nos comportamos como si fueran verdaderas. Así, como dice uno de los pensadores más importantes de Europa, "la inteligencia humana en acción, tratando de salvarnos, convierte la ética en ontología". ¿Hay alguna alternativa? El horror. La selva de la que intenta escapar el hombre. José Antonio Marina es un artista cultivando flores y ensayos filosóficos. Cada año consigue que una de estas reflexiones en las que está trabajando cristalice en un libro claro y divulgativo que Anagrama publica y que sus lectores agradecen con la misma puntualidad.

En La pasión del poder, su pensamiento ordena y clasifica el tema del título, "que es uno de los que más fascinan a la gente", con una doble vertiente que Marina ejemplifica a partir de una reciente lectura de Maquiavelo en la ciudad de las Médici: "En la Florencia renacentista en la que vivió se dio los momentos más refinados y los de más crueldad". Estos campos de tensiones se encuentra en todos los ámbitos de la sociedad humana y sirve a Marina para establecer una especie de cartografía de la dominación desde las perspectivas más generales de la política, la religión o la empresa hasta a las más íntimas, con las relaciones amorosas, "lo que determina que una pareja tenga o no relaciones sexuales."

"Tiene poder quien tiene fuerza para coaccionar y quien tiene la capacidad para cambiar las creencias y los sentimientos de los individuos", explica. Y visto de esta manera, el poder se sustenta en un pacto por el cual aceptamos ficciones jurídicas, políticas y éticas. La nación, acuñada durante la revolución francesa, es una cosa ficticia, como la religión, o la consideración que todos somos iguales, dignos o libres. "Un billete de 50 euros parece una realidad, pero no lo es porque ese papel no vale el precio que lleva impreso". Pero naturalmente todas estas convenciones son necesarias para "sobrevivir y construir nuestro sistema de vida. Tenemos que saber qué ficciones son constituyentes".
Los filósofos han visto que el salvaje que fuimos sigue presente en nosotros. No está superado, sino dormido, y a veces despierta. El hombre es un animal que duda. O, más bien, porque duda se ha hecho hombre. Grandes protagonistas del poder político se dan cita en el libro. Adolf Hitler, Napoleón, por descontado, pero también el poder "cutre y provinciano" de Francisco Franco, inventor de una teoría del caudillaje sancionada por Dios por legitimarse. Respecto a los líderes que se acercan, y aunque su figura no aparezca en el ensayo, José Antonio Marina ha seguido con mucha atención el ascenso de Barack Obama, "una persona carismática, sin un programa concreto, que apela a los sentimientos del ciudadano".

Decía E.M.Cioran que la teología, la moral, la historia y la experiencia de cada día nos enseñan que para alcanzar el equilibrio no hay una infinidad de secretos; no hay más que uno: someterse. "Hago mis planes de batalla con el espíritu de mis soldados dormidos". Napoleón. También decía Heráclito que los durmientes son cómplices y colaboradores de las acciones de los que viven la vigilia. A José Antonio Marina le vendría como anillo al dedo la frase que Wittgenstein dijo en su lecho de muerte a su discípula Elizabeth Anscombe: "Beth, he buscado la verdad".

8 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Si sigues recomendando libros tan interesantes a un ritmo tan trepidante no sé qué voy a hacer... Otro que me apunto.

Ibán dijo...

No puede ser más cierto. Necesitamos ficciones, incluyendo las que nos someten, las que nos subyugan... es el precio que hay que pagar

Mita dijo...

El lenguaje, el lenguaje!!! Mi loco del lenguaje y la verdad.
Lo adoro.

Mita dijo...

Y no es precioso eso de que el "Sinn", el sentido de lo real es una conjunción de los hechos que realmente suceden y de los que no suceden...

Elvira dijo...

La pasión del poder... ¡qué miedo! Es una verdadera pasión, realmente.

Si lo recomiendas, seguro que vale la pena. Un fuerte abrazo, amigo

39escalones dijo...

A mí me alegra especialmente esta época en la que tantos divulgadores dan tanto de qué hablar: España siempre ha sido un país con exceso de teólogos y falta de cerebro. Así compensamos un poco.
Abrazos.

Juanjo dijo...

Parece un ensayo interesante. Quizá debería leerlo para que confirme o desmienta mi teoría de que los fundamentos del poder son muy antiguos, y lo que ha cambiado es la forma, el aspecto con el que los diferentes líderes han disfrazado los mismos mecanismos de poder de siempre.

mi nombre es alma dijo...

Mas que tener poder, define a un individuo, lo que hace con él.