-Tiene que ser una maravillosa cena para dos. Quizá no probemos bocado, pero ha de ser maravillosa.
-Entendido, barón.
-Y, camarero...
-¿Sí, barón?
-¿Ve esa luna?
-Perfectamente, barón.
-Quiero esa luna en las copas.
-Sí, barón. (Apuntando.) La luna en las copas.
Un ladrón en la alcoba, de Ernst Lubitsch
Marcos y yo compartimos aquellos días dorados de las big bands, los días de formaciones de músicos perfectamente trajeados que se levantaban de la silla y coreografiaban con elegancia el movimiento de sus saxos, trompetas y clarinetes. Marcos sabe tan bien como yo que nuestro amado Frank Sinatra se acercó una noche a la sala Roseland, meca del bebop de los años cuarenta, situada en la calle 52 de Nueva York. Sobre el escenario, el gran Tommy Dorsey, el sentimental gentleman del swing, al frente de su banda. Nuestro querido Frankie quedó fascinado con la técnica de Dorsey tocando el trombón. Parecía que no paraba nunca a tomar aire, parecía capaz de estar 16 compases sin respirar: ¿cómo demonios lo hacía? Al trabajar años después en la orquesta de Dorsey consiguió descubrir el truco. "Y aprendí a tomar aire por la comisura de los labios. A veces en medio de una palabra, entre las sílabas". Su obsesión era que al cantar no se notara que estaba respirando.
Marcos y yo compartimos un producto para fetichistas. Para sinatristas fetichistas: Frank Sinatra, el álbum, libro que recoge fotos de la vida de La Voz, testimonios familiares, facsímiles y un disco con entrevistas y rarezas varias. Intercaladas entre las páginas del libro, 13 bolsitas de papel traslúcido. En cada una de ellas, una colección facsímiles que dan testimonio de los episodios de la vida de la gran voz de la música popular del siglo XX: reproduciones de una carta escrita a Cary Grant que firma como Francis Albert, que así firmaba cuando escribía a sus amigos. Marcos firma con su nombre, lo sé porque el otro día recibí su carta redactada con elegancia y poesía. Gracias Marcos. En la entrevista con la WNEW, Sinatra desentraña algunas claves del proceso de educación de su voz. La música clásica también le inspiró para crear su inconfundible estilo. Se iba planteando retos. La capacidad de violín de Heifetz, al que vio en el Carnegie Hall, para ejecutar una nota desplazando el arco de arriba abajo sin interrupción alguna le llevó a intentar hacer lo propio con su voz. Las piscinas públicas de Nueva Jersey fueron el lugar al que acudía a bucear para ampliar su capacidad pulmonar. Manda huevos, mi querido Marcos. Menudo tío. Eran otros tiempos. El joven Sinatra escuchaba atentamente los fraseos del saxo de Lester Young, la intensidad emocional de Billie Holiday, las síncopas y el tempo de Bing Crosby. Menuda gente. Marcos, mejor nos ponemos un sombrero ladeado y nos vamos de copas. Extraños en la noche.
"Mi padre no cantaba mucho en casa", cuenta su hija Nancy. "No le oía cantar en la ducha. (...) Silbaba a menudo, y de cuando en cuando hacía `mi mi mi´ para comprobar el estado de su garganta". Frankie dijo una vez: "Me gustaba grabar a altas horas de la noche. Cuando más tarde, mejor. Mi voz no está hecha para usarse de día".
Ya sabes, mi querido Marcos, que Sinatra era un tipo canalla y elegante, como canallas y elegantes eran sus requerimientos a la hora de ocupar la suite de un hotel. En uno de los facsímiles se reproducen las exigencias del artista, remitidas por carta mecanografiada al hotel Ballys de Las Vegas el 8 de febrero de 1988. En letras mayúsculas, una exigencia: "Asegurarse de que las cortinas no dejen que pase un rayo de luz cuando estén cerradas". A continuación, el listado de elementos imprescindibles para su estancia: una nevera; papel higiénico de marca (color crema); abundancia de paquetes kleenex, diseminados a lo largo y ancho de la habitación; papeleras extra repartidas por la estancia; toallas de la mejor calidad (tono crema); siete almohadas de pluma; bombillas de 100 vatios de potencia; cuatro humificadores... Para comer, abundancia de frutas y crakers; salami de Génova, prosciutto y pan italiano, y caramelos Life con sabor a cereza. En cuanto al bar, agua de Evian, whiskys Jack Daniels y Cutty Sart, además de soda, vodkas, ginebras y una botella de tequila Cuervo Gold.
