
Una vez dijo Jean Luc-Godart: "En Nicholas Ray, yo sentía quizá más la presencia de su persona en sus películas, era como un James Dean de la puesta en escena. La gente quería más a James Dean, yo quería más a Nicholas Ray." A mí me ocurre lo mismo que a Godart.
Esa existencia pesimista, solitaria y condenada reaparece una y otra vez en sus películas, o bien en el mundo duro de los circuitos profesionales de rodeo en Hombres errantes, o bien en uno de los últimos reductos de una sociedad pura y primitiva, como la de los esquimales de Los colmillos del diablo. En Johnny Guitar, Johnny (Sterling Hayden) dice: "Aquí soy un extraño" para explicar la indiferencia con la que contempla el atraco a un banco, aptitud que ejemplifica la del propio Ray. Sugiere una paz interior, un mundo de ensueños, el medio de escapar a un mundo inaceptable, pero también el conflicto que surge inevitablemente cuando ese mundo exterior irrumpe en la vida de los protagonistas de sus películas.
En Llamar a cualquier puerta fue un vehículo puesto al servicio de Humphrey Bogart. Su historia, sobre un joven delincuente acusado de haber asesinado a un policía, anuncia ya Rebelde sin causa. Su polénica condena de la sociedad a la que considera tan responsable del crimen como al propio muchacho, recuerda la participación de Ray en el grupo radical de teatro creado por Elia Kazan a mediados de los años 30. Otro ingrediente clave de Llamar a cualquier puerta, que reaparece una y otra vez en el cine de Ray, es el tema de la violencia latente en el ser humano, un rasgo que sólo puede salir a la superficie impulsado por su opuesto, el amor. Las mejores películas de Ray de comienzos de los 50, En un lugar solitario, una de mis películas favoritas, y La casa de las sombras, tratan precisamente sobre este tema.
A un cierto nivel, La casa de las sombras, es un emocionante thriller, la historia de un policía sádico (Robert Ryan) y de su relación con una muchacha ciega (Ida Lupino), hermana del asesino perseguido por la policía. Pero a otro nivel se trata de un retorno al sombrío mundo de Los amantes de la noche, solo en un medio urbano. En un lugar solitario narra la historia de un guionista de Hollywood (magnífico Humphrey Bogart) sospechoso de asesinato y salvado gracias únicamente a la coartada proporcionada por su vecina de al lado (Gloria Grahame). La relación que se desarrolla entre estos dos personajes proporciona la base para uno de los estudios más vigorosos de Ray sobre un hombre aparentemente fuerte e inteligente destruido por su propia melancolía y por su incapacidad para comunicarse con los demás.

Ray apareció en el último plano de Rebelde sin causa, deteniéndose brevemente para admirar un lecho de flores. En El amigo americano de Wim Wenders, Ray interpreta a un artista al que el mundo creía muerto. El paralelismo con su vida real resulta evidente. La película rendía homenaje a su figura en un inolvidable plano final, en el que Ray le daba la espalda a la cámara y se aleja hasta perderse en la distancia.
5 comentarios:
Una maravilla de cine el que describes hoy. Personalmente prefiero "Llamar a cualquier puerta" que "Rebelde sin causa" y es cierto que están relacionadas. "En un lugar solitario" hace mucho tiempo que la reseñé en el blog porque también es una de mis preferidas. Gloria Grahamme está "Gloriosa" en este papel junto al gran Bogart. Muy interesante tu artículo, una vez más.
Me has "pisado" el artículo... Ya te contaré. Ray merece recuerdo y reconocimiento. El último plano de "El amigo americano" es una excelente síntesis de la conclusión a la que llegó en su carrera: la búsqueda sin fin.
Abrazos, amigo.
He fotocopiado este artículo.
Voy a ver las pelis que comentas una detrás de otra, ahora que todavía tengo un poco más de tiempo libre.
Besos
Capaz de dar la espalda a la muerte,
no importa el fin, el fin sino el camino.
Inmenso Ray, saliendo de la escena.
Un abrazo en la sala más oscura
Y ese pedazo de parche... ¿De qué le vino? ¿De tanto mirar por la cámara?
Gran cineasta.
Saludos.
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