martes 14 de septiembre de 2010

Cincuenta centavos por tu alma


Marilyn Monroe perteneció al último periodo del sistema de producción de los grandes estudios y la última generación de grandes estrellas. Entre sus contemporáneos cabe destacar a Grace Kelly, Audrey Hepburn, Marlon Brando, James Dean, Kim Novak y Elizabeth Taylor.
Odiaba ser un sex-symbol y, sin embargo, fue uno de los mayores mitos eróticos que ha dado el Cine en toda su historia. Pero su erotismo no tenía nada de artificial o sofisticado, y parecía surgir de manera lógica y natural de su propio cuerpo y de su forma de ser. Le gustaba mucho mirarse en los espejos. Cuando camina, se sienta o se pone de pie, da la impresión de estar inconscientemente sintiendo y disfrutando de cada uno de sus músculos y nervios. La escena del baño desnuda en la piscina de su última película inacabada Something's Got to Give (1962), sigue siendo una de las visiones más esplendorosas de la mujer que se puede ver en una pantalla.
No obstante, y además de su enorme potencial erótico, Marilyn poseía una refinada técnica cómica. Nunca se podrá saber hastaqué punto era algo intuitivo y hasta qué punto se debió a su intensa dedicación profesional y rigurosos estudios con profesores de interpretación de tanta categoría como los Strasberg. Pero, evidentemente, su magistral interpretación en las escenas de cabaret de Bus Stop no tenía nada de casual, y hay algo casi mágico en su notable habilidad para pasar de lo cómico a lo patético e incluso dramático de manera casi imperceptible.

"No me interesa el dinero", le dijo en cierta ocasión a un asombrado productor cuando estaba iniciando su carrera. "Lo que quiero es llegar a ser maravillosa." Y, en efecto, logró lo que se había propuesto. Sin embargo, no olvida que su vida continuó por caminos desconocidos por ella. Su vida privada se veía ya poblada de negros nubarrones. Marilyn había empezado a depender de las drogas y a pasar largas temporadas en clínicas mentales. Su obsentismo e impuntualidad en el trabajo, considerados al principio como simples caprichos, demostraron ser una consecuencia de su enfermizo estado.
En otro momento comentó lo que la Meca del Cine exigía a muchas de sus estrellas:

"Hollywood es un lugar en el que te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma. Lo sé porque rechacé con bastante frecuencia la primera propuesta y acepté demasiadas veces la segunda."

Los problemas y tribulaciones de la incendiaria mezcla de sexualidad e inocencia que fue Marilyn Monroe han oscurecido el hecho de que se trataba de una actriz de enorme talento; según Joshua Logan, "la que más se acercaba a la genialidad de todas las que he conocido." Y, evidentemente, no había otra como ella.

12 comentarios:

Elvira dijo...

Además de atractiva y sexy, Marilyn me cae bien. Pero he de decirte que la última película que he vuelto a ver de ella me ha decepcionado mucho: La tentación vive arriba. Me aburrió. Y por cierto, la famosa escena en la que se le sube la falda del vestido por el aire de la ventilación del metro -genial- no se ve entera en la película, su cuerpo queda cortado.

Un fuerte abrazo, amigo

Marcos Callau dijo...

Evidentemente nunca habrá otra igual. Quizá esa facilidad que encpntraba en pasar de lo cómico a lo patético es porque, realmente, no "actuaba" tanto. Es decir, creo que ella misma era un poco así o al menos así se sentía. La escena que destacas de Bus stop es absolutamente genial igual que la de la piscina de Something's got to give (por cierto, título también de una buena canción) peor en otro plano totalmente opuesto. La una destaca por cómica, la otra por erótica. Muy buen texto, como siempre, Francisco. Un abrazo.

Ofelia dijo...

Que estupenda entrada Francisco. No es posible que un ser vacío de talento y contenido siga generando tanto interés y magnetismo. Marilyn da de sí porque dió de sí.
Un beso genial*

Montserrat Sala dijo...

Que lástima que la pobre Marilyn, tuviea que morirse para que se le reconociera su talento y sus dotes naturales de interpretacón y canto.
Par mí siempre fué una mujer increible
Un mito.

mi nombre es alma dijo...

Como ya dije una vez, los poetas la cantaron "Marilyn Monroe que estas en los cielos" y sin embargo su nombre era Norma Jean.

Pike Bishop dijo...

Me encanta recordar a Marilin y ese aspecto suyo de ser capaz de infectarte el alma con sólo una mirada. El tipo de mujer después de cada beso te deja haciendo la digestión.

39escalones dijo...

Las que yo tengo por aproximación más exacta a lo que supone Marilyn son las palabras de Billy Wilder sobre ella: una actriz maravillosa capaz de hacer una escena de tres páginas de guión a la primera y un ser inseguro e indisciplinado que, además de sus retrasos legendarios (que le permitieron a Wilder leer "Guerra y Paz" y "Los miserables", según decía), tenía que rodar decenas de tomas en las que solamente pronunciaba una frase. Contradictoria, maravillosa.
Gran texto, amigo.
Abrazos.

Anónimo dijo...

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abrazo

elpresley dijo...

Muy fresca y ágil tu semblanza sobre Marilyn.

Comparto tu opinión y creo que efectivamente era una mujer con un gran talento a pesar de la leyenda negra que se le haya querido echar encima.

Habrá que leer ese nuevo libro, "Fragmentos" que creo se edita próximamente y que recoge sus cartas y pensamientos más íntimos y que, al parecer, revelan una imagen más culta e intelectual que la del simple mito erótico con el que ha pasado a la historia.

Saludos.

Juanjo dijo...

Las almas no han subido mucho de precio, me temo, y pienso que Hollywood rompió el molde de los mitos.

Hay que saber retirarse o morirse a tiempo.

Licantropunk dijo...

El Mito. Una lástima su vida desgraciada: diosa del amor incapaz de encontrar el suyo por ninguna parte: juguete roto. Menos mal que nos queda el celuloide: eterno.
Saludos.

Kinezoe dijo...

Algo contra lo que lucharía toda su vida era poder desterrar esa imagen de rubia tonta con pocas luces que le acompañaba. Siempre le gustó rodearse de gente con talento (recuérdese su relación con Arthur Miller o su gran amistad con Truman Capote), sin embargo, esos problemas psíquicos que mencionaste y el asunto de las drogras terminarían condenándola al más triste de los finales.

Muy buen texto, Francisco. Un abrazo.