Menudo tipo, Marcos y, luego cantaba I've got you under my Skin como nadie. El monólogo inédito que pronunció Sinatra poco después de cumplir los 50 sobre el escenario del hotel Sands de Las Vegas es una de esas perlas del CD que acompaña el libro. En él despliega sus dotes de cómico, las que cultivó durante los años de la radio, los que elevó a la categoría de arte flanqueado por Sammy Davis Jr. y el querido Dino (Dean Martin, un guiño para Kine), sus colegas del célebre Rat Pack. "Tuve una infancia normal", cuenta en tono de broma a los que esa noche asistían al show, "cuatro agujeros en la cabeza y seis cicatrices en la cara; ya sabéis, la típica adorable infancia en un barrio deprimido". Inflexiones de tipo canalla, alusiones de las noches locas. Sinatra se despide: "Señoras y señores, me gustaría dejarles con una reflexión:las personas que no beben me dan pena por eso; porque, cuando se levantan por la mañana, el día que tienen por delante sólo puede ir a peor".
Y eso lo sabemos Marcos y yo. Beber un buen cocktail hacia la medianoche nos susurra al oído cosas de un tiempo pasado que nos descubre, a cada sorbo, que una gran parte de lo auténticamente moderno siempre viene de atrás.
Eres muy grande Francisco, eres muy grande. Probablemente la razón es que te llamas igual que él. Realmente Francisco me has emnocionado profunadamente porque has escrito un texto desde el corazón, lleno de reivibndicaciones Sinatrsitas que hacían mucha falta. Creo también que muy pronto vamos a poder comportarnos como dos melancólicos en la noche zaragozana. Tengo muchas ganas de que llegue ese día. Desde ahora, hasta que lo pueda agradece en persona aquí va este enorme "GRACIAS". Un fortísimo abrazo.
Aplausos, aplausos y más aplausos, amigo. ¡Fantástica entrada! Cuánto me habría gustado poder pasar un rato con vosotros charlando sobre estos temas (aunque yo más que nada me dedicaría a escuchar, porque vaya si atesoráis conocimientos en la materia...). Lo dicho, fantástica entrada. Me encantaron el texto, las fotos (un detallazo incluir la vuestra) y la canción. Grande Sinatra y grande el Rat Pack. Muchas gracias por el guiño, Francisco. Tenemos un cocktail pendiente. Los tres.
Fran, ¿tú que eres el de la derecha? Siempre que vengo a leer me quedo así como en una nube de otro mundo, en un ambiente como de dentro de una película, ahora la verdad envuelta en notas que no conozco casi. Besos
Que lindos estais¡!¡Me iría con vosotros y tomaría un Jack Daniels a nuestra salud y a la de Sinatra que está en los cielos y en los CDs. Besos admirados*
Vengo de la casa de Marcos y repito lo que le digo a él, deseando estoy que me llamen por teléfono porque tengo el FLY ME TO THE MOON en la VOZ en mi móvil.
Sin duda merecieron la pena sus sesiones de buceo en las piscinas de New Jersey, porque cada año que pasa (y van ya trece desde que salió definitivamente del escenario) su voz suena mejor...
9 comentarios:
¡Guapoooos! Un beso a los dos, con música de Frank Sinatra de fondo.
Eres muy grande Francisco, eres muy grande. Probablemente la razón es que te llamas igual que él. Realmente Francisco me has emnocionado profunadamente porque has escrito un texto desde el corazón, lleno de reivibndicaciones Sinatrsitas que hacían mucha falta. Creo también que muy pronto vamos a poder comportarnos como dos melancólicos en la noche zaragozana. Tengo muchas ganas de que llegue ese día. Desde ahora, hasta que lo pueda agradece en persona aquí va este enorme "GRACIAS". Un fortísimo abrazo.
Aplausos, aplausos y más aplausos, amigo. ¡Fantástica entrada! Cuánto me habría gustado poder pasar un rato con vosotros charlando sobre estos temas (aunque yo más que nada me dedicaría a escuchar, porque vaya si atesoráis conocimientos en la materia...). Lo dicho, fantástica entrada. Me encantaron el texto, las fotos (un detallazo incluir la vuestra) y la canción. Grande Sinatra y grande el Rat Pack. Muchas gracias por el guiño, Francisco. Tenemos un cocktail pendiente. Los tres.
Abrazos.
Menudo par de dos... No tardará mucho a haber cocktail, seguro.
Abrazos.
Fran, ¿tú que eres el de la derecha?
Siempre que vengo a leer me quedo así como en una nube de otro mundo, en un ambiente como de dentro de una película, ahora la verdad envuelta en notas que no conozco casi.
Besos
Recuerdo esa foto.
Sonrío.
Que lindos estais¡!¡Me iría con vosotros y tomaría un Jack Daniels a nuestra salud y a la de Sinatra que está en los cielos y en los CDs.
Besos admirados*
Vengo de la casa de Marcos y repito lo que le digo a él, deseando estoy que me llamen por teléfono porque tengo el FLY ME TO THE MOON en la VOZ en mi móvil.
Así pongo mi luna.
Sin duda merecieron la pena sus sesiones de buceo en las piscinas de New Jersey, porque cada año que pasa (y van ya trece desde que salió definitivamente del escenario) su voz suena mejor...
Publicar un comentario en la entrada