
jueves, 29 de julio de 2010
Un mundo de locos

sábado, 24 de julio de 2010
El lugar de los héroes

Ford es, indudablemente, uno de los más hábiles retratistas de la vida familiar americana. Resulta significativo que Pasión de los fuertes comience como un drama familiar, con el asesinato de James Earp (Don Garner) que hace que Wyatt y sus otros hermanos se enfrenten al clan de los Clanton. Pero son una familia unida, cuyo sentido de la interdependencia trasciende incluso a la muerte. En frente de ellos están los Clanton, simbólicamente aislados en medio de un territorio duro y salvaje, dedicados al pillaje y llevando una vida tan primitiva como violenta. Están dominados por una figura patriarcal amenazante y soberbia, que desobedece las leyes y domina a sus hijos mediante el miedo.
La última escena de la película podría ser muy bien la marca de fábrica de Ford: una mujer contemplando desolada cómo un hombre desaparece por un sendero, con su deseo de aventuras todavía insatisfecho. John Ford adivina que la vida siempre es el recuerdo de un amor frustrado. Eso es lo que han rastreado siempre sus personajes. La pasión de los solos. El horizonte es el hogar de los héroes.
jueves, 22 de julio de 2010
Cuaderno de notas



El Apocalípsis puede presentar apariencias distintas. A primera vista, la menos dramática será aquella en la que el hombre perezca bajo una avalancha de cosas inútiles, de palabras despojadas de significado, de actividad excesiva. El hombre se convierte en un volcán que absorve furtivamente calor del subsuelo hasta que un día da una sacudida y se sepulta a sí mismo.
lunes, 19 de julio de 2010
Otra vida

viernes, 16 de julio de 2010
Nínfulas

Al comienzo de la novela, el narrador, el propio Humbert, está en prisión, acusado de asesinato. Desde allí, relata la historia de su obsesión. Tras la Segunda Guerra Mundial, él, originario de Francia, se traslada a Nueva Inglaterra, en los Estados Unidos. Está buscando una habitación y así conoce a Charlotte Haze, una mujer atractiva pero adulta y, por esa razón, carente de todo encanto para él. La señora Haze le ofrece un cuarto aun menos atractivo. Ante tamaña tristeza, Humbert pretende marcharse pero entonces ve a Dolores, la hija de doce años de su patrona, que le recuerda al amor de su infancia. Humbert se enamora irremediablemente de Dolores, a quien bautiza como Lolita. A partir de entonces, el profesor se entrega totalmente a la nínfula. Acepta la habitación y más tarde, por puro pragmatismo, se casa con Charlotte para así poder permanecer cerca de Lolita.
La Lolita de Humbert es una ficción. La niña que ama el protagonista no existe en la realidad. Lolita es una niña totalmente normal-si bien muy bonita-de doce años, llamada Dolores, a quien la belleza del paisaje le da exactamente lo mismo y cuyo mal gusto adolescente altera los nervios de Humbert. La niña a la que Humbert ha bautizado como Lolita sólo existe en su imaginación y está emparentada con las figuras artísticas de perfección sobrenatural que son adoradas en la cultura europea desde hace siglos. La verdadera historia de amor de Lolita transcurre en el reino de la ficción. De forma subliminal, Lolita es una novela sobre la tradición de la literatura europea. La gran novela de Nabokov es una declaración de amor a dicha literatura.
domingo, 11 de julio de 2010
El hombre elefante
Los últimos años del siglo XIX fueron una época llena de asombros. Los descubrimientos científicos y la Era de la Razón habían popularizado la idea de los "fenómenos", y el público contemplaba con inagotable curiosidad y excitación toda clase de "monstruos de la naturaleza", cualquier cosa que se saliera de lo normal. Era el momento de la aparición del cine, como atracción de feria, junto a las mujeres de tres pechos, los hermanos siameses, los hombres esqueleto y otros fenómenos.El hombre elefante (1980), de David Lynch, que no se encuentra en el llamado cine fantástico, sino en el realista, cuenta la verdadera historia de John Merrick, que nació perfectamente normal en Leicester en 1862, pero se convirtió luego en un ser monstruoso y desdichado, en el llamado hombre elefante, uno de los peores casos registrados de deformidad humana. Tras toda una serie de desventuras fue finalmente recogido por el eminente cirujano Frederick Treves, y encontró paz y dignidad en su atormentada vida.
Como es lógico, Merrick constituyó un fabuloso espectáculo para el público de finales de siglo, y el retrato que hace la película de sus tormentos como monstruo de feria constituye un feroz alegato contra la sensibilidad victoriana. El hombre elefante apenas contiene efectos surrealistas (una pesadilla relacionada con elefantes, planos del cielo que evocan el misterio y la arbitrariedad de la Creación, la Vida y la Muerte, eso es todo). La película se dedica más bien a mostrar la sociedad victoriana y los aspectos negativos de la Revolución Industrial, tan sombríos como en la obra de Charles Dickens, pero sin su estilización. Así, un plano de un perro callejero con las piernas rotas arrastrándose por las sucias calles evoca mucho mejor el Londres victoriano que las incontables imágenes de calles llenas de niebla e iluminadas por farolas de gas que ha deparado el cine. El triste destino de Merrick es presentado de forma contundente y realista, y no hay forma de escapar a la evidencia de que fue objeto de contemplación fascinada, tanto para los espectadores de ferias del siglo XIX como para los aficionados al cine contemporáneo.
Lynch retrasa lo más posible la revelación del rostro deformado de Merrick, acumulando así la tensión y nerviosismo de los espectadores para el momento más significativo de la película. Afortunadamente, Lynch no se entrega a la morbosidad; en lugar de ello, la humillación infligida a Merrick por el propietario de la barraca de feria Bytes, el portero de noche y la muchedumbre, es mostrada con austeridad, aunque no por ello resulte menos insoportable de contemplar.
martes, 6 de julio de 2010
Los amigos


