lunes 20 de diciembre de 2010

Poesía y verdad


1932-2007


"Hay que hacerse con la realidad; la realidad ya no tiene sentido."
Robert Musil, El hombre sin atributos


"Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real."
J.L.Borges, El inmortal




Kapuscisnski non-fictión (Galaxia Gutenberg), polémico trabajo del periodista Arthur Domoslawski, y, Kapuscinski. Una biografía literaria (Bibliópolis), patrocinado por la viuda del escritor y escrita por Beata Nowacka y Zygmunt Ziatek. El primero es una biografía que sostiene que el gran periodista polaco alimentó su leyenda y critica sus licencias con la ficción. El segundo libro defiende su opción por la creación literaria y replica al de Domoslawki.
Tanto Domoslawski, pupilo de su biografiado, como el tándem Nowacka/Ziatek deciden enfrentarse al mito. El primero, intentando explicar cómo el periodista contribuyó a crearlo. Los segundos, considerando que solo cabe hablar de la obra, eludiendo sus avatares biográficos, hasta tal punto de acusar de sensacionalista a Domoslawski por haber entrevistado a la que fue amante del periodista durante 33 años. En los presuntos escándalos (la inexistente amistad con el Che, la colaboración con los servicios secretos) hay poca novedad, y el supuesto amarillismo de Comoslawski no casa con su exhaustiva documentación, con testimonios de decenas de colegas, alumnos, amigos, traductores y familiares. Las dos biografías reconocen que Kapuscinski, historiador del presente que quiso reflejar la esencia del acontecimiento antes que los detalles, enriqueció la realidad con la ficción. Las diferencias, en la valoración de esta evidencia.

Por ejemplo; El emperador, es la historia de Haile Selassie, amo y señor de Etiopía. Explica el declive de la corte de Salassie. Kapuscinski había estado en Etiopía y el libro se vendió como un gran reportaje periodístico. Hay sabemos, sin embargo, que el autor nunca entrevistó a los cortesanos que cita. Es más, estos cortesanos hablan con un lenguaje barroco, dentro de una atmósfera ficticia y dicen cosas que nunca dijeron de verdad. Kapuscinski se inventó las situaciones y utilizó los recursos de la ficción. Cuando Kapuscinski non-fictión salió en Polonia, surgió el viejo debate entre la ficción y la realidad, los hechos y las opiniones, la verdad y la mentira del periodismo, abrió nuevas heridas y sembró nuevas dudas sobre el compromiso de los periodistas con sus lectores. Kapuscinski era un gran narrador, pero no un mentiroso. Él mismo, en una entrevista en el 2001, calificó su obra de reportaje literario. El emperador, es para mí una gran obra sobre los mecanismos del poder, además de la mejor novela polaca del siglo XX.


Kapuscinski fue un poeta, huía de la ortodoxia del periodismo. No le preocupaba que los hechos fueran sagrados. Buscaba la verdad sustancial sin los detalles de la verdad. Ponía la verosimilitud de la poética al servicio de la verdad de fondo. Sus grandes libros son sustancialmente verdaderos aunque no fueran estrictamente veraces.
A opinión personal, por ejemplo, el periodismo anglosajón nunca admitiría un texto que no citara fuentes, que no contrastara la información, que renunciara deliberadamente a la objetividad. El periodismo europeo, por el contrario, tiene la subjetividad en mayor estima y a ella se adhiere Kapuscinski para construir su narrativa, e hizo bien. La retórica nos aleja de la comprensión de lo verdadero. Por mucho que se esfuerce, el periodista siempre llega a un punto en el que tiene que escribir a partir de indicios y conjeturas.

¿Peligra el pedestal del maestro? No, a no ser que alguien quiera seguir adorando a un santo, y no a un gran escritor que decía grandes verdades ayudándose a veces de pequeñas mentiras. A mi juicio, es un gran modelo de periodista comprometido y capaz de elevar el reportaje al nivel de gran obra literaria.
Señores reporteros de este nuevo milenio; tomen nota.

6 comentarios:

39escalones dijo...

Personalmente considero que en el periodismo de hoy, como en tantas otras cosas (cine, literatura, cultura en general), se confunde la profundidad con la repetición. Lo que se lleva es hablar mucho y continuamente de una cosa pero sin profundizar ni analizar (en los informativos televisivos actuales te dan, como mucho diez-quince noticias de lo que ocurre, de ellas, cinco o seis las repiten hasta tres veces en media hora y siempre en los mismos términos, tres o cuatro personas distintas repiten los mismos textos). Que dure Kapuscinski mucho más. Como bien dices, me importa un rábano que sus crónicas no sean veraces (que me digan dónde hay hoy un periódico, una radio o una tele que lo sean), pero son auténticas (ídem).
Abrazos.

Raúl dijo...

Entendiendo (y quizá incluso compartiendo) tu conclusión sobre el genial Kapuscinski, pues para encontrar la esencia a veces hay incluso que soslayar los hechos, sin embargo yo no sabría decirt si Kapuscinski es o no un periodista modélico, dado que quizá deberíamos de hablar para ello de otros valores.

Lo que es indudable, es que nos encontramos ante uno de los grandes literatos de la última mitad del pasado siglo. Su obras, que consciente o inconscientemente se pueden emparentar no con uno, sino con varios géneros literarios al mismo tiempo, están, sobre todo, muy bien escritas. De él he leído "Ébano" y "Viaje con Herodoto" y no sabría con cuál de ellas quedarme; tanto me han gustado ambas.

Licantropunk dijo...

Qué casualidad: ayer mismo empecé a leer el libro "Cristo con un fusil al hombro", que contiene varios de sus reportajes. No me importa que se invente charlas a la orilla del Mar Muerto porque en realidad está hablando del problema palestino y, como bien dices, embelleciendo su relato pero logrando a la vez hacerlo más entendible y cercano.
Para leer mentiras gordas sólo tengo que comprar mañana cualquier periódico de mierda: el quiosco está lleno de ellos.
Saludos.

Elvira dijo...

Paso a desearte muy feliz Navidad, querido Paco!

Besos y un fuerte abrazo

blanca dijo...

Anda que no he leído yo cosas de este hombre!!
una de las pocas mentes generosas que había, lástima que escasean.

Bueno estoy aquí para decirte

FELIZ NAVIDAD y a disfrutar de la noche y el día siguiente.

Blanquilla

Cris dijo...

En el fantástico Viajes con Heródoto me encantó como habla de la relatividad de los hechos históricos y de la importancia del azar en los grandes acontecimientos. Todo depende de las miradas, de las perspectivas, de los intereses... tan lejos de ese rígido academicismo que cree ciegamiente en una inexistente e imposible objectividad.