miércoles 26 de enero de 2011

Buscando soluciones


A veces uno se desespera ante semejante suma de problemas que se van acumulando en el mundo, y nuestra incapacidad a la hora de encontrar nuevas soluciones. A mí me da la sensación de que no estamos avanzando como antes. Es como si hubiéramos acabado con todas las opciones, como si ya no supiéramos hacer las cosas. Somos ya demasiado miserables e iracundos y monotemáticos. La superficialidad de nuestra cultura, la mentalidad cerrada y uniforme de la gente, el propio sentimiento de aislamiento. ¿Qué podríamos hacer para salvarnos? Una vez le preguntaron a Roberto Bolaño si el mundo tiene remedio, y él respondió que el mundo está vivo y nada vivo tiene remedio y ésa es nuestra suerte.

Voy a un café en donde suelo coincidir cada mañana con un político, y ayer, no pude evitar acercarme a él para proponerle una idea que posiblemente podría sacarnos de semejante berenjenal. Disculpe, tengo una solución para... Oh, venga, pringao, me dijo, ¿se puede solucionar la pobreza? ¿Se puede solucionar el crimen? ¿Se pueden solucionar las enfermedades, el desempleo, el calentamiento global, las pensiones, el recorte sanitario, el declive de la educación, la vivienda o cualquier otro herpes social? Claro que no. Sólo se puede intentar que sean lo bastante manejables para que la gente siga con su vida de cualquier manera. No es cinismo, es madurez; no se puede detener la lluvia, sólo construir tejados y esperar que no tenga goteras o, al menos, que no gotee sobre la gente que va a votarnos. Disculpe, le dije, será sólo un momento. Está bien. Verá usted, durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado un barco de carga japonés. Se hundió en el puerto de Tokio con un gran agujero en el buque. Reunieron un grupo de ingenieros para resolver el problema y devolverlo a la superficie. Uno de los ingenieros dijo que recordaba haber visto, cuando era niño, una película de dibujos animados del pato Donald en donde había un barco en el fondo del océano con un agujero en el buque y que llenaban de pelotas de ping-pong y finalmente flotaba. El escéptico grupo se pusieron a reír, pero uno de los expertos estaba dispuesto a intentarlo. Evidentemente, ¿en qué otro país del mundo se podía encontrar veinte millones de pelotas de ping-pong si no en Tokio? Resultó ser la salvación perfecta. Llenaron el buque de pelotas y salió a la superficie. El ingeniero estaba encantado. George Burns, por otro lado, el gran intérprete de vodevil, dijo una vez: "Es una lástima que los únicos que saben como dirigir el país estén demasiado ocupados en pedir limosna por las calles y cortando el pelo". El pato Donald, el genio de vodevil, los vagabundos, el peluquero, etc. Siempre se puede encontrar soluciones morales a los problemas situándose en un nivel totalmente diferente. Además, ante las dificultades irresolubles, hay que creer en uno mismo...Le sugiero, me aseveró el político, que, una vez obtenido el solaz emocional que puede derivarse del lanzamiento de un ladrillo, se abstenga usted de seguir con sus fantasías.

Cada vez son más frecuentes las fases en que me siento así, con ganas de quedarme en casa, de decirle adiós muy buenas a toda esta batahola, y luego pienso que gracias a Dios que se inventaron las cortinas.



9 comentarios:

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Interesante la reflexión, compa Francisco; un tanto desesperanzada, eso sí, pero no por ello menos certera o atinada. No sé, supongo que el mundo ha adquirido una dimensión y una complejidad que hace prácticamente imposible manejarlo globalmente (si es que eso fue posible alguna vez; quizá era todo un espejismo...), y la única alternativa es ir tirando, entre el balbuceo y el experimento (a ser posible, con gaseosa, que es menos peligroso). Por cierto, ¿quién paga los cafés? ¿El político o tú? Es curiosidad malsana, vaya...

Un abrazo y seguimos trasteando.

39escalones dijo...

El político se hizo acreedor de un buen ladrillazo. Para tu solaz, claro. Yo aún diría más; menos mal que existen las persianas...
Abrazos

Manel dijo...

¡Vaya con el cambio de aires! ¿Ahora nos codeamos con "políticos"?(las comillas las pongo por no creer que los que hoy quieren ostentar este nombre lo merezcan). Ándate con cuidado, amigo, hoy será un café, mañana dejará de importarte la gente y, en nada, te puedes encontrar haciendo de alcalde y prohibiendo las cortinas.

Francisco Machuca dijo...

Manuel Márquez Chapresto

Cada uno la suya.Nada de amigismos.Ya sabes como son los políticos.Además se les llaman "partidos";¿lo pilla?
Un saludo.

39escalones
Como en el comentario de mi amigo Manel.Hay que andarse con mucho cuidado.

Manel
Tenemos una copa pendiente.Todavía ando un poco descolocado con el cambio,y,por supuesto,fíjate en la etiqueta,¡es un relato!Aquí,desde la ciudad prohibida me aburro mucho.
Nos vemos.

Manel dijo...

¡Los políticos son peligrosos incluso en los relatos! En cuanto a la copa, cuando quieras, aunque mejor en terreno neutral. Y, para ser positivo, el aburrimiento es la madre del ingenio. Así que a escribir, que, aunque no comente "sovint", te leo regularmente.

Marcos Callau dijo...

Reflexión muy triste y deseperanzada pero me temo que muy realista. Echemos la cortina. Un abrazo.

Juanjo dijo...

Tengo la sensación desde hace unos meses de que esta crisis no va a servir de nada. Y yo esperaba, al menos, que alguien lo intentara con pelotas de ping-pon; pero me encuentro con que estamos construyendo un barco exactamente igual que el hundido, con un pequeño refuerzo en el casco donde se hundió el anterior.

Puestos a construir, ¿por qué no un avión? O una bicicleta. Coméntale a tu político.

Un abrazo.

Kinezoe dijo...

Los políticos no sirven para buscar soluciones, sólo saben crear problemas. Tu relato, muy bueno. Y la canción, todo un hallazgo para mí.

Un abrazo.

DIEZ EN UNA dijo...

Si te quedas en casa y a más a más con las cortinas echadas pecarás de lo que condenas.
Como estoy aprendiendo a verbalizar las cosas buenas te digo... Un gratificante blog para leer y pensar, ¡que más se puede pedir!