Existen pocos vicios que impidan a un ser humano tener un montón de amigos, cosa que puede ocurrir de tener grandes cualidades. La amistad como sentimiento solo funciona en la juventud. Después es un recuerdo y una forma de estar ahí más o menos disponible. O de tener una cierta complicidad. O un formalismo, como dar un pésame o enhorabuenas al margen de su destinatario. "Solo puede ser firme la amistad en la madurez de la edad y en la del espíritu", decía Cicerón, pero ya es demasiado tarde para eso; los pocos que lo consiguen viven en la más absoluta de sus soledades. Una amistad que perdura normalmente es un fruto que se va comiendo por dentro, pero a la que se deja la piel por fuera. Hasta que al final apenas es apariencia. Pero que puede durar hasta la muerte regodeándose en la complicidad sosa de amistades que van sobreviviéndose, en el rencor oportunista y cobarde de relaciones que se deshilachan.

El amor, para existir, no requiere necesariamente del consentimiento, ni siquiera del conocimiento del ser amado. Podemos querer a una persona que nos desprecia o incluso que nos ignora. La amistad, en cambio, exige la reciprocidad, no se puede ser amigo que quien no es nuestro amigo. Por otro lado, las amistades que nacen ambiguas nunca se enderezan. Según Aristóteles no se puede tener muchos amigos. La amistad, dice, implica conocer a una persona y eso lleva tiempo. Incluso me atrevería a decir que si conociéramos más a nuestros amigos no serían en absoluto nuestros amigos. Es muy peligroso conocer a los amigos que uno tiene. Cuando uno tiene motivos de quejarse de un amigo, conviene separarse de él gradualmente, y de saltar, más bien que romper, los lazos de la amistad. No hay amigos: hay momentos de amistad. Un amigo debería ser una persona con la que se puede pensar en voz alta. Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece. La amistad, el amor, es poder ser débiles juntos. No necesitamos tanta ayuda de nuestros amigos como la certeza de su ayuda. ¿Quién no ha llegado en algún momento de su vida a la conclusión que llegó al final de su vida Elias Canetti? "Amigos como para avergonzarse de uno mismo".

"Nunca he creído en los amigos, y, como un tonto, siempre he contado con ellos y creído que, a mis espaldas, ellos solitos se ocupan de resolver mis problemas", Jules Renard, Diarios. El ser humano tiene una capacidad limitada de tener amigos, según François Truffaut. Los amigos de toda la vida no existen, o son un problema, o uno no quiere verlos. No deberíamos de valorar tanto la amistad en estos tiempos, a la larga, todo el mundo te acabará decepcionando. De nuevo Canetti: "Cuánta amistad se necesita para poder pensar en solitario". A los amigos, como a los dientes, los vamos perdiendo con los años, no siempre sin dolor y tenemos que seguir dándole la razón al viejo Confucio cuando decía: "Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos".
sábado, 3 de julio de 2010
Invisibles
Los que pecan (The Sinful Ones) 1953, es una de las más originales fantasías de horror construida sobre una premisa simple pero ingeniosa y demoledora. Escrita en la misma época aproximadamente que el popular libro de sociología de David Reisman, La muchudumbre solitaria, pero muchos años antes de que se acuñase expresiones como "marginación social" y "contracultura". Describe el sentido moderno de la alienación urbana de modo muy eficaz. El aislamiento que nace de una supuesta comodidad y la incomunicación que produce la falta de sentimientos sirceros y la pérdida de valores que en algún momento parecía fundamentales. "El rito terrible del progreso sin propósito".Carr pronto descubre que casi todo el mundo a su alrededor se comporta de esta manera mecánica. Aparentemente, se olvidan de él, pasando por alto sus observaciones, dando vueltas a su alrededor, llevando una rutina normal de existencia que ahora parece risible en su previsibilidad y falta de vida. "La ciudad de los muertos, de los autómatas, de lo inerte, en el que se estaba más solo que en el desierto más árido. Detrás de la cara que uno miraba, detrás de las caras que lo miraban a uno, que sonreían , fruncían el ceño y hablaban no había más que un negro vacío". "...las condiciones bajo las cuales podemos conocer a la mayor parte de la gente hoy en día: la superficialidad del contacto, la trivialidad del intercambio de ideas". "Aisladas y sombrías figuras de hombres caminaban indolentes y sin propósito." "Público estupidizado como el ganado que se vuelve para mirar ante un sonido, experimentando algún breve y perezoso atisbo de conciencia, y luego retorna a su lento masticar de rumiante y a su oscura vida interior sin palabras".
Es como si Carr de pronto hubiese caído del mecanismo de relojería de la vida urbana y consiguiese toda una nueva litertad existencial. Puede moverse por la bulliciosa ciudad sin ser visto en absoluto; para todos los fines y propósitos se ha convertido en un hombre invisible. Puede ir a cualquier parte que le plazca y servirse cualquier cosa que desee. Pero también padece una terrible soledad, al menos que pueda hacer contactos con otros espíritus libres que estén similarmente "despiertos". La chica atemorizada es uno de ellos, y por fortuna ha garabateado detalles de un lugar de encuentro en el trozo de papel que le ha dado apresuradamente. Pero, ¿por qué está tan atemorizada? ¿Y quién es la amenazante mujer rubia? ¿Hay matones en la pequeña población de personas "invisibles" de la ciudad, criminales que conviertan en un infierno la nueva vida de Carr y Jane?
"La realidad es un montaje prendido con alfileres".
Todas las cursivas pertenecen a la novela.

